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No. 1235
April 30, 2007

FRANZJUTTA CUESTIONARIO: `¿Un Partido Único para Venezuela?

FRANZJUTTA SURVEY: One revolutionary party for Venezuela?

BIENVENIDOS!!  WELCOME!!  WILLKOMMEN!!

Franz J. T. Lee & Jutta Schmitt
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Resumen de las sesiones del Círculo Bolivariano de Estudios
"El Momoy", Chiguará
Aportes Práxicos y Teóricos al Debate Revolucionario en Venezuela
Por: Jutta Schmitt.

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**** Venezuela:  El oro negro no decidirá el futuro, será más bien el abuso de las tecnologías de Nikolai Tesla y Wilhelm Reich

Por: Franz J. T. Lee


****  ¿Qué es el Socialismo Científico y Filosófico, el Marxismo? (Parte I y II)


**** Agotamiento de la energía vital del sistema capitalista
-- Revolución, Éxodo y Emancipación (Parte I - III)


**** LISTEN TO FRANZ J. T. LEE DISCUSSING THE PROBLEM OF CORRUPTION IN VENEZUELA ON VHEADLINE NEWSHOUR:
http://web.onetel.com/~vheadlinenews/017-vhnh.mp3



**** ¡Tenga cuidado! El Club Nuclear está cruzando el Rubicón hacia el Armagedón Global




Venezuela:  El oro negro no decidirá el futuro, será más bien el abuso de las tecnologías de Nikolai Tesla y Wilhelm Reich

Por: Franz J. T. Lee
Fecha de publicación: 10/04/07


Recientemente en Inglés fueron publicados en Internet cuatro artículos muy importantes: "Soviets Built German UFOs" (Los soviéticos construyeron OVNIs alemanes), "Soviet Union witnessed invasion of US-made UFOs in 1980s" (La Unión Soviética fue testigo de la invasión de OVNIs hechos en Estados Unidos en los 80) y "Russian Experts Say U.S. Destroyed Russian Research Satellite" (Expertos rusos dicen que los Estados Unidos destruyeron un satélite de investigaciones ruso), y "Francia es el primer país en publicar archivos de OVNIS" (http://spanish.peopledaily.com.cn/31615/5520865.html)
(Véase: http://www.franzlee.org/pandemonium01271.html)

De lo que se trata para Venezuela en el contexto global ya lo hemos explicado en el 2004. A pesar de que muchos de nosotros no somos expertos en Física Oculta, Ufología (“Ciencia" de los Ovnis), Cienciología, Tecnología de Nikolai Tesla o Política Petrolera Global, no obstante, esas cosas afectan directamente a nuestra vida diaria; incluso son de interés para la defensa popular de la Revolución Bolivariana en Venezuela y América Latina. En consecuencia, para todos nosotros es de suma importancia poseer algunas ideas cognitivas sobre eventos mundiales decisivos que generalmente y por razones obvias, no aparecen en los titulares diarios de las noticias internacionales.

De hecho, para formular teorías revolucionarias en esta época de “globalización", es científicamente obligatorio y filosóficamente indispensable el conocimiento. Por cierto, a causa de su magnitud transhistórica, no siempre es posible explicar su esencia en términos sencillos.

Aquí, de manera muy sencilla trataremos solamente algunos temas generales notorios, principalmente con sus aspectos sociales, ideológicos, filosóficos y emancipatorios. Las correspondientes preguntas son bastante simples: por ejemplo,

*  ¿Existe realmente una Física Oculta del Éter?

*  ¿Dentro de nuestro sistema solar, existen los “extraterrestres"?

*  ¿Ellos siempre sobrevuelan Los Alamos, Los Andes o Irán el 4 de julio?

*  ¿Hay algo allá afuera en el espacio que vendrá por nosotros?

*  ¿De dónde vienen?
¿De purgatorio o del infierno?


*  ¿Qué tipo de energía utilizan?

*  ¿Qué realmente está detrás de los descubrimientos y las exploraciones espaciales?

*  ¿Por qué se invierten billones de dólares en este campo?

*  ¿Ya existen comunidades espaciales en la Luna y para qué sirven?

*  ¿Por qué el  espantoso ruido debajo de Los Alamos desde hace décadas?

*  ¿Existe realmente la crisis energética mundial o no será más bien la crisis del orden mundial mismo?

*  ¿Qué tipo de energía se utilizará en la Tierra en un modo de creación post-productivo?

*  ¿De qué modo todo esto afecta actualmente a Venezuela, a la religión, al Estado, a la revolución, al mundo?


*  ¿Por qué tantos bolivarianos temen al marxismo? ¿A la lucha de clases?
¿Saben realmente de qué se trata?


¡Claro, las respuestas son muy complicadas y vagas! Para entenderlas en Venezuela necesitamos una revolución científica cultural radical total.

El 19 de octubre de 2004, hemos publicado un artículo: "Física Oculta, Tecnología de Tesla y la Crisis Energética Mundial" en Indymedia, Quebec. Debido a su actualidad para esta etapa de la Revolución Bolivariana en forma revisada y actualizada lo publicaremos de nuevo aquí.
(Véase: http://quebec.indymedia.org/es/node/18556?
PHPSESSID=2982b2a863aa2b9a989989336b7ba956 )

En cuanto a la “Física Oculta del Éter" se refiere, hace un par de años atrás, nuestro compañero William (Bill) Lyne ha escrito un libro extraordinario sobre el re-descubrimiento de la “física oculta del éter"... que forma “la base científica / tecnológica para un sistema de propulsión espacial", ya inventado a fines del siglo 19 por Nikolai Tesla y que “se utiliza ahora en los aparatos voladores secretos y exclusivamente hechos por el hombre conocidos como ‘platillos voladores’ u Ovnis".

(Véase: William Lyne, “OCCULT ETHER PHYSICS: Tesla's Hidden Space Propulsion System and the Conspiracy to Conceal It" (FÍSICA OCULTA DEL ÉTER, El sistema de propulsión espacial oculto de Tesla y la conspiración para encubrirlo), Creatopia Productions, second revised edition, third production, April, 2000, Printed in Canada.)

Como se puede presenciar una y otra vez, nuestro mundo corporativo e imperialista actual es la realidad de un Estado dominante lleno de “altos secretos", de “informaciones estrictamente confidenciales" y de “documentos clasificados". Durante la “Quema del Mississippi", igual que durante la época de las “Guerras Mundiales Candentes", el argumento político de este “secretismo" militar estadounidense era el de evitar que los “enemigos", los “comunistas" o los “nazi", que acechan allá afuera para en cualquier momento venir por nosotros, se apoderaran de “material secreto"; esto quedó así incluso durante el periodo de la “Guerra Fría" y hoy día hasta con más fervor, en la era de la “dominación de pleno espectro" de la globalización.

No sólo tenemos campañas de desinformación de los medios masivos en cuanto a las realidades de Venezuela y América Latina sino también, como comentan los editores del libro de Bill Lyne: “El gobierno (estadounidense) esconde este invento detrás de falsas teorías científicas, montajes de “extraterrestres" y falsa propaganda diseminada a través de medios masivos los cuales controla".

Así que a escala global se burlan de billones, incluso de círculos académicos, investigadores, estudiantes y profesores y se les lava el cerebro para capturarlos mentalmente en un enredo de “’Ufología’, ‘Nueva Era’ y “fenómenos paranormales’". Para colmo, se llama todo esto eufemísticamente “educación moderna" en la “Época de la Información", en realidad,"la guerra de ideas".

Algún tiempo atrás se violaban mentes jóvenes e inocentes a través de “ángeles voladores" y un “San Nicolás volador", vestido con los colores de la Coca Cola, propulsado por la fuerza de renos, o se les asustó mediante una “bruja volando en su escoba"; hoy día, nuestros pobres niños tienen que creer en “extraterrestres" y en los “platillos, ollas y sartenes voladores" de los extraterrestres. Y todo esto se llama “educación", “tradición", “cultura" y “civilización" post-moderna.

Es realmente trágico, triste y macabro ver lo que la religión del conquistado, la ideología del amo colonial y el control mental, a través de los tiempos, han hecho con la conciencia humana de billones de miembros de la sonora especie homo sapiens sapiens. Desde la Conquista se les hizo un daño intelectual irreparable a millones de habitantes del llamado “Tercer Mundo" y nunca jamás habrá reparación alguna para esos crímenes capitales.

Peor aún, a la mayoría de la humanidad ni siquiera podemos decirles la verdad fluyente, los secretos ocultos y las descaradas mentiras de la realidad capitalista; no podemos explicarles lo que realmente ha pasado con sus mentes y lo enfermo, patológico, esquizofrénico, paranoico y alienado en que ya se han convertido muchos de nosotros. En este caso, una revolución cultural radical es más que pertinente. No podemos repetir las mismas mentiras religiosas e ideológicas del colonialismo a nuestros niños inocentes. La Revolución Bolivariana no es una Reforma religiosa; de lo que se trata es realizar una de las revoluciones sociales más radicales que se puedan imaginar.

Como Sigmund Freud, Wilhelm Reich, Erich Fromm, Frantz Fanon y Herbert Marcuse lo han explicado, muchos de nosotros hemos sencillamente sublimado, internalizado y eternalizado el propio sistema capitalista, es decir, nuestra propia esclavitud física y mental. Esta es una de las principales piedras de tranca de la revolución socialista en el camino de la emancipación contemporánea.

En América Latina hasta hoy día la religión patriarcal monoteísta europea  es el eterno Pico Everest de tranca.

Por cierto, la conciencia histórica se mejora lentamente, especialmente aquí en Venezuela - donde recientemente se han tumbado ídolos como Colón - pero todavía hay una falta de conocimiento filosófico sobre la revolución obrera, es decir, sobre la lucha de clases moderna, estando ésta todavía muy tapada por una oscuridad religiosa e ideológica.

Ahora, ¿por qué una pequeña y poderosa clase dominante, a través del siglo 20, escondió la verdad científica y filosófica sobre la tecnología de la “energía libre proveniente del vacío" de Nikolai Tesla y sobre el “Orgon" de Wilhelm Reich? El último incluso fue declarado “loco" y encerrado en un manicomio tipo  cárcel estadounidense. ¡Mientras tanto, el ratón Mickey le robó su queso del Orgon!

Son obvias y auto-evidentes las razones sociales, políticas y económicas, siendo argumentos fundamentales dentro del capitalismo y el imperialismo: una tecnología basada en los descubrimientos científicos de Tesla y Reich, puestas al descubierto, les quitarían sus privilegios parasitarios draculianos - que son el poder político draconiano y la riqueza económica cresosiana - a los especuladores a nivel global, a los magnates gigantes del capitalismo monopolista, a la elite global del poder, a un puño de familias poderosas que controlan el globo terráqueo entero.

El cambio radical de las fuentes y recursos de energía, del petróleo, del gas y otras fuentes de energía tradicionales, catapultará en el olvido a gigantescos monstruos transnacionales como Exxon Mobil, Chevron o Total y destruirá a los propios fundamentos explotadores del sistema capitalista y del propio “nuevo orden mundial". Generaría un diluvio de billones de fuerzas creativas, un vis vitalis emancipatorio a nivel global, un Orgon galáctico que podría liberar a la humanidad de la maldición del trabajo con “el sudor de la frente", podría restablecer una relación sana entre el hombre y la naturaleza y revertir los nefastos efectos del cambio climático y la contaminación y/o agotamiento de los recursos naturales, y alejar para siempre de las mentes y proyectos humanos la disparatada idea de utilizar los alimentos como combustible para las máquinas.

En cuanto a esto, los editores del libro de Bill Lyne hicieron un pronóstico altamente interesante:

“La dinamita viene en paquetes pequeños, y esta varita de dinamita científica vuela en pedazos los mitos seudo-científicos e inspira la verdad".

Ahora bien, le daremos a esta varita algo de iluminación, algo de fuego candente. Hay que tomar en cuenta que algunas de las explicaciones subsiguientes y sus datos correspondientes son científicamente muy complejos. Aquí trataremos de presentárselas al público en general lo más transparente que sea posible.

En su libro, Bill Lyne hace una pregunta retórica:

“¿Es posible que un poderoso grupo declaró al público o a individuos privados virtualmente ‘oculta’ y ‘fuera de los límites’ un área entera de la física, de manera que se ‘monitoreó’ toda la educación científica o los datos generalmente accesibles al público para eliminar referencias a ella?"

Esta pregunta también vale para otras ciencias y para noticias locales y a nivel mundial.

Sospechamos, que se sustituyó a la “actual ciencia que abarca la propulsión eléctrica" por una “ciencia artificial". En otras palabras, Bill cuestiona si - a escala mundial - en esferas específicas los estudiantes universitarios de Física son engañados deliberadamente, se les otorga doctorados como por arte de magia y los nutren conscientemente con datos obsoletos y falsificados y con material de investigación anticuado.

Claro, sobre este asunto los estudiantes de Historia Moderna pueden ejecutar el “canto del cisne"; su material de investigación ya está clasificado para el próximo medio siglo. No tenemos idea en absoluto sobre nuestra verdadera e inmediata historia del siglo XXI. ¿Cuándo sabremos quién realmente voló las Torres Gemelas en pedazos? Millones, incluso billones todavía creen que fueron los “Árabes", mientras para nosotros saberlo es una tontería.

Ahora, esto debería ser una lección histórica para la futura educación básica y superior en Venezuela, América Latina y otras partes del mundo. ¿Quienes son los mentirosos que diseminan los engaños alrededor del globo? Por ejemplo el engaño de Cristóbal Colón que “descubrió" a América. Bill identifica a los “delincuentes" como los “sumos sacerdotes de este conocimiento oculto", como “la elite de los dueños de los intereses bancarias, industriales, mineros y afines corporativo monopolista coercitivas".

Ellos son muy activos en Venezuela organizando golpes, sabotaje y asesinatos.

Y ¿qué es lo que permiten?

“ ...la iniciación de ciertos científicos, funcionarios militares y gubernamentales en sus enseñanzas secretas". En cuanto a tópicos cruciales se refiere, Bill formula la siguiente pregunta:

"Antes de decidir que el éter o los platillos voladores no existen o antes de creer en las mentiras propagadas en la televisión a la hora estelar, que los 'extraterrestres' están aquí o que el viaje en el tiempo es posible, uno debería preguntarse a sí mismo, si sus pensamientos sobre estas cosas fueron o no acondicionados por las mentiras más grandes del Hermano Mayor".

Esto también es una pregunta, que la “oposición" de Venezuela permanentemente debería hacerse en sus oraciones nocturnas, antes de entrar al Mundo de las Maravillas de Miami. Pero, también los fieles de América Latina deberían hacerse preguntas similares:

¿Existe el Dios cristiano realmente? ¿Después de la muerte, vamos realmente al Infierno o al Cielo? ¿Existen los “Platillos Voladores"?

Por cierto Tomás, claro Horacio, ¡hay más cosas construidas en la Tierra y volando en el Cielo de los que pueden soñar en su ideología!

Muy poca gente sabe, que un ovni no es producido por seres extraterrestres verdes de Marte, sino que “es un producto de la obra de vida de Nikolai Tesla, de su invento fundamental más importante, por el cual todos sus otros inventos fueron perseguidos... ".

Si, los “extraterrestres" existen... y los “platillos voladores" también. Existen los extraterrestres y platillos voladores del Pentágono, los únicos que existen en el sistema solar.

Los descubrimientos de Tesla acontecieron demasiado temprano, y el imperialismo monopolista todavía no tenía un uso para su “energía libre", así que cuando estaba trabajando con su “nave de propulsión eléctrica" en los años 1920, con gran necesidad financiera, se acercó al gobierno estadounidense en búsqueda de ayuda financiera, pero en vano.

Ya antes, los Morgan y los Rockefeller habían declarado su trabajo de investigación y sus montones de patentes como “fuera de límite"; el problema es que hoy - durante la “crisis energética mundial" - llegó su hora y los EE.UU., Rusia, China y Europa ya están utilizando su tecnología en secreto, en proyectos como HAARP, en los campos del descubrimiento del y los viajes al espacio y quien sabe, incluso para la militarización y “colonización del espacio" o para las “comunidades espaciales" y los guerreros clonados (genéticamente 85 por ciento ovejas, 15 por ciento humanos).

¿Cuál es el destino de esos creadores, científicos y filósofos pioneros dentro de una sociedad de clases y en un mundo de producción capitalista?

¿Cuál es el destino de lo qué estamos revelando aquí?

Además, lo qué estamos comentando aquí ya es anticuado, muchas cosas nuevas han sido descubiertas a través de la última década, de los últimos milenios. Para mencionar sólo algunos ejemplos clásicos: el filósofo griego, Aristarcos de Samos (310-230 a.C), era el primero en mantener que la tierra se mueve y gira al rededor del sol.

¿Cuál era su destino?

Para esta misma razón, Cleanthes, el estoico declaró, que debería ser acusado por impiedad, por haber ofendido a los dioses olímpicos. Y todavía nuestros libros en las escuelas reivindican a Cristóbal Colón de haber sido uno de los primeros en saber, que la Tierra era redonda, siendo esta la razón por la cual salió navegando. Otros temían, que iban a caer de los “Pilares de Hércules". En Grecia Antigua, Anaxágoras fue condenado al ostracismo y echado fuera de Atenas, porque dijo que la luna no era una diosa, no era Selena, sino solamente un pedazo de roca. Hoy día cada niño sabe esto y los yanquis están militarizando a la sagrada luna. .

Mientras tanto, en Venezuela, gracias a Dios, todavía lo peor es ser ateo.

Otros famosos pensadores y actores que descubrieron diversas verdades fundamentales, es decir, lo Nuevo, eran Demócritus, Archytas de Tarentum, Platón, Aristóteles, Spartacus, Bruno, Galilei, Thomas Münzer, el Maestro Eckhart, Leonardo da Vinci, Orwell, Huxley, Simón Rodriguez, Simón Bolívar, Ho Chi Minh, Patrice Lumumba, Kwame Nkrumah, Fidel Castro, Frantz Fanon, etc. Algunos fueron admirados y coronados, otros vendidos en el mercado de esclavos, crucificados o quemados vivos en la hoguera. Hasta hoy día esto pasa a los "terroristas", a los "ultra" y a los "radicales" quienes defienden al marxismo proletario, la lucha de clases moderna y la propiedad social común de la humanidad, o sea, el agua, el oxígeno, la capa de ozono, la biodiversidad y actualmente todavía el petroleo y el gas natural.

En nuestros tiempos, al científico y filósofo desconocido, Don Albert - hoy viviendo en Israel - las autoridades estadounidenses le dijeron que sus descubrimientos e ideas científicos eran muy buenos, pero que por favor regrese dentro de 300 años. Esto está pasando con nosotros mismos. Claro que cuando llega el tiempo y cuando esas teorías sirven a sus intereses de clase correspondientes, entonces, clandestinamente serían adoptadas y adaptadas por la clase dominante, escondidas para décadas y siglos ante los ojos del público. Esto fue exactamente lo que les pasó a Tesla y Reich.

(Véase: http://www.geocities.com/maymartin2001/carl_00034.html).

Ahora, consultaremos a otro experto, para ver de qué se trata con la tecnología de la “energía libre" de Tesla.

Valery I. Titarenko nació el 16 de octubre de 1950 en Berezovka, región de Odessa, en la Ucrania. Después de sus estudios en la Escuela Técnica Automotriz de Odessa (1974), y su trabajo de investigación en el Instituto de Economía Nacional de Odessa (1979), después de que sus investigaciones fueron verificados a nivel experimental en los laboratorios de física y porque no existe trabajo similar alguno, afirmó que realizó un descubrimiento brillante para el futuro desarrollo de la humanidad.

Publicó su descubrimiento único y sobresaliente bajo el siguiente titulo bien complicado, que solamente los académicos más destacados entienden:

“La Ley de Unidad de Fuerzas Universales de la Sustancia Espacial Coordinada Estándar de las Cuatro Dimensiones; que las cargas puntuales dentro de la Constante de la Torsión de la Gravedad Solar son íntegros a las trayectorias elípticas y a los movimientos espaciales-temporales de los cuerpos celestiales en el espacio libre".

Claro que aparte de su título enredadero, esto es una investigación muy seria, patentada y con derechos intelectuales, que está registrada en la Sección Sur de la Academia Ucraniana Internacional de Ideas Originales, bajo el código #00701017, del 10 de febrero de 1997.  (http://www.geocities.com/maymartin2001/carl_00037.html):

En cuanto a las funciones de esta tecnología, inclusive su uso belicoso, nos informó lo siguiente:


- En la ingeniería de energía inalámbrica, la generación de electricidad de un vacuo físico. Energía alternativa limpia, producida en coordenadas, en lugar de combustibles atómicos, de gas u otros combustibles obsoletos y arcaicos, que producen desperdicios peligrosos para el medio ambiente.

- El movimiento de objetos gravitacionales como trenes, barcos y submarinos.

- Una nueva generación de aparatos voladorees de torsión.

- Una nueva técnica para producir temperatuuras super altas a niveles críticos.

- Nuevos materiales y aleaciones sin análoggos en tecnologías actuales.

- Cambiando la trayectoria mecánica de plannetas y cometas.

- Un gran número de otros campos de aplicacción.

En vez de utilizarla para esfuerzos emancipatorios para la humanidad, esta tecnología, junto con HAARP, puede ser convertida en un gigantesco arsenal de armas de destrucción masiva. Probablemente es esto lo qué las grandes potencias ya han hecho.

Ahora, concluyendo, dentro del contexto actual de precios exorbitantes del petróleo, ya en 2004 un economista renombrado, Michael Mandel comentó: “Es tiempo para ubicar la culpa de los altos precios del petróleo donde pertenece, en la falta de progreso de la tecnología energética". (Business Week. August 2, 2004)

Para obtener una idea de la densidad energética de la cual estamos hablando, de la “solución" de todos nuestros problemas energéticos, ya en 1962,
J. A. Wheeler
y
C. Misner
en su escrito "Dinámica Geométrica" nos informaron de lo siguiente:

“Y esto es sólo utilizando la densidad de la energía espacial (la energía “descomprimida" u ordinaria). La densidad energética del vacuo es apreciablemente más grande de lo que los físicos normalmente calculan, porque no calculan la parte de la densidad energética temporal adicional de la presión del vacuo... ". (J. A. Wheeler and C. Misner, Geometrodynamics, Academic Press, New York, 1962.)

Comentando la artificialmente creada “Crisis Energética Mundial", Thomas Bearden dijo:

“Hay muchas maneras de extraer energía del vacuo hirviendo. Desafortunadamente, actualmente nuestra comunidad científica toma una posición rara. En la física de los partículas es bien conocido que el vacuo activo es increíblemente energético. Cálculos por físicos principales como Wheeler demuestran que un centímetro cúbico de vacuo (aproximadamente la punta del dedo meñique en volumen) contiene tanta energía cruda que, condensado en materia, ¡habría más materia de la que se observaría en el universo a través del telescopio más grande! Así que incluso una mínima eficiencia en sacar energía de allí, podría extraer y de hecho extraerá cualquier cantidad de energía que se desee". (http://www.cheniere.org/references/energy
densityofvacuum.htm)

Inter alia, si se utiliza para propósitos pacíficos anti-imperialistas, esta tecnología podría generar energía limpia ilimitada del vacuo, no causaría degradación alguna de la biosfera, eliminaría la dependencia de sistemas de generación y distribución de energía centralizados y estratégicamente vulnerables, y por cierto no generaría problemas con la disposición de desechos radiactivos. (ibid.)

(Norte)América corporativa, junto a sus competidores por el poder mundial conocen la futura relevancia estratégica de los campos petroleros del Golfo Pérsico (y también el petróleo y gas del Orinoco y de los Balcanes). Desesperadamente saben también que se les acaba su energía capitalista. La razón por la cual están en las regiones del mar caspio, la explica el artículo siguiente:

“Para el año 2020, la Agencia de Información Energética federal espera, que el Golfo Pérsico contará con un 54% a 67% de exportaciones a nivel mundial, aumentándose desde un 30% actual". (Wall Street Journal, February 4, 2004)

Sin embargo, para concluir, el oro negro no decidirá el futuro o el fallecimiento de la humanidad. Será más bien el uso o el abuso de las tecnologías de Tesla y Reich.

http://www.aporrea.org/tecno/a33108.html





¿Qué es el Socialismo Científico y Filosófico, el Marxismo? (Parte I)


Por: Franz J. T. Lee


1. Marx y el Marxismo

2. Materialismo histórico-dialéctico

3. La Dialéctica, el Método Dialéctico y la Lucha de Clases

4. La Interpretación Materialista de la Historia

5. Marx y la Práxis-Teoría

6. Sobre la Sociología de Marx

7. El Concepto de la Alienación en la Filosofía de Marx

8. Alienación religiosa

9. Superación de la Alienación

10. ¿Es la teoría de Marx una Teoría “economicista”?

11. Marxismo, Bolivarianismo y Socialismo del Siglo XXI


1. Marx y el Marxismo

"Los filósofos sólo han interpretado el mundo de
maneras distintas, el asunto es cambiarlo".
Karl Marx (Tesis once sobre Feuerbach).

“Lo único que sé es que no soy marxista”. Este famoso enunciado de Marx ilustra la relación entre su propio pensamiento auténtico y las interpretaciones “marxistas” del mismo efectuadas por sus contemporáneos. La afirmación la hizo Marx en París, a manera de respuesta a las concepciones “marxistas” de un partido social-demócrata francés, como una advertencia casi visionaria contra todo dogmatismo, toda personificación y representación absoluta de los procesos históricos objetivo‑reales, que existen independientemente del conocimiento y de la voluntad de los individuos sociales. Estamos conscientes de las diferencias fundamentales que existen entre el “socialismo”, el “marxismo”, el “marxismo-Leninismo”, el “socialismo del siglo XXI” y la propia contribución científica-filosófica de Carlos Marx a una nueva cosmovisión revolucionaria, esto es, el materialismo histórico-dialéctico, que revela el carácter efímero del capitalismo y la necesidad de realizar el socialismo y comunismo como formas superiores de producción y organización humana. Aún cuando los “-ismos” mencionados arriba comparten factores comunes y están concatenados e interrelacionados en sus procesos históricos reales, no son necesariamente idénticos, por supuesto. Unidad dialéctica no es equivalente a identidad lógico‑formal. Si detallamos, por ejemplo, su contenido filosófico, nos damos cuenta que el materialismo histórico-dialéctico, como proceso histórico-intelectual, tiene sus raíces genéticas en el antiguo concepto hindú- materialista de prakrti, en el cripto‑materialismo egipcio y en el antiguo hilozoísmo de la Grecia milésica.

Cualquier nuevo concepto expresa un todo “menos‑desarrollado” en permanente evolución y revolución hacia una totalidad “más‑desarrollada”, en otras palabras, una posibilidad en camino a su conversión en realidad, cuya relación esencia‑apariencia cambia constantemente, lo que significa, además, que su esencia o apariencia (también diríamos existencia), está en movimiento permanente. En este sentido podríamos calificar la Revolución Bolivariana en Venezuela como un todo “todavía menos desarrollado”, o como una posibilidad en proceso de realizarse, de trascenderse a sí misma como emancipación humana. Esto también vale para nosotros, los revolucionarios, que constituimos una posibilidad en camino de superarnos y transformarnos en una nueva realidad, esto es, en futuros emancipadores.

Tal como sucede con el materialismo histórico-dialéctico, también el socialismo tiene sus raíces históricas, científicas y filosóficas en la era del comunismo originario de hace casi un cuarto millón de años atrás, aún cuando su epigénesis teórica la encontramos mucho más tarde, en la filosofía tanto platónica como aristotélica, como también epicúrea y lucreciana. De ahí atraviesa, entre muchas corrientes y en un largo recorrido, el cristianismo originario, los heréticos de los monasterios medievales, los movimientos y corrientes campesinos “pre-revolucionarios” y casi “subterráneos” de la Edad Media, y luego conecta con el socialismo utópico del siglo XIX.
El marxismo, entendido como materialismo histórico-dialéctico, es algo muy complejo y presupone un estudio profundo y arduo de la historia de la filosofía occidental, de la economía política y del socialismo utópico, para llegar a comprenderlo como lo que fue en su tiempo y lo que todavía representa hoy: una nueva lógica dinámica (la dialéctica) y una ciencia y filosofía precisa e incisiva (la dialéctica aplicada a la naturaleza y sociedad, esto es, a la historia). Aquí en este breve ensayo sólo podemos indicar las huellas que el marxismo ha dejado en la historia, las aproximaciones fragmentarias de su esencia y existencia histórica y las chispas de su avance revolucionario y emancipatorio. Cabe señalar, que en otras obras del autor se encuentran ejemplos más precisos y puntuales de la aplicación práxica del socialismo científico en el mundo real. Este ensayo no es sino una compilación sintetizada de lo más importante de textos ya existentes del autor sobre la materia, y sólo pretende introducir a manera de “paso de vencedores” la magnitud de lo que implica querer ser un revolucionario socialista y un futuro emancipador humano en el siglo XXI.

 Si preguntamos por la contribución que hicieran Marx y Engels al concepto “socialismo”, podemos constatar que es muy sencilla: Lo sacaron del ámbito de los sueños diurnos y de la esperanza opaca por una vida mejor para elevarlo al rango de una ciencia y filosofía, con perspectivas y herramientas para su materialización en la realidad, esto es, aportando una práxis y teoría revolucionaria para cambiar el mundo y no permanecer en su eterna interpretación. Sin embargo, todo esto sólo pudo ocurrir cuando las condiciones objetivas y subjetivas estaban dadas para ello, esto es, a mitades del siglo XIX, más preciso a partir de las revoluciones de 1848. Por lo tanto, se trata de un proceso particular, de una síntesis específica, de un cambio dialéctico cualitativo dentro de lo que es el espacio‑tiempo histórico universal, esto es, el proceso histórico de trabajo en su etapa del modo de producción capitalista. De manera similar, la Revolución Bolivariana como proceso particular dentro del espacio-tiempo histórico universal, nació en circunstancias históricas muy especiales, como lo son la cima e involución del capitalismo globalizado con su subsiguiente auto-destrucción, la que se manifiesta en los actuales fenómenos del imperialismo mundial y del globofascismo.

En el mismo orden de ideas y en lo que concierne al “Leninismo”, por ejemplo, éste sólo pudo desarrollarse después del nacimiento y de la práxis-teoría del propio Lenin, por supuesto. En consecuencia e históricamente hablado, el “Leninismo” constituye una totalidad “más‑desarrollada” que el “Marxismo”. Es importante señalar también, que lo que constituye el "marxismo" dentro de la unidad y contradicción del llamado "Marxismo‑Leninismo", no es sólo la contribución de Marx y Engels, sino también su enriquecimiento práxico-teórico desde la muerte de los mismos. Es así como tenemos que comprender y analizar el conjunto del pensamiento que determina, hasta ahora, la llamada “ideología” de la Revolución Bolivariana cuyo contribuyente principal ha sido el propio Presidente venezolano, Hugo Chávez Frías.

Cuando constatamos de manera heraclitiana el hecho de que “todo fluye” (griego: panta rhei) y que todo está en constante movimiento, queremos indicar con ello que toda cosa o todo proceso contiene una contradicción, una afirmación y una negación, esto es, dos fuerzas opuestas que constituyen su energía vital dialéctica interna y que no son sino los dos lados de la misma cosa. Cabe señalar, que también pueden existir diferentes contradicciones dentro de una cosa o un proceso. En consecuencia, también dentro del marxismo existen contradicciones dialécticas y vemos como confluyen ahí el "Leninismo", el "Trotskismo", el "Estalinismo", el "Maoísmo" y hasta el "Burnhamismo", el "Senghorismo", el “Nkrumahismo”, el “Mariateguismo” y, por qué no, el "Bolivarianismo" del Presidente Hugo Chávez y de todas las fuerzas progresistas que lo apoyan.

Hacerle una crítica a cualquier cosa o proceso significa en primer lugar el reconocimiento de su existencia como una contradicción real, una determinada constelación de fuerzas  entre su afirmación y su negación, donde la primera apunta hacia la auto-conservación y el reposo, y la segunda hacia la auto-superación y el movimiento hacia lo cualitativamente superior. Es en este sentido que tenemos que realizar nuestra crítica y auto-crítica en relación a la Revolución Bolivariana, en función del avance revolucionario y la conscientización emancipatoria, tanto del pueblo, de las masas, como también de su vanguardia, de aquél partido político revolucionario único el que anhelamos construir. Si bien la Revolución Bolivariana no se ha declarado “marxista”, tampoco se ha declarado anti-marxista, anti-proletaria y anti-socialista. Sin embargo y dentro de su propia dialéctica, inevitablemente tendrá que estudiar el pasado marxista para construir el futuro bolivariano y estudiar el  pasado bolivariano para construir el futuro marxista. Así es como se debe “empujar el sol” para que el amanecer de la emancipación humana llegue a realizarse a escala planetaria.

2. Materialismo histórico-dialéctico

El materialismo filosófico no es un descubrimiento "marxista" o "socialista". El materialismo filosófico es aquella corriente de la filosofía occidental que parte de “la materia” como principio filosófico en un esfuerzo de explicar el mundo de, por y para sí mismo, sin mistificaciones ni supersticiones de ningún tipo. Como tal, el materialismo filosófico constituye la afirmación dentro de la filosofía occidental y llega a manifestarse por primera vez en el siglo VI antes de Cristo, en el llamado hilozoísmo milésico, aquella cosmovisión materialista temprana en el Mileto de la Grecia Antigua que postuló el principio de la “materia animada”, y que constituía la primera noción formidable de una unidad de contrarios, esto es, de la unidad de lo material y de lo espiritual, de lo inorgánico y lo orgánico, de lo tangible e inteligible, de lo concreto y lo abstracto.

 De manera similar podemos constatar, que el idealismo filosófico -la “madre” del materialismo histórico-dialéctico por cuanto fue el filósofo idealista alemán, G.W.F. Hegel, el que le dio la clave decisiva a Marx- no es un invento de Hegel o del Hegelianismo. El idealismo filosófico es aquella corriente de la filosofía occidental que parte de “la idea” o del “espíritu” como principio filosófico en un esfuerzo de explicar el mundo en base de un “agente externo”, bien sea “dios”, bien sea “el espíritu del mundo”. Como tal, el idealismo filosófico constituye la negación dentro de la filosofía occidental y llega a manifestarse por primera vez en el siglo IV antes de Cristo en la filosofía de Platón. Ahora bien y siendo la filosofía occidental un proceso “en y para sí”, esto es, el “reflejo” teórico de un proceso histórico-real con su afirmación y negación, la misma filosofía es histórica y dialéctica. Cabe señalar que lo "afirmativo"  y lo "negativo" aquí no son categorías morales, sino metodológicas, procesales. El materialismo (postulando la materia) y el idealismo (postulando el espíritu) dentro de la filosofía occidental están estrechamente relacionados el uno con el otro, más preciso, constituyen una contradicción. Por lo tanto, son ambas corrientes filosóficas que determinan (que es otro término para "relacionar" y "contradecir") el flujo, el movimiento, la dinámica de la filosofía, de la superestructura social en cada época.

Volviendo al materialismo científico y filosófico como lo fue pensado por Marx y Engels, éste ha sido un materialismo histórico‑dialéctico desde sus orígenes en la Grecia Antigua, como mencionamos arriba. Por cierto, Marx y Engels nunca se refirieron a su nueva cosmovisión en términos de un materialismo “histórico‑dialéctico”, sino hablaron del “nuevo materialismo”, en el sentido de una nueva ciencia y filosofía, una práxis y teoría cuyo protagonista serían los trabajadores del mundo unidos, el proletariado mundial. Como la sociedad europea de los siglos XIX y XX fue una sociedad de clases capitalista, el materialismo histórico-dialéctico, como afirmación revolucionaria, se convirtió en la herramienta filosófica para la revolución de la clase trabajadora en la sociedad moderna, democrático-burguesa. Esto es la contribución de Marx y Engels a la conciencia de clase y conciencia revolucionaria de los siglos XIX y XX, y como tal necesariamente tiene que ser tomada en cuenta por nosotros hoy en Venezuela, cuando convocamos a nuestra propia "Misión Conciencia", bolivariana y revolucionaria del siglo XXI.


Precisamente por ser viva y real, por ser práxica y teórica, la contribución de Marx nos enseña que nuestra propia cosmovisión y nuestras propias teorías lógicamente deben continuar pasando de lo concreto a lo abstracto y de lo abstracto nuevamente a lo concreto, si no quieren desprenderse de nuestra realidad actual. Es más, tenemos que alcanzar incluso un nivel y grado de aproximación práxico-teórica superior a el de Marx, ya que la misma realidad histórica ha cambiado desde que Marx y Engels proclamaron su nueva cosmovisión y ya que la problemática específica del colonialismo e imperialismo que han sufrido nuestras latitudes no ha entrado, de pleno, en las consideraciones de aquél momento. Así es como tenemos que incluir y contextualizar bien los actos y las ideas de nuestros próceres bolivarianos, junto a la práxis y teoría marxista contra la explotación capitalista, para poder trascender, con Bolívar y Marx, a Bolívar y Marx, hacia la emancipación humana global.

Además, tenemos que comprender que un proceso, al realizarse o materializarse, llega a su fin, muere, cambia cualitativamente y se transforma en otra cosa. La realización de la revolución es equivalente a su fin, de ahí nace otra cosa. La realización de un huevo es su fin, el pollito que sale de la cáscara es “huevo transformado”, es otra cosa. En este sentido esperamos ver la realización de la Revolución Bolivariana, esperamos ver su transformación en otra cosa, en la emancipación humana. Dialécticamente hablado, la realización o muerte de la revolución se transforma en la vida emancipatoria y emancipación viva.

 
3. La Dialéctica, el Método Dialéctico y la Lucha de Clases

En Europa, sólo a partir de Sócrates y Aristóteles se llegó a conocer la dialéctica como un método, como una lógica, como una posible ciencia del movimiento, que es una función de la materia misma. Pero la dialéctica, como método, tiene su propia dialéctica, ella misma es un proceso real dialéctico. En su origen sólo fue aplicada a ideas, conceptos y categorías, a la famosa “retórica”, esto es, al ámbito del “razonar”, de lo social, más no al ámbito de lo natural, de la naturaleza. En una gran ironía de la historia de la filosofía, el primero en refinar el método dialéctico y aplicarlo al ámbito de la naturaleza fue el filósofo idealista alemán, G.W.F. Hegel, en su obra “Ciencia de la Lógica”, un libro eminentemente materialista. Fue Federico Engels quien la “rescató” de ahí para hacerla vivir en el propio materialismo histórico-dialéctico como quedó expresado en su libro “La Dialéctica de la Naturaleza”. Sin embargo y en su totalidad, el método dialéctico hegeliano fue retomado por Marx y Engels quienes lo convirtieron en un instrumento de combate para cambiar el mundo, en fin, en una ciencia y filosofía revolucionario-emancipatoria.

Cabe resaltar que las relaciones dialécticas “como tal”, esto es, como fuerzas contrarias operantes en la realidad objetiva y subjetiva, bien sea dentro de la naturaleza, bien sea dentro de la misma sociedad de clases, por supuesto no fueron un invento de Marx y Engels, ni tampoco del mismo Hegel. Asimismo sucede con la lucha de clases, que ha sido una realidad mucho antes del nacimiento de Marx; ya está reflejada de la manera más vívida en el Viejo Testamento. Lo que Marx hizo fue determinar las relaciones dialécticas específicas en la sociedad burguesa moderna, plantearlas como un proceso revolucionario, específicamente como la lucha entre las dos grandes clases antagónicas de la sociedad burguesa, esto es, los propietarios de los medios de producción o capitalistas, y los vendedores de su fuerza de trabajo físico o trabajadores. Aplicó la dialéctica, el método dialéctico y sus leyes, a las realidades históricas y por tanto señaló la lucha de clases y la revolución social como el “motor” de la historia, hasta tanto no se acabe la división del trabajo y la sociedad de clases.


En otras palabras, Marx le ha proporcionado al proletariado mundial, a nosotros, una epistemología (teoría del conocimiento) que está efectiva- y dialécticamente relacionada con los procesos reales (práxis del conocimiento). En este sentido, Marx ha elevado todas las relaciones humanas a la categoría de relaciones de lucha de clase históricas, de resistencia contra la esclavitud física y mental, la servidumbre, la esclavitud asalariada, el colonialismo, el capitalismo, el imperialismo y el fascismo mundial, convirtiéndolas en una totalidad dinámica dialéctica de la cual emana el factor subjetivo revolucionario, la conciencia de clase histórica, la teoría revolucionaria. No olvidemos nunca, que nosotros mismos, los bolivarianos, las fuerzas progresistas que estamos empujando a la Revolución Bolivariana para que amanezca como nuestro futuro sol emancipatorio, estamos inmersos dentro de esta misma totalidad dinámica, dialéctica e histórica de la cual habló Marx y cuyo motor es la lucha de clases y la revolución social.


En fin, Marx relacionó la dialéctica con el hombre, con la especie humana, con el acto y el pensamiento, con la sociedad, con la historia, en suma, con la materia cósmica viviente, siempre cambiante y siempre dinámica. Además, relacionó la epistemología con el método y el método con la verdadera práxis y teoría humanas. Sin embargo, esto no quiere decir que no existan otras aproximaciones o “leyes” lógicas, otros métodos lógicos que se salen del marco de la lógica formal aristotélica y de la lógica dialéctica hegeliana,“rescatada” por Marx y Engels para el materialismo histórico-dialéctico. Hasta la dialéctica misma puede transformarse en totalidades “más‑desarrolladas”, es decir, avanzar hacia la “trialógica”, “tetralógica” o una “poli-lógica multiversal”. Con esto sólo queremos indicar la existencia y “trascendencia” de esferas de “razonamiento y acción” que superan el estrecho límite de nuestra imaginación.


4. La Interpretación Materialista de la Historia

En el sentido filosófico, Marx y Engels interpretaron la historia dentro del contexto de su sustrato potencial, pasivo y objetivo -la naturaleza- por un lado, y por otro, de su sustrato potente, activo y subjetivo -la sociedad-, que se produce a sí misma mediante el trabajo. Además y a la vez, el sustrato potente, activo y subjetivo, esto es, el propio ser humano, es el producto y la “flor más refinada” de la propia materia, el “ojo” con el cual ésta se contempla a sí misma, o sea, el ser humano es la propia materia consciente de sí misma. Esto es lo que se entiende por materialismo histórico-dialéctico, que nada tiene que ver con un materialismo mecánico vulgar.

De esta manera, Marx y Engels terminaron con el mito que los hacedores de la historia lo son los grandes dioses, los grandes hombres, las grandes ideas y las grandes razas. Ellos interpretaron la realidad histórica a partir de sus propias contradicciones y relaciones naturales y sociales, como verdades fluyentes de la naturaleza creadora y la naturaleza auto-creada de, por y para sí misma, en el sentido de los antiguos filósofos materialistas árabes, Avicenna, Averroes y Avicebron, como natura naturans y natura naturata.

Siendo el análisis marxista de la historia una interpretación científico‑filosófica, es sólo consecuente que contenga tanto elementos idealistas como materialistas; de acuerdo con la famosa observación de Lenin, según la cual un idealismo sabio se acerca más al materialismo histórico-dialéctico que un materialismo mecánico-vulgar, carente de cualquier cualidad filosófica, cuyo mejor ejemplo es la vulgar “dogmatización” y por ende tergiversación del pensamiento originario fluyente de los mismos Marx y Engels. Recordemos la advertencia de Marx con la cual iniciamos nuestro ensayo, cuando dijo: “Lo único que sé es que no soy marxista.”

Ahora y en cuanto a la esencia de la concepción materialista de la historia cabe destacar, que Marx y Engels determinaron como su base real, verdadera y concreta lo que llamaron “el primer hecho histórico”: la producción y reproducción de la especie humana es y ha sido siempre un acto eminentemente social. La especie humana surge y se mantiene como tal gracias a un acto colectivo y constante de producción y reproducción, por medio del dominio y la apropiación colectiva de la naturaleza mediante el trabajo. A lo largo de su proceso de evolución y dependiendo del nivel de la productividad social, la especie humana desarrolla grados cada vez más refinados de la división del trabajo, lo que desemboca en la división de la sociedad en clases, según su rol en el proceso de la producción y reproducción material. Así es como se distinguen, a lo largo de la historia, diferentes modos de producción, que son diferentes expresiones del grado de la división del trabajo que se ha alcanzado en una determinada época, así como de las relaciones de producción que no son otra cosa que las relaciones de la propiedad de los medios de producción. A lo largo de la historia y con el avance cada vez más refinado de la división del trabajo, se observa la progresiva separación de los productores de sus medios de producción, y luego de los productos mismos, hasta alcanzar la separación y atomización total en el modo de producción capitalista. Por ende, la contradicción principal dentro de la producción y reproducción de la especie humana a lo largo de la historia y específicamente en el modo de producción capitalista, es el carácter eminentemente social de la producción que choca con el carácter eminentemente privado-individual de la apropiación de sus frutos.

En este contexto, Marx y Engels hablan de la contradicción entre las fuerzas productivas cada vez más amplias y las relaciones de producción cada vez más restrictivas; contradicción que empuja mediante la lucha de clases hacia la revolución social y hacia la transformación de las relaciones de producción en una forma de producción y organización social superior. Sólo mediante la acción consciente, esto es, sólo con la conciencia de clase, el proletariado mundial puede convertirse en actor consciente de la historia y emprender la revolución socialista en función de socializar la propiedad de los medios de producción y adecuarla así al “hecho histórico” del carácter eminentemente social de la producción y reproducción de la especie humana.

Este hecho hace posible una ciencia de la historia, el descubrimiento de sus “leyes” fluyentes, la aplicación de su dialéctica y su conversión en un arma de la lucha de clases, en práxis-teoría humana. De esta manera, en cualquier parte de nuestro mundo globalizado, de este capitalismo mundializado, el socialismo y el materialismo marxista mantienen su vigencia, mantienen su verdadero y real sustrato científico‑filosófico; por ende, también en la República Bolivariana de Venezuela, el materialismo histórico-dialéctico, el marxismo, nos puede enseñar mucho sobre una estrategia, tác­tica y política revolucionaria para defender nuestros intereses de clase e iniciar la transformación hacia el socialismo y la emancipación.

Ya desde hace casi dos siglos existen las posibilidades reales y las realidades posibles para realizar el socialismo en el planeta Tierra. La existencia del capitalismo mismo, que niega al socialismo y que es su opuesto revolucionario dialéctico, es la conditio sine qua non para realizar el socialismo a nivel mundial. Hoy día, más que nunca, en la época de la globalización del capitalismo, su negación  -el socialismo global- es una realidad objetiva- y subjetivamente posible, es una posibilidad objetiva- y subjetivamente real.

5. Marx y la Práxis-
Teoría

En sus Once Tesis sobre Feuerbach (1845), Marx criticó el materialismo contemplativo de Ludwig Feuerbach, quien había permanecido en una concepción abstracta de la sociedad y no había logrado comprenderla como una realidad material. En las once tesis, Marx llegó a elaborar su propia práxis-teoría como una relación dialéc­tica revolucionaria al señalar la relación dialéctica existente entre el ser humano individual y el género humano o la sociedad. Desde el punto de vista del materialismo histórico, el individuo sólo puede ser definido y comprendido como el conjunto de sus relaciones sociales, las cuales, a su vez, no son sino el resultado histórico de la actuación de individuos en el marco de su modo, sus fuerzas y sus relaciones de producción. Además y señalando la relación existente entre el pensar humano (la teoría) y la verdad objetiva-real, Marx observa que el ser humano tiene que verificar la veracidad, realidad y el poder de su pensar o teoría en y mediante la práxis, esto es, transformando su pensamiento en acción y enriquecer su pensamiento con los resultados de ésta. En este contexto Marx señala también, que el cambio de las condiciones objetivas y el cambio de las condiciones subjetivas (la famosa “educación de los educadores”), sólo puede ser comprendido y realizado como práxis revolucionaria.

Dos años más tarde en La Miseria de la Filosofía (1847), Marx le hace a Proudhon una crítica similar como la que hizo a Feuerbach, demostrando cómo las ideas, los pensamientos, los conceptos y las categorías abstractas tienen su origen y su correspondencia en las relaciones sociales materiales-concretas. Específicamente le reprochó a Proudhon el haber convertido las categorías económicas en ideas absolutas, pre-existentes, cuando en realidad son expresiones teóricas de unas relaciones de producción históricas, esto es, correspondientes a un determinado nivel de desarrollo de la producción material. De tal manera y según Marx, la dialéctica de Proudhon degeneró en sofistería.

Además, Marx observó que los seres humanos, al establecer sus rela­ciones sociales en conformidad con su produc­tividad material, producen también princi­pios, ideas y categorías en conformidad con estas mismas relaciones sociales. Es por esto y para evitar los errores que cometieron Feuerbach y Proudhon - esto es, permanecer en categorías abstractas y asumir la existencia de verdades absolutas, pre-existentes- que necesitamos urgentemente una revolución cultural, un nuevo actuar y un nuevo pensar, una nueva ciencia y una nueva filosofía, en fin y como dijera el Ché, un "nuevo hombre", una nueva sociedad.

Es por esto que tenemos que preguntarnos con toda la seriedad del caso, ¿dónde están los nuevos principios, las nuevas ideas y categorías de nuestra Revolución Bolivariana? Si queremos estar a las alturas de los retos de nuestra época, tenemos que preguntarnos, más allá de la vigencia trans-histórica del pensamiento de nuestros próceres, ¿en qué consiste la novedad del pensamiento bolivariano, zamorano, rodrigueño, mirandino? Y de igual manera, ¿en qué consiste la novedad del pensamiento cristiano? ¿Dónde está nuestra nueva ciencia económica, sociología y psicología para romper las cadenas de la explotación económica, dominación política, discriminación social y alienación humana? ¿Qué es lo que necesitamos para poder iniciar y arrancar con una verdadera “Misión Conciencia”?

En términos sencillos, tal y como lo explicó Federico Engels en su "Discurso ante la tumba de Carlos Marx" (1883), la interpretación materialista de la historia, la esencia de la práxis-teoría histórica, consiste primeramente en el hecho que la humanidad, ante todo, tiene que comer y beber, tener vivienda y ropa antes de poder dedicarse a la política, ciencia, revolución, el arte, etc. En los últimos siete años, gracias a un ingreso petrolero muy alto, la Revolución Bolivariana ha tratado de hacer precisamente esto: resolver los problemas inmediatos del pueblo, asegurar que tenga los medios para “comer, beber, vestirse y tener vivienda”. Ahora sí ha llegado la hora de dedicarse seriamente a la "Misión Conciencia", a “la política, la ciencia, la revolución, el arte, etc.”

6. Sobre la Sociología de Marx

Marx es el padre de la sociología moderna, si es que definimos la sociología como una ciencia social, práxico-teórica revolucionaria, orientada hacia el cambio radical de la sociedad capitalista existente. Su opuesto sería la sociología como apología de la sociedad democrático-burguesa, como su ideología‑práctica positivista. El criterio para una sociología científica, tal como la desarrolló Marx, fue explicado por Lenin en un artículo titulado ¿Quiénes son los 'amigos del pueblo'? de 1894, donde afirma, que Marx ha suministrado una base sólida para la sociología en cuanto que ha reducido las relaciones sociales a sus relaciones de producción, más preciso a sus fuerzas de producción, con lo cual se explica el desarrollo de las diferentes formaciones sociales (entendidas como suma total de las relaciones de producción dadas) como un proceso de la historia natural.

En el marco de su nueva cosmovisión, el materialismo histórico-dialéctico, Marx ha concebido al ser humano -entendido como la totalidad de sus relaciones sociales y organizado desde el principio en sociedad- como un proceso de auto-creación, emanado del seno de la misma naturaleza. La historia es concebida como el desprendimiento gradual del ser humano de su entorno natural-orgánico del cual ha formado parte intrínseca, a través de la “apropiación” consciente de la naturaleza mediante el trabajo. Marx equipara así la actividad vital del ser humano con su esencia, que es precisamente la producción y reproducción de la especie. Así es como en la sociología de Marx las relaciones sociales, no importa en qué época histórica se quieran analizar, siempre tienen su fundamento, explicación y resolución en las propias relaciones de producción, en las también llamadas relaciones económicas. Un ejemplo emblemático de una investigación sociológica marxista lo constituye el trabajo de Federico Engels sobre „La situación de la clase trabajadora en Inglaterra“, de 1844.

El que la perspectiva de clase sea punto de partida de una ciencia sociológica no es aceptado por la ciencia burguesa y ha sido atacado por ésta hasta nuestros días. Partir de un análisis de clase es considerado un punto de partida “subjetivo”, carente de “objetividad” y por ende carente de “carácter científico”. Al revés y partiendo del materialismo histórico-dialéctico, la sociología burguesa hace todo lo posible por velar las relaciones de clase existentes en el capitalismo tardío y globalizado, mediante todo tipo de esquematizaciones a-históricas y a menudos ridículas de las relaciones entre los “actores sociales”, todos situados en el mismo plano de una supuesta “flexibilidad” o “movilidad” social hacia todas las “direcciones”.

El ser social determina la conciencia, dice Marx. Esto es otro de los fundamentos de la sociología de Marx que explica la relación dialéctica entre la base y la superestructura de la sociedad, esto es, entre su producción material y su producción “ideal”. La base, determinada por las relaciones materiales de producción, determina a su vez a la superestructura, esto es, la conciencia social dominante, la cual se expresa en el sistema político, jurídico, educativo, científico, cultural y religioso, o como lo formulara Marx en la Ideología Alemana: “Las ideas de la clase dominante son, en cada época, las ideas dominantes; quiere decir, aquella clase que es el poder material dominante de la sociedad, es al mismo tiempo su poder espiritual dominante.” Por lo mismo, la conciencia de clase es la verdadera conciencia, el verdadero ser-consciente, el punto de partida de la sociología marxista.
http://www.aporrea.org/ideologia/a29801.html

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¿Qué es el Socialismo Científico y Filosófico, el Marxismo? (Parte II)

Por: Franz J. T. Lee


1. Marx y el Marxismo

2. Materialismo histórico-dialéctico

3. La Dialéctica, el Método Dialéctico y la Lucha de Clases

4. La Interpretación Materialista de la Historia

5. Marx y la Teoría-Práxis

6. Sobre la Sociología de Marx

7. El Concepto de la Alienación en la Filosofía de Marx

8. Alienación religiosa

9. Superación de la Alienación

10. ¿Es la teoría de Marx una Teoría “economicista”?

11. Marxismo, Bolivarianismo y Socialismo del Siglo XXI


7. El Concepto de la Alienación en la Filosofía de Marx

Empecemos este tema con la observación de que todos los estudios de Marx, bien sea en el ámbito económico, político o psico-social, tienen un mismo objetivo, que no es otro sino el de romper todas las cadenas que convierten el ser humano en un ser alienado, despreciable y oprimido; en otras palabras, el fin último y norte a seguir es, para Marx, la emancipación humana. Lo que entiende bajo este término lo manifiesta en su escrito sobre “La cuestión Judía”, del año 1843:

“Toda emancipación es reducir el universo humano con todas sus relaciones, al ser humano mismo. ... Sólo cuando el ser humano real, individual logre superar el ciudadano abstracto y regresarlo a sí mismo, y sólo cuando, como ser humano individual que es, con su vida empírica, su trabajo individual y sus relaciones individuales, haya logrado convertirse en un ser genérico, sólo cuando el ser humano haya reconocido sus propias fuerzas como fuerzas sociales y las haya organizado como tales, y luego no siga separando de sí la fuerza social en forma del poder político, sólo entonces se habrá realizado la emancipación humana”.

El opuesto de la emancipación, según Marx, es la alienación. Para poder entender el contenido de este concepto tal y como Marx lo comprendió, tenemos que mencionar brevemente el concepto hegeliano de la alienación o enajenación. Recordemos, que Marx y Engels “enderezaron” la grandiosa cosmovisión idealista del famoso filósofo alemán G.W.F. Hegel, “colocándola sobre sus píes”, además de “rescatar” el método dialéctico hegeliano para su propio materialismo histórico-dialéctico. En este orden de ideas cabe señalar que Hegel comprendió la historia humana como la historia del desarrollo de la razón, a la cual consideró como el verdadero sujeto activo de la historia, como la manifestación más alta del „espíritu del mundo“. Para Hegel, la dialéctica es la „actividad intelectual“ de la propia razón, mediante la cual ésta se auto-produce a sí misma a lo largo de la historia en formas cada vez más perfectas. Mientras para Hegel la historia humana es historia de la razón abstracta, para Marx es historia del ser humano concreto, entendido como conjunto de sus relaciones sociales, esto es, como ser social. Para Marx, la dialéctica es la actividad física-real del ser humano como ser genérico, en otras palabras el trabajo, mediante el cual la especie humana se auto-produce a sí misma a lo largo de la historia en formas de organización social cada vez más complejas.

Desde el punto de vista estrictamente metodológico, tanto para Hegel como para Marx la “enajenación” es un elemento inherente a la dialéctica y fundamenta, como “negación” o “negatividad metodológica”, el movimiento y la contradicción. Dialéctica es así comprendida como un auto-movimiento gracias a la actuación de su negación. Dentro de la cosmovisión idealista de Hegel, cada enajenación es una objetivación o alienación de la conciencia, de la razón, producto de su actividad intelectual. Dentro de la cosmovisión materialista de Marx, cada enajenación es una objetivación del ser humano, del ser social, producto de su actividad física, de su trabajo. Ambos, Hegel y Marx, sugieren que la “re-apropiación“ de dicha objetivación es equivalente a su superación, una especie de “reencuentro” o “re-unión” mediante la cual queda eliminada la alienación.

No obstante esta coincidencia metodológica, Marx critica de manera contundente el concepto de la alienación de Hegel por cuanto queda limitado al ámbito de lo abstracto, de la autoconciencia, que es sinónimo de la razón. En su “Crítica a la Filosofía y Dialéctica Hegeliana como tal”, Marx dice lo siguiente: "Hegel equipara la naturaleza humana, el ser humano, con la autoconciencia. Por ende, toda alienación de la naturaleza humana no es sino la alienación de la autoconciencia. La alienación de la autoconciencia no es concebida como la expresión, dentro del conocimiento y del pensar, de la alienación real de la naturaleza humana.”

En cuanto a la diferencia entre su propio método dialéctico y el método dialéctico hegeliano, Marx la describe de la manera siguiente en su epílogo a la segunda edición del primer tomo de „El Capital“:

„Mi método dialéctico, según su fundamento, no sólo se diferencia del método hegeliano, sino resulta ser el preciso opuesto. Para Hegel, el demiurgo de la realidad es el proceso de pensar, al que convierte en un sujeto autónomo bajo el concepto de la „idea“, siendo la realidad tan sólo su apariencia externa. En mi caso es al revés, la idea no es otra cosa que la realidad material, transformada y traducida dentro de la cabeza humana.”

Regresando al concepto de la alienación cabe señalar, que Marx lo desarrolla en sus Manuscritos Económicos-Filosóficos del año 1844, partiendo precisamente de la alienación real del ser humano. En estos manuscritos, Marx le da un contenido socio-económico al concepto de la alienación, al señalar, que la alienación y deshumanización de la sociedad se debe al trabajo alienado. Por ende, Marx concibe las relaciones humanas como relaciones alienadas de una sociedad basada en el intercambio, en la cual el trabajo ha sido degradado a un mero medio para la subsistencia. En este contexto Marx observa, que en la medida en que se multiplica y diversifica la producción social y con ella las necesidades humanas, el trabajo de los productores adquiere cada vez más un carácter de mero medio de subsistencia y pierde su significado originario como actividad vital, en el sentido más amplio de la palabra.

Ya no importa la relación que existe entre el trabajo del productor y su producto final, sus medios de producción y la satisfacción de sus necesidades; ya no importa si el productor realiza sus capacidades físicas e intelectuales de una manera integral en el trabajo; ya no importa, si el productor siente satisfacción y goce por su trabajo. Lo que importa es la  apropiación del sobre-producto por una minoría de propietarios de los medios de producción, a expensas de la mayoría de los productores. Es así como Marx comprende el modo de producción capitalista como la culminación de un proceso histórico, a lo largo del cual se ha desarrollado la propiedad privada de los medios de producción y la progresiva separación de los productores de sus herramientas y productos del trabajo, hasta perder todo vínculo con estos últimos. Esto es lo que Marx llama la alienación total del trabajo, el punto máximo de tergiversación de las relaciones sociales, que no son otra cosa que las relaciones de producción de la sociedad.

Debido a la alienación del trabajo, que no es sino la alienación de la actividad vital del ser humano y por ende la alienación de su propia vida, el ser humano pierde la relación consigo mismo como ser social, como ser genérico y como actor consciente de su propio destino, de la historia. En el capitalismo y según Marx, esto vale tanto para la clase de los propietarios de los medios de producción, como para la clase de los productores, o sea, los trabajadores. El fin último de la producción capitalista, la producción de ganancias, hace literalmente desaparecer al productor. La relación entre capital y trabajo convierte a cada cosa y a cada ser humano en una mercancía, carente de conciencia e impotente ante la historia. Es por esto que Marx habla de la “pre-historia” cuando se refiere a los modos de producción hasta ahora surgidos, porque sólo con la des-alienación del trabajo el ser humano podrá hacer su historia conscientemente.
 
Resumimos: El concepto de la alienación en la cosmovisión de Marx es un concepto eminentemente económico, ya que identifica el trabajo alienado como problema principal del cual padece la humanidad. Recordemos, que el concepto del trabajo es central en la filosofía de Marx, quien lo concibe como la actividad más importante del ser humano, como actividad vital per se, esto quiere decir, que en y mediante el trabajo el ser humano expresa su vida; en y mediante el trabajo, el ser humano se auto-produce a sí mismo. A lo largo de la historia, esta “expresión vital”, este fin-en-sí-mismo, se convierte en un mero medio de vida, en un mero medio de subsistencia, en trabajo alienado. El trabajo alienado es la negación de la esencia humana y se refleja también en diferentes formas de la alienación ideológica. 
 
8. Alienación religiosa

Como hemos visto, el concepto de la alienación es decisivo en el pensamiento de Marx, quien identificó el trabajo alienado como la alienación fundamental del ser humano. Cabe destacar que el punto de partida del desarrollo del concepto de la alienación en la cosmovisión de Marx fue la crítica a la religión, sin la cual no se puede emprender ninguna crítica seria y razonable de la sociedad en cualquiera de sus otros aspectos.

En 1841, Ludwig Feuerbach publica su obra „La Esencia del Cristianismo“, en la cual demuestra en base de la propia Biblia, que es el ser humano, quien ha creado Dios a su imagen y semejanza, y no al revés. A lo largo de su argumentación, Feuerbach demuestra además que la teología se resuelve en antropología, en otras palabras, que Dios se resuelve en el ser humano - la verdadera raíz y razón de ser de todo lo divino. Feuerbach destaca que el ser humano proyecta lo mejor de sí en un “dios” para luego dejarse subyugar y dominar por esta su propia auto-proyección, fenómeno que Feuerbach identifica como alienación.

Marx parte de la explicación Feuerbachiana, pero va más allá al preguntar por qué la religión juega semejante papel en la vida humana. Llega a la conclusión que la alienación en su apariencia religiosa es, a su vez, expresión de una alienación mucho más fundamental. En su Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, escrita en el año 1843, Marx dice:

“El fundamento de la crítica irreligiosa es: el hombre hace la religión, la religión no hace al hombre. Y ciertamente la religión es conciencia de sí y de la propia dignidad, como las puede tener el hombre que todavía no se ha ganado a sí mismo o bien ya se ha vuelto a perder. Pero el hombre no es un ser abstracto, agazapado fuera del mundo. El hombre es su propio mundo, Estado, sociedad; Estado y sociedad, que producen la religión, [como] conciencia tergiversada del mundo, porque ellos son un mundo al revés. La religión es la teoría universal de este mundo, su compendio enciclopédico, su lógica popularizada, su pundonor espiritualista, su entusiasmo, su sanción moral, su complemento de solemnidad, la razón general que la consuela y justifica. Es la realización fantástica del ser humano, puesto que el ser humano carece de verdadera realidad. Por tanto, la lucha contra la religión es indirectamente una lucha contra ese mundo al que le da su aroma espiritual.”

Aquí Marx indica que la religión no es sino una expresión de la miseria humana y que por ende cubre una necesidad real del ser humano por cuanto éste se siente impotente y desconsolado ante un mundo de penuria que necesita justificación. De manera mucho más explícita, Marx sigue en su argumentación:

“La miseria religiosa es a un tiempo expresión de la miseria real y protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo sin corazón y el espíritu de un estado de cosas embrutecido. Es el opio del pueblo. La superación de la religión como felicidad ilusoria del pueblo es la exigencia de que éste sea realmente feliz. La exigencia de que el pueblo se deje de ilusiones es la exigencia de que abandone un estado de cosas que las requiere. La crítica de la religión es ya, por tanto, implícitamente la crítica del valle de lágrimas, santificado por la religión.”

Si se lee y conoce la cita entera, las famosas palabras de Marx sobre la religión que siempre se citan de manera descontextualizada y donde sólo se llega a mencionar la parte del “opio del pueblo”, adquieren un significado mucho más profundo. Son, en primer lugar una acusación de las circunstancias objetivas, sociales y económicas del mundo real y concreto, lleno de penuria y miseria y convertido en un valle de lágrimas, que sólo puede ser aguantado con el consuelo ilusorio que le brinda a los oprimidos la religión. Marx, a través de la crítica de la religión, le hace un llamado enfático a esta criatura oprimida por desilusionarse, romper las verdaderas cadenas terrenales que la atan a su ilusión y empezar a girar sobre su propio eje para tomar su destino en sus propias manos:

“La crítica le ha quitado a la cadena sus imaginarias flores, no para que el hombre la lleve sin fantasía ni consuelo, sino para que arroje la cadena y tome la verdadera flor. La crítica de la religión desengaña al hombre, para que piense, actúe, dé forma a su realidad como un hombre desengañado, que entra en razón; para que gire en torno de sí mismo y por tanto en torno a su sol real. La religión no es más que el sol ilusorio, pues se mueve alrededor del hombre hasta que éste se empiece a mover alrededor de sí mismo.”

Finalmente y reconectando con la antropología de Ludwig Feuerbach, Marx enfatiza el sentido y el fin último de la crítica de la religión:

La crítica de la religión termina con el reconocimiento de que el hombre es el ser supremo para el hombre, esto es, con el imperativo categórico de acabar con todas las condiciones que han reducido al hombre a un ser deshonrado, esclavizado, abandonado y despreciable.”

Por eso mismo, la crítica de la religión es la conditio sine qua non de cualquier crítica de la sociedad en sus diversos aspectos, y entonces, una vez más en palabras de Marx, “la crítica del cielo se transforma así en crítica de la tierra, la crítica de la religión en crítica del Derecho, la crítica de la teología en crítica de la política.

 
9. Superación de la Alienación

Transformando la crítica del cielo (religión) en crítica de la tierra (sociedad), Marx hizo un seguimiento histórico a las diferentes apariencias de la alienación fundamental, que es, como hemos dicho, el trabajo alienado. En este contexto surge otro concepto clave de la cosmovisión de Marx, que es el de la división del trabajo. La división del trabajo, cada vez más refinada, es equivalente a la disminución progresiva de las capacidades y habilidades de los productores. Por ejemplo, el artesano de la manufactura, quien ya no es poseedor del producto de su trabajo por ser subsumido bajo la dominación formal del capital manufacturero, sigue manteniendo su cualidad como productor capacitado y universalizado, quiere decir, conocedor y ejecutor de todos los procedimientos intermedios que son necesarios para la elaboración del producto final. En contraste, el trabajador de la fábrica moderna no es ni poseedor del producto de su trabajo, ni conocedor o ejecutor de todos los pasos necesarios para elaborar el producto final. El trabajador de la fábrica moderna es equiparable a una pieza más de maquinaria, en un proceso productivo altamente automatizado. Y es precisamente aquí donde la alienación del trabajo alcanza su máximo grado, reduciendo al productor a un autómata idiotizado.

La progresiva división del trabajo, deshumanizante y alienante, ha sido identificada por Marx como una tendencia inevitable del modo de producción capitalista. La superación de la división del trabajo y de la propiedad privada de los medios de producción -los dos “culpables“ de la alienación- es, por ende, equivalente a la superación del trabajo alienado, de la alienación. La superación de la alienación lleva a la auto-realización del individuo en y mediante su actividad vital, que ya no es “trabajo”, sino arte, felicidad, reencuentro consigo mismo, encanto y esfuerzo al mismo tiempo. Es así como Marx afirma en “La Ideología Alemana” de los años 1845/46:

Finalmente, la nueva cosmovisión nos lleva a las siguientes conclusiones: ... que hasta ahora, ninguna revolución ha tocado el modo de trabajo como tal y que sólo se ha tocado la redistribución de este trabajo entre personas diferentes, mientras que la revolución comunista se dirige en contra del modo de trabajo como tal, como ha existido hasta ahora, elimina el trabajo y supera el dominio de todas las clases con la eliminación de éstas.” 

Aquí se puede apreciar de nuevo que el trabajo es una categoría central en la cosmovisión de Marx, en su antropología, sociología y hasta psicología. La auto-realización del ser humano, como ser individual y ser genérico, se efectúa en y mediante su actividad vital creativa, el opuesto del trabajo alienado. Trabajo alienado es medio para la sustentación de la vida, mientras que actividad vital creativa, es vida per se. Trabajo alienado es trabajo forzado, en contra de la voluntad y de la conciencia del individuo, cercena sus capacidades y facultades y lo aísla de los demás miembros de la sociedad. Al contrario, la actividad vital creativa es expresión voluntaria y consciente de la vida misma del individuo, es fin-en-sí-mismo, amplía las capacidades y facultades humanas al máximo y conecta el individuo con los demás miembros de la sociedad.

 

10. ¿Es la teoría de Marx una Teoría “economicista”?

Por lo anteriormente explicado y por el rol central que juegan el trabajo y las relaciones económicas en la cosmovisión de Marx, sus críticos vulgares le suelen tildar de “economicista” y “reduccionista”. De lo que estos críticos ciertamente no tienen ni la más mínima idea, porque no tienen ni la más leve noción de la dialéctica, es, que Marx es el teórico e historiador del propio capitalismo que a ellos les gusta tanto defender. No saben que hasta hoy día la ciencia económica, la sociología y hasta la ciencia de la historia burguesa están tan fuertemente dominados por el pensamiento central de Marx, esto es, el concepto del trabajo, que sólo se diferencian de éste en una cuestión de grados.

Marx fue testigo presencial de aquél fenómeno impactante y transformador como lo fue la Revolución Industrial, la “pareja tecnológica” de la gran Revolución Francesa, democrático-burguesa. Hoy, en la era de las revoluciones tecnológicas constantes, ya no podemos apreciar el impacto y las consecuencias que tuvo la primera revolución industrial en las primeras décadas del siglo XIX, con su migración masiva de la población campesina hacia las ciudades donde absolutamente todos – hombres, mujeres y niños - padecían la miseria total del trabajo asalariado. En el marco de la lucha, sin misericordia, de la competencia por el trabajo, las mujeres y los niños se convertían en un ejército de reserva de fuerzas de trabajo, incidiendo así en que los salarios permanecieran bajísimos. La miseria y pobreza de los trabajadores explotados contrastó brutalmente con la riqueza grosera de los burgueses capitalistas en los grandes centros de producción industrial, sobre todo en Francia, Inglaterra y Norteamérica.

Esto y nada menos fue el punto de partida de los trabajos de Carlos Marx, inicialmente inspirados por su gran indignación moral ante las injusticias sociales; recordemos su rabia ante la discrepancia de la concepción hegeliana del Estado burgués, que veía en éste la “razón materializada”, y una realidad cruel y cruenta como la expresada en la ley contra el robo de madera en Prusia, que desfavorecía y discriminaba a los pobres. Gracias a su vocación estudiosa, la indignación moral de Marx se convirtió en una investigación científica de las razones precisas a las que se debía la explotación y la miseria de los trabajadores en aquél momento histórico. Así fue como Marx descubrió que la anatomía de la sociedad burguesa la reflejara su economía, como lo dijo en su prólogo a la “Crítica de la Economía Política”, 1858/59:

“Mis investigaciones desembocaron en la conclusión, de que las relaciones jurídicas o formas del Estado no se dejan comprender ni a partir de sí mismas, ni a partir del así llamado desarrollo general de la mente humana, sino que tienen sus raíces más bien en las relaciones de vida materiales, cuya totalidad fuera denominada “sociedad burguesa” por Hegel, según el acontecer en Inglaterra y Francia en el siglo XVIII, y que tendría que buscarse la anatomía de la sociedad burguesa en la economía política.”

Así es como la teoría económica de Marx no es otra cosa que teoría de la sociedad o sociología, y su crítica de la economía política, crítica de la sociedad burguesa. Si los “críticos“ de Marx hubieran leído siquiera a tan sólo uno de sus escritos económicos, ni mencionar el primer tomo de El Capital, se hubieran dado cuenta, que Marx demuestra en cada uno de los diferentes niveles de su análisis económico, cómo las propiedades o cualidades aparentemente “inherentes“ a las cosas se dejan trazar y reducir a una relación social determinada, muy específica, esto es, a una relación entre personas, entre seres humanos. Por ejemplo, el que un producto tenga un valor de cambio no le es “natural” o inherente, sino es expresión de un hecho social, como lo es el intercambio de productos entre diferentes propietarios de mercancías. Igualmente Marx demuestra, que las relaciones de producción de cualquier época, que no son otra cosa que relaciones sociales, no son eternas sino producto de condiciones históricas específicas, y, por ende, modificables. Asímismo sucede con las relaciones de propiedad en el modo de producción capitalista, que son relaciones de propiedad privada de los medios de producción.

Marx penetra la apariencia cosificada de las relaciones sociales y actividades económicas de la sociedad burguesa y llega a su raíz socio-histórica. Desenmascara el dinero, la mercancía, el capital y la plusvalía como meros “signos” de unas relaciones de producción concretas, vivas, humanas y además efímeras. Para Marx, el ser humano es un “zoon políticon” o “animal social” y cuando habla de la producción, siempre se refiere a la producción en un determinado nivel del desarrollo social en determinada época histórica, y de la producción de individuos que producen en sociedad. Así es como economía y sociología se resuelven la una en la otra como los dos lados de la misma historia humana, que es precisamente la auto-producción de la especie humana en y mediante el trabajo.

 
11. Marxismo, Bolivarianismo y Socialismo del Siglo XXI

Primero, una discusión seria y honesta sobre Marx y el marxismo hoy es oportuno y bienvenido. No puede haber una discusión sobre los retos que enfrenta la humanidad en este momento de la globalización del capitalismo, sin que estuviera presente este eminente teórico e historiador del capitalismo que era Marx. Por ende, tampoco puede haber una discusión sobre el “Nuevo Socialismo del Siglo XXI” sin que se tome en cuenta el marxismo, entendido como el pensamiento vivo de Marx, hoy tan vigente en su esencia como en el siglo XIX. Seguimos padeciendo del trabajo alienado, seguimos presenciando la división del trabajo que ha alcanzado un grado extremo donde la automatización de los procesos de producción a nivel mundial está desplazando el trabajo físico. El trabajo físico o “inmediato” ha dejado de ser la fuente principal de la riqueza y el trabajo social se concentra primordialmente en la actividad intelectual. Con ello hasta surge la pregunta, si estamos en presencia de aquellas condiciones que finalmente darán lugar a lo que Marx, en los Grundrisse, señaló como el “colapso de la producción basada en el valor de cambio”. 

En fin y ante todo esto, ¿qué significa hoy un “nuevo socialismo”, adecuado al siglo XXI? ¿Podemos realmente pensarlo sin Marx? ¿Tenemos que “regresar” al “Marx auténtico”, o no sería más bien avanzar hacia el Marx auténtico, considerando que Marx es el pensador de nuestro presente y futuro, del capitalismo y del socialismo? Y, ¿qué significa “avanzar” hacia el Marx auténtico? Considerando que el pensamiento de Marx es sumamente complejo y dialécticamente contradictorio, avanzar hacia el pensamiento de Marx no puede significar otra cosa sino actuar, pensar y “trascender” con Marx más allá de Marx, basándonos en sus ideas radicalmente humanísticas y humanamente radicales para acabar con los pilares del capitalismo como lo son la explotación económica, dominación política, discriminación social, militarización universal y alienación humana, como conditio sine qua non de un futuro socialista verdadero, no importa cómo lo llamamos.

¿Estamos nosotros, los venezolanos, latinoamericanos, bolivarianos, marxistas y socialistas, aquí y ahora, preparados para realizar esta tarea transhistórica? Y dado la actitud despectiva que tuviera en su tiempo Carlos Marx hacia Simón Bolívar, ¿son compatibles, hoy, las ideas de Marx y Bolívar, independientemente de lo que Marx pensara sobre este último? ¿Contiene el “árbol de las tres raíces” elementos relevantes para un posible futuro socialista? ¿Hay puntos de conexión entre el bolivarianismo y el marxismo?

El marxista peruano José Carlos Mariátegui nos ha brindado un elemento vinculante entre Bolívar y Marx, reconociendo primero que el pensamiento de Marx sigue y seguirá vigente hasta tanto no haya desaparecido el capitalismo. En segundo lugar, veía en el marxismo un método de acción e interpretación revolucionaria de nuestra realidad multi-dimensional, que podría y debería nutrirse de otras corrientes de pensamiento que no fueran necesariamente europeas. Es ahí por ejemplo donde entra Bolívar, y el mismo Mariátegui recordó el contenido revolucionario-progresista de las ideas de Bolívar e hizo un llamado por retomarlas como bandera de lucha en el siglo XX, y como efectivamente ha sucedido en el marco del la Revolución Bolivariana en vísperas del siglo XXI. Específicamente, el “antiimperialismo” de Simón Bolívar constituye un punto de referencia crucial para bolivarianos, marxistas y socialistas del siglo XXI en general, expresado en su famoso enunciado: “Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia para plagar a la América de hambre y de miseria en nombre de la libertad”, vinculado estrechamente con su llamado a la unión latinoamericana y citado una y otra vez por el presidente y líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez Frías. El Presidente Chávez considera de extraordinaria importancia el que los venezolanos tengan conciencia del tema del imperialismo e inclusive lo ha llegado a llamar “fase superior del capitalismo” con el mismo termino que Lenin utilizó en su conocido escrito. Aquí se parecen tocar entonces un elemento bolivariano y uno marxista, aún cuando la concepción del “antiimperialismo” de Bolívar por supuesto no fue (y no pudo ser) la misma como la que tuviera Lenin, quien escribiera su famosa obra décadas más tarde en la época del propio “imperialismo clásico”.

Las ideas del bolivarianismo que se entienden como humanistas y revolucionarias y como han venido tomando forma en la Revolución Bolivariana, conectan con las ideas del marxismo en cuanto que comprenden el ser humano como fin-en-sí-mismo y por ende como centro y raíz de la sociedad, abogando por su desarrollo integral y su realización como individuo y colectivo al mismo tiempo. En su cualidad revolucionaria conectan con las ideas del marxismo en cuanto que conciben la revolución como el primer paso hacia un cambio “estructural” de la sociedad, que no puede ser otro que un cambio radical, pues tendrá que tocar, aparte de las formas existentes de la toma de decisiones políticas, la esfera económica con su propiedad privada de los medios de producción.

Lo propiamente “bolivariano”, esto es, el clamor por la autodeterminación de los pueblos y la soberanía nacional, la integración latinoamericana bajo los principios de solidaridad y complementariedad, y la reivindicación de la justicia social basada en la educación de los pueblos, conecta con las ideas del marxismo en cuanto que incide favorablemente en la construcción de unas condiciones objetivas y subjetivas que se alejan del sistema capitalista explotador y opresor, aún cuando acarrean el peligro de permanecer en el reformismo, en detrimento de la propia revolución. Un antídoto contra el reformismo lo podrían constituir una posible radicalización de Ezequiel Zamora  -“expresión del pueblo armado en búsqueda de su liberación de la explotación del hombre por el hombre y su derecho al acceso a la propiedad” - y de Simón Rodríguez, como invocador de los “poderes creadores del pueblo”.

En fin, el bolivarianismo no es necesariamente incompatible con el marxismo

si se vinculan sus elementos verdaderamente revolucionarios y progresistas con los conceptos claves de este último, como por ejemplo con la lucha de clases, motor de la historia e inocultable hecho aquí mismo en Venezuela, donde la oposición a la Revolución Bolivariana la forman en primer lugar los miembros adinerados de las clases media y alta, de color de piel claro, con estilo de vida y orientación consumista americanizada y europeizada.  

La lucha por el Socialismo del Siglo XXI la tiene que integrar lo mejor de todas aquellas corrientes trans-históricas que se han levantado, a lo largo de los siglos, en contra de la explotación económica, dominación política, discriminación social y alienación humana - los pilares fundamentales del capitalismo en su proceso de globalización desde finales del siglo XV. Sólo si reunimos lo mejor de nuestras experiencias y lecciones revolucionarias -aún de nuestras grandes derrotas históricas- y sólo si retomamos aquella actitud recta, combativa y heróica de la cual hablaba Ché Guevara, que debe caracterizar al revolucionario y que tiene que salir del campo de lo excepcional para formar parte intrínseca de nuestra cotidianeidad, podemos finalmente dar luz al tan necesario “hombre nuevo”, indispensable para el futuro socialista y emancipador, y conditio sine qua non para la supervivencia de la especie humana misma. Así que, en este último y único siglo que nos queda para acabar con todas las condiciones que han reducido al hombre a un ser deshonrado, esclavizado, abandonado y despreciable, tengamos presentes en cada uno de sus preciosos momentos las palabras del Che:

 "El camino es largo y desconocido en parte; conocemos nuestras limitaciones. Haremos el hombre del siglo XXI: nosotros mismos."
http://www.aporrea.org/ideologia/a29907.html
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05/02/2007

Agotamiento de la energía vital del sistema capitalista
-- Revolución, Éxodo y Emancipación (Parte I - III)

Por Franz J. T. Lee

EN TRES PARTES:

Contenido:

PARTE I
1.  Sobre la urgencia de una verdadera revolución cultural
2.  Al rescate de la concepción revolucionaria del marxismo
3.  Conceptualización de la revolución
4.  Diferentes interpretaciones de la revolución

PARTE Ii
5.  Negación y éxodo emancipatorio
6.  Materialización y límite de la revolución
7.  Manipulación ideológica versus precisión teórica
8.  Punto de partida de la revolución-emancipación: ¡Conócete a ti mismo!

PARTE III
9.  De la Revolución Bolivariana a la Emancipación Humana
10. Autocrítica y advertencia sobre peligros venideros
11. Información veraz versus campañas globales de desinformación
12. Tareas revolucionario-emancipatorias frente al globofascismo
13. Agotamiento de la energía vital del sistema capitalista
14. Éxodo y Emancipación


PARTE I


1. Sobre la urgencia de una verdadera revolución cultural


¡O! ¡El más noble regalo de la naturaleza – mi pluma de ganso gris!
Esclava de mis pensamientos, obediente a mi voluntad,
Arrancada de mi hermana-ave para escribir,
¡Ese poderoso instrumento de los pequeños hombres!
-- Lord Byron (George Gordon Noel Byron),
English Bards and Scotch Reviewers (I.7)


Vendrá un tiempo cuando los revolucionarios tendrán que decir lo que tienen en mente por más que esto les duela. Parece que Venezuela es un país donde abundan los revolucionarios, cualquier cosa y cualquiera que lleva una boina roja es un revolucionario, hasta queremos hacer una ‘revolución dentro de la revolución’, queremos ‘profundizar’ la revolución. Pero, ¿será que tenemos una revolución sin revolucionarios? ¿Será que somos revolucionarios que no llevamos a cabo nuestra tarea histórica, que no hacemos la revolución? ¿Será que no tenemos la más mínima idea de lo que es una revolución?


(En cuanto a esto, véase: Franz J. T. Lee & Jutta Schmitt,  "Venezuela: La Revolución Bolivariana pasando el Rubicón", IMMECA, Mérida, Venezuela, Diciembre de 2006.  http://www.franzlee.org/pandemonium01256.html )

Nosotros aquí en Venezuela no tenemos por tradición hacer una revolución burgués-democrático-capitalista, tampoco hacer una revolución social o socialista. En el pasado, fueron nuestros héroes y próceres los que hicieron la Revolución Francesa y la Revolución Norteamericana y los que participaron en las guerras coloniales de la independencia, pero, esto sí, en un sentido radical político-económico, cambiando modos de producción. La Revolución Bolivariana es nuestro primer intento de hacer una revolución social en la época del globofascismo. Al igual como fue el caso de Cuba en su momento, no tenemos experiencia revolucionaria, todavía estamos luchando contra superestructuras oligárquicas feudales y religiosas, con una ideología reformista burguesa liberal y una práctica del ‘buen’ capitalismo. Sin embargo, algunos de nosotros estamos haciendo arduos esfuerzos por aproximarnos a la práxis y teoría socialista global.

Entonces, ¿qué, en realidad, es una revolución, una revolución social, una revolución socialista? ¿De dónde viene el concepto? ¿Quién fue el que lo inventó, y en el interés de clase de quién? ¿Cuál fue su connotación original? ¿Será que los conceptos son verdades absolutas? ¿Será que sus contenidos cambian a través de los siglos? ¿Qué significa revolución hoy en día, cuál es su opuesto y cómo trascendemos la revolución?
¿Qué es una revolución social, una lucha de clases? ¿Por qué la mayoría de los revolucionarios venezolanos nunca hacen un análisis de clase de la sociedad?, ¿por qué la lucha de clases no tiene relevancia para ellos? Si tenemos una clase media ‘en positivo’, entonces por lo menos también tenemos que tener una clase neutral o una clase media ‘en negativo’, es más, tenemos que tener también una clase alta y una clase baja. ¿Esas clases no se encuentran en un conflicto social de vida y muerte, en una lucha de clases inexorable? ¿En qué clase social o clases sociales nacieron los revolucionarios bolivarianos de hoy y en dónde se originan los ‘Chavistas sin Chávez’, los ‘contrarrevolucionarios’? ¿Con qué fue lo que la tan celebrada clase media en positivo contribuyó a través de los últimos siete años?
Tantas preguntas, tan pocas respuestas. A la mayoría de nosotros nunca se nos ocurrió hacer estas preguntas. Así que, ¿qué clase de revolucionarios somos en realidad? ¿Somos realmente nosotros mismos, los que hacemos, pensamos y superamos nuestra revolución, de, por y para nosotros mismos? ¿Tenemos una revolución desde abajo, desde arriba o desde cualquier otra dirección?; y, ¿es ésta anti-capitalista, anti-imperialista, nacional-burguesa, nacional-socialista o es una revolución mundial permanente?
¿Por qué firmamos todos estos contratos y negocios capitalistas con las corporaciones imperialistas transnacionales y por qué tratamos de atraer tan desesperadamente a los inversores extranjeros?; ¿será que nos estamos engañando a nosotros mismos? ¿Por qué nuestras dos últimas constituciones tienen la misma base capitalista: la garantía de la propiedad privada de los medios de producción y comunicación en Venezuela? ¿Cómo podemos introducir un socialismo de los trabajadores desde abajo, manteniendo al mismo tiempo las relaciones capitalistas amo-esclavo, con la explotación, la dominación y la discriminación, causando estragos en cada sitio de trabajo donde se produce plusvalía, a lo largo y ancho del país?
Ahora, agarremos el toro por sus peligrosos cuernos. En la era de la desinformación, de las guerras de información, de las operaciones psicológicas, del virulento control mental y corporal, de la cruel manipulación de la verdad, de la propaganda abierta y del adoctrinamiento fascista, nuestra arma de defensa masiva más efectiva es el pensar, son la teoría y la filosofía. De hecho, aquellos que ya no piensan, que ya no existen, ya se han convertido en marionetas huecas, en otras palabras, en cadáveres caminantes.
Desde hace veinticinco años, en mis clases universitarias, he sido testigo de que a muchos de nosotros les cuesta pensar, teorizar o filosofar. La mayoría de mis estudiantes, de los cuales algunos han llegado a ocupar importantes cargos ‘revolucionarios’ en la actualidad, simplemente consideran la teoría una pérdida de su precioso tiempo. Están confundiendo la teoría con la ideología y no se dan cuenta que sin teoría jamás se puede hacer una revolución social.
Así que, la conditio sine qua non para un revolucionario, para hacer una revolución social, es tener una teoría práxica y una práxis teórica. Sin pensar la revolución, la burguesía nunca hubiese podido hacer la Revolución Francesa. Primero la pensaron, la desearon subjetivamente, la gritaron emocionalmente: ¡viva la revolución! Y luego, la hicieron, de manera radical e implacable, con la guillotina y con su ‘régimen del terror’, sabiendo exactamente lo que estaban haciendo, lo que estaban queriendo: la acumulación de capital, ganancias, privilegios y poder.
Por lo tanto, camaradas, no hay otra vía de liberarnos, de emanciparnos, si no comenzamos a aprender a actuar, a actuar y pensar y superar de, por y para nosotros mismos. Hasta ahora, han sido principalmente nuestras ‘autoridades oficiales’, nuestros padres, maestros, pensadores, profesores y curas los que han pensado por nosotros, los que nos han enseñado, cómo desarrollar nuestras facultades humanas; e incluso a ellos mismos se les enseñó cómo pensar ‘correctamente’, y así sucesivamente ad infinitum. No podemos seguir perpetuando esta misma tendencia educativa en nuestras misiones, en nuestros proyectos revolucionarios.
Definitivamente, también sabemos que las ideas dominantes de cada época siempre han sido las ideas dominantes de las clases dominantes respectivas. Cuando las ideas pierden su verdad fluyente, su libertad abundante, entonces se convierten en ‘verdades absolutas’, en mentiras, propaganda y desinformación, en otras palabras, en ideología dominante. Urgentemente necesitamos nuestras propias ideas bolivarianas, nuestra propia teoría emancipatoria, nuestra propia filosofía socialista. A través de los milenios fueron la ciencia, la filosofía y la teología oficial, las que sirvieron a los intereses dominantes del respectivo modo de producción dominante. Científica y filosóficamente, nuestro pensar y nuestros pensamientos tienen que servir a los intereses de clase de las masas trabajadoras de Venezuela y de América toda.
Cuando el Ché Guevara habló del Nuevo Hombre y cuando el Presidente Hugo Chávez Frías habla de un ‘Nuevo Socialismo’, entonces ambos presuponen un nuevo hombre y una nueva mujer, quienes actúan de manera creativa y piensan en términos emancipatorios. Esto es lo nuevo, lo original, lo auténtico; es algo que nunca ha existido, algo que nace en el aquí y ahora. Este nuevo es práxis activa, es teoría pensante. Lo nuevo es aquello que nunca ha existido antes y que nunca se repetirá. Lo obsoleto es la práctica repetitiva capitalista y corrupta, también lo es la ideología explotadora, dominadora y discriminadora, al igual que las relaciones eternas entre amo y esclavo, el rancio consenso de clase, las alianzas de clase entre capital y trabajo podridas, el engañoso concepto de la ‘revolución pacífica’ y el reformismo perpetuo.
De manera que las condiciones existenciales para crear nuevas ideas –no palabras escritas o impresas, no palabrotas, no el masticar huesos religiosos feudales sin carne óntica alguna–  son la formulación del pensar, del pensamiento y de la teoría, es el filosofar. Los niños son excelentes filósofos, pero las presiones, las órdenes y las prohibiciones patriarcales destruyen su imaginación creativa desde temprano y cercenan sus sueños diurnos juveniles y su fuego inventivo. En vez de aterrorizar a millones con una ‘Cienciología’ o ideología, nuestras instituciones educativas y nuestras misiones revolucionarias más bien tendrían que enseñar a nuestra juventud cómo pensar libre e independientemente, para crear un pensar revolucionario, una teoría científica y una filosofía emancipatoria desde la propia cuna. Por ende, tenemos que romper el círculo vicioso y empezar a educar a los mismos educadores. Esto es la quintaesencia emancipatoria de una revolución cultural urgente dentro de la propia Revolución Bolivariana.

2. Al rescate de la concepción revolucionaria del marxismo

Cualquier revolucionario moderno se convertirá en un caso perdido frente al globofascismo Orwelliano, si no pasa por la prueba de fuego de la negación del capitalismo, es decir, si no asume el concepto de la revolución social marxista. Carlos Marx explicó el proceso educativo práxico-teórico de la manera más incisiva, dialéctica y contundente, cuando manifestó, que no sólo es el pensar subjetivo, educativo, que tiene que aproximarse a la realidad científica objetiva, sino también la realidad concreta global tiene que empujarse hacía nuestros pensamientos liberadores sociales.
Para nosotros, aquí en Venezuela, en vísperas de otro probable y sangriento golpe militar contra el gobierno democrático del Presidente Chávez, esto significa simplemente que no es suficiente que nosotros, como revolucionarios, queramos conscientizar y armar a las masas trabajadoras; sino que los mismos trabajadores tienen que politizarnos y armarnos a nosotros. Un ejemplo clásico, transhistórico de este paradigma de la ‘educación de los educadores’, es la lección revolucionaria que las masas venezolanas nos han dado entre el 11 y el 14 de abril del 2002.
En consecuencia, no es suficiente con que vengamos con una nueva ideología envuelta en papel brillante para ‘revolucionar’ al soberano y crear un ‘poder ciudadano’. Hacer una revolución social trascendental es un esfuerzo de clase colectivo para poder crear unas condiciones anti-capitalistas favorables; esto también significa que el soberano, esto es, el pueblo trabajador mismo, tiene que reclamar para sí la ciencia natural moderna y la filosofía social emancipatoria, o como dijera el propio Marx en su tiempo, el proletariado tiene que convertirse en heredero de la filosofía para poder transformar la realidad. La emancipación mundial no es un boleto directo al cielo, ni tampoco al infierno o limbo o purgatorio. Se hace aquí y ahora, en ‘tierra firme’, lo que quiere decir que hay que crear las condiciones objetivas y subjetivas necesarias para su exitosa materialización. Recordemos, que los conquistadores primero tuvieron que producir las condiciones objetivas infernales en los continentes americano, africano y asiático, antes de poder introducir la religión cristiana, es decir, hacer que los pueblos brutalmente subyugados asumieran este triste “suspiro de las criaturas oprimidas”, este “corazón de un mundo sin corazón”, este “alma de condiciones sin alma”, este opio, este prozac de las masas trabajadoras. De manera análoga pero en un sentido emancipador, sólo podemos crear las condiciones objetivas de vida para una nueva sociedad socialista en un futuro no muy lejano, si logramos destruir sistemáticamente el sistema capitalista en Venezuela y en el mundo mediante la lucha de las clases trabajadoras. Hasta ahora y a lo largo de los últimos siete años, no se le ha dado prioridad a esta tarea en absoluto.
Es obvio, que no se podrá liberar ni emancipar a ningún trabajador del terrorismo y de la tiranía de la explotación, dominación y discriminación corporativa a nivel global y romper las cadenas de la pauperización y alienación progresiva, sólo reformando al capitalismo, es decir, realizando meros cambios superficiales. Hoy más que nunca es válido que un capitalista o una corporación transnacional como propietarios privados de los principales medios de producción y comunicación a nivel global explotan, dominan y discriminan a sus trabajadores desposeídos, a sus miserables esclavos asalariados. Además, mientras exista el capitalismo, un trabajador siempre será un ser humano alienado, condenado, una mercancía viviente, que sólo posee su mera fuerza laboral física o intelectual para venderla en el mercado mundial. Como explicó Marx en El Capital, los magros sueldos, la miseria de un salario de miles de millones alrededor del globo tienen el único propósito de regenerar la fuerza laboral necesaria de los trabajadores. Cualquier revolucionario puede verificar este hecho científico en cualquier fábrica o centro de producción en Venezuela, y ni siquiera las cooperativas están libres de este vicio explotador.
Cualquier país que garantice el bienestar del capitalismo mundial en su propia constitución democrática no tiene posibilidad en absoluto de realizar un “nuevo socialismo del siglo XXI”. Un ‘revolucionario’ que no toma en consideración a esta realidad, que afirma el capitalismo moderno, que no ha estudiado la economía política marxista ni la economía política clásica nacional británica, no será capaz de hacer ningún tipo de revolución social, ni la Revolución Industrial capitalista ni la Revolución Francesa, ni mucho menos la revolución socialista mundial, históricamente todavía pendiente.
Llama la atención, que existen Círculos Bolivarianos en el extranjero que aspiran realizar los siguientes objetivos: “combatir el comunismo, el marxismo y el radicalismo, porque estos se oponen a las ideas bolivarianas”. Los miembros de esos Círculos Bolivarianos ni apoyan ni creen en el ‘comunismo’, el ‘socialismo’ o el ‘marxismo’, rechazan semejante “ideología retrógrada” que, según ellos, obstaculiza el progreso hacia la libertad humana y afirman categóricamente la propiedad privada de los medios de producción, la sagrada Iglesia Católica y su maestro, Jesucristo. Tales ideas seudo-revolucionarias, verdaderamente retrasadas, sólo pueden favorecer a la contrarrevolución y ni siquiera servirían para engendrar un revolucionario burgués-democrático capitalista, que por lo menos, en su época, sabía con precisión científica cómo separar exitosamente Estado e Iglesia. Después de todo, la burguesía revolucionaria tumbó el feudalismo y le arrebató el poder político de clase al clero y a la nobleza decadente mediante el golpe mortal contra la religión católica-romana, triunfando sobre ellos, ‘gracias a Dios’, con su famoso lema: Libertad, Igualdad y Fraternidad, lema del capital, del capitalismo.
Carlos Marx no es ni santo ni diablo, sino un producto histórico social típico de su época capitalista competitiva-liberal, y no estuvo precisamente fascinado del Libertador Simón Bolívar. Bolívar, por otro lado, no pudo experimentar la negación emergente de la Revolución Francesa en 1848, esto es, la transición del socialismo utópico al socialismo científico; así que no tenemos su opinión crítica sobre Marx o el marxismo. En todo caso, como veremos más tarde, el socialismo es un producto histórico del capitalismo, es su negación dialéctica. Como el mismo Marx explicó al desarrollar la praxis y teoría de la revolución proletaria alrededor de 1848, el nacimiento de las luchas de los trabajadores contra sus amos capitalistas, contra el sistema capitalista, correspondía a la transición de unos simples revolucionarios burgueses a unos emancipadores humanos proletarios en permanencia.
Así que, cuando pretendemos querer formular una práxis y teoría revolucionaria, deberíamos tomar en cuenta lo importante de la relación que tiene que existir entre la práxis y la teoría y que en el campo revolucionario no existen cosas tales como la ‘pura acción’, esto es, activistas ciegos sin orientación teórica alguna, ni tampoco ‘pura teoría’, esto es, teóricos sin vínculo alguno a la realidad. Sin embargo, esto no quiere decir que en el campo de la sociedad capitalista global no existieran precisamente hechos como la práctica, esto es, acciones diarias repetitivas, expresadas en la práctica laboral y consumista, o la ideología, esto es, ‘ideas’, creencias y frases osificadas y verdades absolutas, expresadas en los medios, en el ‘entretenimiento’, en las canciones, e inclusive y como observáramos antes, en todo el sistema educativo.

3. Conceptualización de la revolución

Ahora, ¿qué es una revolución social, en la cual participan ciertos miembros de una clase social? ¿Quién acuñó el concepto? ¿Qué es lo que lo diferencia de otros conceptos como reforma? Históricamente ¿de quién era y sigue siendo el arma formidable de clase?
El concepto revolución en un contexto social, como modo de llevar a cabo cambios radicales dentro de la sociedad laboral, como expresión del motor de la lucha de clases, se inventó y se aplicó primero por la burguesía emergente en el vientre de la sociedad feudal decadente. Originalmente, el término rivoluzzione o rivoltura surgió en Italia del Norte donde nació la revolución política del capitalismo, denotando severos conflictos y revueltas sociales en el marco de la lucha de clases de la burguesía comercial italiana, para arrebatarles el poder político a sus enemigos mortales de clase, el clero y la nobleza feudal.
Desde su principio, no importa si fuera en el ámbito económico, político o social, la revolución fue introducida en contra de los intereses de clase de los esclavos, campesinos, siervos y trabajadores de Europa y otras partes. De hecho, la traición a la Revolución Francesa al no extender los ‘frutos’ del nuevo modo de producción, del capitalismo, a las clases trabajadoras, este incumplimiento de la revolución burguesa-democrática, generó la negación de la misma, su lado proletario, la revolución socialista. Por ende, Marx y Engels, el marxismo y el socialismo, son productos directos de la Revolución Francesa, son parte intrínseca de la misma revolución burguesa-capitalista que se ha globalizado sucesivamente como el colonialismo e imperialismo del siglo XX, y luego el actual corporativismo militarizado del siglo XXI.
Revolución, en todos los aspectos de la vida moderna, expresa la transición de la cosmovisión geocéntrica, esclavista-feudal a la cosmovisión heliocéntrica, capitalista; de la lógica formal a la lógica dialéctica, de la teología a las ciencias naturales, de la iglesia feudal al estado burgués, de la servidumbre a la esclavitud salarial, del oscurantismo a la ilustración, del exorcismo dominicano al psicoanálisis de Freud, del fetiche Dios al fetiche de la mercancía, del capital comercial al capital industrial; en fin, de la evolución natural a la revolución social. Como dijeran Marx y Engels en el Manifiesto Comunista y en La Dialéctica de la Naturaleza, nada más revolucionario en la historia que el capitalismo; ni nada que haya ‘revolucionado’ y destruido en tan poco tiempo tanto a la naturaleza como a la sociedad.
Concebido en estos términos se ha comprobado históricamente que el capitalismo es la revolución y la revolución es el capitalismo; por consiguiente, el capitalismo es revolucionario y la revolución es capitalista. Sin embargo y dentro de este sistema capitalista-revolucionario cerrado, existen diferentes elementos dialécticamente interrelacionados, unos afirmativos, otros negativos, que han generado varias formas del mismo proceso revolucionario, como por ejemplo y dentro del campo de la afirmación el reformismo, revisionismo, estalinismo y fascismo y dentro del campo de la negación el anarquismo, leninismo, trotskismo, etc. Una cosa es la afirmación lógico-formal de la revolución capitalista y otra cosa su negación dialéctica, es decir, la revolución proletaria; dos lados de la revolución, del proceso de producción, del mismo proceso histórico, de la globalización.
 
4. Diferentes interpretaciones de la revolución

Lo que queremos resaltar aquí es que existen diferentes aspectos concomitantes de la misma revolución, los cuales pueden experimentar una interpretación diferente según los intereses de clase involucrados. Hay quienes se adhieren al concepto de la ‘revolución desde abajo’ por medio de la lucha de clases como los marxistas o socialistas, y por medio de la eliminación de cualquier autoridad como los anarquistas libertarios; mientras otros defienden la ‘revolución desde arriba’ por medio de cambios graduales y pacíficos como los reformistas, los revisionistas y la socialdemocracia, o por medio de golpes militares o revoluciones de palacio como la misma burguesía y sus lacayos para poder perpetuarse en el poder. En este tipo de ‘revolución desde arriba’, un gobierno determinado de la clase dominante es simplemente reemplazado por otro u otra forma de gobierno, sin tocar las relaciones económicas y de clase, esto es, la propiedad privada de los medios de producción.
Específicamente aquellos que abogan por la ‘revolución desde arriba’ para mejorar el sistema capitalista desde adentro, y quienes optan por la vía pacífica-electoral, obviando la lucha de clases, incorporando desde la redistribución del ingreso nacional y la economía equitativa hasta el ‘cristianismo revolucionario’ y la teología de liberación, abundan entre los ‘revolucionarios’. Y aún muchos de aquellos que abogan por la ‘revolución desde abajo’, ignoran a menudos los deseos y las aspiraciones inmediatas de miles de millones de trabajadores empobrecidos, esclavos asalariados sub- o desempleados y ya obsoletos sin valor ninguno para el sistema. El famoso anarquista ruso, Peter Kropotkin, resumió esto de la siguiente manera: “Revolución social significa la reorganización de la vida económica e industrial del país y en consecuencia también de la estructura entera de la sociedad”.
¿Será que ésta es quizás la connotación de un verdadero revolucionario en la época del globofascismo? Ciertamente no. Esto es simplemente un revolucionario reformista, que afirma, que opera dentro de los límites democráticos de la revolución mundial capitalista, cuya mueca verdadera es el actual terrorismo mundial, es decir, la globalización y el globofascismo. Se habla de todo desde la reforma hasta la reorganización, más nunca se habla de una ruptura categórica, total y completa con el modo de producción capitalista a nivel mundial.
Un revolucionario auténtico tiene que llegar a la radix, a la raíz del verdadero ‘eje del mal’, tiene que formar parte de las raíces sanas y saludables de la emancipación. En este sentido, un revolucionario auténtico tiene que convertirse en emancipador, tiene que volverse radicalmente creativo, es decir, tiene que captar y combatir los verdaderos problemas que obstaculizan el salto hacia la emancipación, inter alia, la corrupción, el sabotaje, la burocracia, la impunidad, la conspiración, las mentiras, la alta traición, la ignorancia sobre el socialismo, y tiene que erradicar los fantasmas del anticomunismo, relictos de la Guerra Fría, que todavía deambulan en nuestros cerebros expuestos al control mental.
Un ejemplo clásico de una revolución social ‘desde arriba’ fue la llamada ‘Guerra Civil’ norteamericana (1861–1865), un proceso histórico que terminó con la abolición de la esclavitud feudal en las plantaciones del Sur de los Estados Unidos, sustituyéndola por la esclavitud asalariada promovida por el Norte industrializado. Este tipo de revolución social fue la que nuestros próceres, Simón Bolívar y Francisco de Miranda, tenían en mente para la Gran Colombia y para toda América Latina, viendo, como dijera Marx, “su futuro en el espejo de los países capitalistas industrializados”.
En cuanto a la revolución ‘desde abajo’, la concepción más radical corresponde a la teoría revolucionaria de León Trotski, quien, en la tradición de Marx, declaró la necesidad de una revolución proletaria global en permanencia o ‘revolución mundial permanente’, en referencia al imperativo de no quedar atrapado dentro de los límites de la revolución democrático-burguesa, sino radicalizarla y empujarla más allá de sí misma en cada rincón del planeta Tierra, hacia el campo del socialismo y finalmente hacia la total emancipación humana donde la propiedad privada de los medios de producción y con ella las relaciones amo-esclavo estarán borrados de la faz de la tierra.
Sin embargo, aquí en Venezuela, en América Latina, todavía estamos muy lejos de este nivel de la emancipación humana. Todavía estamos ocupados en gran parte con nuestra propia Revolución Francesa, quiere decir, luchando por realizar las tareas burguesas-democráticas pendientes desde la época de nuestros libertadores, tratando de separar Iglesia y Estado, impulsando la reforma agraria, fomentando nuestra burguesía nacional y promoviendo la industrialización. Por todo ello es prudente seguir el consejo de Trotzki y evitar ser atrapados dentro de los límites de estas tareas históricamente ya obsoletas, sobre todo si consideramos que ya estamos en la fase final de la globalización de esta misma revolución.
Lo que se globaliza en este momento es la revolución social capitalista con sus dos lados, el político como quedó expresado en la Revolución Francesa (1789) y el económico como quedó expresado en la Revolución Industrial (1830), formando los dos partes intrínsecas de una y la misma revolución político-económica capitalista. Es por ello que cada revolución particular-‘individual’ que pudiera gestarse todavía a estas alturas, inexorablemente y gústele o no le guste, forma parte de la propia globalización, la que ahora nos lleva hacia una conflagración mundial con peligro de la total extinción de la especie humana. 


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Agotamiento de la energía vital del sistema capitalista -- Revolución, Éxodo y Emancipación (Parte II)

Por Franz J. T. Lee



Contenido:

PARTE I
1.  Sobre la urgencia de una verdadera revolución cultural
2.  Al rescate de la concepción revolucionaria del marxismo
3.  Conceptualización de la revolución
4.  Diferentes interpretaciones de la revolución

PARTE Ii
5.  Negación y éxodo emancipatorio
6.  Materialización y límite de la revolución
7.  Manipulación ideológica versus precisión teórica
8.  Punto de partida de la revolución-emancipación: ¡Conócete a ti mismo!

PARTE III

9.  De la Revolución Bolivariana a la Emancipación Humana

10. Autocrítica y advertencia sobre peligros venideros
11. Información veraz versus campañas globales de desinformación
12. Tareas revolucionario-emancipatorias frente al globofascismo
13. Agotamiento de la energía vital del sistema capitalista
14. Éxodo y Emancipación


PARTE Ii

5.Negación y éxodo emancipatorio

De facto, en Venezuela nosotros, especialmente la juventud flamante, somos la negación, el ‘No’ en este proceso de la auto destrucción de la especie humana a escala global. Para escapar de ese Apocalipsis que ya amanece en el Oriente Medio y Lejano, tenemos que superar y trascender el imperialismo corporativo, tenemos que realizar cambios revolucionarios desde adentro a escala mundial y creatividad emancipadora desde afuera a escala galáctica. Sólo entonces, como nuevos hombres y mujeres, con una nueva lógica, una nueva ciencia y filosofía, un nuevo socialismo, tendremos una infinitésima oportunidad de una todavía posible emancipación humana. Sin embargo, tenemos que evitar a toda costa de caer en un triunfalismo miope, porque el tiempo y el espacio se nos están acabando.
Si no logramos nuestro cometido como revolucionarios y emancipadores, muy pronto nos aproximaremos a un infierno; la intervención militar norteamericana, la invasión de los Marines está justo a la vuelta de la esquina. Ya no es asunto de gritar “¡Viene el Lobo!”. El Homo homini lupus ya esta aquí, está entre nosotros, está en Miraflores, en las misiones, en el ejército, en las instalaciones militares, en nuestras camas y en nuestros cerebros.
Para los revolucionarios venezolanos y del mundo entero se tienen que definir ciertas verdades; en el globofascismo, para poder sobrevivir, para escapar el ‘dominio de pleno espectro’, para evitar el ‘chocar e intimidar’, para estar lejos de las bombas de fósforo blanco y del uranio empobrecido, para neutralizar las armas electromagnéticas, tenemos que ser audaces, inexorables y excelentes. Ser un revolucionario es una decisión responsable, es un compromiso de por vida. Una vez revolucionario, siempre emancipador, esto quiere decir que hay que pasar el Rubicón, hay que llegar al punto de no regreso. El que regresa, el que mira para atrás, estará perdido para siempre, habrá perdido su espíritu humano, se perderá en lo insignificante, en lo siempre obsoleto.
Como bolivarianos, como libertadores, como revolucionarios y emancipadores, en el interés de nuestra autodefensa, tenemos que desarrollar nuestra propia ‘emancipación de pleno espectro’, nuestras propias armas emancipatorias invisibles, invulnerables e invencibles. Tenemos que crear lo nuevo, lo original, lo auténtico, lo extraordinario, de una manera transvolucionaria, como el mundo, especialmente el capitalismo corporativo, nunca lo ha visto y nunca lo volverá a ver.


6.Materialización y límite de la revolución


Antes de la llamada Revolución Neolítica, antes del descubrimiento de la agricultura, hace más que 100.000 años, existían varias formas de vida y muerte, también diferentes experimentos de un posible modus vivendi humano creativo, es decir, durante milenios de sociedades sin clase, existieron diversas formas de supervivencia cooperativa colectiva en el planeta Tierra. El sistema cerrado del trabajo que ha encontrado su máxima expresión y límite en la globalización con sus relaciones amo-esclavo discriminatorias, no es la única forma de existencia multiversal; sin embargo, es el proceso destructivo más universal y perverso en el sistema solar. Precisamente por medio del proceso de trabajo, mediante la introducción de relaciones amo-esclavo unilaterales y perversas, en el planeta Tierra la naturaleza y la sociedad entraron en un conflicto de vida y muerte, en contradicciones irreconciliables, que generaron un sistema cerrado de producción destructiva, llamado historia, que solamente les ha servido a lo largo del tiempo a los intereses de las respectivas clases dominantes. Con la modernidad, la burguesía se convirtió en la clase dominante, tumbando todas las clases sociales existentes por medio de una revolución social permanente a nivel global, que ha triunfado, como dijimos, a través de sus revoluciones política (Revolución Francesa) y económica (Revolución Industrial), y que ahora ha llegado a su plena realización en la globalización, en el globofascismo. Este es el proceso transhistórico de la revolución capitalista, democrático-burguesa.
El capitalismo no sólo acuñó el concepto de la revolución, sino inventó también su contenido político, sus parámetros económicos, sus costumbres culturales y códigos éticos, su ideología racista, deshumanizadora y alienante. Volvemos a enfatizar: El capitalismo es la revolución y la revolución es el capitalismo. Tanto es así, que los primeros pensadores de la globalización fueron Carlos Marx y Federico Engels, como consta en su Manifiesto Comunista de 1848, donde constatan que la burguesía, en su afán de obtener ganancias, se ve obligada de enquistarse en todos los rincones del planeta, acabando así inexorablemente con todas formas de producción pre-capitalista en una especie de revolución mundial permanente. Aunque pareciera mentira, los voceros de la corriente neoliberal y neoconservadora más radical que hoy existe en el planeta, desde las trincheras de sus think tanks republicanos como el American Enterprise Institute, se apoyan en sus estrategias en el pensamiento de Marx y Engels relacionado al papel progresista y revolucionario que ha jugado el modo de producción capitalista en la historia, como conditio sine qua non para la introducción del socialismo global en el sentido de una generalización y socialización de las riquezas producidas por la especie humana.
Irónicamente, el famoso lema con el que termina el Manifiesto Comunista, “proletarios del mundo uníos” se ha concretizado en el campo del adversario de clase, de la misma burguesía, que ha logrado su unión política en forma de las Naciones Unidas, su unión económica en forma del Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y de la Organización Mundial de Comercio, y su unión militar en la OTAN y los Cascos Azules. Esto es la comprobación científica de que la revolución capitalista sí ha triunfado a nivel planetario. La tan necesaria conciencia de clase invocada constantemente por las corrientes marxistas de la izquierda internacional la tiene, una vez más, el adversario de clase. Esta se expresa en la siempre eficiente solidaridad entre las burguesías y el gran capital a la hora de reprimir las clases trabajadoras a nivel mundial. La Libertad, Igualdad y sobre todo Fraternidad de la globalizada clase burguesa se ha realizado últimamente en forma de la “Guerra contra el Terrorismo Internacional” que no es otra cosa, precisamente, que una guerra en contra de las clases trabajadoras a escala mundial. Así que, emancipadores del mundo, seamos constantes como la Estrella del Norte, tengámoslo claro qué es la revolución y qué es la emancipación.


7.Manipulación ideológica versus precisión teórica

Ante este cuadro que se nos ha planteado arriba, tenemos que introducir la diferenciación entre ideología y teoría. Pareciera que cualquiera tiene la libertad de acuñar un nuevo concepto o utilizar un concepto ya existente y darle la connotación ‘propia’. Sin embargo, de lo que a menudos no nos percatamos es el hecho ya indicado, que a través del proceso de socialización, por medio de la educación, estamos siendo sometidos a un profundo adoctrinamiento y una constante manipulación ideológica en las escuelas, los colegios, las universidades, en la iglesia, en la familia y en nuestro sitio de trabajo. Fenómenos aparentemente ‘inocentes’ como las enseñanzas, creencias, la cultura y los usos y costumbres que se nos impartan desde la niñez, hacen que se nos claven determinados conceptos en nuestras mentes, cuyo contenido consiste en una sola verdad absoluta – lo intocable del sistema capitalista reinante.
Por ende, términos como libertad, justicia, igualdad, democracia, revolución, paz, guerra, terrorismo etc. parecen tener validez universal para todos los tiempos y espacios, cuando, en realidad, son términos que esconden la realidad fluyente de una sociedad de clases antagónicas, donde la esclavitud de la mayoría es conditio sine qua non para la libertad de la minoría, donde la desigualdad de la mayoría es la base de la igualdad de la minoría, donde la dictadura que domina sobre la mayoría es la presuposición para la democracia de la minoría, y así sucesivamente.
Esto no nos lo dicen la abrumadora mayoría de nuestras ilustres autoridades y honorables excelencias, nuestros jueces, presidentes, líderes políticos, eminencias eclesiásticas, maestros, patrones, profesores, colegas, periodistas, editores, compañeros y amigos. Así es como nos dejan encerrados con nuestras mentes nubladas, inmersas siempre en nuestras calamidades, esclavos de nuestras tradiciones, presos de nuestro vocabulario limitado, engañados con ilusiones, atrapados en mundos virtuales religiosos, inhibidos por el razonamiento unidimensional-unilateral, hechizados por los símbolos de una patria clasista, mientras que nadie de nosotros haya sido convocado para participar en la formulación de cualquiera de estos conceptos y sus contenidos. Estamos siendo relegados siempre a la mera asimilación y recepción pasiva de todo lo que venga desde arriba o todo que esté basado en las intocables tradiciones de antaño. De esta manera, se nos prohíbe el tan decisivo y vital pensar auténtico, propio y original. Se nos obstaculiza la teoría, la precisión teórica, único arma contra la manipulación ideológica. ¿Quién realmente está consciente de y preocupado por un pensar preciso e incisivo, que desvele el contenido de clase de todos los conceptos principales que estamos utilizando?


8.Punto de partida de la revolución-emancipación: ¡Conócete a ti mismo!

Para actuar científicamente y pensar filosóficamente tenemos que comenzar en alguna parte, es decir, allí donde nosotros nos encontramos, esto es, en nuestra realidad concreta, en el grado preciso de nuestra verdadera conciencia social. Revolución es fluir, mover, revolver dentro del sistema capitalista cerrado. Emancipación es romper con el sistema capitalista cerrado, romper con el pasado que siempre se repite, es ruptura; es retar lo nuevo, aquello que nunca vivimos y aquello que nunca pensamos. Emancipación es romper con todos los modos de producción de la historia y trascender hacia un modo de creación post-histórico.

Aquí gana pertinencia educativa el proverbio filosófico de los Siete Sabios de la Grecia Antigua: ¡Conócete a ti mismo! Tenemos que saber quiénes somos, tenemos que definirnos, identificarnos. No nos podemos mejorar, conscientizar, revolucionar o emancipar cuando no sabemos nada sobre nosotros mismos. Nosotros somos los que tenemos que saber esto, para que no venga nadie desde afuera para decirnos quiénes somos y clasificarnos como “recoge-latas”, “eje del mal”, “terroristas”, “come-niños”, “forajidos” y cuanta descalificación se le antoje. Y como nos recordó el gran socialista Federico Engels, la prueba del pudín consiste en comérselo. Saber quién es uno, conocerse a sí mismo presupone que uno es identificable, especial, único; que uno no es un fantasma, un cadáver caminante, sino que uno es activo, que uno existe pensando y trasciende creando; que uno está actuando, pensando y sobrepasando como un ser humano emancipador.
El sólo hecho de estar sembrando estas semillas originales del actuar y pensar revolucionario y del sobresalir emancipatorio en nuestro ambiente capitalista tiene como consecuencia que se desate el infierno en nuestras vidas. El sistema nos aísla, nos convierte en outsider, en excluidos, sintiendo que somos un peligro para su tranquilidad y continuidad. Es precisamente nuestra condición de outsider que nos permite detectar, que las libertades democráticas son quimeras ideológicas, son tergiversaciones orwellianas, en este caso, cadenas totalitarias. Nos permite detectar por ejemplo, que la ‘libertad de movimiento’ es, en realidad, la restricción de cada paso que emprendemos en nuestras vidas cotidianas. En todas partes nos encontramos con signos que dicen ¡prohibido el paso – propiedad privada!, nos tropezamos con candados, rejas y cercas de alta seguridad, con perros guardianes de todo tipo, con aduanas, tarifas elevadas de autopistas, con alcabalas, con entradas y boletos de viaje costosas, a menudos inalcanzables, que restringen nuestros movimientos a un mínimo de espacio, nos delimitan a menudos y al mejor estilo del apartheid sudafricano, al mero territorio de nuestro puesto de trabajo. Nos percatamos que los miles de millones de personas que defienden estas mismas libertades democráticas nunca han salido ni siquiera de su lugar de nacimiento y saben muy poco sobre este mundo, excepto lo que los medios de comunicación de masas les venden como ‘verdades sagradas’. Nos damos cuenta además, que miles de millones de personas incluido presidentes, defensores de la ‘libertad de expresión’, son analfabetas funcionales o padecen de disonancia cognitiva y disociación psicótica, producto del control mental.
Sólo el cerebro humano, el arma más efectivo que posee nuestra especie, aplicando el principio del “conócete a ti mismo” en la práxis y teoría revolucionaria y en la creatividad emancipatoria, es capaz de defenderse contra las armas de destrucción masiva del sistema, incluidas las del control mental. Sólo el actuar y el pensar revolucionario y el sobresalir emancipatorio pueden establecer una relación creativa y sana entre la naturaleza y la sociedad, entre el objeto revolucionario y el sujeto emancipatorio y así engendrar el nuevo ser humano emancipado.
http://www.aporrea.org/ideologia/a30027.html

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Agotamiento de la energía vital del sistema capitalista -- Revolución, Éxodo y Emancipación (Parte III)

Por Franz J. T. Lee



Contenido:

PARTE I
1.  Sobre la urgencia de una verdadera revolución cultural
2.  Al rescate de la concepción revolucionaria del marxismo
3.  Conceptualización de la revolución
4.  Diferentes interpretaciones de la revolución

PARTE Ii
5.  Negación y éxodo emancipatorio
6.  Materialización y límite de la revolución
7.  Manipulación ideológica versus precisión teórica
8.  Punto de partida de la revolución-emancipación: ¡Conócete a ti mismo!

PARTE III

9.  De la Revolución Bolivariana a la Emancipación Humana

10. Autocrítica y advertencia sobre peligros venideros
11. Información veraz versus campañas globales de desinformación
12. Tareas revolucionario-emancipatorias frente al globofascismo
13. Agotamiento de la energía vital del sistema capitalista
14. Éxodo y Emancipación


PARTE III


9. De la Revolución Bolivariana a la Emancipación Humana


A lo que en Venezuela más le teme la junta de Bush y sus seguidores neoconservadores, su CIA, los reaccionarios, contrarrevolucionarios e inclusive reformistas a escala internacional, es a un pueblo que actúa y piensa de, por y para sí mismo, como en el caso de la resistencia popular contra el golpe militar entre el 11 y el 14 de abril del 2002 y del sabotaje petrolero entre diciembre del 2002 y enero de 2003, es decir, le teme a una lucha física e intelectual de la soberana clase trabajadora consciente, le temen a la práxis y teoría revolucionaria y a la creatividad y originalidad emancipatoria. En otras palabras, le teme a la verdad naciente, al poder emergente de la clase popular trabajadora en Venezuela y América Latina.

(
Véase: Franz J. T. Lee, "Venezuela; De la Revolución Bolivariana a la Emancipación Humana", IMMECA, Mérida, Venezuela, Diciembre de 2005.
http://www.franzlee.org/pandemonium01162.html )


Recordemos que un revolucionario puede nacer dentro de cualquier clase social, pero en la historia europea sólo existieron dos socios revolucionarios, la burguesía industrial (afirmación) y el proletariado (negación), que, como dijimos anteriormente, le arrebataron el poder a la nobleza feudal y al clero de la Iglesia católica romana en una sangrienta lucha de clases. Los trabajadores, como negación revolucionaria, se convirtieron en los eternos archienemigos de la burguesía cuando esta última los traicionó en la revolución social, negándoles la entrada al cielo de la libertad, igualdad y fraternidad del capital. Así fue como se originó la lucha de clases moderna entre capitalistas –poseedores de los medios de producción y con ello controladores de la supervivencia humana–  y trabajadores –poseedores de su fuerza de trabajo física-manual cada vez más disminuida que venden en el mercado mundial, y que está siendo sustituida progresivamente por el trabajo intelectual.

Así que los intereses de clase de los trabajadores revolucionarios dentro de la Revolución Bolivariana, encaminados hacia la emancipación humana, no pueden posiblemente defender los intereses de clase capitalistas o imperialistas, no pueden abogar por la perpetuación de unas relaciones amo-esclavo, no pueden consistir en querer convertirse en miembros de la clase media de ningún tipo, porque esto siempre presupone la existencia de una gigantesca clase baja pauperizada. Al igual que en otras partes del mundo, en Venezuela la riqueza se produce por medio de la explotación económica de la clase trabajadora, siendo la clase media una especie de colchón y mediador en la lucha de clases de vida y muerte entre capitalistas y trabajadores. A modo de lección preventiva traemos el ejemplo de Sudáfrica, donde, después de la erradicación del Apartheid y el triunfo del los luchadores sociales y revolucionarios negros bajo el liderazgo de Nelson Mandela, surgió una nueva clase media negra, constituida tristemente por muchos de los antiguos e ilustres ‘guerreros por la libertad’ del Congreso Nacional Africano, que hoy por hoy no demuestran ni un ápice de su actitud proletaria revolucionaria del pasado y se han convertido en los nuevos ricos, burócratas y tecnócratas corruptos. El mismo peligro lo corre la Revolución Bolivariana.
A este mismo respecto tenemos que constatar, que son muy pocos los auténticos revolucionarios en camino de emancipación que han permanecido en las altas esferas del Gobierno bolivariano, lo que ya ha despertado la inquietud de las masas trabajadoras que apoyan a su líder revolucionario, Hugo Chávez. Frente a un panorama que no se puede calificar exactamente de revolucionario-emancipador, ¿están las masas dispuestas otra vez de votar por Chávez? ¿Hemos llegado al punto donde Chávez es el único revolucionario auténtico en Venezuela? Y volvemos a preguntarnos tal como lo hicimos al inicio, ¿será que tenemos una revolución sin revolucionarios o revolucionarios sin revolución? ¿Será que los auténticos revolucionarios con vocación emancipadora están siendo sistemáticamente botados de sus posiciones centrales que ocupan en el Gobierno? ¿Será que han capitulado ante su frustración por tanta retórica radical y la falta de su materialización en la realidad? ¿Será que nos encontramos, como lo sugieren algunos intelectuales de la revolución, ante un fenómeno sui generis? ¿Tenemos acaso una amenaza yanqui sui generis en Venezuela? ¿Será que se nos escapo que hemos experimentado un Carmonazo sui generis en Abril del 2002?
Como ya dijimos antes, para engendrar a revolucionarios y emancipadores leales, constantes y consecuentes con la Revolución Bolivariana, esto es, para fomentar el factor subjetivo y la conciencia de clase trabajadora, tenemos que crear las condiciones objetivas y subjetivas necesarias. En cuanto a estas últimas, reiteramos que necesitamos una revolución cultural radical, que incluye una nueva ciencia natural y una nueva filosofía social que abren el camino hacia la emancipación humana creativa.

10. Autocrítica y advertencia sobre peligros venideros


Si examinamos las fortalezas y debilidades concretas de la Revolución Bolivariana podemos constatar, que se ha avanzado en muchos ámbitos como la educación, la salud, la infraestructura, la estabilidad económica, la politización de la población, la solidaridad y amistad entre los pueblos, para sólo mencionar algunos, dejando a un lado la discusión sobre si se trata de meras reformas sociales o si de verdad constituyen medidas auténticamente revolucionarias. Por otro lado y en cuanto a las debilidades, la persistencia de los viejos hábitos y vicios de corte puntofijista, como la malversación de fondos, el clientelismo, la corrupción, la burocracia excesiva, el chantaje, el sabotaje y la extorsión, han absorbido gran parte de los recursos y han causado estragos en los proyectos y misiones dirigidas al pueblo trabajador. Aun cuando en muchos casos las estadísticas parecen ser excelentes, la realidad refleja otra cosa. Comparado con la inmensa bonanza petrolera, con el gigantesco ingreso nacional, sólo pequeñas gotas llegan a los pobres. En vez de una sólida clase trabajadora revolucionaria, lo que nació de la noche a la mañana fue una clase media de nuevos ricos, como anteriormente advertido. Sus miembros, un nido de víboras y traidores, están infiltrando todos los ámbitos de la vida política, administrativa y económica del país y andan conspirando, junto a los remanentes del viejo pantano adeco y copeyano, además de factores externos como la CIA y los diferentes entes de financiación norteamericana, disfrazadas de ONG´s.
En el supuesto negado que los planes conspirativos para derrocar al Gobierno bolivariano y eliminar al Presidente Chávez tengan éxito, lo que nos espera seguramente será mil veces peor que el 11 de abril o el sabotaje petrolero. Será el propio Apocalipsis que les espera a todos aquellos que de alguna forma hayan apoyado a la Revolución Bolivariana, sobre todo los que la pretenden empujar hacia la emancipación humana global. Se establecerá una dictadura ‘Ortegiana’ para las décadas venideras, tal como fue soñado por el ex presidente traidor y golpista de la Confederación de Trabajadores de Venezuela, CTV, ahora prófugo de la cárcel militar de máxima seguridad, Ramo Verde, de donde escapó inexplicablemente. Esto revela lo peligrosamente corrupto que todavía son muchos integrantes de importantes sectores e instituciones de la sociedad venezolana.
En caso de que podamos repeler exitosamente el próximo ataque de las fuerzas reaccionarias y contrarrevolucionarias que operan dentro del país en colaboración con los planes de la administración G. W. Bush, máxima expresión del globofascismo en este momento, se nos hace imperativo que empujemos con toda fuerza las tendencias emancipatorias dentro de la Revolución Bolivariana hacia la consolidación de la negación y superación del sistema capitalista a nivel mundial. Para lograr esta meta emancipatoria hace falta, con toda la urgencia del caso, una verdadera ‘Misión Conciencia’, que, como conciencia de clase, desenmascare el carácter ilusorio y falso de la ideología, concepto tergiversador de la realidad que debería desaparecer de nuestro vocabulario emancipatorio. La Misión Conciencia debe ser el amanecer creativo de un esclarecimiento emancipatorio, del ALBA subjetivo de la Revolución Bolivariana.

11. Información veraz versus campañas globales de desinformación


En el horizonte de la historia se empieza a perfilar que hoy día, en plena era del globofascismo, sólo la revolución permanente mundial y la subsiguiente emancipación humana todavía pueden salvar la humanidad de las garras del imperialismo corporativo voraz y su arsenal de armas de destrucción masiva, amasadas en las metrópolis y en algunos de sus satélites notoriamente conocidos. Estas armas están listas para ser lanzadas con todo su potencial letal en contra del gran enemigo de clase, los condenados de la Tierra. Entre las armas más mortíferas de este arsenal se encuentra el control mental, el cual, como una especie de ‘misil psicológico’, está destinado a penetrar los cerebros de la población mundial en función de borrarles la capacidad de pensar, razonar y sobre todo rebelarse en contra del orden establecido, fenómeno que hemos denominado holocausto mental en otras ocasiones. El lanzacohetes en este caso lo constituyen los medios de comunicación de masas, quienes libran estas furiosas guerras de información mediante sus salvajes campañas de difamación e distorsión, diseminando engaños y mentiras acerca de cualquier esfuerzo revolucionario-emancipatorio dirigido en contra del sistema, como la Revolución Bolivariana, la Revolución Cubana y algunas nuevas chispas en América Latina que podrían incendiar la pampa del continente americano entero.
Por consiguiente, desde los cañones del imperialismo norteamericano nos bombardean diariamente con ‘noticias’ de tipo “guerra es paz”, “libertad es esclavitud”. En este fantástico mundo virtual con su lenguaje orwelliano la mentira, mil veces repetida, se convierte en verdad; el fraude político y electoral se convierte en democracia ejemplar, un adeco se convierte en chavista y un dictador en libertador. A Chávez lo transforman en un Bush, a Negroponte en un Albert Schweitzer y a Rice en una Madre Teresa de Calcuta. Día tras día, millones de televidentes ignorantes están siendo bombardeados con esta munición fatal y terminan convertidos en instrumentos ciegos del globofascismo. ¡Cuán perfectamente funcionan la socialización, la educación, la ideología y la desinformación, cobrando su tributo a escala mundial!
Como sugirió el filósofo Platón en su Politeia y como lo constató Adolfo Hitler en Mein Kampf, –obras, que por cierto no pasaron por debajo del radar de las clases dominantes de todas las épocas– para controlar a un pueblo sólo se necesita controlar su educación, sus mentes y sus pensamientos. El mismo Libertador Simón Bolívar nos advirtió que por la ignorancia nos han dominado más que por la fuerza y que un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción. En palabras de Carlos Marx, en cada época las ideas dominantes son las ideas de las clases dominantes.
Sin duda, el mejor antídoto contra el control mental y contra la guerra de desinformación es la información veraz, producto del pensar, de la práxis y teoría revolucionaria y del sobresalir emancipatorio. Como lo dijo el novelista británico George Orwell en referencia al fascismo, el decir la verdad se convierte en un acto revolucionario, y nosotros agregaríamos: en el punto de partida para la emancipación. Ya en la Europa medieval se sabía que “la pluma es más poderosa que la espada” y lo que antaño fue la “pluma”, hoy día son las informaciones electrónicas que viajan a la velocidad de la luz en el ciberespacio. Como el frente de batalla decisiva hoy día es la guerra de la información o mejor dicho desinformación, nosotros, como revolucionarios con vocación emancipatoria, tenemos que enfrentarla con todos los hierros de nuestra nueva ciencia y nuestra nueva filosofía y de la verdad humana y siempre fluyente.
Específicamente en lo concerniente a la ficción ideológica propagada aquí en Venezuela por los medios de comunicación privados respecto a la Revolución Bolivariana y la persona del Presidente Hugo Chávez, queremos comentar algo más. Cuando a diario vemos la televisión o leemos los periódicos regionales y nacionales, la abrumadora mayoría portavoces de la ‘oposición’, esto es, la destronada clase económica dominante anterior y sus amos extranjeros, se nos rompe el corazón al estar inundados por las burdas mentiras diseminadas acerca de la realidad venezolana actual, que nada tienen que ver con una crítica seria y constructiva de las muchas fallas y vicios heredados que ciertamente sí existen.
En el marco de esta brutal guerra psicológica librada sin misericordia en contra de la Revolución Bolivariana, parece increíble el sofisticado nivel de infiltración y entrenamiento contrarrevolucionario de los lacayos locales del imperio por parte de la CIA, el nivel perverso que ha alcanzado la psicología fascista operante en los grandes medios de comunicación privados y la habilidad perfeccionada para venderle a su audiencia una realidad virtual. Llama además la atención el fenómeno fascistoide de proyección que se da en el campo del adversario opositor, quien le acusa al Gobierno y sus seguidores de los mismos actos fraudulentos, intenciones malignas y crímenes atroces, cometidos en primer lugar por la propia oposición.
Toda esta miseria política, social, psicológica y moral que todavía está plagando a la sociedad venezolana (y no sólo a ésta), tiene que ver con la corruptibilidad y podredumbre endémica del sistema capitalista como tal, cuyas relaciones económicas y sociales conocen un sólo nexo: el dinero, la ganancia, la codicia, la envidia y la ventaja sobre el otro. Esta perversión impregna cada uno de los componentes del sistema y fluye en las venas más minúsculas y finas de sus estructuras económicas, administrativas, políticas, educativas, psico-sociales y culturales. En este sentido volvemos a repetir que sin una revolución cultural radical no se podrá erradicar nunca a esta perversión y degeneración que es el capitalismo a escala mundial.


12. Tareas revolucionario-emancipatorias frente al globofascismo


¿Quién entonces, en el tercer milenio, todavía no sabe lo que es el capitalismo? ¿Quiénes entre nosotros, los revolucionarios-emancipadores todavía no saben contra qué exactamente estamos luchando? ¿Quiénes entre nosotros todavía no saben identificar el capitalismo en Venezuela y el mundo y diferenciarlo de su opuesto, el socialismo? ¿Quién todavía no se ha percatado que la cara abierta del capitalismo globalizado es el globofascismo, que encuentra su máxima expresión en el militarismo agresivo norteamericano de la actual administración G. W. Bush? Es triste tener que constatar que miles de millones de personas en Venezuela y el mundo, como resultado del control mental antes mencionado, no ven que nuestra suerte está echada: Jacta alea est.
Pero frente a la agonía de la propia especie humana y su entorno natural no les quedará otra opción que despertarse cuanto antes y enfrentar concientemente y con toda la urgencia del caso los retos que nos confrontan. Sólo entonces nos vamos a dar cuenta contra quiénes en realidad están dirigidos los vastos arsenales de armas de destrucción masiva acumulados en los países metropolitanos. Sólo entonces vamos a conocer el pleno espectro de dominio que se nos caerá encima y que abarca desde armas nucleares, biológico-genéticas, químicas, electromagnéticas, geofísico-espaciales y psicológico-manipuladoras. Los horribles acontecimientos y el exterminio perpetrado contra los pueblos de Afganistán, Irak, Palestina y Líbano, y las amenazas contra los pueblos de Irán, Siria, Corea del Norte y Venezuela nos señalan nuestro propio destino, esto es, el destino de las mercancías inútiles, de las vacas locas incineradas en Gran Bretaña, de las clases trabajadoras, vendedoras de su fuerza de trabajo físico ya obsoleto, y su vanguardia revolucionaria.
Sin embargo, no olvidemos que en la dinámica dialéctica entre la afirmación y la negación del sistema capitalista vale la ley de que cuanto más feroz y aplastante las fuerzas de la afirmación, más vigorosas las de la negación. Así es, como el globofascismo engendrará de manera inexorable su negación y posible superación; así es, como se explica que la renovación de las fuerzas progresistas y de la Izquierda a nivel mundial se debe en primer lugar al auge del militarismo y fascismo norteamericano con alcance global a partir del nuevo milenio. Así fue, como la idea, el concepto, la necesidad y luego el experimento del socialismo se originó en primer lugar: como negación, producto de la afirmación, del propio capitalismo. Por ende, mientras que exista el capitalismo, existirá el socialismo como una realidad potencial y potencialidad real. Por esto se ha declarado la ‘muerte’ de Marx una y otra vez en vano, por esto Marx no estará obsoleto hasta que no perece el mismo capitalismo. Al revés, el capitalismo no hubiera podido globalizarse, esto es, realizarse, sin las fuerzas de su negación, sin el empuje del propio marxismo revolucionario. Esta relación contradictoria la podemos apreciar de manera más expresa en la persona del mismo Carlos Marx, el padre del socialismo científico y al mismo tiempo el único verdadero teórico economista del propio capitalismo.
Esta es la razón por qué seguimos insistiendo en la vital importancia del estudio del socialismo científico y filosófico de Carlos Marx por parte de los revolucionarios-emancipadores venezolanos, que luchan en la Revolución Bolivariana. En otras palabras: ¡Es absolutamente menester incorporar a Marx en nuestra ‘galería de los próceres’ e incorporar a Simón Bolívar en nuestro ‘calendario socialista’!
Lo que está pasando actualmente a escala mundial, mutatis mutandis, Marx lo pronosticó en su obra principal El Capital, con incisión académica y precisión severa. Cualquier estudiante marxista puede ver que nos estamos aproximando al fin del modo de producción capitalista, que estamos llegando a los límites terrestres de la concentración, monopolización y centralización del capital, de la composición orgánica del capital, desechando el trabajo físico fuera del proceso de producción, sustituyéndolo por computadoras y máquinas, produciendo así una pequeña clase de ‘trabajadores intelectuales’, pero también una sobreproducción y una crisis energética, depresiones, devaluaciones y recesiones, generando una tasa decreciente de ganancias, una pauperización progresiva a escala mundial y dejando a continentes enteros en la miseria.
En su esfuerzo desesperado por evitar su fin inevitable, el capitalismo corporativo toma medidas extremas de emergencia y recurre al fascismo abierto, revitalizando la industria armamentista y librando guerras mundiales, explorando el micro y macrocosmos para utilizarlos para su fines, y hasta estudiando a Marx para tratar de conseguir un último período de gracia. Frente a su propia agonía, el capitalismo e imperialismo mundial, la globalización corporativa, es actualmente más brutal que nunca antes. Pero todo esto es en vano y no se pueden desactivar las contradicciones inherentes al capitalismo, que son la explotación, la dominación, la discriminación, la militarización y la alienación. El capitalismo como modo de producción no puede ser considerado en ninguno de sus aspectos como ‘rescatable’ por los procesos liberadores que están amaneciendo en el horizonte de la creación y emancipación humana.
Hoy el mundo entero es testigo presencial de este vandalismo y ‘vampirismo’ capitalista en su fase final. Ante este panorama, los revolucionarios-emancipadores bolivarianos deberíamos tomar nota urgentemente de lo siguiente: En realidad, lo que estamos experimentado hoy en la era del globofascismo tiene una continuidad histórica. A lo largo de toda la trayectoria del proceso histórico del trabajo nos encontramos con las mismas atrocidades. Así es como existen vínculos violentos directos entre los esclavos quemados en las plazas de Mileto, la crucifixión de Espártaco, la quema de Giordano Bruno en la hoguera, la decapitación de Maria Antonieta bajo la guillotina democrático-burguesa, la masacre de un millón de comunistas en Yakarta, Indonesia; existen vínculos entre Auschwitz, Dachau, Workuta, los Gulags, Hiroshima, Nagasaki, My Lai, Soweto, Cantaura, el Caracazo, Sabra y Shatila, Bagdad, Jenin, Fallujah, las Torres Gemelas, el 11-A, etc. ad infinitum, por no mencionar las posibles atrocidades venideras en Irán, Cuba y Venezuela. Ante estas verdades violentas históricas, los revolucionarios-emancipadores bolivarianos también deberíamos tomar nota de que no existe ninguna revolución social pacífica y que el paradigma bolivariano, si quiere seguir y triunfar, costará muchas más vidas heroicas, gústenos o no nos guste. El camino de la violencia no lo hemos escogido nosotros, lo ha determinado siempre la bestialidad del sistema capitalista en Venezuela y el mundo. Así que mejor preparémonos desde ya para armar nuestra defensa práxica y nuestra ofensiva teórica si todavía queremos tener aunque sea una mínima posibilidad de triunfo revolucionario-emancipatorio.

13. Agotamiento de la energía vital del sistema capitalista

Una de las apariencias que nos demuestran el inminente fin del capitalismo corporativista globalizado es su crisis energética actual, esto es, el agotamiento de sus reservas energéticas consistentes de los combustibles fósiles. El que se le acabe al sistema su energía vital nos indica que realmente estamos en tiempos de transición, o hacia el fin de la civilización tal y como la hemos conocido o hacia un nuevo horizonte de un posible modo de creación basado en un género de energía completamente diferente, del cual sólo tenemos un perfil todavía débil aún cuando ya se haya conocido y comprobado experimentalmente desde hace décadas atrás.
En este momento, un barril de petróleo vale decenas de miles de vidas; en otras palabras, el equivalente real de un barril de petróleo en el mercado mundial son decenas de miles de cadáveres humanos. Saquemos la cuenta de las reservas comprobadas todavía existentes en el planeta y enterémonos pues, que éstos literalmente nos costarán la vida a miles de millones de seres humanos, sobre todo quienes vivimos en las cercanías geográficas de este “excremento del diablo” que seguirá moviendo por un tiempo las maquinas de producción y destrucción capitalista a escala mundial.
A la cabeza de la carrera por las últimas gotas de este oscuro zumo vital se encuentran las grandes corporaciones capitalistas norteamericanas, cuya representación política, republicana-neoconservadora, ha hecho conocer sus planes de asegurarse las reservas energéticas y contener a sus competidores en Europa y Asia por medio de su ‘Proyecto para un Nuevo Siglo Americano’. Esto es la esencia de las nuevas guerras contra el terrorismo internacional, esto es la razón por la proclamación de un “eje del mal”. Los nuevos chivos expiatorios compartimos el estar sentado sobre el oro negro y hemos sido las primeras víctimas de este mecanismo globofascista por arrebatárnoslo.
Los EE.UU. ahora adoptan todas las características de la Alemania nazi y de la Sudáfrica del Apartheid. Debido a la tensa situación internacional y la severa crisis energética del sistema capitalista no sólo estamos experimentando un mayor terrorismo de Estado en nombre de la ‘democracia’, sino también alianzas dentro de las clases dominantes globales aparentemente muy extrañas, que, en realidad, son un fiel reflejo de la acelerada concentración y fusión de capitales a nivel mundial que sobrepasan las fronteras geográfico-nacionales tal y como lo advirtieron en su tiempo tanto Marx como Lenin.

14. Éxodo y Emancipación

Es obvio que el regreso de Marx y del socialismo científico y filosófico no es un asunto accidental ni un capricho de la ‘ortodoxia marxista fundamentalista’. Todo lo contrario, es un asunto lógico, científico y filosófico muy serio. Se debe a que las condiciones históricas objetivas y subjetivas (y nosotros agregaríamos: trans-jetivas) sí están presentes para la realización de la Revolución Francesa, burgués-capitalista, o que es lo mismo, para su aniquilación. Como dijimos anteriormente, la globalización, tal y como pronosticaron Marx y Engels en 1848, es la realización de la Revolución Francesa y de su parte complementaria económica, la Revolución Industrial; es la culminación lógica e inexorable del modo de producción capitalista. Si triunfa su negación, entonces tomaremos el camino del verdadero socialismo y emprenderemos un éxodo hacia la emancipación humana, creativa. Si al contrario el experimento global revolucionario proletario fracasa, la humanidad estará condenada a la extinción o en términos de Marx, tanto la afirmación (los capitalistas) como la negación (los trabajadores) perecerán juntos en la barbarie, y se desvanecerán como polvo de estrellas intergaláctico dejando atrás un planeta solitario, como eterna advertencia de las consecuencias nefastas de un sistema destructivo y perverso.
Sin embargo, la madre naturaleza nos enseña que la noche es más oscura justo antes del amanecer y que detrás de cada nube oscura brilla el sol. En palabras de Marx, no surge nunca un problema cuya solución no estuviera ya a mano, es decir, el hombre sólo causa aquellos problemas que él mismo es capaz de resolver. Por lo tanto y según la filosofía marxista, todavía nos queda un poco de tiempo para que los revolucionarios y emancipadores de Venezuela y del mundo aprovechemos el momento antes que se nos escape de las manos. Es decir, tenemos que armarnos física- y mentalmente para poder enfrentar el batallón de problemas que nos esperan y que no acostumbran llegar en goteras sino en forma de tsunamis. Nuestra esperanza emancipatoria objetivo-real es nuestra propia práxis científica natural y nuestra propia teoría filosófica social, aplicada permanente-, constante- y consecuentemente en contra del fascismo global.
Finalmente, como revolucionarios y emancipadores también debemos entender que la Revolución Bolivariana sólo forma la punta actual del iceberg de la revolución mundial permanente y de la emancipación humana contra el globofascismo. Todos los anteriores modos de producción explotadores, todos los imperios fueron y son productos de los actos y pensamientos del hombre, fueron y son además productos del proceso de trabajo. Sólo el hombre trabajador consciente, con conciencia histórica, revolucionaria y de clase, los puede deshacer y negar, mientras que sólo el emancipador los puede superar y lograr el éxodo hacia un mundo totalmente nuevo, creativo y propiamente humano.
Revolucionarios bolivarianos y emancipadores auténticos, de Venezuela y del mundo: ¡Construyamos el socialismo y trascendámoslo, emprendiendo el éxodo hacia la emancipación, hacia lo nuevo y lo creativo! ¡Hagámoslo, pensémoslo y sobrepasémoslo de, por y para nosotros mismos, aquí, ahora, en adelante!
admin@franzlee.org


LISTEN TO FRANZ J. T. LEE DISCUSSING THE PROBLEM OF CORRUPTION IN VENEZUELA ON VHEADLINE NEWSHOUR:
http://web.onetel.com/~vheadlinenews/017-vhnh.mp3




¡Tenga cuidado! El Club Nuclear está cruzando el Rubicón hacia el Armagedón Global


Por:  Franz J. T. Lee

¿En qué contexto histórico actual se está desenvolviendo la Revolución Bolivariana globalmente, y en el cual se llevarán a cabo las elecciones en Brasil y Venezuela?  ¿Cuál es la verdadera Espada de Damocles que está colgando sobre Chávez y Lula, Fidel y Evo, sobre la humanidad?  ¿Qué tienen preparado para todos nosotros el "imperio", la era nuclear?  Aprendamos de nuestra historia inmediata.

La Matriz Nuclear

Luego de haber realizado su propia revolución democrática, capitalista, social durante la "Guerra Civil Norteamericana" (1861-1865), reflejada históricamente en un gran conflicto entre el Norte industrializado y el Sur esclavista, entre la esclavitud asalariada y el trabajo esclavo y, por supuesto, entre las correspondientes clases sociales antagonistas, los Estados Unidos de Norteamérica celebraron de manera definitiva la "victoria de la Unión" y tomaron el sangriento camino hacia el imperialismo corporativo "restaurador", hacia la hegemonía militar mundial, hacia la aniquilación humana.

Dentro del contexto psicológico de una globalizada y muy glorificada "abolición de la esclavitud" comenzó con la construcción "democrática" de una economía nacional de guerra, que finalmente generaría arsenales de armas de destrucción masiva en todas partes, en tierra, mar y aire.  Política y militarmente conspiraron junto a otros para desplazar a su madre patria del poder mundial y para detener a sus futuros competidores en sus esfuerzos por conquistar la hegemonía global.  Por medio de su "política exterior" y "relaciones internacionales" subrepticiamente organizó una brutal conquista de los recursos naturales estratégicamente importantes que se hallaban en el extranjero, especialmente en Asia., África y América Latina.

Durante la Segunda Guerra Mundial, dejando a un lado a Cuba, Costa Rica o Puerto Rico, ya que no tuvo sus propias colonias para saquear, sobre las ruinas fascistas del "Viejo Mundo" planificó la progresiva "dolarización" del mundo, introduciendo a la fuerza una nueva era de neo-colonialismo.  Escondiendo su futura estrategia de "dominio de pleno espectro" y de "choque y dolor", detrás de una
vacía fraseología y jerga política  de clase dominante, enarbolando la bandera de las "barras y las estrellas", prometió garantizar la "democracia" y la "independencia" a los "condenados" del "Tercer Mundo", como compensación por su solidaridad militar incondicional contra el monstruo Hitler.  En realidad, a los africanos de Senegal sólo se les permitió desempeñar tareas de poca importancia como "bestias de carga" para los nobles héroes blancos en los campos de batalla de Francia, en los que murieron por algo que no tuvo nada que ver con su bienestar, tan sólo defendiendo al capitalismo y al imperialismo mundiales.  Actualmente este es el caso precisamente para los "pobres diablos" que pelean y mueren por Bush y sus consortes en Irak y en otras partes.

Lo que encubrió la "pacífica" propaganda mundial de guerra fue que los mismos EE.UU. se estaban poniendo verdes de envidia cuando se dieron cuenta de la poderosa marcha hacia adelante y las originales victorias del Nazismo hitleriano a lo largo y ancho de Europa, África y Asia.  Impacientemente el estado norteamericano estaba esperando su turno, para hacerlo aun mejor.  Sus mecanismos de control mental y del pensamiento y su lavado de cerebro inmediatamente se pusieron en marcha.  Mejor que Nostradamus, ambos bandos hicieron propaganda sobre las definitivas victorias finales.  Al parecer hoy en día los nuevos aliados, Merkel y Bush, pueden llegar a tener mejor suerte.

Ya bajo la "Operación Paper-Clip", durante y después de la Segunda Guerra Mundial, esta cooperación militar estuvo tomando forma de manera secreta.  Los EE.UU. reclutaron a miles de científicos nazis y los emplearon en proyectos de la NASA y el Pentágono, para que continuarán el trabajo de investigación relacionado a las guerras atómicas, el Nazismo, los holocaustos y  genocidios futuros.  Incluir a Israel en estos proyectos es más que macabro, simplemente carece de toda decencia o ética humana.

Esta clase de brutalidad inhumana y vandalismo militar refleja la verdadera mueca del imperialismo, generalmente enmascarada por engaños como la "democracia" y la "paz mundial".  La historia objetiva contemporánea verifica que estas asesinas guerras mundiales intra-imperialistas son inherentes al orden mundial  capitalista en crisis, y aun más, se hallan presentes en la globalización corporativista en su transición auto-destructiva.

 El 12 de noviembre de 1933, con la invención de la bomba atómica por parte de Leo Szilard, el gobierno de los Estados Unidos vio la oportunidad de oro de alcanzar sus sueños "democráticos" y "republicanos" más descabellados: el poder mundial orwelliano.  Al lanzar sin querer la carrera armamentista nuclear ya el 2 de agosto de 1939, al comenzar la Segunda Guerra Mundial, Albert Einstein en su "Primera Carta" al presidente Franklin Delano Rooselvelt, le advirtió a la humanidad acerca de la magnitud apocalíptica de la futura arma de destrucción masiva:

"... En el transcurso de los últimos cuatro meses se ha hecho probable -a través del trabajo de Joliot en Francia, así como también Fermi y Szilard en Estados Unidos- que se haga posible crear una reacción nuclear en cadena en una gran masa de uranio, por medio de la cual
pueden generarse vastas cantidades de energía y grandes cantidades de nuevos elementos semejantes al radio.  Ahora parece casi seguro que esto podría lograrse en el futuro inmediato.

Este nuevo fenómeno también llevaría a la construcción de bombas, y es concebible - aunque mucho menos cierto - que bombas extremadamente poderosas de nuevo tipo puedan así construirse.  Una sola bomba de este tipo, llevada en una embarcación y detonada en un puerto puede muy bien destruir todo el puerto junto a parte del territorio circundante...
http://hypertextbook.com/eworld/einstein.shtml#second

El 3 de septiembre de 1941 Winston Churchill y los otros jefes de estado "anti-nazis" decidieron producir la bomba atómica, estrictamente para propósitos militares.  E físico norteamericano Julius Robert H. Oppenheimer (1904-1967), como director del "Proyecto Manhattan" fue instruido para producir bombas atómicas cuanto antes en suelo estadounidense.

Como todos sabemos ya, con la asistencia científica de Leo Szilard, Lise Meitner, Otto Hahn, Albert Einstein, Enrico Fermi, Frédéric Joliot, Niels Bohr y otros, los EE.UU. detonaron la primera bomba atómica el 16 de julio de 1945, cerca de Alamogordo, Nuevo México.  El 6 de agosto de 1945, sin ser necesario pero acorde con la lógica y la megalomanía imperialistas, se arrojaron bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, respectivamente, probablemente sólo para ver cómo funcionaban.  De hecho, antes de este atroz crimen contra la humanidad, ya se avizoraba la capitulación de las potencias fascistas.

De esta manera, esta fue la matriz de la era nuclear, el nacimiento del actual Club nuclear.

El Club Nuclear

El así llamado "Club Nuclear" es simplemente un término polémico para designar a aquellas potencias mundiales que poseen armas nucleares.  Se determina que son potencias nucleares por la fecha de su primera prueba atómica exitosa y por la cantidad de ojivas nucleares en su poder.  Por ejemplo, Gran Bretaña, Francia, China y Sudáfrica han llevado a cabo pruebas atómicas exitosas en 1952, 1960, 1974 y 1979, respectivamente, pero según el "Tratado de No Proliferación Nuclear" sólo cinco países ... aquellos que tienen un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones unidas, los Estados Unidos de Norteamérica, Rusia, Gran Bretaña, Francia y China ... son reconocidos como sonoros miembros del "Club Nuclear".  Tres países han declinado firmar el tratado: la India, Paquistán e Israel, que juntos poseen cientos de ojivas nucleares.  Los países que tuvieron programas nucleares y los han abandonado son: Sudáfrica, Australia, Argentina, Brasil, Libia, Egipto, Kazajstán, Bielorusia, Ucrania y Suecia.  Mientras tanto, Sudáfrica, Egipto y Brasil están reactivando sus proyectos nucleares.  Originalmente, Corea del Norte e Irán ratificaron el tratado, pero debido a los dobles raseros aplicados por el Club Nuclear ... por ejemplo, aceptar que Israel secretamente sea su peón sub-imperialista armándolo fuertemente con armas nucleares ... retiraron sus firmas.  De hecho, Israel abiertamente está desplegando  hoy en día sus armas nucleares contra Irán.  Por un lado, Irán insiste que su programa nuclear está diseñado exclusivamente para propósitos energéticos domésticos y civiles.  Por el otro, Corea del Norte, reaccionando contra el terror nuclear de los Estados Unidos, amenaza con realizar una prueba atómica en cualquier momento.  De esta forma, en la actualidad, una atmósfera de pre-guerra mundial ruge a lo largo y ancho del globo.

Aunque Sudáfrica, el principal productor de armas del continente africano, renunció a su programa nuclear en 1990, una noticia reciente de Al-Jazeera sorprendió al mundo.  El 5 de septiembre de 2006, Rusia y Sudáfrica firmaron un tratado de colaboración atómica mutua, que reactivaría la planta nuclear de Koeberg, y pondría en marcha la construcción de seis reactores nucleares más en Sudáfrica.  Según esto, hasta el 2010, Rusia suministrará la tecnología necesaria para la producción de energía nuclear, y el presidente Thabo Mbeki a cambio le suministrará al presidente Vladimir Putin el combustible de uranio necesario para su actual producción de energía y armamento nuclear. 
http://english.aljazeera.net/NR/exeres/8952B875-724D-45FC-889B-81F1FF697659.htm

El Apocalípsis nuclear aquí y ahora en pleno desarrollo

Si esto continúa así, entonces pronto tendremos que darle la bienvenida a Sudáfrica, no al Club Nuclear, ¡sino al "eje del mal"!

En un reciente artículo de Dan Williams, "Israel prevée levantar el velo nuclear en su enfrentamiento con Irán" (25/09/2006), se retrata de manera muy clara la agresión militar israelí en el Medio Oriente.  Sin duda que Israel está actuando en concordancia con el "lobby judío" de Bush y en los intereses del complejo militar industrial alimentado y protegido por el actual gobierno republicano.

En cuanto a una posible guerra nuclear futura en el Medio Oriente, Dan Williams explicó:
"El tema de una confrontación nuclear entre Israel e Irán ha hecho surgir de repente comparaciones con la fórmula de "destrucción mutuamente asegurada" que reinó durante la Guerra Fría y, más recientemente, entre la India y Paquistán. ... El uso de una bomba nuclear contra Israel lo destruiría completamente, mientras que (lo mismo) contra los islámicos sólo causaría daño.  Semejante escenario no es inconcebible, dijo el ex-presidente iraní Akbar Hashemi Rafsanjani en un discurso en el 2001.
http://disc.server.com/discussion.cgi?disc=149495;article=104985;title=APFN

Mientras tanto, Al-Jazeera nos sorprendió con la siguiente noticia nuclear:

"Egipto ha dicho que relanzará su programa de energía nuclear luego de un congelamiento de 20 años mientras anunció planes para construir una planta de energía nuclear en la costa mediterránea. ... `la reunión decidió inmediatamente empezar a estudiar una alternativa nuclear a la luz de una demanda creciente en Egipto´, dijo Magdi Radi, un vocero del gabinete a MENA, la agencia oficial de noticias." 
http://english.aljazeera.net/NR/exeres/BB5D88BA-4EE3-4712-AAB3-EF4CEB031D69.htm

¡Bienvenido Egipto, únete
pronto al "eje del mal" nuclear!

Una vez más, de repente la energía nuclear es "chévere". 

Esta nueva carrera nuclear fue puesta sobre el tapete por "la cumbre del G-8 en San Petersburgo, Rusia, en donde el presidente Bush y el presidente ruso Vladimir V. Putin anunciaron un acuerdo de largo alcance para la cooperación en la rápida expansión de la energía nuclear a nivel mundial e hizo un llamado a los otros países para que se les unieran.
http://www.commondreams.org/views06/0929-33.htm

¿Cuál es la lógica de la propuesta de Bush y de Putin?  Bien, comenzando de nuevo con los programas nucleares de Sudáfrica, Egipto y Brasil, pronto cada país, incluyendo a Lesotho y Djibouti ... ¿por qué no?, también la ciudad del Vaticano ... tendrán un mini o maxi reactor nuclear de cuarta generación.  A partir de entonces, todos irían a la bancarrota debido a la costosa energía y tecnología nuclear, por la escasez de uranio, no sabrán qué hacer con las montañas de desperdicios atómicos acumulados, que duran hasta más de 100.000 años, y al final simplemente producirían armas atómicas, a cuyo antojo se masacrarán entre sí como "terroristas", y finalmente le pondrán fin a este valle humano de tortura y terror terrenal.

El G-8 no tuvo nada mejor que sugerir.  Claro que no.  La única alternativa habría sido desmantelar al capitalismo y al imperialismo para siempre.

Debido a la profunda crisis energética en los EE.UU., del temor a que los países de la OPEP utilicen el petróleo como "bomba atómica" económica contra el terrorismo de Bush, ahora de repente la obsoleta, peligrosa y costosa energía atómica está de moda de nuevo.

¿A quién engañan?

Alemania acaba de venderle dos submarinos que pueden transportar armas nucleares a Israel.  Aquí en el continente latinoamericano en cualquier momento uno de los mayores productores de armas convencionales, Brasil, podría continuar su programa atómico y llegar al punto de enriquecer uranio, y así producir armas nucleares.

Tan sólo imaginen si Chávez le toma la palabra a Bush y a Putin y lanza un programa atómico mañana, ¿qué pasaría?

¡Inmediatamente todo podría y efectivamente pasaría!

El planificado ataque a Irán por parte de los Estados Unidos y con la ayuda estratégica y logística de Israel ya es un secreto a voces, incluso las fuerzas militares de Irán saben todas las fases programadas para el ataque.

La revista Time en su edición del 17 de septiembre de 2006 .. en su portada, escrito por Michael Duffy ... inter alia, nos informó acerca de un posible escenario militar.  Citamos este artículo de manera extensa para demostrar la megalomanía apocalíptica de los Estados Unidos e Israel expresada en el planificado ataque militar contra Irán y las futuras guerras nucleares:

"Tomará unos días con cientos de misiones, bombas guiadas por láser y por satélite dirigidas a los objetivos --1.500 ya planificados por el Pentágono-- y tratarán de penetrar el concreto armado, bajo el cual se hallan escondidos algunas instalaciones nucleares ... Las instalaciones se hallan esparcidas a lo largo del país, algunas de ellas expuestas, algunas operando bajo la forma de plantas normales, y otras enterradas bien profundo bajo la tierra ... La ofensiva militar requiere activar casi todos los tipos de aeronaves en poder del ejército: aviones de guerra y vehículos invisibles, aviones F-15 y F-16 despegando desde tierra y F-18 que despegan desde portaaviones.

http://www.time.com/time/magazine/article/0,9171,1535817,00.html

Los Estados Unidos de Norteamérica se volvieron una potencia mundial como resultado de un huevo atómico radioactivo, de una agresiva economía de guerra, y ahora que sus pollitos se están convirtiendo en gallos su complejo industrial militar corporativo globalizado quiere llevar a toda la humanidad a su tumba nuclear.  Todos los países metropolitanos y sus fieles lacayos están entonando el Canto del Cisne, están tomando su última cena en el Chernobyl y la Faluyah radioactivos, están preparando el agónico adiós del homo homini lupus, su desaparición del planeta Tierra.

Para América Latina este es el peligroso contexto histórico en el que el presidente
de Venezuela Hugo Chávez Frías dio su histórico discurso en la reciente conferencia cumbre de las Naciones Unidas: este es el trasfondo político-militar en el cual se están llevando a cabo las actuales elecciones presidenciales en Brasil y en Venezuela.

Está claro que el ataque contra Irán tiene que ver con la bolsa petrolera, sus recursos petroleros y su movida hacia el euro, y no las plantas nucleares, en primer lugar.  El monopolio y el privilegio de producir y poseer armas atómicas de destrucción masiva pertenece exclusivamente a los miembros del Club Nuclear, y secretamente a sus  lacayos como Israel y la India.

En el caso de Corea del Norte el asunto es sencillo, la única forma de disuadir al Tío Sam en su demencia nuclear es contar con suficientes ojivas nucleares y poderosos misiles de largo alcance que puedan llegar a la Casa Blanca.  Unas cuantas más o menos no hará ninguna diferencia para las miles de ojivas nucleares que están desplegadas ya en todas partes, suficientes para volar el mismísimo planeta en pedazos.

En conclusión, es evidente que el Club Nuclear ahora está cruzando el Rubicón, nosotros ya somos parcialmente víctimas radioactivas de la actual Tercera Guerra Mundial; sin embargo, dejemos que Albert Einstein le advierta por última vez a los señores de la guerra de las grandes potencias:

"No sé qué clase de armas se utilizarán en la tercera guerra mundial, suponiendo que haya una tercera guerra mundial.  Sin embargo, puedo decirle con qué se peleará la cuarta guerra mundial - con palos y piedras."  Albert Einstein. 
http://www.quoteworld.org/authors/albert-einstein

admin@franzlee.org
http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=68987
http://www.aporrea.org/tiburon/a25968.html

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