VENEZUELA  NEWS  BULLETIN
NOTICIAS DE VENEZUELA

LATEST VIDEOS / VIDEOS MÁS RECIENTES

Launched April 11, 2002
02 07 2008
No. 1328

LATEST NEWS -- NOTICIAS MÁS RECIENTES


ENTER - ENTRAR  - HEREIN 





1328  ENGLISH, DEUTSCH & ESPAÑOL: - Julio /July 02, 2008

WARNING:  if you are from the United States, or an expatriate from South America or Cuba whose family enjoyed economically privileged status there, this news bulletin may cause some or all of the following symptoms: Cognitive dissonance,  irrational anger, headache, dyspepsia, psychic and social disorientation, convulsions, victim of a postmodern mental holocaust.


 

***** APRENDER DEL MARXISMO

EXPOSICIÓN 2: Perspectiva histórica del Manifiesto Comunista viviente

Por: Franz J. T. Lee.

**** Bolivia: Ha comenzado a implementarse el complot subversivo

Por: Jorge Echazu Alvarado

*** Wilpert Takes Stock of the Bolivarian Revolution

 
**** Obama o McCain: ¿Quién conviene a América Latina?

Rebelión

**** “El enemigo más peligroso de la revolución esta dentro y es la quinta columna reformista”

Corriente Marxista Revolucionaria.

**** US Fed caught in global turbulence

By Nick Beams.

*** Gregory Wilpert: Changing Venezuela.

 
APRENDER DEL MARXISMO
EXPOSICIÓN 2: Perspectiva histórica del Manifiesto Comunista viviente

Por: Franz J. T. Lee

(3. continuación)
(1. hacia atras)



El marxismo, al igual que la misma Revolución Bolivariana, no cayó del cielo azul como maná, es simplemente histórico, es un producto histórico del actual modo de producción y destrucción, o sea, del capitalismo. El marxismo es su verdadera negación dialéctica, es una parte intrínseca de la propia historia natural y humana, y de la auto‑defensa revolucionaria de los trabajadores. Cualquier cosa histórica que se encuentre en proceso dialéctico y que sea contradictoria, en otras palabras, que esté viva, nunca podrá volverse obsoleta, nunca podrá terminar en el basurero de la historia. Así que condenar al marxismo a la obsolescencia ideológica de forma miope y sin pensarlo significa primero, un llamado a la barbarie y a la destrucción total por parte del capitalismo, segundo, la destrucción de la historia viviente y, finalmente, la execración global de la propia humanidad.

No es extraño que el estalinismo, el fascismo, el nazismo, el apartheid, el sionismo, el capitalismo, el imperialismo, el neo‑liberalismo, la democracia burguesa y la Iglesia institucionalizada sean todos anti­comunistas y anti‑marxistas. Pero, ¿significa esto que nosotros también tenemos que juntarnos a su odio contra los trabajadores, contra los oprimidos de la Tierra? Ciertamente no. Por lo tanto, como revolucionarios y libertadores tenemos que ser muy cuidadosos, tenemos que ser muy precisos en lo que decimos, en lo que hacemos y en lo que diseminamos a escala global.

Dentro de la actual discusión teórica de la futura militancia socialista en Venezuela, respecto a la fundación del nuevo Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), así como en lo referente a la necesaria reforma constitucional y especialmente a lo que debe ser la esencia política del socialismo bolivariano, es pertinente formular nuestros proyectos populares, gubernamentales, nuestras políticas y nuestros conceptos operacionales con mucha prudencia; es decir, con la incisión científica y la precisión filosófica necesarias.

Una práctica indiferente y repetitiva acompañada por una correspondiente ideología osificada aprendida al caletre, que generalmente utiliza ideas fijas obsoletas, absolutas y absolutistas como por ejemplo las basadas en antiguas creencias religiosas opresivas, ya heredadas de la época del pleistoceno socio‑histórico en donde reinaban las relaciones amo‑esclavo primitivas, ciertamente pondrán en peligro al socialismo bolivariano en su lucha de vida o muerte contra el globofascismo metropolitano.

En el actual mundo apocalíptico de la globalización, en el cual el imperialismo corporativo metropolitano ya ha desarrollado y planificado el uso mortal de tecnología oculta y de armas de destrucción masiva contra las fuerzas laborales que se están volviendo obsoletas, son muy pocos los que realmente pueden reconocer el gran peligro en que se encuentra la humanidad en este momento. Miles de millones de 'condenados de la Tierra' como los llamara Frantz Fanon, no tienen la más mínima idea sobre los proyectos imperialistas de guerra y experimentos perversos que se han desarrollado e implementado en el pasado y que se están desarrollando hoy, y que abarcan desde el control mental hasta la manipulación del clima. Estar a las alturas de lo que está pasando en el mundo hoy es imperativo para poder lanzar estrategias en contra de este tipo de amenazas.

Realmente, aquí en nuestro planeta Tierra, en el tercer milenio, es bastante insuficiente y frustrante el verdadero nivel de 'información' y el grado de 'educación' sobre cualquier cosa del pasado, del presente o del futuro que tenga que ver con la emancipación de las masas trabajadoras. En las escuelas y universidades los temas referentes al socialismo, al marxismo y a la historia de las luchas de clases de todos los trabajadores del mundo han sido expulsados de los procesos modernos de socialización y educación. En los principales medios de comunicación de masas globales la eterna avalancha de campañas de desinformación y las mega‑mentiras sobre Venezuela, fabricadas deliberadamente, ya han alcanzado niveles patéticos y criminales. La guerra de las ideas es feroz y no estamos lo suficientemente armados para la actual batalla que normalmente precede a las invasiones imperialistas violentas.

Así que es importante que volvamos a refrescar nuestra memoria transhistórica, o por lo menos que pensemos, captemos y estudiemos por primera vez por nosotros mismos la práxis y teoría revolucionaria de nuestros libertadores del pasado, como por ejemplo y entre muchos otros, Simón Bolívar, Francisco de Miranda y José Martí en América Latina, Patrice Lumumba, Kwame Nkrumah y Amilcar Cabral en África, Mao Tse Tung y Ho Chi Minh en Asia, y hasta un Walter Rodney en el Caribe. Además, si estamos interesados en la realización del socialismo y la emancipación a escala mundial, entonces una condición sine qua non es estudiar los actos y las ideas anti‑capitalistas de los padres del socialismo científico y filosófico viviente, Carlos Marx y Federico Engels, especialmente su Manifiesto del Partido Comunista, que fue la primera teoría proletaria científica y filosófica de la globalización, de sus contradicciones dialécticas inherentes, de su afirmación burguesa y su negación proletaria. Ahora bien, hay quienes argumentan que Marx y Engels son obsoletos ya que escribieron unos 150 años atrás. En este caso, ¿qué es lo que tendríamos que decir sobre Platón, Aristóteles o Jesucristo, quienes vivieron milenios atrás? Esta fraseología ideológica está muy lejos de la verdad fluyente. El socialismo científico y filosófico marxista, de hecho, nunca ha sido tan actual como hoy lo que demuestra que la obsolescencia o actualidad no es siempre una cuestión del tiempo lógico formal.

Por otra parte, conceptos acuñados en el pasado pueden sufrir una transformación como ocurrió con el concepto 'práxis', utilizado por Aristóteles para diferenciar a la 'herramienta que habla' o esclavo, del zoon politicon o verdadero ciudadano de la polis, y que luego recibió otra connotación, la del acto revolucionario y transformador de la realidad, por Carlos Marx. Y es en este mismo sentido, que este concepto está siendo utilizado progresivamente en Venezuela, donde ya no se habla tanto de práctica (los actos cotidianos, repetitivos) sino precisamente de 'práxis' (acto revolucionario y transformador), tal y como lo utilizó en varias ocasiones el presidente Chávez en sus recientes discursos sobre la reforma constitucional.

Los académicos eruditos socialistas saben que el Manifiesto Comunista, redactado hace casi 160 años por Carlos Marx y Federico Engels (en vísperas de las revoluciones europeas de 1848), es el documento político más poderoso jamás escrito y que sigue siendo uno de los textos más populares. De hecho, "según el Libro Guinness, el Manifiesto Comunista permanece en segundo lugar después de la Biblia como el libro más vendido de todos los tiempos. El año anterior, cuando en Gran Bretaña se produjo una nueva edición en miniatura, los editores quedaron sorprendidos ante el hecho de que se habían vendido más de 60 mil copias" 1)

Tal y como sucede con el Manifiesto Comunista, hoy por hoy uno de sus autores, el propio Carlos Marx, sigue apareciendo en los titulares a nivel mundial. Así es como por ejemplo, hace dos años, según el 'Sunday Times' británico del 19 de junio de 2005, en un artículo titulado 'Carlos Marx lidera una encuesta de la BBC sobre filósofos', se nos dice que incluso

"Melvyn Bragg, el representante de 'In Our Time' (En Nuestro Tiempo), está confundido por el liderazgo de Marx. Dijo que votaría por Kant, un filósofo alemán del siglo XVIII, quien en la encuesta salió favorecido por A. C. Grayling, catedrático de filosofía en el Birkbeck College de la Universidad de Londres." 2)

En efecto, un señor mil veces declarado 'obsoleto', muerto y enterrado, Carlos Marx, ganó la encuesta de Radio 4 de la BBC en el año 2005 como "el filósofo más grande de todos los tiempos". El Times comentó este hecho de la siguiente manera en su titular: "¿Cuál es su nombre, el del genio número uno del mundo? ‑ Fue elegido el intelectual más grande, pero pocos saben quién es." Y esto es precisamente el problema, que pocos saben quien es, quien fue, y cuál fue su magnífico pensamiento. Así es como la verdad sobre el marxismo ha sido y sigue siendo borrada de la memoria de la humanidad revolucionaria por los amos corporativos del universo. Nosotros realmente no deberíamos tocar la misma melodía reaccionaria ideológica, ni apoyar su peligroso juego anti‑comunista, ni deberíamos participar tampoco en su práctica explotadora.

Esta es la razón por qué el socialismo venezolano tiene que introducir y dar a conocer el verdadero marxismo contemporáneo viviente y viceversa, empezando con el propio Manifiesto Comunista, que será introducido por nosotros aquí para resaltar su suma actualidad y relevancia para la Revolución Bolivariana.

Fieles a la verdad histórica fluyente tenemos que resaltar que Marx no sólo fue el 'filósofo más grande' o 'el genio número uno', sino que junto a su camarada socialista Federico Engels desarrolló la primera explicación científico‑económica del funcionamiento de las leyes tendenciales del desarrollo del modo de producción capitalista. Marx y Engels formularon, en efecto, la primera teoría de la globalización. Entre otros escritos, en sus artículos referentes al lejano Oriente, Marx predijo la entrada en existencia de una especie de Fondo Monetario Internacional (FMI) o Banco Mundial. Cabe destacar que conjuntamente con Engels desarrolló una práxis y teoría revolucionaria para el proletariado mundial, siendo estos los prerrequisitos para la introducción del socialismo científico y filosófico moderno.

El capitalismo se globalizó, pero no salió de los límites filosóficos del análisis marxista, por ejemplo, aquellos mencionados en El Capital. Peor aún, el capitalismo tiene que cruzar el Rubicón del 'socialismo o barbarie' de Rosa Luxemburgo para volverse obsoleto. Como lo explicó el filósofo Immanuel Kant, en cada proceso llegará un punto en que las cosas se vuelven totalmente reconocibles. En este sentido, también en Venezuela el socialismo se aproxima a su cima, a la hora de la verdad global y globalizada, a la 'hora cero'. Preguntémonos entonces cuál es el contexto histórico del Manifiesto Comunista, de este espectro que tanto miedo le da al capitalismo hasta el día de hoy. ¿Por qué tanto miedo al comunismo, por qué tanta difamación, tanto odio al 'Castro comunismo', al Chavismo, al 'Evoismo'?

Desde la cuna hasta el féretro y en todos los centros de educación oficial burgués‑capitalista, el marxismo y la historia de la lucha de clase de los trabajadores se convirtieron en tabú, cayeron víctimas de una cacería de brujas y fueron eliminados progresivamente de los programas de las escuelas y universidades. Peor aún, todo un siglo de sangrientas 'revoluciones socialistas' contra la subyugación, hechas en nombre del 'marxismo‑leninismo', fueron abortadas por el terror imperialista y Marx fue declarado obsoleto. Para colmo, muchos revolucionarios y gran parte de la Izquierda se tragaron este cuento anti‑marxista con todo y anzuelo.

Basta tan sólo con ver quiénes son los que odian al marxismo, es decir, identificar a aquellos quienes saquean al mundo para que el proletariado mundial tenga razón suficiente para empezar a estudiar el marxismo y el socialismo. Sin embargo, no es sólo cuestión de agarrar un panfleto publicado por millones en casi todos los idiomas del mundo y después botarlo porque la única cosa que se entendió fue la frase introductoria: "Un espectro recorre a Europa ‑ el espectro del comunismo". Leer, entender y pensar son cosas muy diferentes. Hay que conocer el trasfondo histórico, el marco histórico dentro del que surgió este escrito para luego poder analizarlo y probar si es todavía aplicable hoy. Sólo así se podrá saber si tienen 'razón' los que desde 'el exilio' lamentan la imposición del 'Castro comunismo' en Venezuela. Sólo así se podrá saber qué es el anti‑capitalismo, el anti‑imperialismo, el socialismo científico filosófico, la práxis y teoría emancipatoria, en fin, el marxismo.

Antes de poder hablar de una posible obsolescencia y para entender y poder aplicar las armas trans‑históricas, práxicas y teóricas de la emancipación mundial proletaria marxista, primero hay que tomar en cuenta ciertos factores científicos. Hay que entender que los autores de este documento trascendental se volvieron 'marxistas' sólo alrededor de 1843, pocos años antes de las revoluciones de 1848. De hecho, Engels se volvió 'marxista' incluso antes que el propio Marx. Esto indica que el salto cualitativo del socialismo utópico al socialismo científico ya estaba en el aire revolucionario europeo. Dicho a manera de analogía hegeliana, Marx y Engels sólo fueron una especie de 'secretarios del espíritu del mundo' proletario. En el Manifiesto Comunista formularon el abecedario transhistórico de las futuras luchas de clase socialistas, comunistas y emancipatorias a nivel global contra el capitalismo como modo de destrucción.

Sin embargo, y esto vale especialmente para la Revolución Bolivariana en la actualidad, para poder entender este documento que sólo fue superado por la Biblia en cuanto al número de copias publicadas, hay que seguir ciertos pasos metodológicos. En las siguientes páginas intentaremos aproximarnos a esta importante tarea revolucionaria, tratando de mostrar su relevancia para la Revolución Bolivariana.

Para entender el socialismo científico y filosófico, es decir, el marxismo, y para comprender por qué un partido socialista no se puede implementar como un acto de voluntad política desde arriba mediante decretos o directrices, se necesita una 'Misión Educación' bien organizada y planificada dentro del contexto de una revolución cultural amplia. Ciertamente, en la época de la globalización, juzgando sólo por medio de su ignorancia, a cualquier individuo sin raíces proletarias y sin un conocimiento profundo de ciertas realidades históricas claves, le debe parecer 'obsoleto' el marxismo. Estas realidades históricas son: El fondo histórico del Manifiesto Comunista; el fermento intelectual en Europa alrededor de 1848; el desarrollo desde la economía política nacional hasta la economía política internacional; el desarrollo desde la filosofía idealista clásica alemana hasta el materialismo mecánico‑burgués y el materialismo dialéctico histórico proletario internacional; las relaciones laborales alienadas en la sociedad capitalista industrial moderna; el nacimiento del marxismo como negación dentro de la Revolución francesa e industrial en Europa y en otras partes; la esencia política, práxico-­teórica del Manifiesto Comunista y su relevancia para cualquier revolución anti‑capitalista en Venezuela, América Latina o en otros lugares; y finalmente la dialéctica emancipadora del siglo XXI entre el marxismo viviente y la Revolución Bolivariana, y en la batalla "socialismo o barbarie".

Obviamente es imposible tratar todos esos temas extensamente en unas pocas páginas y merecerían más bien una serie de talleres con una intensa participación popular y un verdadero trabajo de campo; en realidad y como dijimos anteriormente, necesitamos urgentemente una 'Misión Educación', 'Misión Marx y Engels', una 'Misión Conciencia' permanente en forma de una universidad popular, una verdadera Universidad Socialista del Pueblo. En la lucha global contra el fascismo metropolitano moderno ignorar las armas transhistóricas de la verdadera ciencia y filosofía marxista significa simplemente lanzarse en 'aventuras' temerarias y programar desde el comienzo una serie de fracasos. Por ejemplo, desde la teología de la revolución de un Thomas Münzer al comienzo del siglo XVI hasta la teología de liberación de un Camilo Torres del siglo XX, ¿qué es lo que realmente hemos aprendido de la máxima expresión de la alienación humana, de la religión? ¿No hemos llegado a conocer todavía aquél famoso enunciado del obispo inglés, Charles Kingsley, mucho antes que lo dijera un Marx? "Hemos utilizado la Biblia como si fuese un simple manual policíaco especial, como una dosis de opio para mantener pacientes a los animales de carga mientras que están siendo sobrecargados." 3)

Hay que ir a las raíces, hay que erradicarla alienación humana por sus raíces que son la explotación económica, la dominación política, la discriminación social y la militarización universal. No podemos tolerar más caricaturas del socialismo como lo fue el estalinismo o el socialismo nacional que en nada tocaron los cinco pilares del capitalismo y derramaron ríos de sangre inocente.

*******

Notas

1) http://pubs.sociafstreviewindex.org.uk/sr215/morgan.htm

2) http://www.timesonline.co.uk/tol/news/uklarticie533688.ece

3) Original en inglés: We have used the Bible as if it was a mere special constable's handbook, an opium dose for keeping beasts of burden patient while they are being overloaded; Charles Kingsley (1819‑1875), "Letter to the Chartists", en: Politics for the People, No. 4, May 27, 1848, London.  

*****

(3. continuación)
(1. hacia atras)




**** Bolivia: Ha comenzado a implementarse el complot subversivo

Por: Jorge Echazu Alvarado

La derecha reaccionaria y fascista con su cabeza operadora en la tristemente famosa CONALDE, de prefectos y Comité Cívicos, ha iniciado ya muy claramente la implementación de su complot subversivo que lo tiene preparado desde hace mucho tiempo atrás.

Lo que esperaba este trágico complot contra el proceso de cambio y el Gobierno de Evo Morales, era únicamente que se vayan acumulando los conflictos parciales en todos y cada uno de los sectores sociales, en cada una de las regiones y en cada uno de los departamentos, con el propósito de crear, además, con la eficaz colaboración de los medios de comunicación que son de su propiedad, una apariencia de caos y anarquía generalizados y que determinen una sensación de inseguridad de tal naturaleza que haga viable el derrocamiento del gobierno con una, más o menos extendida, aceptación general.

No se entiende de otro modo, el surgimiento de una serie de conflictos artificiales y algunos reales que llevan agua al molino subversivo. Los mineros cooperativistas de Potosí extienden su conflicto sin escuchar argumento alguno en torno a sus desmedidas peticiones; los industriales de la construcción anuncian medidas cada día más radicales, los agro-industriales amenazan con la elevación de los precios de los productos alimenticios que ocasionarían un verdadero desastre en la economía popular con el alza desmedido y provocado de esos artículos de primera necesidad; los transportistas anuncian paros indefinidos, los maestros trotskistas, como de costumbre, se suman al complot casi como "obligación"; los trabajadores de Salud amenazan igualmente con paros y bloqueos. Finalmente la Confederación de Empresarios de Bolivia, (Los Dabdub y Cia), ha lanzado la voz de orden para desestabilizar la economía del país.

Por otro lado, tenemos la presencia troglodítica del fascismo más desenfrenado que significa la llamada "Unión Juvenil Cruceñista" que ya se siente dueña de dos terceras partes del país. Las brutales golpizas contra la población, los indígenas y los campesinos, así como también contra todo divergente, han llegado a un punto que lastima la dignidad de todos los ciudadanos corrientes. No tiene ya ninguna explicación la pusilanimidad del gobierno frente a los atropellos que cometen estos delincuentes en Santa Cruz, en Pando, en Tarija, en Sucre, en fin, en todo el territorio nacional.. A vista y paciencia de toda la prensa, incluso la comprometida con el complot, se cometen los delitos más repugnantes que podemos apreciar todos los días en las pantallas televisivas. Las salvajes e ignominiosas agresiones de grupos de energúmenos que golpean y patean en el suelo a inocentes ciudadanos ya son moneda corriente. Los casos de René Vargas, de los campesinos pandinos, de los "pobres" constituyentes, de los diputados de Sucre, del ex-prefecto de Chuquisaca, en fin de los cientos y cientos de casos de agresión fascista contra el pueblo, no tienen como respuesta sino "declaraciones" de repudio de parte de las autoridades. Finalmente el atentado claro contra la vida del c. Morales, refuerza nuestro criterio de que la derecha ha comenzado ya a poner en funcionamiento su complot subversivo.

Cuando estas autoridades llaman a la "justicia" o al Ministerio Público para que actúe en estos casos flagrantes de violación de todos los derechos humanos, no cabe sino una sonrisa complaciente frente a la ingenuidad de esos personeros del Gobierno. Si sabemos a ciencia cierta que los jueces, los fiscales, incluso otro tipo de autoridades, están temblando de miedo de ser agredidos por los facinerosos que se mueven en grupos de matones bien subvencionados por los prefectos y los dirigentes "cívicos" de la "media luna" que utilizan los recursos del IDH precisamente para financiar todas sus tropelías.

Desde el punto de vista teórico se debe comprender que la soberbia y la arrogancia de los grupos y escuadras fascistas se sienten estimuladas teniendo su origen precisamente en la inacción y pasividad del Gobierno y de las autoridades que tienen legalmente el derecho de usar la fuerza publica para reprimir esos hechos delincuenciales. Todos los ciudadanos observan sorprendidos la desfachatez de "dirigentes" cívicos de provincias y lugares en los cuales, se dice, no tiene pisada nada menos que el Presidente de la República..

Parece ser que la política del gobierno es la de presentarse ante el pueblo como la "víctima" democrática y pacifista que rechaza definitivamente la violencia, para lograr un apoyo popular o generalizado. Ante esta "política" se debe aclarar que, frente al fascismo, hay solamente dos alternativas: o las sociedades se someten a las brutalidades del fascismo como el caso de lo judíos o, por el contrario, se resiste con todas las fuerzas y con todos los recursos como propugnamos los comunistas. En el primer caso, todas las determinaciones de conciliación con esa derecha no hacen sino aumentar su soberbia y arrogancia que, en nuestro caso, ya ha colmado toda la paciencia.

Como el gobierno y sus personeros no son los que sufren directamente las agresiones, se permiten censurar las manifestaciones y reacciones condignas de la población, entonces aparecen los "pacifistas" que condenan "toda" violencia cuando ésta proviene de los sectores populares, pero callan por el forro cuando se desborda la violencia insolente de los reaccionarios y sus bandas.

La explicación que podemos ensayar en torno a la precipitación de la derecha fascista con la que están actuando en cuanto al cumplimiento de sus planes subversivos, es que temen que Evo Morales sea ratificado con una importante mayoría en el referéndum revocatorio/ratificatorio. Entonces sería un hecho que las posibilidades políticas de la derecha prefectural y comiteísta, se verían seriamente dañadas. Por lo tanto están acelerando sus planes y, con seguridad, lanzarán su ofensiva final antes del 10 de agosto.

La derecha reaccionaria debe saber que cuando su complot en plena implementación llegue al momento de su culminación, tendrá, con seguridad, al frente al pueblo boliviano, a sus campesinos y obreros, a sus naciones originarias y que estas fuerzas que conocen sus potencialidades no cesarán sus esfuerzos de enterrar a esa bestia apocalíptica que es el fascismo criollo.

Todos los revolucionarios y todos los que, de una u otra forma, apoyamos, respaldamos el proceso y propiciamos su profundización y radicalización, debemos estar conscientes que la hora de las definiciones se acerca raudamente.

*****

http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2008062509



**** Wilpert Takes Stock of the Bolivarian Revolution

Review: Changing Venezuela by Taking Power, by Gregory Wilpert (Verso, 2007; CAN$33.50)

Gregory Wilpert has pulled off a triumph on two fronts with his new book on the Bolivarian Revolution, Changing Venezuela by Taking Power. Most obviously, Wilpert's book — in both its scope and (sometimes almost maddening) objectivity — is the most detailed and credible analysis yet published of the Venezuelan revolution, which itself represents, arguably, the single most significant challenge today to the hegemony of global capitalism.

But Wilpert has not just produced a comprehensive look at the social, economic and political transformation that has shaken the foundations of Venezuela over the past decade; he has also delivered a sharp rebuke to one of the trendiest, if dubious, political theories to appear on the academic left in recent years. Wilpert's title is an unsubtle blast at John Holloway's Changing the World Without Taking Power, a book that with its theoretical ambition (and pretension) rivals Michael Hardt and Antonio Negri's Empire in its attempt to carve out a new radical theoretical manifesto — something that is about the last thing the Left needs anyway, but I digress.

Holloway, a British academic who has been amongst the leading chroniclers of the Zapatista movement in the Mexican province of Chiapas which announced itself dramatically with an armed uprising on January 1, 1994 (the day NAFTA took effect), makes the case that the Left should abandon the field of struggle for state power. In defense of this recommendation, Holloway points to the historic failures of both state socialism(s) and social democratic attempts to transcend or, in the latter's case, even reform capitalism in any meaningful or permanent way. Elevating some of the success of the indigenous resistance in Chiapas to the level of universal prescriptions, Holloway argues that progressive forces should focus only on building autonomous spaces of "anti-power," organizing on the local level and slowly developing alternatives in every aspect of life and work in order to eventually overwhelm the alienating and violent capitalist system.

Against this theory of abstention at the level of the state, enter the radical and inspiring example of the Venezuelan experience since 1998, where the presence of an aggressively left-wing elected government has helped encourage the growth of community organizing and popular participation. Wilpert gives the basic chronology of the process, which has steadily radicalized as it has beaten back right-wing attempts to overthrow it. Wilpert spends very little time polemicizing against Holloway directly. Instead, he rolls out chapter after chapter spelling out the tremendous scope of change that has taken place since Hugo Chavez was first elected. Wilpert, for instance, examines in detail changes in governance policy which aim to implement the inclusive, participatory democracy outlined in the 1999 Bolivarian Constitution, which was ratified by referendum and has become the "little blue book" of the revolution — both studied intensely and carried in pocket-sized form by Chavez's partisans.

Subsequent chapters analyze economic, social and foreign policy. One of the most interesting sections looks at one of the least reported developments in Venezuela: the government’s promotion of the "social economy," which "encompasses at least five closely interrelated programs: redistribution of wealth (via land reform programs and social policies), promotion of cooperatives, creation of nuclei of endogenous development, industrial co-management, and social production enterprises."

In fact, between 1998 and 2005, the number of cooperatives in Venezuela went from under 1,000 to over 100,000. Here we have the Left, precisely because it has captured state power, able to build alternatives to capitalist hegemony. To provocatively use Holloway's term against his argument, "anti-power" in Venezuela can better be built from the bottom-up because the Left can promote its spread from the top down.

This contribution alone, and especially Wilpert's attention to detail, would have been enough to recommend Changing Venezuela By Taking Power. But Wilpert's coup de grace is that he also serves up utterly unsentimental criticism where appropriate, and an unromantic assessment of the contradictions, dangers and myriad challenges that the Bolivarian Revolution faces. In this, Wilpert does not let his intimacy and his engagement with his subject colour his analysis.

A couple of passages illustrate, for instance, a key Bolivarian contradiction, and show that Wilpert eschews the simplistic "revolution from below/from above" dichotomy that marks so much of the sectarian literature on Venezuela. On the one hand, Wilpert notes the importance of Chavez's "ability to bring together a previously very fragmented movement of progressive civilians and military officers." This charismatic leadership helped galvanize a movement:
It is thanks to his ability to rally the poor that the poor have broken with their traditional apathy for politics and their pragmatic support for the democratic system of the past … Their support for democracy is no longer pragmatic, but has become filled with the hope that true democracy can transform the country into a more egalitarian and just one.
But the leader's dynamism also poses risks to the ultimate achievement of political and economic transformation. Although Wilpert notes that the government has taken some measures to minimize the cult of personality around Chavez, the problems of "personalism" are substantial. Wilpert argues:
[As] long as Chavez does not clarify the difference between uncritical obedience and absolute loyalty, where the latter allows for constructive critique and the former does not, he gives the impression of being indispensable and unquestionable. More than that, it is well known in Venezuela that, all too often, die-hard Chavistas will immediately pigeonhole as "escualidos" (squalids, as Chavistas like to call opposition supporters) those who are critical of some aspect of Chavez or his government, even if the critic is otherwise a supporter.
The strength of Wilpert's book is precisely this kind of frank, surgical assessment. And while the author clearly thinks his subject is important, he doesn't generalize from the Bolivarian experience a recipe that others must follow. Holloway, in contrast, makes the mistake of generalizing from the Zapatista experience, of which he is a partisan, sweeping and — in fine post-modern academic form — often semi-indecipherable theoretical conclusions.

Like all people who have organized for radical social change in conservative times, the Venezuelans (along with the Bolivians and others in Latin America) have and will face fierce opposition, both domestically and internationally. The right-wing media outlets in Venezuela itself have been so outrageous — the 2002 coup against Chavez has even been termed the world's "first media coup" due to the overt participation of the private media giants in the toppling of a democratic government — they have caused their readership and credibility to plummet. The prevalent smear jobs and caricatures of Chavez's term in office in the international press have, unfortunately, been considerably more effective.

As publisher of venezuelanalysis.com — by far the best aggregator of English-language news and analysis about politics in Venezuela — Wilpert has been steadily working to expose and counter this misinformation campaign. His book compiles much of this material, while organizing and presenting it in an accessible way.

In Venezuela, the past decade has seen the shattering of the myth of "the end of history" and its demoralizing corollary, "there is no alternative." Today, the alternative(s) to capitalism remains to be found and built, and it is of course up against innumerable obstacles, attacks, false starts and errors. But the Bolivarian Revolution has reminded us all that beyond just being a soothing slogan, it is indeed possible to fight for another, better world. As Wilpert puts it, "Venezuela is recuperating the utopian energies, which became exhausted with the failures of state socialism, of social democracy, and of neo-liberal capitalism, merely by trying a different and as yet relatively unexplored path."

On that vital but difficult path to a world beyond neoliberalism, I can't help but wish that there were more public intellectuals like Gregory Wilpert, seriously engaged with processes of social change and serious about communicating in broadly accessible language. Changing Venezuela by Taking Power is a valuable addition to the bookshelves of all those who are trying to make sense of, and change for the better, our unequal world. 

http://www.venezuelanalysis.com/analysis/3592




**** Obama o McCain: ¿Quién conviene a América Latina?



1. Elección estadounidense: asunto de seguridad nacional latinoamericana

El desenlace electoral en Estados Unidos es un asunto de seguridad nacional para los gobiernos latinoamericanos, debido al extraordinario poder del coloso del norte y su naturaleza imperial. Por lo mismo, es lógicamente imposible pensar en un presidente estadounidense que sea “bueno” para la Patria Grande. La disyuntiva entre los dos candidatos nos remite al juicio sobre el menos nocivo para la nación latinoamericana.

2. Los Bloques de Poder Electoral (BPE)

Para escoger la opción menos tóxica hay que abandonar la infantil idea de que los presidentes del Partido Demócrata sean más pacíficos o democráticos que sus homólogos republicanos. La praxis de todo político ---sus movimientos--- es la resultante dde las fuerzas (vectores) que operan sobre él, tanto dentro del país como a nivel mundial. Los intereses de esas fuerzas o “Bloques de Poder Electoral” (BPE), determinan la naturaleza de cada proyecto presidencial y los grados de libertad del candidato.

3. La bolsa de valores

El sistema electoral burgués es el equivalente político de la bolsa de valores. Cada candidato representa una opción de inversión en un mercado de futuros. Los inversionistas (BPE) invierten conforme a la tasa de “retorno” (ganancia) que esperan obtener, al triunfar su candidato. Quién se equivoca es castigado por el “mercado” y pierde el capital. Durante la fase de las primarias, el mercado electoral es plural y ofrece diversas opciones al futuro. Después se reduce a un duopolio y la prospectiva rentabilidad de la inversión se transparenta: Obama o McCain.

4. ¿ Obama y McCain son iguales?


Minimizar las diferencias entre Obama y McCain es tan peligroso, como exagerarlas. Porque ambos candidatos representan, al mismo tiempo, el interés general del sistema imperial estadounidense y el interés particular del Bloque de Poder Electoral que los financia. Esa doble lógica, sistémica imperial y clientelar, genera sus identidades y diferencias.

No dudarán en ejecutar los intereses comunes de la clase dominante, por ejemplo, la imposición de la Doctrina Monroe. Sin embargo, las diferentes fracciones de esta clase (industrial, financiera, militar, agraria, mediatica, etc.), pueden tener diferentes modelos de optimización de sus intereses. Obama, por ejemplo, apoya el Tratado de Libre Comercio con Perú, pero no el de Colombia, porque necesita los votos del sindicalismo estadounidense que está en contra del terrorismo de Estado de Uribe. Esas diferencias fácticas en los modelos de optimización parecen insignificantes a la luz de un análisis estructuralista, pero son de enorme importancia a nivel de la política práctica.

5. Los modelos de optimización


El modelo de optimización del interés sistémico y de la clientela de McCain, tiende hacia la tradición de Theodore Roosevelt y Harry Truman (separación de Panamá de Colombia y ataque nuclear a Hiroshima, respectivamente), determinado por los poderes del complejo militar-industrial, la petrocracia, el sionismo, ciertos medios (R. Murdoch) y bancos. Obama tiende hacia el modelo-discurso de Franklin D. Roosevelt (Four Freedoms , good neighbor policy, New Deal) , aunque en la praxis ha apoyado la agresión militar de Uribe contra Ecuador, la agresión verbal contra Hugo Chávez y la planeada agresión militar de Israel contra Irán.

El punto de partida de ambos candidatos es el interés imperial de reconvertir a Estados Unidos en una potencia mundial hegemónica. Sin embargo, la forma de hacerlo los diferencia, teniendo Obama una fórmula de éxito más realista que McCain.

6 . El escenario de Vietnam


Obama entiende que la situación de la pax americana es la del presidente James Carter, después de la derrota en la Guerra de Vietnam. Que la recuperación del liderazgo mundial presupone la recuperación de la autoridad moral de Estados Unidos, además de la manutención de su fuerza militar y poder económico. Carter resolvió esa tarea convirtiendo a los derechos humanos en prioridad (discursiva) de su política exterior. Obama va por el mismo camino, buscando un reacercamiento táctico al Estado de derecho internacional, destruido por Bush. Por eso, proclama el cierre del campo de tortura en Guantánamo, la aceptación de las Convenciones de Ginebra y la adhesión a la Corte Penal Internacional.

7 . La condición del triunfo de McCain

Es prácticamente seguro que Obama ganará las elecciones de noviembre si logra concentrar el debate electoral en torno a la necesidad del “cambio”. Para McCain, la única posibilidad de ganar sería un escenario de crisis, que motivara a la población a votar por un “comandante experimentado”. La construcción de un escenario semejante al 11 de septiembre, 2001, sería una posibilidad; una operación coordinada entre los gobiernos terroristas de Uribe y Bush, sería otra. Pero, el escenario más probable es un ataque de Israel a Irán.

8 . El ataque a Irán en la agenda electoral


El reforzamiento de las sanciones contra Irán por la Unión Europea; la debilidad del gobierno de Ehud Olmert; su política de distensión frente a Siria, Hezbolá y Hamas, y el simulacro de un masivo ataque aéreo contra Irán ---con más de cien aviones de combate sobre partes de Grecia y el mediterráneo, la semana pasada--- hacen más probable este escenario. El primer ensayo general de la agresión a Irán autorizado por Bush, fue el ataque israelí a Hizbolá, en 2006. Es significativo, que pese al fracaso de aquél ensayo, Israel insiste en realizar el ataque preventivo, para el cual necesita aprovechar el resto del poder que le queda a la facción neoconservador-sionista en la Casa Blanca. Fuera de este escenario los Republicanos no pueden ganar las elecciones.

9. Obama, el mal menor


Para América Latina, el “mal menor” entre los dos funcionarios imperiales es, sin duda, Barack Obama. La política práctica de los gobiernos y movimientos latinoamericanos debe posicionarse sobre esa realidad, siempre que no se le olvide que la política de los imperios “no tiene amigos, sino solo intereses”.
 
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=69511




**** “El enemigo más peligroso de la revolución esta dentro y es la quinta columna reformista”

Corriente Marxista Revolucionaria


Con enorme interés 200 trabajadores de PDVSA en el edificio de su sede en Monagas, escucharon el martes 17 de junio, a Alan Woods presentado su libro “Reformismo o Revolución, marxismo y socialismo del siglo XXI, respuesta a Heinz Dietrich”. El evento que comenzó a las 9 de la mañana con una rueda de prensa del camarada Alan ante los medios de comunicación del estado Monagas y nacionales, continuo tras su discurso al auditorio de trabajadores para finalizar a medio día con el bautismo del libro por los camaradas de la gerencia de PDVSA oriente, al frente de los cuales se haya el camarada Pedro Coronil. Muchos de estos gerentes son veteranos dirigentes de la izquierda venezolana que después de estar años en la lucha contra el régimen burgués de la IV republica se encuentran ahora al frente de la industria más importante del país.

Entre medias de la rueda de prensa y el bautizo del libro, durante una hora, Alan Woods dedico su intervención a rebatir los argumentos de los sectores reformistas y que son la base de su libro. “Escribí este libro para rebatir las ideas reformistas de Heinz Dietrich”.

¿Bajo nivel de conciencia para construir el socialismo?

Para empezar el camarada Alan critico a todos aquellos que mantienen que los trabajadores y el pueblo tienen un bajo nivel de conciencia y que afirman que Venezuela no esta preparada para el socialismo. “Me canso de esta canción miserable de los reformistas” afirmo.

Alan recordó que había sido el pueblo el que salvo la revolución en abril de 2002. Cuando la presión de los sectores reformistas llevo al comandante Chávez a negociar con los capitalistas, estos en respuesta organizaron el paro patronal en 2003. “Estos llamados al dialogo no convencieron ni a la oposición, ni a los capitalistas, ni al imperialismo, al contrario les convencieron de que este era un gobierno débil y que podían derribarlo.” . “La debilidad invita a la agresión” Afirmo Alan. “Solo el pueblo, la clase trabajadora, salvo de nuevo a la revolución, mientras muchos se escondían debajo de la sabana o compraban boletos de avión para salir del país”.

“Los reformistas dicen que debemos hacer una alianza con la burguesía”. “Esta política se intento y fracaso” .“Los capitalistas pese a ser derrotados en 2002 y 2003 volvieron de nuevo a la carga, con el referéndum revocatorio de 2004” .Y dirigiéndose al auditorio Alan pregunto ¿Y Quién derroto el referéndum revocatorio de 2004?. El pueblo! Grito al unísono todo el auditorio, que estallo en aplausos.

Alan señalo que, “El presidente Chávez ha jugado un papel enorme para el movimiento revolucionario, y como marxista le estoy muy agradecido por ser el primero después de la caída del estalinismo en volver a plantear la idea del socialismo como una salida frente al capitalismo”. “El presidente Chávez ha dicho que no hay una salida intermedia entre el capitalismo y el socialismo. Socialismo o Barbarie”. Señalo Alan.

Parafraseando al filosofo George Santayana, Alan afirmo que “Quien no aprende de la historia esta condenado a repetirla”. Intentar construir una economía mixta como pretenden los reformistas y demuestra en su libro conduce al desastre. Alan se sorprendió mucho cuando se habla de planificación económica bajo el capitalismo en Venezuela. “Tu no puedes planificar lo que no controlas, y tu no puedes controlar lo que no esta en tus manos”. “Los capitalistas desecharon el Keynesianismo, en los años 70 por que conducía a una explosión de la inflación. Esto mismo es lo que esta sucediendo en Venezuela, los precios han subido cerca de un 30% en un año y lo que es mas grave un 47% en los productos alimenticios”.

El acto del miércoles 11 de junio del Presidente Chávez con los empresarios

Alan expreso su rechazo al acto que el pasado miércoles día 11 de junio el Presidente Chávez realizo con los empresarios del país. En el mismo, retransmitido por televisión a nivel nacional, ofreció a los capitalistas toda una serie de incentivos a la producción y les llamo a unirse a la construcción del socialismo.

Alan señalo que en ese evento del miércoles 11 de junio, el Presidente Chávez “no había convencido a los capitalistas, no había convencido a la clase media que vota contra el” y si pretendía ser una estrategia para vencer en las elecciones del 23 de noviembre, “lo único que sirvió es para confundir y desmoralizar a las bases revolucionarias y a la clase trabajadora, esto se debe a las presiones de los sectores reformistas que están poniendo en peligro el futuro de la revolución”. “En este pais no hay nada que hacer hasta que Chávez despida a todos asesores” afirmo Alan entre fuertes aplausos. Y como señalo “tenemos que vencer el 23 noviembre, y darle un nuevo golpe duro a la oligarquía y el imperialismo”. “pero eso solo es posible, si movilizamos y ponemos en pie al pueblo, a la clase obrera, y este tipo de actos no contribuye a ello”.

Prosiguió afirmando que después de 10 años de revolución, “no podemos abusar de la confianza de las masas”. “La derrota del referéndum constitucional de 2007 debería encender las luces de alarma a todos los revolucionarios, por que la oposición no gano, perdimos nosotros”. Y que “eso muestra que hay un malestar creciente entre las bases que apoyan la revolución que exigen medidas decisivas contra los capitalistas y los burócratas”.

Frente al intento de conciliar con los capitalistas que defienden los reformistas, entre los que se encuentran Dietrich y otros, Alan Woods defendió que se podía llevar a cabo la revolución socialista ya, en Venezuela a través de “una ley habilitante promulgada por el presidente Chávez, que expropie la tierra, la banca y las grandes empresas haciendo un llamado a los campesinos y obreros a llevarla a la practica por su propia iniciativa” causando con esta afirmación un aplauso entusiasta de los camaradas presentes. El camarada Alan Woods termino su discurso señalando que el principal obstáculo para la revolución no esta fuera de Venezuela, “El enemigo mas peligroso esta dentro, se llama la quinta columna reformista”.

El acto termino con buena parte de los asistentes acercándose al autor para que le firmaran el libro de reciente publicación. Hubo numerosos camaradas que se apuntaron para formar parte de la CMR con el fin de dar una batalla dentro del PSUV contra los sectores reformistas y burocráticos.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=69188&titular=%E2%80%9Cel-
enemigo-m%C3%A1s-peligroso-de-la-revoluci%C3%B3n-esta-dentro-y-
es-la-quinta-columna-reformista%E2%80%9D-E


**** US Fed caught in global turbulence
By Nick Beams
27 June 2008

Use this version to print | Send this link by email | Email the author

The US Federal Reserve Board’s decision on Wednesday to maintain its benchmark interest rate at 2 percent was not so much a policy decision as the expression of the growing paralysis in government and central banking circles in the face of the powerful forces now at work in the US and global economy.

On the one hand, the deepening slump in the US pointed to the need for a further interest rate cut to try to provide an economic boost. On the other hand, rising US and global inflation, as well as a weakening US dollar—itself a factor in inflationary pressures—pointed to an interest rate increase. In the event, the Fed decided to do nothing.

Announcing its decision, the Fed’s open market committee tried to put the best face on the worsening US economy. “Recent information,” it stated, “indicates that overall economic activity continues to expand, partly reflecting some firming in household spending ... The substantial easing of monetary policy to date, combined with ongoing measures to foster market liquidity, should help promote moderate growth over time.”

These assertions prompted BusinessWeek economics writer Michael Mandel to ask: “Is the Fed living in a fairy-tale world? Unemployment is rising, housing prices and plunging and oil prices are sky-high. Oh, yes, and consumer expectations of their future economic prospects are at a record low, according to the Conference Board.”

The latest US economic data point to the worsening state of the economy. Sales of new homes continued to decline in May, dropping to 512,000 at an annual rate, the lowest level since the recession of 1991. Compared with a year ago, sales of new homes are down by 40 percent.

Earlier the Case-Shiller index of housing prices had revealed a decline of 15.3 percent in the year to May, with many market observers predicting that there was at least another 15 percentage point fall to come.

The impact on homeowners of the collapse of the housing bubble is indicated by figures published by the Financial Markets Center based on Federal Reserve data. It found that in the first quarter households’ net worth had dropped at an annual rate of 2.9 percent, the second successive quarterly decline and bringing the total decline to $2.23 trillion since reaching the peak achieved in the third quarter of 2007.

The Center noted that between 1952 (the first year for which quarterly data were collected) and 1999 there was only one occasion in which net worth shrank in two consecutive quarters. That was in the recession of 1974. Since 2000, amid ever greater volatility in housing and financial markets, that phenomena has been repeated three times, with losses far exceeding those of 1974.

At the same time, there has been a considerable fall in other forms of wealth. Between January and March, the value of pension savings and mutual fund shares declined at an annual rate of 18.8 and 31.1 percent respectively. The value of equities held by households fell at an annual rate of 40.8 percent.

The Fed’s decision was criticised by those who want further action to stimulate the US economy. Other critics, however, want an increase in interest rates in order to bring down inflation.

This was the theme of an editorial in the Financial Times on Wednesday. “If there were a Central Bank of the World its monetary policy committee would glance at today’s inflation rates and expectations of future inflation and then raise interest rates. There is no such bank, but there is something close: the US Federal Reserve, the monetary policy of which is mirrored by many countries in the Middle East and Asia. The Fed may not want that responsibility, but it would be wise to worry because, like it or not, low Fed rates are contributing to global inflation.”

The editorial pointed out that many countries in these regions set their currencies in line with the US dollar. Consequently, when the US lowers interest rates they must follow suit in order to prevent an inflow of speculative capital and a rise in the value of their currencies. However, in conditions where inflation is already running at up to 10 percent, this leads to further upward pressure on prices.

But there is another aspect of this problem to which the editorial also pointed. If Asian countries, above all China, are forced to raise their interest rates as a result of inflationary pressures then they may cut their links to the US dollar, leading to an outflow of money that has been invested in US financial assets. “The results for the US would be unpleasant: a currency crash and even higher domestic inflation.”

Faced with such dilemmas there is a growing air of perplexity in some of the major economic institutions.

According to the World Bank Global Finance 2008 report published earlier this month: “Rarely has the international community been called upon to respond to so many complex policy challenges at once—from immediate actions to address soaring global food and energy prices and the taming of volatility in private global finance to the needs for mitigating the effects of high-income-country slowdown and sustaining economic momentum without jeopardising long-term growth and stability. Tackling such challenges requires collective resolve and clear thinking.” But both those commodities are in short supply.

No collective resolve

Far from “collective resolve”, the world’s two major financial authorities are working in opposite directions. While the Fed lowered interest rates in response to the subprime financial crisis, the European Central Bank (ECB) refused to follow suit and may lift its base rate by 0.25 percentage points next week.

Consumer inflation in the euro-zone nations rose at an annual rate of 3.7 percent in May, well above the ECB’s target of 2 percent. The ECB is looking to launch a pre-emptive strike against demands for increased wages.

“In particular, wage growth may be stronger than anticipated, given high rates of capacity utilisation and a tight labour market,” ECB governor Jean-Claude Trichet said. “In this context, the risk of triggering an inflationary wage-price spiral is particularly acute,” he said, especially where wages are indexed to inflation.

In other words, faced with a growing movement of the European working class to maintain living standards against inflation, the ECB will lift interest rates to induce a recession.

Meanwhile, the Fed is hoping that the food and energy price hikes will pass through the economy and “expects inflation to moderate later this year and next year.” But this is more a hope than a soundly based prediction.

All indications are that prices are set to rise further. According to the World Bank, higher food prices are set to stay and oil prices could climb even further—up to $200 or even $250 a barrel according to some forecasts.

Already the rise from $53 per barrel at the start of 2007 to the present price of $136 has increased the annual cost to consumer by around $2,600 billion a year—an amount equivalent to around 4.5 percent of world gross domestic product.

Far from being a one-off hike, there are indications that the oil price rises are flowing through to other areas of the economy. Last Wednesday’s Financial Times (FT) warned of a “spectre of inflation over [the] global economy” and noted that major companies dependent on oil inputs were now passing on price increases. Dow Chemical, which announced price increases of 25 percent—the largest in the company’s history—said the rises were aimed at trying to offset a “staggering” increase in costs.

The FT’s economics columnist Martin Wolf noted that the world was being buffeted by two storms: “an inflationary commodity-price storm and a deflationary financial one.”

One of the most significant features of the present situation is how rapidly these processes have taken place. A year ago major reports from global financial bodies such as the World Bank and the IMF pointed to the risks of inflation and the possibility of financial turmoil. But they were still relatively small clouds on the horizon. The situation has now changed dramatically as the world economy faces its most serious crisis in more than three decades.

See Also:
Fuel price protests spread across Europe
[2 June 2008]
IMF and OECD: Europe will be hit hard by US recession
[19 April 2008]
Shades of 1929: the global implications of the US banking collapse
[16 April 2008]

http://www.wsws.org/articles/2008/jun2008/fedr-j27.shtml


*** Gregory Wilpert: Changing Venezuela




Changing Venezuela by Taking Power
, by Gregory Wilpert (Verso, 2007; $33.50)
Gregory Wilpert has pulled off a triumph on two fronts with his new book on the Bolivarian Revolution, Changing Venezuela by Taking Power. Most obviously, Wilpert's book — in both its scope and (sometimes almost maddening) objectivity — is the most detailed and credible analysis yet published of the Venezuelan revolution, which itself represents, arguably, the single most significant challenge today to the hegemony of global capitalism.

But Wilpert has not just produced a comprehensive look at the social, economic and political transformation that has shaken the foundations of Venezuela over the past decade; he has also delivered a sharp rebuke to one of the trendiest, if dubious, political theories to appear on the academic left in recent years. Wilpert's title is an unsubtle blast at John Holloway's Changing the World Without Taking Power, a book that with its theoretical ambition (and pretension) rivals Michael Hardt and Antonio Negri's Empire in its attempt to carve out a new radical theoretical manifesto — something that is about the last thing the Left needs anyway, but I digress.

Holloway, a British academic who has been amongst the leading chroniclers of the Zapatista movement in the Mexican province of Chiapas which announced itself dramatically with an armed uprising on January 1, 1994 (the day NAFTA took effect), makes the case that the Left should abandon the field of struggle for state power. In defense of this recommendation, Holloway points to the historic failures of both state socialism(s) and social democratic attempts to transcend or, in the latter's case, even reform capitalism in any meaningful or permanent way. Elevating some of the success of the indigenous resistance in Chiapas to the level of universal prescriptions, Holloway argues that progressive forces should focus only on building autonomous spaces of "anti-power," organizing on the local level and slowly developing alternatives in every aspect of life and work in order to eventually overwhelm the alienating and violent capitalist system.

Against this theory of abstention at the level of the state, enter the radical and inspiring example of the Venezuelan experience since 1998, where the presence of an aggressively left-wing elected government has helped encourage the growth of community organizing and popular participation. Wilpert gives the basic chronology of the process, which has steadily radicalized as it has beaten back right-wing attempts to overthrow it. Wilpert spends very little time polemicizing against Holloway directly. Instead, he rolls out chapter after chapter spelling out the tremendous scope of change that has taken place since Hugo Chavez was first elected. Wilpert, for instance, examines in detail changes in governance policy which aim to implement the inclusive, participatory democracy outlined in the 1999 Bolivarian Constitution, which was ratified by referendum and has become the "little blue book" of the revolution — both studied intensely and carried in pocket-sized form by Chavez's partisans.

Subsequent chapters analyze economic, social and foreign policy. One of the most interesting sections looks at one of the least reported developments in Venezuela: the government’s promotion of the "social economy," which "encompasses at least five closely interrelated programs: redistribution of wealth (via land reform programs and social policies), promotion of cooperatives, creation of nuclei of endogenous development, industrial co-management, and social production enterprises."

In fact, between 1998 and 2005, the number of cooperatives in Venezuela went from under 1,000 to over 100,000. Here we have the Left, precisely because it has captured state power, able to build alternatives to capitalist hegemony. To provocatively use Holloway's term against his argument, "anti-power" in Venezuela can better be built from the bottom-up because the Left can promote its spread from the top down.

This contribution alone, and especially Wilpert's attention to detail, would have been enough to recommend Changing Venezuela By Taking Power. But Wilpert's coup de grace is that he also serves up utterly unsentimental criticism where appropriate, and an unromantic assessment of the contradictions, dangers and myriad challenges that the Bolivarian Revolution faces. In this, Wilpert does not let his intimacy and his engagement with his subject colour his analysis.

A couple of passages illustrate, for instance, a key Bolivarian contradiction, and show that Wilpert eschews the simplistic "revolution from below/from above" dichotomy that marks so much of the sectarian literature on Venezuela. On the one hand, Wilpert notes the importance of Chavez's "ability to bring together a previously very fragmented movement of progressive civilians and military officers." This charismatic leadership helped galvanize a movement:

    It is thanks to his ability to rally the poor that the poor have broken with their traditional apathy for politics and their pragmatic support for the democratic system of the past … Their support for democracy is no longer pragmatic, but has become filled with the hope that true democracy can transform the country into a more egalitarian and just one.

But the leader's dynamism also poses risks to the ultimate achievement of political and economic transformation. Although Wilpert notes that the government has taken some measures to minimize the cult of personality around Chavez, the problems of "personalism" are substantial. Wilpert argues:

    [As] long as Chavez does not clarify the difference between uncritical obedience and absolute loyalty, where the latter allows for constructive critique and the former does not, he gives the impression of being indispensable and unquestionable. More than that, it is well known in Venezuela that, all too often, die-hard Chavistas will immediately pigeonhole as "escualidos" (squalids, as Chavistas like to call opposition supporters) those who are critical of some aspect of Chavez or his government, even if the critic is otherwise a supporter.

The strength of Wilpert's book is precisely this kind of frank, surgical assessment. And while the author clearly thinks his subject is important, he doesn't generalize from the Bolivarian experience a recipe that others must follow. Holloway, in contrast, makes the mistake of generalizing from the Zapatista experience, of which he is a partisan, sweeping and — in fine post-modern academic form — often semi-indecipherable theoretical conclusions.

Like all people who have organized for radical social change in conservative times, the Venezuelans (along with the Bolivians and others in Latin America) have and will face fierce opposition, both domestically and internationally. The right-wing media outlets in Venezuela itself have been so outrageous — the 2002 coup against Chavez has even been termed the world's "first media coup" due to the overt participation of the private media giants in the toppling of a democratic government — they have caused their readership and credibility to plummet. The prevalent smear jobs and caricatures of Chavez's term in office in the international press have, unfortunately, been considerably more effective.

As publisher of venezuelanalysis.com — by far the best aggregator of English-language news and analysis about politics in Venezuela — Wilpert has been steadily working to expose and counter this misinformation campaign. His book compiles much of this material, while organizing and presenting it in an accessible way.

In Venezuela, the past decade has seen the shattering of the myth of "the end of history" and its demoralizing corollary, "there is no alternative." Today, the alternative(s) to capitalism remains to be found and built, and it is of course up against innumerable obstacles, attacks, false starts and errors. But the Bolivarian Revolution has reminded us all that beyond just being a soothing slogan, it is indeed possible to fight for another, better world. As Wilpert puts it, "Venezuela is recuperating the utopian energies, which became exhausted with the failures of state socialism, of social democracy, and of neoliberal capitalism, merely by trying a different and as yet relatively unexplored path."

On that vital but difficult path to a world beyond neoliberalism, I can't help but wish that there were more public intellectuals like Gregory Wilpert, seriously engaged with processes of social change and serious about communicating in broadly accessible language. Changing Venezuela by Taking Power is a valuable addition to the bookshelves of all those who are trying to make sense of, and change for the better, our unequal world.—Derrick O'Keefe

http://rabble.ca/reviews/review.shtml?x=72900




INFORMATION ABOUT THE WORKS OF FRANZ J. T. LEE (1963 - 2008) CITED, MENTIONED OR
COMMENTED IN:
DATOS SOBRE LAS OBRAS DE FRANZ J. T. LEE
(1963 - 2008) EN:

GOOGLE BOOKS

getCITED.ORG

PINCHE AQUÍ . CLICL HERE.

Political Literature and Bibliography for
Investigation and Studies
LITERATURA POLÍTICA Y BIBLIOGRAFÍA PARA
LA INVESTIGACIÓN Y LOS ESTUDIOS


*****

Además están en:

1. AOL

aol videos

2. YOUTUBE

youtube01
youtube02
youtube03
youtube04
youtube05

3. Google videos

GOOGLE 01
GOOGLE 02
GOOGLE 03
GOOGLE 04
GOOGLE 05
GOOGLE 06
GOOGLE 07
GOOGLE 08
GOOGLE 09
GOOGLE 10
GOOGLE 11
GOOGLE 12
GOOGLE
13
GOOGLE 14
GOOGLE 15
GOOGLE 16

EL DR. FRANZ LEE EXPLICA POSTULA ...

El profesor Franz J. T. Lee da una charla introductoria sobre la nueva ciencia... y filosofia: la Trialogica, en el marco del Circulo Bolivariano de Estudio "El Momoy" en Chiguara, municipio Sucre del estado Merida, Venezuela. Para saber mas de la nueva ciencia y filosofia del Dr. Lee visitar: http://www.franz-lee.org/venezuela000...

(more)

From:YouTube

Runtime:09:54

http://video.aol.com/video-detail/el-dr-franz-lee-explica-postulados-de-la-
trialogica-15/3653038366

Tags: merida, nueva, momoy, estudio, logica, venezuela, filosofia, humana, formal, chiguara, franz, tria... merida, nueva, momoy, estudio, logica, venezuela, filosofia, humana, formal, chiguara, franz, trialogica, ciencia, trinidad, lee (more)

Category:Home Video



LATEST NEWS -- NOTICIAS MÁS RECIENTES

ENTER - ENTRAR  - HEREIN