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Venezuela:
El oro negro no decidirá el futuro, será más bien el abuso de las
tecnologías de Nikolai Tesla y Wilhelm Reich
Por: Franz J. T. Lee
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¿Qué es el
Socialismo Científico y Filosófico, el Marxismo? (Parte I y II)
**** Agotamiento
de la energía vital del sistema
capitalista -- Revolución,
Éxodo y Emancipación (Parte I - III)
**** LISTEN TO FRANZ J. T. LEE DISCUSSING THE PROBLEM OF CORRUPTION IN
VENEZUELA ON VHEADLINE NEWSHOUR: http://web.onetel.com/~vheadlinenews/017-vhnh.mp3
**** ¡Tenga
cuidado! El Club Nuclear está cruzando el Rubicón hacia el Armagedón
Global
Venezuela:
El oro negro no decidirá el futuro, será más bien el abuso de las
tecnologías de Nikolai Tesla y Wilhelm Reich
Por: Franz J. T. Lee Fecha de publicación: 10/04/07
Recientemente en Inglés fueron publicados en Internet cuatro artículos
muy importantes: "Soviets Built German UFOs" (Los soviéticos
construyeron OVNIs alemanes), "Soviet Union witnessed invasion of
US-made UFOs in 1980s" (La Unión Soviética fue testigo de la invasión
de OVNIs hechos en Estados Unidos en los 80) y "Russian Experts Say
U.S. Destroyed Russian Research Satellite" (Expertos rusos dicen que
los Estados Unidos destruyeron un satélite de investigaciones ruso), y
"Francia es el primer país en publicar archivos de OVNIS" (http://spanish.peopledaily.com.cn/31615/5520865.html)
(Véase: http://www.franzlee.org/pandemonium01271.html)
De lo que se trata para Venezuela en el contexto global ya lo hemos
explicado en el 2004. A pesar de que muchos de nosotros no somos
expertos en Física Oculta, Ufología (“Ciencia" de los Ovnis),
Cienciología, Tecnología de Nikolai Tesla o Política Petrolera Global,
no obstante, esas cosas afectan directamente a nuestra vida diaria;
incluso son de interés para la defensa popular de la Revolución
Bolivariana en Venezuela y América Latina. En consecuencia, para todos
nosotros es de suma importancia poseer algunas ideas cognitivas sobre
eventos mundiales decisivos que generalmente y por razones obvias, no
aparecen en los titulares diarios de las noticias internacionales.
De hecho, para formular teorías revolucionarias en esta época de
“globalización", es científicamente obligatorio y filosóficamente
indispensable el conocimiento. Por cierto, a causa de su magnitud
transhistórica, no siempre es posible explicar su esencia en términos
sencillos.
Aquí, de manera muy sencilla trataremos solamente algunos temas
generales notorios, principalmente con sus aspectos sociales,
ideológicos, filosóficos y emancipatorios. Las correspondientes
preguntas son bastante simples: por ejemplo,
* ¿Existe realmente una Física Oculta del Éter?
* ¿Dentro de nuestro sistema solar, existen los “extraterrestres"?
* ¿Ellos siempre sobrevuelan Los Alamos, Los Andes o Irán el 4 de
julio?
* ¿Hay algo allá afuera en el espacio que vendrá por nosotros?
* ¿De dónde vienen? ¿De
purgatorio o del infierno?
* ¿Qué tipo de energía utilizan?
* ¿Qué realmente está detrás de los descubrimientos y las
exploraciones espaciales?
* ¿Por qué se invierten billones de dólares en este campo?
* ¿Ya existen comunidades espaciales en la Luna y para qué sirven?
* ¿Por qué el espantoso ruido debajo de Los Alamos desde
hace décadas?
* ¿Existe realmente la crisis energética mundial o no será más
bien la crisis del orden mundial mismo?
* ¿Qué tipo de energía se utilizará en la Tierra en un modo de
creación post-productivo?
* ¿De qué modo todo esto afecta actualmente a Venezuela, a la
religión, al Estado, a la revolución, al mundo?
*
¿Por qué tantos bolivarianos temen
al marxismo? ¿A la lucha de clases? ¿Saben realmente de qué se trata?
¡Claro, las respuestas son muy complicadas y vagas! Para entenderlas en
Venezuela necesitamos una revolución científica cultural radical total.
El 19 de octubre de 2004, hemos publicado un artículo: "Física Oculta,
Tecnología de Tesla y la Crisis Energética Mundial" en Indymedia, Quebec. Debido a
su actualidad para esta etapa de la Revolución Bolivariana en forma
revisada y actualizada lo publicaremos de nuevo aquí.
(Véase: http://quebec.indymedia.org/es/node/18556?
PHPSESSID=2982b2a863aa2b9a989989336b7ba956 )
En cuanto a la “Física Oculta del Éter" se refiere, hace un par de años
atrás, nuestro compañero William (Bill) Lyne ha escrito un libro
extraordinario sobre el re-descubrimiento de la “física oculta del
éter"... que forma “la base científica / tecnológica para un sistema de
propulsión espacial", ya inventado a fines del siglo 19 por Nikolai
Tesla y que “se utiliza ahora en los aparatos voladores secretos y
exclusivamente hechos por el hombre conocidos como ‘platillos
voladores’ u Ovnis".
(Véase: William Lyne, “OCCULT ETHER PHYSICS: Tesla's Hidden Space
Propulsion System and the Conspiracy to Conceal It" (FÍSICA OCULTA DEL
ÉTER, El sistema de propulsión espacial oculto de Tesla y la
conspiración para encubrirlo), Creatopia Productions, second revised
edition, third production, April, 2000, Printed in Canada.)
Como se puede presenciar una y otra vez, nuestro mundo corporativo e
imperialista actual es la realidad de un Estado dominante lleno de
“altos secretos", de “informaciones estrictamente confidenciales" y de
“documentos clasificados". Durante la “Quema del Mississippi", igual
que durante la época de las “Guerras Mundiales Candentes", el argumento
político de este “secretismo" militar estadounidense era el de evitar
que los “enemigos", los “comunistas" o los “nazi", que acechan allá
afuera para en cualquier momento venir por nosotros, se apoderaran de
“material secreto"; esto quedó así incluso durante el periodo de la
“Guerra Fría" y hoy día hasta con más fervor, en la era de la
“dominación de pleno espectro" de la globalización.
No sólo tenemos campañas de desinformación de los medios masivos en
cuanto a las realidades de Venezuela y América Latina sino también,
como comentan los editores del libro de Bill Lyne: “El gobierno
(estadounidense) esconde este invento detrás de falsas teorías
científicas, montajes de “extraterrestres" y falsa propaganda
diseminada a través de medios masivos los cuales controla".
Así que a escala global se burlan de billones, incluso de círculos
académicos, investigadores, estudiantes y profesores y se les lava el
cerebro para capturarlos mentalmente en un enredo de “’Ufología’,
‘Nueva Era’ y “fenómenos paranormales’". Para colmo, se llama todo esto
eufemísticamente “educación moderna" en la “Época de la Información",
en realidad,"la guerra de ideas".
Algún tiempo atrás se violaban mentes jóvenes e inocentes a través de
“ángeles voladores" y un “San Nicolás volador", vestido con los colores
de la Coca Cola, propulsado por la fuerza de renos, o se les asustó
mediante una “bruja volando en su escoba"; hoy día, nuestros pobres
niños tienen que creer en “extraterrestres" y en los “platillos, ollas
y sartenes voladores" de los extraterrestres. Y todo esto se llama
“educación", “tradición", “cultura" y “civilización" post-moderna.
Es realmente trágico, triste y macabro ver lo que la religión del
conquistado, la ideología del amo colonial y el control mental, a
través de los tiempos, han hecho con la conciencia humana de billones
de miembros de la sonora especie homo
sapiens sapiens. Desde la Conquista se les hizo un daño
intelectual irreparable a millones de habitantes del llamado “Tercer
Mundo" y nunca jamás habrá reparación alguna para esos crímenes
capitales.
Peor aún, a la mayoría de la humanidad ni siquiera podemos decirles la
verdad fluyente, los secretos ocultos y las descaradas mentiras de la
realidad capitalista; no podemos explicarles lo que realmente ha pasado
con sus mentes y lo enfermo, patológico, esquizofrénico, paranoico y
alienado en que ya se han convertido muchos de nosotros. En este caso,
una revolución cultural radical es más que pertinente. No podemos
repetir las mismas mentiras religiosas e ideológicas del colonialismo a
nuestros niños inocentes. La Revolución Bolivariana no es una Reforma
religiosa; de lo que se trata es realizar una de las revoluciones
sociales más radicales que se puedan imaginar.
Como Sigmund Freud, Wilhelm Reich, Erich Fromm, Frantz Fanon y Herbert
Marcuse lo han explicado, muchos de nosotros hemos sencillamente
sublimado, internalizado y eternalizado el propio sistema capitalista,
es decir, nuestra propia esclavitud física y mental. Esta es una de las
principales piedras de tranca de la revolución socialista en el camino
de la emancipación contemporánea.
En América Latina hasta hoy día la religión patriarcal monoteísta
europea es el eterno Pico Everest de tranca.
Por cierto, la conciencia histórica se mejora lentamente, especialmente
aquí en Venezuela - donde recientemente se han tumbado ídolos como
Colón - pero todavía hay una falta de conocimiento filosófico sobre la
revolución obrera, es decir, sobre la lucha de clases moderna, estando
ésta todavía muy tapada por una oscuridad religiosa e ideológica.
Ahora, ¿por qué una pequeña y poderosa clase dominante, a través del
siglo 20, escondió la verdad científica y filosófica sobre la
tecnología de la “energía libre proveniente del vacío" de Nikolai Tesla
y sobre el “Orgon" de Wilhelm Reich? El último incluso fue declarado
“loco" y encerrado en un manicomio tipo cárcel estadounidense.
¡Mientras tanto, el ratón Mickey le robó su queso del Orgon!
Son obvias y auto-evidentes las razones sociales, políticas y
económicas, siendo argumentos fundamentales dentro del capitalismo y el
imperialismo: una tecnología basada en los descubrimientos científicos
de Tesla y Reich, puestas al descubierto, les quitarían sus privilegios
parasitarios draculianos - que son el poder político draconiano y la
riqueza económica cresosiana - a los especuladores a nivel global, a
los magnates gigantes del capitalismo monopolista, a la elite global
del poder, a un puño de familias poderosas que controlan el globo
terráqueo entero.
El cambio radical de las fuentes y recursos de energía, del petróleo,
del gas y otras fuentes de energía tradicionales, catapultará en el
olvido a gigantescos monstruos transnacionales como Exxon Mobil,
Chevron o Total y destruirá a los propios fundamentos explotadores del
sistema capitalista y del propio “nuevo orden mundial". Generaría un
diluvio de billones de fuerzas creativas, un vis vitalis emancipatorio
a nivel global, un Orgon galáctico que podría liberar a la humanidad de
la maldición del trabajo con “el sudor de la frente", podría
restablecer una relación sana entre el hombre y la naturaleza y
revertir los nefastos efectos del cambio climático y la contaminación
y/o agotamiento de los recursos naturales, y alejar para siempre de las
mentes y proyectos humanos la disparatada idea de utilizar los
alimentos como combustible para las máquinas.
En cuanto a esto, los editores del libro de Bill Lyne hicieron un
pronóstico altamente interesante:
“La dinamita viene en paquetes pequeños, y esta varita de dinamita
científica vuela en pedazos los mitos seudo-científicos e inspira la
verdad".
Ahora bien, le daremos a esta varita algo de iluminación, algo de fuego
candente. Hay que tomar en cuenta que algunas de las explicaciones
subsiguientes y sus datos correspondientes son científicamente muy
complejos. Aquí trataremos de presentárselas al público en general lo
más transparente que sea posible.
En su libro, Bill Lyne hace una pregunta retórica:
“¿Es posible que un poderoso grupo declaró al público o a individuos
privados virtualmente ‘oculta’ y ‘fuera de los límites’ un área entera
de la física, de manera que se ‘monitoreó’ toda la educación científica
o los datos generalmente accesibles al público para eliminar
referencias a ella?"
Esta pregunta también vale para otras ciencias y para noticias locales
y a nivel mundial.
Sospechamos, que se sustituyó a la “actual ciencia que abarca la
propulsión eléctrica" por una “ciencia artificial". En otras palabras,
Bill cuestiona si - a escala mundial - en esferas específicas los
estudiantes universitarios de Física son engañados deliberadamente, se
les otorga doctorados como por arte de magia y los nutren
conscientemente con datos obsoletos y falsificados y con material de
investigación anticuado.
Claro, sobre este asunto los estudiantes de Historia Moderna pueden
ejecutar el “canto del cisne"; su material de investigación ya está
clasificado para el próximo medio siglo. No tenemos idea en absoluto
sobre nuestra verdadera e inmediata historia del siglo XXI. ¿Cuándo
sabremos quién realmente voló las Torres Gemelas en pedazos? Millones,
incluso billones todavía creen que fueron los “Árabes", mientras para
nosotros saberlo es una tontería.
Ahora, esto debería ser una lección histórica para la futura educación
básica y superior en Venezuela, América Latina y otras partes del
mundo. ¿Quienes son los mentirosos que diseminan los engaños alrededor
del globo? Por ejemplo el engaño de Cristóbal Colón que “descubrió" a
América. Bill identifica a los “delincuentes" como los “sumos
sacerdotes de este conocimiento oculto", como “la elite de los dueños
de los intereses bancarias, industriales, mineros y afines corporativo
monopolista coercitivas".
Ellos son muy activos en Venezuela organizando golpes, sabotaje y
asesinatos.
Y ¿qué es lo que permiten?
“ ...la iniciación de ciertos científicos, funcionarios militares y
gubernamentales en sus enseñanzas secretas". En cuanto a tópicos
cruciales se refiere, Bill formula la siguiente pregunta:
"Antes de decidir que el éter o los platillos voladores no existen o
antes de creer en las mentiras propagadas en la televisión a la hora
estelar, que los 'extraterrestres' están aquí o que el viaje en el
tiempo es posible, uno debería preguntarse a sí mismo, si sus
pensamientos sobre estas cosas fueron o no acondicionados por las
mentiras más grandes del Hermano Mayor".
Esto también es una pregunta, que la “oposición" de Venezuela
permanentemente debería hacerse en sus oraciones nocturnas, antes de
entrar al Mundo de las Maravillas de Miami. Pero, también los fieles de
América Latina deberían hacerse preguntas similares:
¿Existe el Dios cristiano realmente? ¿Después de la muerte, vamos
realmente al Infierno o al Cielo? ¿Existen los “Platillos Voladores"?
Por cierto Tomás, claro Horacio, ¡hay más cosas construidas en la
Tierra y volando en el Cielo de los que pueden soñar en su ideología!
Muy poca gente sabe, que un ovni no es producido por seres
extraterrestres verdes de Marte, sino que “es un producto de la obra de
vida de Nikolai Tesla, de su invento fundamental más importante, por el
cual todos sus otros inventos fueron perseguidos... ".
Si, los “extraterrestres" existen... y los “platillos voladores"
también. Existen los extraterrestres y platillos voladores del
Pentágono, los únicos que existen en el sistema solar.
Los descubrimientos de Tesla acontecieron demasiado temprano, y el
imperialismo monopolista todavía no tenía un uso para su “energía
libre", así que cuando estaba trabajando con su “nave de propulsión
eléctrica" en los años 1920, con gran necesidad financiera, se acercó
al gobierno estadounidense en búsqueda de ayuda financiera, pero en
vano.
Ya antes, los Morgan y los Rockefeller habían declarado su trabajo de
investigación y sus montones de patentes como “fuera de límite"; el
problema es que hoy - durante la “crisis energética mundial" - llegó su
hora y los EE.UU., Rusia, China y Europa ya están utilizando su
tecnología en secreto, en proyectos como HAARP, en los campos del
descubrimiento del y los viajes al espacio y quien sabe, incluso para
la militarización y “colonización del espacio" o para las “comunidades
espaciales" y los guerreros clonados (genéticamente 85 por ciento
ovejas, 15 por ciento humanos).
¿Cuál es el destino de esos creadores, científicos y filósofos pioneros
dentro de una sociedad de clases y en un mundo de producción
capitalista?
¿Cuál es el destino de lo qué estamos revelando aquí?
Además, lo qué estamos comentando aquí ya es anticuado, muchas cosas
nuevas han sido descubiertas a través de la última década, de los
últimos milenios. Para mencionar sólo algunos ejemplos clásicos: el
filósofo griego, Aristarcos de Samos (310-230 a.C), era el primero en
mantener que la tierra se mueve y gira al rededor del sol.
¿Cuál era su destino?
Para esta misma razón, Cleanthes, el estoico declaró, que debería ser
acusado por impiedad, por haber ofendido a los dioses olímpicos. Y
todavía nuestros libros en las escuelas reivindican a Cristóbal Colón
de haber sido uno de los primeros en saber, que la Tierra era redonda,
siendo esta la razón por la cual salió navegando. Otros temían, que
iban a caer de los “Pilares de Hércules". En Grecia Antigua, Anaxágoras
fue condenado al ostracismo y echado fuera de Atenas, porque dijo que
la luna no era una diosa, no era Selena, sino solamente un pedazo de
roca. Hoy día cada niño sabe esto y los yanquis están militarizando a
la sagrada luna. .
Mientras tanto, en Venezuela, gracias a Dios, todavía lo peor es ser
ateo.
Otros famosos pensadores y actores que descubrieron diversas verdades
fundamentales, es decir, lo Nuevo, eran Demócritus, Archytas de
Tarentum, Platón, Aristóteles, Spartacus, Bruno, Galilei, Thomas
Münzer, el Maestro Eckhart, Leonardo da Vinci, Orwell, Huxley, Simón
Rodriguez, Simón Bolívar, Ho Chi Minh, Patrice Lumumba, Kwame Nkrumah,
Fidel Castro, Frantz Fanon, etc. Algunos fueron admirados y coronados,
otros vendidos en el mercado de esclavos, crucificados o quemados vivos
en la hoguera. Hasta hoy día esto pasa a los "terroristas", a los
"ultra" y a los "radicales" quienes defienden al marxismo proletario,
la lucha de clases moderna y la propiedad social común de la humanidad,
o sea, el agua, el oxígeno, la capa de ozono, la biodiversidad y
actualmente todavía el petroleo y el gas natural.
En nuestros tiempos, al científico y filósofo desconocido, Don Albert -
hoy viviendo en Israel - las autoridades estadounidenses le dijeron que
sus descubrimientos e ideas científicos eran muy buenos, pero que por
favor regrese dentro de 300 años. Esto está pasando con nosotros
mismos. Claro que cuando llega el tiempo y cuando esas teorías sirven a
sus intereses de clase correspondientes, entonces, clandestinamente
serían adoptadas y adaptadas por la clase dominante, escondidas para
décadas y siglos ante los ojos del público. Esto fue exactamente lo que
les pasó a Tesla y Reich.
Ahora, consultaremos a otro experto, para ver de qué se trata con la
tecnología de la “energía libre" de Tesla.
Valery I. Titarenko nació el 16 de octubre de 1950 en Berezovka, región
de Odessa, en la Ucrania. Después de sus estudios en la Escuela Técnica
Automotriz de Odessa (1974), y su trabajo de investigación en el
Instituto de Economía Nacional de Odessa (1979), después de que sus
investigaciones fueron verificados a nivel experimental en los
laboratorios de física y porque no existe trabajo similar alguno,
afirmó que realizó un descubrimiento brillante para el futuro
desarrollo de la humanidad.
Publicó su descubrimiento único y sobresaliente bajo el siguiente
titulo bien complicado, que solamente los académicos más destacados
entienden:
“La Ley de Unidad de Fuerzas Universales de la Sustancia Espacial
Coordinada Estándar de las Cuatro Dimensiones; que las cargas puntuales
dentro de la Constante de la Torsión de la Gravedad Solar son íntegros
a las trayectorias elípticas y a los movimientos espaciales-temporales
de los cuerpos celestiales en el espacio libre".
Claro que aparte de su título enredadero, esto es una investigación muy
seria, patentada y con derechos intelectuales, que está registrada en
la Sección Sur de la Academia Ucraniana Internacional de Ideas
Originales, bajo el código #00701017, del 10 de febrero de 1997. (http://www.geocities.com/maymartin2001/carl_00037.html):
En cuanto a las funciones
de esta
tecnología, inclusive su uso belicoso, nos informó lo siguiente:
- En la ingeniería de energía inalámbrica, la generación de
electricidad de un vacuo físico. Energía alternativa limpia, producida
en coordenadas, en lugar de combustibles atómicos, de gas u otros
combustibles obsoletos y arcaicos, que producen desperdicios peligrosos
para el medio ambiente.
- El movimiento de objetos gravitacionales como trenes, barcos y
submarinos.
- Una nueva generación de aparatos voladorees de torsión.
- Una nueva técnica para producir temperatuuras super altas a niveles
críticos.
- Nuevos materiales y aleaciones sin análoggos en tecnologías actuales.
- Cambiando la trayectoria mecánica de plannetas y cometas.
- Un gran número de otros campos de aplicacción.
En vez de utilizarla para esfuerzos emancipatorios para la humanidad,
esta tecnología, junto con HAARP, puede ser convertida en un gigantesco
arsenal de armas de destrucción masiva. Probablemente es esto lo qué
las grandes potencias ya han hecho.
Ahora, concluyendo, dentro del contexto actual de precios exorbitantes
del petróleo, ya en 2004 un economista renombrado, Michael Mandel
comentó: “Es tiempo para ubicar la culpa de los altos precios del
petróleo donde pertenece, en la falta de progreso de la tecnología
energética". (Business Week.
August 2, 2004)
Para obtener una idea de la densidad energética de la cual estamos
hablando, de la “solución" de todos nuestros problemas energéticos, ya
en 1962, J. A.
Wheeler y C. Misner en su escrito "Dinámica Geométrica"
nos
informaron de lo siguiente:
“Y esto es sólo utilizando la densidad de la energía espacial (la
energía “descomprimida" u ordinaria). La densidad energética del vacuo
es apreciablemente más grande de lo que los físicos normalmente
calculan, porque no calculan la parte de la densidad energética
temporal adicional de la presión del vacuo... ". (J. A. Wheeler and C.
Misner, Geometrodynamics, Academic Press, New York, 1962.)
Comentando la artificialmente creada “Crisis Energética Mundial",
Thomas Bearden dijo:
“Hay muchas maneras de extraer energía del vacuo hirviendo.
Desafortunadamente, actualmente nuestra comunidad científica toma una
posición rara. En la física de los partículas es bien conocido que el
vacuo activo es increíblemente energético. Cálculos por físicos
principales como Wheeler demuestran que un centímetro cúbico de vacuo
(aproximadamente la punta del dedo meñique en volumen) contiene tanta
energía cruda que, condensado en materia, ¡habría más materia de la que
se observaría en el universo a través del telescopio más grande! Así
que incluso una mínima eficiencia en sacar energía de allí, podría
extraer y de hecho extraerá cualquier cantidad de energía que se
desee". (http://www.cheniere.org/references/energy densityofvacuum.htm)
Inter alia, si se utiliza para
propósitos pacíficos anti-imperialistas, esta tecnología podría generar
energía limpia ilimitada del vacuo, no causaría degradación alguna de
la biosfera, eliminaría la dependencia de sistemas de generación y
distribución de energía centralizados y estratégicamente vulnerables, y
por cierto no generaría problemas con la disposición de desechos
radiactivos. (ibid.)
(Norte)América corporativa, junto a sus competidores por el poder
mundial conocen la futura relevancia estratégica de los campos
petroleros del Golfo Pérsico (y también el petróleo y gas del Orinoco y
de los Balcanes). Desesperadamente saben también que se les acaba su
energía capitalista. La razón por la cual están en las regiones del mar
caspio, la explica el artículo siguiente:
“Para el año 2020, la Agencia de Información Energética federal espera,
que el Golfo Pérsico contará con un 54% a 67% de exportaciones a nivel
mundial, aumentándose desde un 30% actual". (Wall Street Journal,
February 4, 2004)
Sin embargo, para concluir, el oro negro no decidirá el futuro o el
fallecimiento de la humanidad. Será más bien el uso o el abuso de las
tecnologías de Tesla y Reich.
¿Qué es el
Socialismo Científico y Filosófico, el Marxismo? (Parte I)
Por:
Franz J. T.
Lee
1.
Marx y el Marxismo
2.
Materialismo histórico-dialéctico
3.
La Dialéctica, el Método Dialéctico y la Lucha de Clases
4.
La Interpretación Materialista de la Historia
5.
Marx y la Práxis-Teoría
6.
Sobre la Sociología de Marx
7.
El Concepto de la Alienación en la Filosofía de Marx
8.
Alienación religiosa
9.
Superación de la Alienación
10.
¿Es la teoría de Marx una Teoría “economicista”?
11.
Marxismo, Bolivarianismo y Socialismo del Siglo XXI
1. Marx
y el
Marxismo
"Los
filósofos
sólo han interpretado el mundo de maneras
distintas,
el asunto es cambiarlo". Karl
Marx (Tesis
once sobre Feuerbach).
“Lo único que sé
es que no soy marxista”. Este famoso enunciado de Marx ilustra la
relación entre su propio pensamiento auténtico y las interpretaciones
“marxistas” del mismo efectuadas por sus contemporáneos. La afirmación
la hizo Marx en París, a manera de respuesta a las concepciones
“marxistas” de un partido social-demócrata francés, como una
advertencia casi visionaria contra todo dogmatismo, toda
personificación y representación absoluta de los procesos históricos
objetivo‑reales, que existen independientemente del conocimiento y de
la voluntad de los individuos sociales. Estamos conscientes de las
diferencias fundamentales que existen entre el “socialismo”, el
“marxismo”, el “marxismo-Leninismo”, el “socialismo del siglo XXI” y la
propia contribución científica-filosófica de Carlos Marx a una nueva
cosmovisión revolucionaria, esto es, el materialismo
histórico-dialéctico, que revela el carácter efímero del capitalismo y
la necesidad de realizar el socialismo y comunismo como formas
superiores de producción y organización humana. Aún cuando los “-ismos”
mencionados arriba comparten factores comunes y están concatenados e
interrelacionados en sus procesos históricos reales, no son
necesariamente idénticos, por supuesto. Unidad dialéctica no es
equivalente a identidad lógico‑formal. Si detallamos, por ejemplo, su
contenido filosófico, nos damos cuenta que el materialismo
histórico-dialéctico, como proceso histórico-intelectual, tiene sus
raíces genéticas en el antiguo concepto hindú- materialista de prakrti,
en el cripto‑materialismo egipcio y en el antiguo hilozoísmo de la
Grecia milésica.
Cualquier nuevo
concepto expresa un todo “menos‑desarrollado” en permanente evolución y
revolución hacia una totalidad “más‑desarrollada”, en otras palabras,
una posibilidad en camino a su conversión en realidad, cuya relación
esencia‑apariencia cambia constantemente, lo que significa, además, que
su esencia o apariencia (también diríamos existencia), está en
movimiento permanente. En este sentido podríamos calificar la
Revolución Bolivariana en Venezuela como un todo “todavía menos
desarrollado”, o como una posibilidad en proceso de realizarse, de
trascenderse a sí misma como emancipación humana. Esto también vale
para nosotros, los revolucionarios, que constituimos una posibilidad en
camino de superarnos y transformarnos en una nueva realidad, esto es,
en futuros emancipadores.
Tal como sucede
con el materialismo histórico-dialéctico, también el socialismo tiene
sus raíces históricas, científicas y filosóficas en la era del
comunismo originario de hace casi un cuarto millón de años atrás, aún
cuando su epigénesis teórica la encontramos mucho más tarde, en la
filosofía tanto platónica como aristotélica, como también epicúrea y
lucreciana. De ahí atraviesa, entre muchas corrientes y en un largo
recorrido, el cristianismo originario, los heréticos de los monasterios
medievales, los movimientos y corrientes campesinos
“pre-revolucionarios” y casi “subterráneos” de la Edad Media, y luego
conecta con el socialismo utópico del siglo XIX. El marxismo,
entendido como materialismo histórico-dialéctico, es algo muy complejo
y presupone un estudio profundo y arduo de la historia de la filosofía
occidental, de la economía política y del socialismo utópico, para
llegar a comprenderlo como lo que fue en su tiempo y lo que todavía
representa hoy: una nueva lógica dinámica (la dialéctica) y una ciencia
y filosofía precisa e incisiva (la dialéctica aplicada a la naturaleza
y sociedad, esto es, a la historia). Aquí en este breve ensayo sólo
podemos indicar las huellas que el marxismo ha dejado en la historia,
las aproximaciones fragmentarias de su esencia y existencia histórica y
las chispas de su avance revolucionario y emancipatorio. Cabe señalar,
que en otras obras del autor se encuentran ejemplos más precisos y
puntuales de la aplicación práxica del socialismo científico en el
mundo real. Este ensayo no es sino una compilación sintetizada de lo
más importante de textos ya existentes del autor sobre la materia, y
sólo pretende introducir a manera de “paso de vencedores” la magnitud
de lo que implica querer ser un revolucionario socialista y un futuro
emancipador humano en el siglo XXI.
Si preguntamos por
la contribución que hicieran Marx y Engels al concepto “socialismo”,
podemos constatar que es muy sencilla: Lo sacaron del ámbito de los
sueños diurnos y de la esperanza opaca por una vida mejor para elevarlo
al rango de una ciencia y filosofía, con perspectivas y herramientas
para su materialización en la realidad, esto es, aportando una práxis y
teoría revolucionaria para cambiar el mundo y no permanecer en su
eterna interpretación. Sin embargo, todo esto sólo pudo ocurrir cuando
las condiciones objetivas y subjetivas estaban dadas para ello, esto
es, a mitades del siglo XIX, más preciso a partir de las revoluciones
de 1848. Por lo tanto, se trata de un proceso particular, de una
síntesis específica, de un cambio dialéctico cualitativo dentro de lo
que es el espacio‑tiempo histórico universal, esto es, el proceso
histórico de trabajo en su etapa del modo de producción capitalista. De
manera similar, la Revolución Bolivariana como proceso particular
dentro del espacio-tiempo histórico universal, nació en circunstancias
históricas muy especiales, como lo son la cima e involución del
capitalismo globalizado con su subsiguiente auto-destrucción, la que se
manifiesta en los actuales fenómenos del imperialismo mundial y del
globofascismo.
En el mismo orden
de ideas y en lo que concierne al “Leninismo”, por ejemplo, éste sólo
pudo desarrollarse después del nacimiento y de la práxis-teoría del
propio Lenin, por supuesto. En consecuencia e históricamente hablado,
el “Leninismo” constituye una totalidad “más‑desarrollada” que el
“Marxismo”. Es importante señalar también, que lo que constituye el
"marxismo" dentro de la unidad y contradicción del llamado
"Marxismo‑Leninismo", no es sólo la contribución de Marx y Engels, sino
también su enriquecimiento práxico-teórico desde la muerte de los
mismos. Es así como tenemos que comprender y analizar el conjunto del
pensamiento que determina, hasta ahora, la llamada “ideología” de la
Revolución Bolivariana cuyo contribuyente principal ha sido el propio
Presidente venezolano, Hugo Chávez Frías.
Cuando constatamos
de manera heraclitiana el hecho de que “todo fluye” (griego: panta
rhei) y que todo está en constante movimiento, queremos indicar con
ello que toda cosa o todo proceso contiene una contradicción, una
afirmación y una negación, esto es, dos fuerzas opuestas que
constituyen su energía vital dialéctica interna y que no son sino los
dos lados de la misma cosa. Cabe señalar, que también pueden existir
diferentes contradicciones dentro de una cosa o un proceso. En
consecuencia, también dentro del marxismo existen contradicciones
dialécticas y vemos como confluyen ahí el "Leninismo", el "Trotskismo",
el "Estalinismo", el "Maoísmo" y hasta el "Burnhamismo", el
"Senghorismo", el “Nkrumahismo”, el “Mariateguismo” y, por qué no, el
"Bolivarianismo" del Presidente Hugo Chávez y de todas las fuerzas
progresistas que lo apoyan.
Hacerle una
crítica a cualquier cosa o proceso significa en primer lugar el
reconocimiento de su existencia como una contradicción real, una
determinada constelación de fuerzas entre su afirmación y su
negación, donde la primera apunta hacia la auto-conservación y el
reposo, y la segunda hacia la auto-superación y el movimiento hacia lo
cualitativamente superior. Es en este sentido que tenemos que realizar
nuestra crítica y auto-crítica en relación a la Revolución Bolivariana,
en función del avance revolucionario y la conscientización
emancipatoria, tanto del pueblo, de las masas, como también de su
vanguardia, de aquél partido político revolucionario único el que
anhelamos construir. Si bien la Revolución Bolivariana no se ha
declarado “marxista”, tampoco se ha declarado anti-marxista,
anti-proletaria y anti-socialista. Sin embargo y dentro de su propia
dialéctica, inevitablemente tendrá que estudiar el pasado marxista para
construir el futuro bolivariano y estudiar el pasado bolivariano
para construir el futuro marxista. Así es como se debe “empujar el sol”
para que el amanecer de la emancipación humana llegue a realizarse a
escala planetaria.
2. Materialismo
histórico-dialéctico
El materialismo
filosófico no es un descubrimiento "marxista" o "socialista". El
materialismo filosófico es aquella corriente de la filosofía occidental
que parte de “la materia” como principio filosófico en un esfuerzo de
explicar el mundo de, por y para sí mismo, sin mistificaciones ni
supersticiones de ningún tipo. Como tal, el materialismo filosófico
constituye la afirmación dentro de la filosofía occidental y llega a
manifestarse por primera vez en el siglo VI antes de Cristo, en el
llamado hilozoísmo milésico, aquella cosmovisión materialista temprana
en el Mileto de la Grecia Antigua que postuló el principio de la
“materia animada”, y que constituía la primera noción formidable de una
unidad de contrarios, esto es, de la unidad de lo material y de lo
espiritual, de lo inorgánico y lo orgánico, de lo tangible e
inteligible, de lo concreto y lo abstracto.
De manera similar
podemos constatar, que el idealismo filosófico -la “madre” del
materialismo histórico-dialéctico por cuanto fue el filósofo idealista
alemán, G.W.F. Hegel, el que le dio la clave decisiva a Marx- no es un
invento de Hegel o del Hegelianismo. El idealismo filosófico es aquella
corriente de la filosofía occidental que parte de “la idea” o del
“espíritu” como principio filosófico en un esfuerzo de explicar el
mundo en base de un “agente externo”, bien sea “dios”, bien sea “el
espíritu del mundo”. Como tal, el idealismo filosófico constituye la
negación dentro de la filosofía occidental y llega a manifestarse por
primera vez en el siglo IV antes de Cristo en la filosofía de Platón.
Ahora bien y siendo la filosofía occidental un proceso “en y para sí”,
esto es, el “reflejo” teórico de un proceso histórico-real con su
afirmación y negación, la misma filosofía es histórica y dialéctica.
Cabe señalar que lo "afirmativo" y lo "negativo" aquí no son
categorías morales, sino metodológicas, procesales. El materialismo
(postulando la materia) y el idealismo (postulando el espíritu) dentro
de la filosofía occidental están estrechamente relacionados el uno con
el otro, más preciso, constituyen una contradicción. Por lo tanto, son
ambas corrientes filosóficas que determinan (que es otro término para
"relacionar" y "contradecir") el flujo, el movimiento, la dinámica de
la filosofía, de la superestructura social en cada época.
Volviendo al
materialismo científico y filosófico como lo fue pensado por Marx y
Engels, éste ha sido un materialismo histórico‑dialéctico desde sus
orígenes en la Grecia Antigua, como mencionamos arriba. Por cierto,
Marx y Engels nunca se refirieron a su nueva cosmovisión en términos de
un materialismo “histórico‑dialéctico”, sino hablaron del “nuevo
materialismo”, en el sentido de una nueva ciencia y filosofía, una
práxis y teoría cuyo protagonista serían los trabajadores del mundo
unidos, el proletariado mundial. Como la sociedad europea de los siglos
XIX y XX fue una sociedad de clases capitalista, el materialismo
histórico-dialéctico, como afirmación revolucionaria, se convirtió en
la herramienta filosófica para la revolución de la clase trabajadora en
la sociedad moderna, democrático-burguesa. Esto es la contribución de
Marx y Engels a la conciencia de clase y conciencia revolucionaria de
los siglos XIX y XX, y como tal necesariamente tiene que ser tomada en
cuenta por nosotros hoy en Venezuela, cuando convocamos a nuestra
propia "Misión Conciencia", bolivariana y revolucionaria del siglo XXI.
Precisamente por
ser viva y real, por ser práxica y teórica, la contribución de Marx nos
enseña que nuestra propia cosmovisión y nuestras propias teorías
lógicamente deben continuar pasando de lo concreto a lo abstracto y de
lo abstracto nuevamente a lo concreto, si no quieren desprenderse de
nuestra realidad actual. Es más, tenemos que alcanzar incluso un nivel
y grado de aproximación práxico-teórica superior a el de Marx, ya que
la misma realidad histórica ha cambiado desde que Marx y Engels
proclamaron su nueva cosmovisión y ya que la problemática específica
del colonialismo e imperialismo que han sufrido nuestras latitudes no
ha entrado, de pleno, en las consideraciones de aquél momento. Así es
como tenemos que incluir y contextualizar bien los actos y las ideas de
nuestros próceres bolivarianos, junto a la práxis y teoría marxista
contra la explotación capitalista, para poder trascender, con Bolívar y
Marx, a Bolívar y Marx, hacia la emancipación humana global.
Además, tenemos
que comprender que un proceso, al realizarse o materializarse, llega a
su fin, muere, cambia cualitativamente y se transforma en otra cosa. La
realización de la revolución es equivalente a su fin, de ahí nace otra
cosa. La realización de un huevo es su fin, el pollito que sale de la
cáscara es “huevo transformado”, es otra cosa. En este sentido
esperamos ver la realización de la Revolución Bolivariana, esperamos
ver su transformación en otra cosa, en la emancipación humana.
Dialécticamente hablado, la realización o muerte de la revolución se
transforma en la vida emancipatoria y emancipación viva.
3. La Dialéctica,
el Método Dialéctico y la Lucha de Clases
En Europa, sólo a
partir de Sócrates y Aristóteles se llegó a conocer la dialéctica como
un método, como una lógica, como una posible ciencia del movimiento,
que es una función de la materia misma. Pero la dialéctica, como
método, tiene su propia dialéctica, ella misma es un proceso real
dialéctico. En su origen sólo fue aplicada a ideas, conceptos y
categorías, a la famosa “retórica”, esto es, al ámbito del “razonar”,
de lo social, más no al ámbito de lo natural, de la naturaleza. En una
gran ironía de la historia de la filosofía, el primero en refinar el
método dialéctico y aplicarlo al ámbito de la naturaleza fue el
filósofo idealista alemán, G.W.F. Hegel, en su obra “Ciencia de la
Lógica”, un libro eminentemente materialista. Fue Federico Engels quien
la “rescató” de ahí para hacerla vivir en el propio materialismo
histórico-dialéctico como quedó expresado en su libro “La Dialéctica de
la Naturaleza”. Sin embargo y en su totalidad, el método dialéctico
hegeliano fue retomado por Marx y Engels quienes lo convirtieron en un
instrumento de combate para cambiar el mundo, en fin, en una ciencia y
filosofía revolucionario-emancipatoria.
Cabe resaltar que
las relaciones dialécticas “como tal”, esto es, como fuerzas contrarias
operantes en la realidad objetiva y subjetiva, bien sea dentro de la
naturaleza, bien sea dentro de la misma sociedad de clases, por
supuesto no fueron un invento de Marx y Engels, ni tampoco del mismo
Hegel. Asimismo sucede con la lucha de clases, que ha sido una realidad
mucho antes del nacimiento de Marx; ya está reflejada de la manera más
vívida en el Viejo Testamento. Lo que Marx hizo fue determinar las
relaciones dialécticas específicas en la sociedad burguesa moderna,
plantearlas como un proceso revolucionario, específicamente como la
lucha entre las dos grandes clases antagónicas de la sociedad burguesa,
esto es, los propietarios de los medios de producción o capitalistas, y
los vendedores de su fuerza de trabajo físico o trabajadores. Aplicó la
dialéctica, el método dialéctico y sus leyes, a las realidades
históricas y por tanto señaló la lucha de clases y la revolución social
como el “motor” de la historia, hasta tanto no se acabe la división del
trabajo y la sociedad de clases.
En otras palabras,
Marx le ha proporcionado al proletariado mundial, a nosotros, una
epistemología (teoría del conocimiento) que está efectiva- y
dialécticamente relacionada con los procesos reales (práxis del
conocimiento). En este sentido, Marx ha elevado todas las relaciones
humanas a la categoría de relaciones de lucha de clase históricas, de
resistencia contra la esclavitud física y mental, la servidumbre, la
esclavitud asalariada, el colonialismo, el capitalismo, el imperialismo
y el fascismo mundial, convirtiéndolas en una totalidad dinámica
dialéctica de la cual emana el factor subjetivo revolucionario, la
conciencia de clase histórica, la teoría revolucionaria. No olvidemos
nunca, que nosotros mismos, los bolivarianos, las fuerzas progresistas
que estamos empujando a la Revolución Bolivariana para que amanezca
como nuestro futuro sol emancipatorio, estamos inmersos dentro de esta
misma totalidad dinámica, dialéctica e histórica de la cual habló Marx
y cuyo motor es la lucha de clases y la revolución social.
En fin, Marx
relacionó la dialéctica con el hombre, con la especie humana, con el
acto y el pensamiento, con la sociedad, con la historia, en suma, con
la materia cósmica viviente, siempre cambiante y siempre dinámica.
Además, relacionó la epistemología con el método y el método con la
verdadera práxis y teoría humanas. Sin embargo, esto no quiere decir
que no existan otras aproximaciones o “leyes” lógicas, otros métodos
lógicos que se salen del marco de la lógica formal aristotélica y de la
lógica dialéctica hegeliana,“rescatada” por Marx y Engels para el
materialismo histórico-dialéctico. Hasta la dialéctica misma puede
transformarse en totalidades “más‑desarrolladas”, es decir, avanzar
hacia la “trialógica”, “tetralógica” o una “poli-lógica multiversal”.
Con esto sólo queremos indicar la existencia y “trascendencia” de
esferas de “razonamiento y acción” que superan el estrecho límite de
nuestra imaginación.
4. La
Interpretación Materialista de la Historia
En el sentido
filosófico, Marx y Engels interpretaron la historia dentro del contexto
de su sustrato potencial, pasivo y objetivo -la naturaleza- por un
lado, y por otro, de su sustrato potente, activo y subjetivo -la
sociedad-, que se produce a sí misma mediante el trabajo. Además y a la
vez, el sustrato potente, activo y subjetivo, esto es, el propio ser
humano, es el producto y la “flor más refinada” de la propia materia,
el “ojo” con el cual ésta se contempla a sí misma, o sea, el ser humano
es la propia materia consciente de sí misma. Esto es lo que se entiende
por materialismo histórico-dialéctico, que nada tiene que ver con un
materialismo mecánico vulgar.
De esta manera,
Marx y Engels terminaron con el mito que los hacedores de la historia
lo son los grandes dioses, los grandes hombres, las grandes ideas y las
grandes razas. Ellos interpretaron la realidad histórica a partir de
sus propias contradicciones y relaciones naturales y sociales, como
verdades fluyentes de la naturaleza creadora y la naturaleza
auto-creada de, por y para sí misma, en el sentido de los antiguos
filósofos materialistas árabes, Avicenna, Averroes y Avicebron, como
natura naturans y natura naturata.
Siendo el análisis
marxista de la historia una interpretación científico‑filosófica, es
sólo consecuente que contenga tanto elementos idealistas como
materialistas; de acuerdo con la famosa observación de Lenin, según la
cual un idealismo sabio se acerca más al materialismo
histórico-dialéctico que un materialismo mecánico-vulgar, carente de
cualquier cualidad filosófica, cuyo mejor ejemplo es la vulgar
“dogmatización” y por ende tergiversación del pensamiento originario
fluyente de los mismos Marx y Engels. Recordemos la advertencia de Marx
con la cual iniciamos nuestro ensayo, cuando dijo: “Lo único que sé es
que no soy marxista.”
Ahora y en cuanto
a la esencia de la concepción materialista de la historia cabe
destacar, que Marx y Engels determinaron como su base real, verdadera y
concreta lo que llamaron “el primer hecho histórico”: la producción y
reproducción de la especie humana es y ha sido siempre un acto
eminentemente social. La especie humana surge y se mantiene como tal
gracias a un acto colectivo y constante de producción y reproducción,
por medio del dominio y la apropiación colectiva de la naturaleza
mediante el trabajo. A lo largo de su proceso de evolución y
dependiendo del nivel de la productividad social, la especie humana
desarrolla grados cada vez más refinados de la división del trabajo, lo
que desemboca en la división de la sociedad en clases, según su rol en
el proceso de la producción y reproducción material. Así es como se
distinguen, a lo largo de la historia, diferentes modos de producción,
que son diferentes expresiones del grado de la división del trabajo que
se ha alcanzado en una determinada época, así como de las relaciones de
producción que no son otra cosa que las relaciones de la propiedad de
los medios de producción. A lo largo de la historia y con el avance
cada vez más refinado de la división del trabajo, se observa la
progresiva separación de los productores de sus medios de producción, y
luego de los productos mismos, hasta alcanzar la separación y
atomización total en el modo de producción capitalista. Por ende, la
contradicción principal dentro de la producción y reproducción de la
especie humana a lo largo de la historia y específicamente en el modo
de producción capitalista, es el carácter eminentemente social de la
producción que choca con el carácter eminentemente privado-individual
de la apropiación de sus frutos.
En este contexto,
Marx y Engels hablan de la contradicción entre las fuerzas productivas
cada vez más amplias y las relaciones de producción cada vez más
restrictivas; contradicción que empuja mediante la lucha de clases
hacia la revolución social y hacia la transformación de las relaciones
de producción en una forma de producción y organización social
superior. Sólo mediante la acción consciente, esto es, sólo con la
conciencia de clase, el proletariado mundial puede convertirse en actor
consciente de la historia y emprender la revolución socialista en
función de socializar la propiedad de los medios de producción y
adecuarla así al “hecho histórico” del carácter eminentemente social de
la producción y reproducción de la especie humana.
Este hecho hace
posible una ciencia de la historia, el descubrimiento de sus “leyes”
fluyentes, la aplicación de su dialéctica y su conversión en un arma de
la lucha de clases, en práxis-teoría humana. De esta manera, en
cualquier parte de nuestro mundo globalizado, de este capitalismo
mundializado, el socialismo y el materialismo marxista mantienen su
vigencia, mantienen su verdadero y real sustrato científico‑filosófico;
por ende, también en la República Bolivariana de Venezuela, el
materialismo histórico-dialéctico, el marxismo, nos puede enseñar mucho
sobre una estrategia, táctica y política revolucionaria para defender
nuestros intereses de clase e iniciar la transformación hacia el
socialismo y la emancipación.
Ya desde hace casi dos siglos existen las posibilidades reales y las
realidades posibles para realizar el socialismo en el planeta Tierra.
La existencia del capitalismo mismo, que niega al socialismo y que es
su opuesto revolucionario dialéctico, es la conditio sine qua non para
realizar el socialismo a nivel mundial. Hoy día, más que nunca, en la
época de la globalización del capitalismo, su negación -el
socialismo global- es una realidad objetiva- y subjetivamente posible,
es una posibilidad objetiva- y subjetivamente real.
5. Marx y la Práxis-Teoría
En sus Once Tesis sobre Feuerbach (1845), Marx criticó el materialismo
contemplativo de Ludwig Feuerbach, quien había permanecido en una
concepción abstracta de la sociedad y no había logrado comprenderla
como una realidad material. En las once tesis, Marx llegó a elaborar su
propia práxis-teoría como una relación dialéctica revolucionaria al
señalar la relación dialéctica existente entre el ser humano individual
y el género humano o la sociedad. Desde el punto de vista del
materialismo histórico, el individuo sólo puede ser definido y
comprendido como el conjunto de sus relaciones sociales, las cuales, a
su vez, no son sino el resultado histórico de la actuación de
individuos en el marco de su modo, sus fuerzas y sus relaciones de
producción. Además y señalando la relación existente entre el pensar
humano (la teoría) y la verdad objetiva-real, Marx observa que el ser
humano tiene que verificar la veracidad, realidad y el poder de su
pensar o teoría en y mediante la práxis, esto es, transformando su
pensamiento en acción y enriquecer su pensamiento con los resultados de
ésta. En este contexto Marx señala también, que el cambio de las
condiciones objetivas y el cambio de las condiciones subjetivas (la
famosa “educación de los educadores”), sólo puede ser comprendido y
realizado como práxis revolucionaria.
Dos años más tarde en La Miseria de la Filosofía (1847), Marx le hace a
Proudhon una crítica similar como la que hizo a Feuerbach, demostrando
cómo las ideas, los pensamientos, los conceptos y las categorías
abstractas tienen su origen y su correspondencia en las relaciones
sociales materiales-concretas. Específicamente le reprochó a Proudhon
el haber convertido las categorías económicas en ideas absolutas,
pre-existentes, cuando en realidad son expresiones teóricas de unas
relaciones de producción históricas, esto es, correspondientes a un
determinado nivel de desarrollo de la producción material. De tal
manera y según Marx, la dialéctica de Proudhon degeneró en sofistería.
Además, Marx observó que los seres humanos, al establecer sus
relaciones sociales en conformidad con su productividad material,
producen también principios, ideas y categorías en conformidad con
estas mismas relaciones sociales. Es por esto y para evitar los errores
que cometieron Feuerbach y Proudhon - esto es, permanecer en categorías
abstractas y asumir la existencia de verdades absolutas,
pre-existentes- que necesitamos urgentemente una revolución cultural,
un nuevo actuar y un nuevo pensar, una nueva ciencia y una nueva
filosofía, en fin y como dijera el Ché, un "nuevo hombre", una nueva
sociedad.
Es por esto que tenemos que preguntarnos con toda la seriedad del caso,
¿dónde están los nuevos principios, las nuevas ideas y categorías de
nuestra Revolución Bolivariana? Si queremos estar a las alturas de los
retos de nuestra época, tenemos que preguntarnos, más allá de la
vigencia trans-histórica del pensamiento de nuestros próceres, ¿en qué
consiste la novedad del pensamiento bolivariano, zamorano, rodrigueño,
mirandino? Y de igual manera, ¿en qué consiste la novedad del
pensamiento cristiano? ¿Dónde está nuestra nueva ciencia económica,
sociología y psicología para romper las cadenas de la explotación
económica, dominación política, discriminación social y alienación
humana? ¿Qué es lo que necesitamos para poder iniciar y arrancar con
una verdadera “Misión Conciencia”?
En términos sencillos, tal y como lo explicó Federico Engels en su
"Discurso ante la tumba de Carlos Marx" (1883), la interpretación
materialista de la historia, la esencia de la práxis-teoría histórica,
consiste primeramente en el hecho que la humanidad, ante todo, tiene
que comer y beber, tener vivienda y ropa antes de poder dedicarse a la
política, ciencia, revolución, el arte, etc. En los últimos siete años,
gracias a un ingreso petrolero muy alto, la Revolución Bolivariana ha
tratado de hacer precisamente esto: resolver los problemas inmediatos
del pueblo, asegurar que tenga los medios para “comer, beber, vestirse
y tener vivienda”. Ahora sí ha llegado la hora de dedicarse seriamente
a la "Misión Conciencia", a “la política, la ciencia, la revolución, el
arte, etc.”
6. Sobre la Sociología de
Marx
Marx es el padre de la sociología moderna, si es que definimos la
sociología como una ciencia social, práxico-teórica revolucionaria,
orientada hacia el cambio radical de la sociedad capitalista existente.
Su opuesto sería la sociología como apología de la sociedad
democrático-burguesa, como su ideología‑práctica positivista. El
criterio para una sociología científica, tal como la desarrolló Marx,
fue explicado por Lenin en un artículo titulado ¿Quiénes son los
'amigos del pueblo'? de 1894, donde afirma, que Marx ha suministrado
una base sólida para la sociología en cuanto que ha reducido las
relaciones sociales a sus relaciones de producción, más preciso a sus
fuerzas de producción, con lo cual se explica el desarrollo de las
diferentes formaciones sociales (entendidas como suma total de las
relaciones de producción dadas) como un proceso de la historia natural.
En el marco de su nueva cosmovisión, el materialismo
histórico-dialéctico, Marx ha concebido al ser humano -entendido como
la totalidad de sus relaciones sociales y organizado desde el principio
en sociedad- como un proceso de auto-creación, emanado del seno de la
misma naturaleza. La historia es concebida como el desprendimiento
gradual del ser humano de su entorno natural-orgánico del cual ha
formado parte intrínseca, a través de la “apropiación” consciente de la
naturaleza mediante el trabajo. Marx equipara así la actividad vital
del ser humano con su esencia, que es precisamente la producción y
reproducción de la especie. Así es como en la sociología de Marx las
relaciones sociales, no importa en qué época histórica se quieran
analizar, siempre tienen su fundamento, explicación y resolución en las
propias relaciones de producción, en las también llamadas relaciones
económicas. Un ejemplo emblemático de una investigación sociológica
marxista lo constituye el trabajo de Federico Engels sobre „La
situación de la clase trabajadora en Inglaterra“, de 1844.
El que la perspectiva de clase sea punto de partida de una ciencia
sociológica no es aceptado por la ciencia burguesa y ha sido atacado
por ésta hasta nuestros días. Partir de un análisis de clase es
considerado un punto de partida “subjetivo”, carente de “objetividad” y
por ende carente de “carácter científico”. Al revés y partiendo del
materialismo histórico-dialéctico, la sociología burguesa hace todo lo
posible por velar las relaciones de clase existentes en el capitalismo
tardío y globalizado, mediante todo tipo de esquematizaciones
a-históricas y a menudos ridículas de las relaciones entre los “actores
sociales”, todos situados en el mismo plano de una supuesta
“flexibilidad” o “movilidad” social hacia todas las “direcciones”.
El ser social determina la conciencia, dice Marx. Esto es otro de los
fundamentos de la sociología de Marx que explica la relación dialéctica
entre la base y la superestructura de la sociedad, esto es, entre su
producción material y su producción “ideal”. La base, determinada por
las relaciones materiales de producción, determina a su vez a la
superestructura, esto es, la conciencia social dominante, la cual se
expresa en el sistema político, jurídico, educativo, científico,
cultural y religioso, o como lo formulara Marx en la Ideología Alemana:
“Las ideas de la clase dominante son, en cada época, las ideas
dominantes; quiere decir, aquella clase que es el poder material
dominante de la sociedad, es al mismo tiempo su poder espiritual
dominante.” Por lo mismo, la conciencia de clase es la verdadera
conciencia, el verdadero ser-consciente, el punto de partida de la
sociología marxista. http://www.aporrea.org/ideologia/a29801.html
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¿Qué es el Socialismo
Científico y Filosófico, el Marxismo? (Parte
II)
Por: Franz J. T. Lee
1. Marx y el Marxismo
2. Materialismo histórico-dialéctico
3. La Dialéctica, el Método
Dialéctico y la Lucha de Clases
4. La Interpretación Materialista de
la Historia
5. Marx y la Teoría-Práxis
6. Sobre la Sociología de Marx
7. El Concepto de la Alienación en la
Filosofía de Marx
8. Alienación religiosa
9. Superación de la Alienación
10. ¿Es la teoría de Marx una Teoría
“economicista”?
11. Marxismo, Bolivarianismo y
Socialismo del Siglo XXI
7. El Concepto de la
Alienación en la Filosofía de Marx
Empecemos este tema con la observación de que todos los estudios de
Marx, bien sea en el ámbito económico, político o psico-social, tienen
un mismo objetivo, que no es otro sino el de romper todas las cadenas
que convierten el ser humano en un ser alienado, despreciable y
oprimido; en otras palabras, el fin último y norte a seguir es, para
Marx, la emancipación humana. Lo que entiende bajo este término lo
manifiesta en su escrito sobre “La cuestión Judía”, del año 1843:
“Toda emancipación es reducir el
universo humano con todas sus relaciones, al ser humano mismo. ... Sólo
cuando el ser humano real, individual logre superar el ciudadano
abstracto y regresarlo a sí mismo, y sólo cuando, como ser humano
individual que es, con su vida empírica, su trabajo individual y sus
relaciones individuales, haya logrado convertirse en un ser genérico,
sólo cuando el ser humano haya reconocido sus propias fuerzas como
fuerzas sociales y las haya organizado como tales, y luego no siga
separando de sí la fuerza social en forma del poder político, sólo
entonces se habrá realizado la emancipación humana”.
El opuesto de la emancipación, según Marx, es la alienación. Para poder
entender el contenido de este concepto tal y como Marx lo comprendió,
tenemos que mencionar brevemente el concepto hegeliano de la alienación
o enajenación. Recordemos, que Marx y Engels “enderezaron” la grandiosa
cosmovisión idealista del famoso filósofo alemán G.W.F. Hegel,
“colocándola sobre sus píes”, además de “rescatar” el método dialéctico
hegeliano para su propio materialismo histórico-dialéctico. En este
orden de ideas cabe señalar que Hegel comprendió la historia humana
como la historia del desarrollo de la razón, a la cual consideró como
el verdadero sujeto activo de la historia, como la manifestación más
alta del „espíritu del mundo“. Para Hegel, la dialéctica es la
„actividad intelectual“ de la propia razón, mediante la cual ésta se
auto-produce a sí misma a lo largo de la historia en formas cada vez
más perfectas. Mientras para Hegel la historia humana es historia de la
razón abstracta, para Marx es historia del ser humano concreto,
entendido como conjunto de sus relaciones sociales, esto es, como ser
social. Para Marx, la dialéctica es la actividad física-real del ser
humano como ser genérico, en otras palabras el trabajo, mediante el
cual la especie humana se auto-produce a sí misma a lo largo de la
historia en formas de organización social cada vez más complejas.
Desde el punto de vista estrictamente metodológico, tanto para Hegel
como para Marx la “enajenación” es un elemento inherente a la
dialéctica y fundamenta, como “negación” o “negatividad metodológica”,
el movimiento y la contradicción. Dialéctica es así comprendida como un
auto-movimiento gracias a la actuación de su negación. Dentro de la
cosmovisión idealista de Hegel, cada enajenación es una objetivación o
alienación de la conciencia, de la razón, producto de su actividad
intelectual. Dentro de la cosmovisión materialista de Marx, cada
enajenación es una objetivación del ser humano, del ser social,
producto de su actividad física, de su trabajo. Ambos, Hegel y Marx,
sugieren que la “re-apropiación“ de dicha objetivación es equivalente a
su superación, una especie de “reencuentro” o “re-unión” mediante la
cual queda eliminada la alienación.
No obstante esta coincidencia metodológica, Marx critica de manera
contundente el concepto de la alienación de Hegel por cuanto queda
limitado al ámbito de lo abstracto, de la autoconciencia, que es
sinónimo de la razón. En su “Crítica a la Filosofía y Dialéctica
Hegeliana como tal”, Marx dice lo siguiente: "Hegel equipara la naturaleza humana, el
ser humano, con la autoconciencia. Por ende, toda alienación de la
naturaleza humana no es sino la alienación de la autoconciencia. La
alienación de la autoconciencia no es concebida como la expresión,
dentro del conocimiento y del pensar, de la alienación real de la
naturaleza humana.”
En cuanto a la diferencia entre su propio método dialéctico y el método
dialéctico hegeliano, Marx la describe de la manera siguiente en su
epílogo a la segunda edición del primer tomo de „El Capital“:
„Mi método dialéctico, según su
fundamento, no sólo se diferencia del método hegeliano, sino resulta
ser el preciso opuesto. Para Hegel, el demiurgo de la realidad es el
proceso de pensar, al que convierte en un sujeto autónomo bajo el
concepto de la „idea“, siendo la realidad tan sólo su apariencia
externa. En mi caso es al revés, la idea no es otra cosa que la
realidad material, transformada y traducida dentro de la cabeza humana.”
Regresando al concepto de la alienación cabe señalar, que Marx lo
desarrolla en sus Manuscritos Económicos-Filosóficos del año 1844,
partiendo precisamente de la alienación real del ser humano. En estos
manuscritos, Marx le da un contenido socio-económico al concepto de la
alienación, al señalar, que la alienación y deshumanización de la
sociedad se debe al trabajo alienado. Por ende, Marx concibe las
relaciones humanas como relaciones alienadas de una sociedad basada en
el intercambio, en la cual el trabajo ha sido degradado a un mero medio
para la subsistencia. En este contexto Marx observa, que en la medida
en que se multiplica y diversifica la producción social y con ella las
necesidades humanas, el trabajo de los productores adquiere cada vez
más un carácter de mero medio de subsistencia y pierde su significado
originario como actividad vital, en el sentido más amplio de la palabra.
Ya no importa la relación que existe entre el trabajo del productor y
su producto final, sus medios de producción y la satisfacción de sus
necesidades; ya no importa si el productor realiza sus capacidades
físicas e intelectuales de una manera integral en el trabajo; ya no
importa, si el productor siente satisfacción y goce por su trabajo. Lo
que importa es la apropiación del sobre-producto por una minoría
de propietarios de los medios de producción, a expensas de la mayoría
de los productores. Es así como Marx comprende el modo de producción
capitalista como la culminación de un proceso histórico, a lo largo del
cual se ha desarrollado la propiedad privada de los medios de
producción y la progresiva separación de los productores de sus
herramientas y productos del trabajo, hasta perder todo vínculo con
estos últimos. Esto es lo que Marx llama la alienación total del
trabajo, el punto máximo de tergiversación de las relaciones sociales,
que no son otra cosa que las relaciones de producción de la sociedad.
Debido a la alienación del trabajo, que no es sino la alienación de la
actividad vital del ser humano y por ende la alienación de su propia
vida, el ser humano pierde la relación consigo mismo como ser social,
como ser genérico y como actor consciente de su propio destino, de la
historia. En el capitalismo y según Marx, esto vale tanto para la clase
de los propietarios de los medios de producción, como para la clase de
los productores, o sea, los trabajadores. El fin último de la
producción capitalista, la producción de ganancias, hace literalmente
desaparecer al productor. La relación entre capital y trabajo convierte
a cada cosa y a cada ser humano en una mercancía, carente de conciencia
e impotente ante la historia. Es por esto que Marx habla de la
“pre-historia” cuando se refiere a los modos de producción hasta ahora
surgidos, porque sólo con la des-alienación del trabajo el ser humano
podrá hacer su historia conscientemente.
Resumimos: El concepto de la alienación en la cosmovisión de Marx es un
concepto eminentemente económico, ya que identifica el trabajo alienado
como problema principal del cual padece la humanidad. Recordemos, que
el concepto del trabajo es central en la filosofía de Marx, quien lo
concibe como la actividad más importante del ser humano, como actividad
vital per se, esto quiere decir, que en y mediante el trabajo el ser
humano expresa su vida; en y mediante el trabajo, el ser humano se
auto-produce a sí mismo. A lo largo de la historia, esta “expresión
vital”, este fin-en-sí-mismo, se convierte en un mero medio de vida, en
un mero medio de subsistencia, en trabajo alienado. El trabajo alienado
es la negación de la esencia humana y se refleja también en diferentes
formas de la alienación ideológica.
8. Alienación religiosa
Como hemos visto, el concepto de la alienación es decisivo en el
pensamiento de Marx, quien identificó el trabajo alienado como la
alienación fundamental del ser humano. Cabe destacar que el punto de
partida del desarrollo del concepto de la alienación en la cosmovisión
de Marx fue la crítica a la religión, sin la cual no se puede emprender
ninguna crítica seria y razonable de la sociedad en cualquiera de sus
otros aspectos.
En 1841, Ludwig Feuerbach publica su obra „La Esencia del
Cristianismo“, en la cual demuestra en base de la propia Biblia, que es
el ser humano, quien ha creado Dios a su imagen y semejanza, y no al
revés. A lo largo de su argumentación, Feuerbach demuestra además que
la teología se resuelve en antropología, en otras palabras, que Dios se
resuelve en el ser humano - la verdadera raíz y razón de ser de todo lo
divino. Feuerbach destaca que el ser humano proyecta lo mejor de sí en
un “dios” para luego dejarse subyugar y dominar por esta su propia
auto-proyección, fenómeno que Feuerbach identifica como alienación.
Marx parte de la explicación Feuerbachiana, pero va más allá al
preguntar por qué la religión juega semejante papel en la vida humana.
Llega a la conclusión que la alienación en su apariencia religiosa es,
a su vez, expresión de una alienación mucho más fundamental. En su
Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, escrita en el año 1843,
Marx dice:
“El fundamento de la crítica
irreligiosa es: el hombre hace la religión, la religión no hace al
hombre. Y ciertamente la religión es conciencia de sí y de la propia
dignidad, como las puede tener el hombre que todavía no se ha ganado a
sí mismo o bien ya se ha vuelto a perder. Pero el hombre no es un ser
abstracto, agazapado fuera del mundo. El hombre es su propio mundo,
Estado, sociedad; Estado y sociedad, que producen la religión, [como]
conciencia tergiversada del mundo, porque ellos son un mundo al revés.
La religión es la teoría universal de este mundo, su compendio
enciclopédico, su lógica popularizada, su pundonor espiritualista, su
entusiasmo, su sanción moral, su complemento de solemnidad, la razón
general que la consuela y justifica. Es la realización fantástica del
ser humano, puesto que el ser humano carece de verdadera realidad. Por
tanto, la lucha contra la religión es indirectamente una lucha contra
ese mundo al que le da su aroma espiritual.”
Aquí Marx indica que la religión no es sino una expresión de la miseria
humana y que por ende cubre una necesidad real del ser humano por
cuanto éste se siente impotente y desconsolado ante un mundo de penuria
que necesita justificación. De manera mucho más explícita, Marx sigue
en su argumentación:
“La miseria religiosa es a un tiempo
expresión de la miseria real y protesta contra la miseria real. La
religión es el suspiro de la criatura oprimida, el sentimiento de un
mundo sin corazón y el espíritu de un estado de cosas embrutecido. Es
el opio del pueblo. La superación de la religión como felicidad
ilusoria del pueblo es la exigencia de que éste sea realmente feliz. La
exigencia de que el pueblo se deje de ilusiones es la exigencia de que
abandone un estado de cosas que las requiere. La crítica de la religión
es ya, por tanto, implícitamente la crítica del valle de lágrimas,
santificado por la religión.”
Si se lee y conoce la cita entera, las famosas palabras de Marx sobre
la religión que siempre se citan de manera descontextualizada y donde
sólo se llega a mencionar la parte del “opio del pueblo”, adquieren un
significado mucho más profundo. Son, en primer lugar una acusación de
las circunstancias objetivas, sociales y económicas del mundo real y
concreto, lleno de penuria y miseria y convertido en un valle de
lágrimas, que sólo puede ser aguantado con el consuelo ilusorio que le
brinda a los oprimidos la religión. Marx, a través de la crítica de la
religión, le hace un llamado enfático a esta criatura oprimida por
desilusionarse, romper las verdaderas cadenas terrenales que la atan a
su ilusión y empezar a girar sobre su propio eje para tomar su destino
en sus propias manos:
“La crítica le ha quitado a la cadena
sus imaginarias flores, no para que el hombre la lleve sin fantasía ni
consuelo, sino para que arroje la cadena y tome la verdadera flor. La
crítica de la religión desengaña al hombre, para que piense, actúe, dé
forma a su realidad como un hombre desengañado, que entra en razón;
para que gire en torno de sí mismo y por tanto en torno a su sol real.
La religión no es más que el sol ilusorio, pues se mueve alrededor del
hombre hasta que éste se empiece a mover alrededor de sí mismo.”
Finalmente y reconectando con la antropología de Ludwig Feuerbach, Marx
enfatiza el sentido y el fin último de la crítica de la religión:
“La crítica de la religión termina
con el reconocimiento de que el hombre es el ser supremo para el
hombre, esto es, con el imperativo categórico de acabar con todas las
condiciones que han reducido al hombre a un ser deshonrado,
esclavizado, abandonado y despreciable.”
Por eso mismo, la crítica de la
religión es la conditio sine
qua non de cualquier crítica de la sociedad en sus diversos
aspectos, y entonces, una vez más en palabras de Marx, “la crítica del
cielo se transforma así en crítica de la tierra, la crítica de la
religión en crítica del Derecho, la crítica de la teología en crítica
de la política.”
9. Superación de la
Alienación
Transformando la crítica del cielo (religión) en crítica de la tierra
(sociedad), Marx hizo un seguimiento histórico a las diferentes
apariencias de la alienación fundamental, que es, como hemos dicho, el
trabajo alienado. En este contexto surge otro concepto clave de la
cosmovisión de Marx, que es el de la división del trabajo. La división
del trabajo, cada vez más refinada, es equivalente a la disminución
progresiva de las capacidades y habilidades de los productores. Por
ejemplo, el artesano de la manufactura, quien ya no es poseedor del
producto de su trabajo por ser subsumido bajo la dominación formal del
capital manufacturero, sigue manteniendo su cualidad como productor
capacitado y universalizado, quiere decir, conocedor y ejecutor de
todos los procedimientos intermedios que son necesarios para la
elaboración del producto final. En contraste, el trabajador de la
fábrica moderna no es ni poseedor del producto de su trabajo, ni
conocedor o ejecutor de todos los pasos necesarios para elaborar el
producto final. El trabajador de la fábrica moderna es equiparable a
una pieza más de maquinaria, en un proceso productivo altamente
automatizado. Y es precisamente aquí donde la alienación del trabajo
alcanza su máximo grado, reduciendo al productor a un autómata
idiotizado.
La progresiva división del trabajo, deshumanizante y alienante, ha sido
identificada por Marx como una tendencia inevitable del modo de
producción capitalista. La superación de la división del trabajo y de
la propiedad privada de los medios de producción -los dos “culpables“
de la alienación- es, por ende, equivalente a la superación del trabajo
alienado, de la alienación. La superación de la alienación lleva a la
auto-realización del individuo en y mediante su actividad vital, que ya
no es “trabajo”, sino arte, felicidad, reencuentro consigo mismo,
encanto y esfuerzo al mismo tiempo. Es así como Marx afirma en “La
Ideología Alemana” de los años 1845/46:
“Finalmente, la nueva cosmovisión nos
lleva a las siguientes conclusiones: ... que hasta ahora, ninguna
revolución ha tocado el modo de trabajo como tal y que sólo se ha
tocado la redistribución de este trabajo entre personas diferentes,
mientras que la revolución comunista se dirige en contra del modo de
trabajo como tal, como ha existido hasta ahora, elimina el trabajo y
supera el dominio de todas las clases con la eliminación de éstas.”
Aquí se puede apreciar de nuevo que el trabajo es una categoría central
en la cosmovisión de Marx, en su antropología, sociología y hasta
psicología. La auto-realización del ser humano, como ser individual y
ser genérico, se efectúa en y mediante su actividad vital creativa, el
opuesto del trabajo alienado. Trabajo alienado es medio para la
sustentación de la vida, mientras que actividad vital creativa, es vida
per se. Trabajo alienado es trabajo forzado, en contra de la voluntad y
de la conciencia del individuo, cercena sus capacidades y facultades y
lo aísla de los demás miembros de la sociedad. Al contrario, la
actividad vital creativa es expresión voluntaria y consciente de la
vida misma del individuo, es fin-en-sí-mismo, amplía las capacidades y
facultades humanas al máximo y conecta el individuo con los demás
miembros de la sociedad.
10. ¿Es la teoría de Marx
una Teoría “economicista”?
Por lo anteriormente explicado y por el rol central que juegan el
trabajo y las relaciones económicas en la cosmovisión de Marx, sus
críticos vulgares le suelen tildar de “economicista” y “reduccionista”.
De lo que estos críticos ciertamente no tienen ni la más mínima idea,
porque no tienen ni la más leve noción de la dialéctica, es, que Marx
es el teórico e historiador del propio capitalismo que a ellos les
gusta tanto defender. No saben que hasta hoy día la ciencia económica,
la sociología y hasta la ciencia de la historia burguesa están tan
fuertemente dominados por el pensamiento central de Marx, esto es, el
concepto del trabajo, que sólo se diferencian de éste en una cuestión
de grados.
Marx fue testigo presencial de aquél fenómeno impactante y
transformador como lo fue la Revolución Industrial, la “pareja
tecnológica” de la gran Revolución Francesa, democrático-burguesa. Hoy,
en la era de las revoluciones tecnológicas constantes, ya no podemos
apreciar el impacto y las consecuencias que tuvo la primera revolución
industrial en las primeras décadas del siglo XIX, con su migración
masiva de la población campesina hacia las ciudades donde absolutamente
todos – hombres, mujeres y niños - padecían la miseria total del
trabajo asalariado. En el marco de la lucha, sin misericordia, de la
competencia por el trabajo, las mujeres y los niños se convertían en un
ejército de reserva de fuerzas de trabajo, incidiendo así en que los
salarios permanecieran bajísimos. La miseria y pobreza de los
trabajadores explotados contrastó brutalmente con la riqueza grosera de
los burgueses capitalistas en los grandes centros de producción
industrial, sobre todo en Francia, Inglaterra y Norteamérica.
Esto y nada menos fue el punto de partida de los trabajos de Carlos
Marx, inicialmente inspirados por su gran indignación moral ante las
injusticias sociales; recordemos su rabia ante la discrepancia de la
concepción hegeliana del Estado burgués, que veía en éste la “razón
materializada”, y una realidad cruel y cruenta como la expresada en la
ley contra el robo de madera en Prusia, que desfavorecía y discriminaba
a los pobres. Gracias a su vocación estudiosa, la indignación moral de
Marx se convirtió en una investigación científica de las razones
precisas a las que se debía la explotación y la miseria de los
trabajadores en aquél momento histórico. Así fue como Marx descubrió
que la anatomía de la sociedad burguesa la reflejara su economía, como
lo dijo en su prólogo a la “Crítica de la Economía Política”, 1858/59:
“Mis investigaciones desembocaron en la conclusión, de que las
relaciones jurídicas o formas del Estado no se dejan comprender ni a
partir de sí mismas, ni a partir del así llamado desarrollo general de
la mente humana, sino que tienen sus raíces más bien en las relaciones
de vida materiales, cuya totalidad fuera denominada “sociedad burguesa”
por Hegel, según el acontecer en Inglaterra y Francia en el siglo
XVIII, y que tendría que buscarse la anatomía de la sociedad burguesa
en la economía política.”
Así es como la teoría económica de Marx no es otra cosa que teoría de
la sociedad o sociología, y su crítica de la economía política, crítica
de la sociedad burguesa. Si los “críticos“ de Marx hubieran leído
siquiera a tan sólo uno de sus escritos económicos, ni mencionar el
primer tomo de El Capital, se hubieran dado cuenta, que Marx demuestra
en cada uno de los diferentes niveles de su análisis económico, cómo
las propiedades o cualidades aparentemente “inherentes“ a las cosas se
dejan trazar y reducir a una relación social determinada, muy
específica, esto es, a una relación entre personas, entre seres
humanos. Por ejemplo, el que un producto tenga un valor de cambio no le
es “natural” o inherente, sino es expresión de un hecho social, como lo
es el intercambio de productos entre diferentes propietarios de
mercancías. Igualmente Marx demuestra, que las relaciones de producción
de cualquier época, que no son otra cosa que relaciones sociales, no
son eternas sino producto de condiciones históricas específicas, y, por
ende, modificables. Asímismo sucede con las relaciones de propiedad en
el modo de producción capitalista, que son relaciones de propiedad
privada de los medios de producción.
Marx penetra la apariencia cosificada de las relaciones sociales y
actividades económicas de la sociedad burguesa y llega a su raíz
socio-histórica. Desenmascara el dinero, la mercancía, el capital y la
plusvalía como meros “signos” de unas relaciones de producción
concretas, vivas, humanas y además efímeras. Para Marx, el ser humano
es un “zoon políticon” o “animal social” y cuando habla de la
producción, siempre se refiere a la producción en un determinado nivel
del desarrollo social en determinada época histórica, y de la
producción de individuos que producen en sociedad. Así es como economía
y sociología se resuelven la una en la otra como los dos lados de la
misma historia humana, que es precisamente la auto-producción de la
especie humana en y mediante el trabajo.
11. Marxismo, Bolivarianismo
y Socialismo del Siglo XXI
Primero, una discusión seria y honesta sobre Marx y el marxismo hoy es
oportuno y bienvenido. No puede haber una discusión sobre los retos que
enfrenta la humanidad en este momento de la globalización del
capitalismo, sin que estuviera presente este eminente teórico e
historiador del capitalismo que era Marx. Por ende, tampoco puede haber
una discusión sobre el “Nuevo Socialismo del Siglo XXI” sin que se tome
en cuenta el marxismo, entendido como el pensamiento vivo de Marx, hoy
tan vigente en su esencia como en el siglo XIX. Seguimos padeciendo del
trabajo alienado, seguimos presenciando la división del trabajo que ha
alcanzado un grado extremo donde la automatización de los procesos de
producción a nivel mundial está desplazando el trabajo físico. El
trabajo físico o “inmediato” ha dejado de ser la fuente principal de la
riqueza y el trabajo social se concentra primordialmente en la
actividad intelectual. Con ello hasta surge la pregunta, si estamos en
presencia de aquellas condiciones que finalmente darán lugar a lo que
Marx, en los Grundrisse, señaló como el “colapso de la producción
basada en el valor de cambio”.
En fin y ante todo esto, ¿qué significa hoy un “nuevo socialismo”,
adecuado al siglo XXI? ¿Podemos realmente pensarlo sin Marx? ¿Tenemos
que “regresar” al “Marx auténtico”, o no sería más bien avanzar hacia
el Marx auténtico, considerando que Marx es el pensador de nuestro
presente y futuro, del capitalismo y del socialismo? Y, ¿qué significa
“avanzar” hacia el Marx auténtico? Considerando que el pensamiento de
Marx es sumamente complejo y dialécticamente contradictorio, avanzar
hacia el pensamiento de Marx no puede significar otra cosa sino actuar,
pensar y “trascender” con Marx más allá de Marx, basándonos en sus
ideas radicalmente humanísticas y humanamente radicales para acabar con
los pilares del capitalismo como lo son la explotación económica,
dominación política, discriminación social, militarización universal y
alienación humana, como conditio sine qua non de un futuro socialista
verdadero, no importa cómo lo llamamos.
¿Estamos nosotros, los venezolanos, latinoamericanos, bolivarianos,
marxistas y socialistas, aquí y ahora, preparados para realizar esta
tarea transhistórica? Y dado la actitud despectiva que tuviera en su
tiempo Carlos Marx hacia Simón Bolívar, ¿son compatibles, hoy, las
ideas de Marx y Bolívar, independientemente de lo que Marx pensara
sobre este último? ¿Contiene el “árbol de las tres raíces” elementos
relevantes para un posible futuro socialista? ¿Hay puntos de conexión
entre el bolivarianismo y el marxismo?
El marxista peruano José Carlos Mariátegui nos ha brindado un elemento
vinculante entre Bolívar y Marx, reconociendo primero que el
pensamiento de Marx sigue y seguirá vigente hasta tanto no haya
desaparecido el capitalismo. En segundo lugar, veía en el marxismo un
método de acción e interpretación revolucionaria de nuestra realidad
multi-dimensional, que podría y debería nutrirse de otras corrientes de
pensamiento que no fueran necesariamente europeas. Es ahí por ejemplo
donde entra Bolívar, y el mismo Mariátegui recordó el contenido
revolucionario-progresista de las ideas de Bolívar e hizo un llamado
por retomarlas como bandera de lucha en el siglo XX, y como
efectivamente ha sucedido en el marco del la Revolución Bolivariana en
vísperas del siglo XXI. Específicamente, el “antiimperialismo” de Simón
Bolívar constituye un punto de referencia crucial para bolivarianos,
marxistas y socialistas del siglo XXI en general, expresado en su
famoso enunciado: “Los Estados Unidos parecen destinados por la
providencia para plagar a la América de hambre y de miseria en nombre
de la libertad”, vinculado estrechamente con su llamado a la unión
latinoamericana y citado una y otra vez por el presidente y líder de la
Revolución Bolivariana, Hugo Chávez Frías. El Presidente Chávez
considera de extraordinaria importancia el que los venezolanos tengan
conciencia del tema del imperialismo e inclusive lo ha llegado a llamar
“fase superior del capitalismo” con el mismo termino que Lenin utilizó
en su conocido escrito. Aquí se parecen tocar entonces un elemento
bolivariano y uno marxista, aún cuando la concepción del
“antiimperialismo” de Bolívar por supuesto no fue (y no pudo ser) la
misma como la que tuviera Lenin, quien escribiera su famosa obra
décadas más tarde en la época del propio “imperialismo clásico”.
Las ideas del bolivarianismo que se entienden como humanistas y
revolucionarias y como han venido tomando forma en la Revolución
Bolivariana, conectan con las ideas del marxismo en cuanto que
comprenden el ser humano como fin-en-sí-mismo y por ende como centro y
raíz de la sociedad, abogando por su desarrollo integral y su
realización como individuo y colectivo al mismo tiempo. En su cualidad
revolucionaria conectan con las ideas del marxismo en cuanto que
conciben la revolución como el primer paso hacia un cambio
“estructural” de la sociedad, que no puede ser otro que un cambio
radical, pues tendrá que tocar, aparte de las formas existentes de la
toma de decisiones políticas, la esfera económica con su propiedad
privada de los medios de producción.
Lo propiamente “bolivariano”, esto es, el clamor por la
autodeterminación de los pueblos y la soberanía nacional, la
integración latinoamericana bajo los principios de solidaridad y
complementariedad, y la reivindicación de la justicia social basada en
la educación de los pueblos, conecta con las ideas del marxismo en
cuanto que incide favorablemente en la construcción de unas condiciones
objetivas y subjetivas que se alejan del sistema capitalista explotador
y opresor, aún cuando acarrean el peligro de permanecer en el
reformismo, en detrimento de la propia revolución. Un antídoto contra
el reformismo lo podrían constituir una posible radicalización de
Ezequiel Zamora -“expresión del pueblo armado en búsqueda de su
liberación de la explotación del hombre por el hombre y su derecho al
acceso a la propiedad” - y de Simón Rodríguez, como invocador de los
“poderes creadores del pueblo”.
En fin, el bolivarianismo no es necesariamente incompatible con el
marxismo
si se vinculan sus elementos verdaderamente revolucionarios y
progresistas con los conceptos claves de este último, como por ejemplo
con la lucha de clases, motor de la historia e inocultable hecho aquí
mismo en Venezuela, donde la oposición a la Revolución Bolivariana la
forman en primer lugar los miembros adinerados de las clases media y
alta, de color de piel claro, con estilo de vida y orientación
consumista americanizada y europeizada.
La lucha por el Socialismo del Siglo XXI la tiene que integrar lo mejor
de todas aquellas corrientes trans-históricas que se han levantado, a
lo largo de los siglos, en contra de la explotación económica,
dominación política, discriminación social y alienación humana - los
pilares fundamentales del capitalismo en su proceso de globalización
desde finales del siglo XV. Sólo si reunimos lo mejor de nuestras
experiencias y lecciones revolucionarias -aún de nuestras grandes
derrotas históricas- y sólo si retomamos aquella actitud recta,
combativa y heróica de la cual hablaba Ché Guevara, que debe
caracterizar al revolucionario y que tiene que salir del campo de lo
excepcional para formar parte intrínseca de nuestra cotidianeidad,
podemos finalmente dar luz al tan necesario “hombre nuevo”,
indispensable para el futuro socialista y emancipador, y conditio sine
qua non para la supervivencia de la especie humana misma. Así que, en
este último y único siglo que nos queda para acabar con todas las
condiciones que han reducido al hombre a un ser deshonrado,
esclavizado, abandonado y despreciable, tengamos presentes en cada uno
de sus preciosos momentos las palabras del Che:
"El camino es largo y
desconocido en parte; conocemos nuestras limitaciones. Haremos el
hombre del siglo XXI: nosotros mismos." http://www.aporrea.org/ideologia/a29907.html
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05/02/2007 Agotamiento
de la energía vital del sistema
capitalista -- Revolución,
Éxodo y Emancipación (Parte I - III)
Por
Franz J. T. Lee
EN TRES PARTES:
Contenido: PARTE I 1. Sobre la
urgencia de una verdadera revolución cultural 2. Al rescate de la
concepción
revolucionaria del marxismo 3. Conceptualización de la
revolución
4. Diferentes
interpretaciones de la
revolución PARTE Ii 5. Negación y éxodo
emancipatorio 6. Materialización y límite de la
revolución 7. Manipulación ideológica
versus
precisión teórica 8. Punto de partida de la
revolución-emancipación: ¡Conócete a ti mismo! PARTE III 9. De la Revolución
Bolivariana a la
Emancipación Humana 10. Autocrítica y advertencia sobre
peligros venideros 11. Información veraz versus campañas
globales de desinformación 12. Tareas
revolucionario-emancipatorias
frente al globofascismo 13. Agotamiento de la energía vital
del
sistema capitalista 14. Éxodo y
Emancipación
PARTE I
1. Sobre la urgencia de una verdadera revolución cultural
¡O! ¡El más noble regalo de la naturaleza –
mi pluma de ganso gris! Esclava de mis pensamientos, obediente
a mi voluntad, Arrancada de mi hermana-ave para
escribir, ¡Ese poderoso instrumento de los
pequeños hombres! -- Lord Byron (George
Gordon
Noel Byron), English Bards and Scotch Reviewers
(I.7)
Vendrá un tiempo cuando los revolucionarios tendrán que decir lo que
tienen en mente por más que esto les duela. Parece que Venezuela es un
país donde abundan los revolucionarios, cualquier cosa y cualquiera que
lleva una boina roja es un revolucionario, hasta queremos hacer una
‘revolución dentro de la revolución’, queremos ‘profundizar’ la
revolución. Pero, ¿será que tenemos una revolución sin revolucionarios?
¿Será que somos revolucionarios que no llevamos a cabo nuestra tarea
histórica, que no hacemos la revolución? ¿Será que no tenemos la más
mínima idea de lo que es una revolución? (En cuanto a esto, véase:
Franz J. T. Lee & Jutta Schmitt, "Venezuela: La Revolución
Bolivariana pasando el Rubicón", IMMECA, Mérida, Venezuela,
Diciembre
de 2006. http://www.franzlee.org/pandemonium01256.html
)
Nosotros aquí en Venezuela no tenemos
por tradición hacer una revolución burgués-democrático-capitalista,
tampoco hacer una revolución social o socialista. En el pasado, fueron
nuestros héroes y próceres los que hicieron la Revolución Francesa y la
Revolución Norteamericana y los que participaron en las guerras
coloniales de la independencia, pero, esto sí, en un sentido radical
político-económico, cambiando modos de producción. La Revolución
Bolivariana es nuestro primer intento de hacer una revolución social en
la época del globofascismo. Al igual como fue el caso de Cuba en su
momento, no tenemos experiencia revolucionaria, todavía estamos
luchando contra superestructuras oligárquicas feudales y religiosas,
con una ideología reformista burguesa liberal y una práctica del ‘buen’
capitalismo. Sin embargo, algunos de nosotros estamos haciendo arduos
esfuerzos por aproximarnos a la práxis y teoría socialista global. Entonces, ¿qué, en realidad, es una
revolución, una revolución social, una revolución socialista? ¿De dónde
viene el concepto? ¿Quién fue el que lo inventó, y en el interés de
clase de quién? ¿Cuál fue su connotación original? ¿Será que los
conceptos son verdades absolutas? ¿Será que sus contenidos cambian a
través de los siglos? ¿Qué significa revolución hoy en día, cuál es su
opuesto y cómo trascendemos la revolución? ¿Qué es una revolución social, una
lucha de clases? ¿Por qué la mayoría de los revolucionarios venezolanos
nunca hacen un análisis de clase de la sociedad?, ¿por qué la lucha de
clases no tiene relevancia para ellos? Si tenemos una clase media ‘en
positivo’, entonces por lo menos también tenemos que tener una clase
neutral o una clase media ‘en negativo’, es más, tenemos que tener
también una clase alta y una clase baja. ¿Esas clases no se encuentran
en un conflicto social de vida y muerte, en una lucha de clases
inexorable? ¿En qué clase social o clases sociales nacieron los
revolucionarios bolivarianos de hoy y en dónde se originan los
‘Chavistas sin Chávez’, los ‘contrarrevolucionarios’? ¿Con qué fue lo
que la tan celebrada clase media en positivo contribuyó a través de los
últimos siete años? Tantas preguntas, tan pocas
respuestas. A la mayoría de nosotros nunca se nos ocurrió hacer estas
preguntas. Así que, ¿qué clase de revolucionarios somos en realidad?
¿Somos realmente nosotros mismos, los que hacemos, pensamos y superamos
nuestra revolución, de, por y para nosotros mismos? ¿Tenemos una
revolución desde abajo, desde arriba o desde cualquier otra dirección?;
y, ¿es ésta anti-capitalista, anti-imperialista, nacional-burguesa,
nacional-socialista o es una revolución mundial permanente? ¿Por qué firmamos todos estos
contratos y negocios capitalistas con las corporaciones imperialistas
transnacionales y por qué tratamos de atraer tan desesperadamente a los
inversores extranjeros?; ¿será que nos estamos engañando a nosotros
mismos? ¿Por qué nuestras dos últimas constituciones tienen la misma
base capitalista: la garantía de la propiedad privada de los medios de
producción y comunicación en Venezuela? ¿Cómo podemos introducir un
socialismo de los trabajadores desde abajo, manteniendo al mismo tiempo
las relaciones capitalistas amo-esclavo, con la explotación, la
dominación y la discriminación, causando estragos en cada sitio de
trabajo donde se produce plusvalía, a lo largo y ancho del país? Ahora, agarremos el toro por sus
peligrosos cuernos. En la era de la desinformación, de las guerras de
información, de las operaciones psicológicas, del virulento control
mental y corporal, de la cruel manipulación de la verdad, de la
propaganda abierta y del adoctrinamiento fascista, nuestra arma de
defensa masiva más efectiva es el pensar, son la teoría y la filosofía.
De hecho, aquellos que ya no piensan, que ya no existen, ya se han
convertido e