

|
Aportes Teóricos al Debate Revolucionario en
Venezuela VII
Por: Jutta Schmitt
Publicado el Sábado, 28/01/06 04:18pm |
|
||||||||


| Análisis | |
Publicado: Viernes, 08 de Julio de 2005
Articulo por: Jutta Schmitt
Jutta Schmitt: "No puede haber revolución sin el hombre"
Jutta Schmitt de la
Universidad de Los Andes (ULA) escribe: Las
sesiones del mes de junio de nuestro Círculo Bolivariano de
Estudios en
Chiguará han girado en torno a las debilidades y signos de
deterioro
interno de la Revolución Bolivariana en el plano institucional y
organizacional, y en torno al fenómeno de cómo se sigue
manteniendo
intacto el viejo sistema capitalista, cuartarepublicanista y
oligárquico, que pone en peligro y entredicho a este experimento
audáz
y hermoso.
Varios integrantes de nuestro círulo de estudios con experiencia y participación propia en cooperativas, misiones, procesos electorales y con profundo conocimiento de las instituciones del Estado (viejas y nuevas), han dado su testimonio acerca de los mil y un obstáculos que a menudos se les coloca en el camino sobre todo a quienes realmente toman la revolución en seria y reclaman serenidad y seriedad a sus compatriotas, colegas, compañeros del partido y del trabajo.
El testimonio de una amiga auténticamente revolucionaria, que ha renunciado a su trabajo en uno de los ministerios del gobierno por considerar, que algunas autoridades ahí están desconociendo lo esencial del actual proceso de transformación que vive Venezuela, es decir, precisamente el factor humano, consciente y con compromiso revolucionario para ayudar a materializar el proyecto humanista y socialista liderizado por el presidente Chávez, ciertamente ha impulsado nuestra discusión sobre el significado del factor subjetivo en la revolución, y el engranaje entre las condiciones objetivas y el factor subjetivo – engranaje, que constituye la Dialéctica interna de la Revolución.
Retomando entonces nuestro acostumbrado debate teórico y considerando, que para nosotros, la teoría no sólo es un instrumental conceptual que nos instruye en nuestras investigaciones, sino al mismo tiempo puente e instrucción para nuestro actuar o nuestra práxis (de la cual, a la vez, se retroalimenta la teoría), hemos hecho un inventario de las debilidades reales y realidades débiles de la Revolución Bolivariana. Hemos coincidido, en que el discutir y analizar la Revolución Bolivariana, sus realidades, posibilidades, tendencias (visibles) y latencias (invisibles), es un empeño espinozo, que debería ser guiado por la fría agudeza de la razón, más que por el impulso caliente del corazón – tentación, por supuesto, siempre presente en cada debate vivo y dinámico.
Primero y antes de poder aclarar la interrogante, qué entendemos bajo el „factor subjetivo“ de un proceso revolucionario, nos hemos visto obligados a elucidar brevemente aquella concepción de la historia que tiene que acompañar este concepto, ya que ambos son directamente relacionados. En este sentido hemos constatado, que la concepción común y corriente de la historia que prevalece en nuestras latitudes y según la cual „Dios“ es el gran actor de la misma, por cuanto que todo lo que pasa bajo el sol corresponde a su „voluntad“ (lo que queda expresado, entre otras actitudes, en la infinitésimamente repetida expresión „si Dios lo quiere“), es estricta y esencialmente incompatible con la noción científica de una verdadera revolución social, en el marco de la cual el ser humano actúa conscientemente hacia la total y completa transformación del orden social establecido, inclusive sus tradiciones y – precisamente – creencias obsoletas.
Consecuentemente, un „factor subjetivo“ (el ser humano consciente) sujeto a la „voluntad de Dios“ no es, en realidad, ningun factor subjetivo, histórico.
De manera que la concepción de la historia, que lógicamente tiene que subyacer a los conceptos de „revolución social“ y „factor subjetivo“, es aquella que asume, que la historia es producto no de un ser supremo, sino de la interactuación entre sociedad y naturaleza, con sus respectivas formas históricas de organización, producción y reproducción social, y que constituye como tal un proceso dinámico, abierto, no pre-determinado, diagnosticable no sólo hacia el pasado sino también hacia el futuro, y sobre todo moldeable y transformable por la acción consciente del ser humano, específicamente del ser humano con conciencia de clase.
Después de estas reflexiones hemos constatado lo siguiente en relación al concepto del factor subjetivo, y su determinación en el contexto del proceso revolucionario bolivariano de Venezuela:
1. Entendiendo por „factor subjetivo“ la convergencia entre una radical consciencia crítica y su correspondiente acción revolucionaria como se presenta en el verdadero sujeto revolucionario, no cabe duda que en los últimos seis años hemos visto emerger aquí en Venezuela los contornos de un factor subjetivo-revolucionario, como „respuesta“ al anterior (y en parte todavía existente) orden social explotador, opresor, discriminador y alienador Venezolano.
2. Estos contornos del factor subjetivo Venezolano se han perfilado y manifestado a raíz de la miseria, rabia e insatisfacción objetiva de la mayoría de la población, es decir, en franca y directa negación del viejo sistema político y económico de la Cuarta República, negación que contiene, al mismo tiempo, el germen o „borrador“ de un necesario nuevo orden social justo e igualitario. Sin embargo, hemos visto y somos testigos de cómo la realización de este contenido potencialmente revolucionario todavía no se ha podido materializar, por una serie de razones objetivas y subjetivas.
3. Entre las razones objetivas figuran en primer lugar la ausencia de una visión, estrategia y táctica de lucha de clase de la Revolución Bolivariana, y en segundo lugar su „toma institucional del poder“ y las limitaciones originarias de la asamblea nacional constituyente, esto es, la plena permanencia dentro del juego y orden burocrático-institucional de la democracia burguesa. Esto le ha impuesto a las fuerzas del cambio un estrecho marco de acción, que es esencialmente el de la mera reforma social, sin tocar las relaciones de producción capitalistas existentes y muy a pesar de algunas formas de organización política y económica no dominantes, que se salen del marco democrático-burgués. Directamente relacionado a estas limitantes figura otra de las razones objetivas, que es el descrédito mundial público y notorio de cualquier alternativa socialista a partir del colapso de la Ex Unión Soviética, que sin duda dificulta enormemente su tan necesaria reivindicación en terminos de un nuevo humanismo socialista y socialismo humanista, con inclusión de la dimensión naturalista, donde se le concedan a la naturaleza sus propios derechos inalienables, para que ceda aquel atropello eterno que, de seguir así, terminará extinguíendola.
4. Entre las razones subjetivas que han impedido la materialización del contenido potencialmente revolucionario del experimento Venezolano, aparte de la „carga religiosa“, figura el enorme peso de los usos y costumbres de la „cultura política“ Venezolana, con su asimilación de los anti-valores institucionalizados e interiorizados durante décadas, como lo son la mentira sistemática, la corruptibilidad total de la persona, la mercantilización del individuo, el egoismo consumista, la competencia inhumana, el oportunismo descarado, el cortoplazismo ciego, etc. etc. De ahí el planteamiento de algunos, de que „la revolución sea cultural o reproducirá la dominación“, como lo expone Carlos Lanz al correctamente proponer y urgir un „cambio de mentalidad en nuestro proceso“.
Finalmente hemos coincidido, que en la dialéctica de la revolución, que consiste en la relación fructífera, mutuamente estimulante entre condiciones objetivas y el factor subjetivo, es absolutamente indispensable el fomento y la consolidación de este último, en función de provocar, develar y romper la perversa „normalidad“ psicológica y de conducta arriba denotada, que se siente cómoda en medio de la más aberrante alienación, y que le teme a su propia liberación. No basta con que las condiciones objetivas apunten hacia la posibilidad y necesidad de una verdadera revolución social. Sin factor subjetivo, sin hombre, sin mujer, sin el ser humano consciente, no hay revolución.
Hemos acordado profundizar, en las sesiones venideras, el estudio sobre las complejas relaciones existentes entre las condiciones objetivas que empujan hacia la conciencia revolucionaria, y esta misma conciencia revolucionaria (a menudos deficiente), que trata de acercarse y aproximarse a la realidad objetiva, para transformarla no sólo a nivel nacional sino internacional
Jutta
Schmitt
jutta@aktionspotenzial.de
<>http://espanol.vheadline.com/readnews.asp?id=40755


Círculo
Bolivariano de Estudios "El Momoy" / Chiguará
Síntesis de las Sesiones del 17 de Abril al 08 de Mayo, 2005.
Las
sesiones pasadas las hemos dedicado al análisis de los conceptos
práctica y práxis, y a la controversia, si la
religión cristiana - o
algunos de sus elementos - deberían o no entrar al nuevo
socialismo que
prentendemos construir, como una de sus raíces. Este resumen lo
estamos
dividiendo en dos partes; una, ¿Que es la Práxis?, y dos,
Crítica a la
Religión Cristiana.
I. ¿Qué es la práxis?
En
nuestro esfuerzo de definir el concepto práxis, hemos resaltado
primero, que éste se diferencia radicalmente del concepto
práctica, y
segundo, que práctica y práxis no pueden ser separados de
sus partes
correspondientes, ideología y teoría. En este sentido
hemos recordado
brevemente y con referencia a debates anteriores, que la
práctica -- el
quehacer diario, repetitivo, "automático", sin reflexión
previa y por
ende inmediato -- es el concepto correlativo a la ideología en
cuanto
que afirma y deja intacto el orden social existente; mientras que la
práxis -- la actuación nueva, precisa, revolucionaria,
ponderada,
producto de y entrelazado con el pensar consciente -- es el concepto
correlativo a la teoría en cuanto que niega, revoluciona y
transforma
la realidad existente.
Ante la interrogante, qué es lo que
determina nuestro pensar y actuar y qué es lo que lo convierte
en
teoría y práxis o en ideología y práctica,
hemos determinado lo
siguiente:
1. Todo nuestro pensar y actuar está, en primer
lugar, determinado por un ya existente marco de referencia material y
espiritual el cual nos rodea y el cual es producto histórico de
las
condiciones objetivas y subjetivas creadas por las generaciones
anteriores, dentro de la producción y reproducción de su
vida material
y espiritual.
2. Nosotros, siendo productos de esta realidad ya existente, tenemos dos "opciones": Una, que nunca se nos ocurre estudiar en profundidad nuestra realidad existente y por ende nunca vamos a llegar a dudar de ella, a cuestionarla, negarla y cambiarla, en cuyo caso seríamos seres pasivos e inconscientes, una especie de autómatas o seres unidimensionales, dominados en nuestras percepciones por la ideología reinante, lo que se traduce en una práctica diaria dócil e inofensiva de seguir afirmando y apoyando el orden social existente; dos, que sí se nos ocurre conocer a fondo nuestra realidad y por ende quererla cambiar y revolucionar, en cuyo caso seríamos seres activos y conscientes, creadores de lo nuevo en el plano teórico, lo que se traduce en una crítica activa y actividad crítica, es decir, en una práxis revolucionaria, transformadora del orden social existente.
3. El dilema del "nuevo hombre", de cómo
nos podemos
cambiar a
nosotros mismos si somos precisamente productos de circunstancias que
requieren ser cambiadas para que puedan cambiar los hombres,
sólo se
resuelve mediante la práxis revolucionaria y transformadora, en
la cual
coinciden ambos: el cambio de las circunstancias y el cambio del ser
humano.
Ante este inventario preliminar ha surgido la pregunta,
en qué precisamente consisten estas circunstancias objetivas y
subjetivas ya existentes, que determinan nuestro comportamiento y
nuestra "conciencia", y hemos precisado que se trata de las formas
específicas de la producción y reproducción
material de la vida humana
en el espacio y tiempo histórico que nos toca vivir. En nuestro
caso,
las circunstancias objetivas son, por supuesto, las relaciones de
producción capitalista, operantes en un país
no-metropolitano, es
decir, "en vías de desarrollo", con un particular modelo de
acumulación
por medio de la renta petrolera efectuado en el marco de una especie de
capitalismo de Estado, donde éste último, con breves
excepciones en su
historia moderna, ha jugado un papel keynesiano en lo económico
y
paternalista en lo social. En el plano político, también
ha formado
parte de las circunstancias objetivas un particular "unipartidismo
puntofijista", con sus dos caras adeco y copeyano , que ha
institucionalizado el clientelismo político y la
corrupción.
Hemos constatado, que las mencionadas
condiciones objetivas se
traducen y expresan en el ámbito subjetivo, es decir
precisamente en la
ideología dominante con su correspondiente práctica,
hasta hoy día y no
obstante los esfuerzos de transformación social emprendidos por
la
Revolución Bolivariana, en el egoismo, el individualismo, la
competencia de vida a muerte y en actitudes de abierto desprecio al
prójimo (herencia de las relaciones de producción
capitalista),
mezclado con una actitud pasiva-receptiva, facilista y carente de
cualquier responsabilidad propia (herencia del estado paternalista).
Estos
son, concreta e inmediatamente, los factores objetivos y subjetivos a
ser superados, que nos han determinado y nos siguen determinando en
considerable grado. Volviendo a la ideología y práctica
como factores
inductores de una verdadera parálisis social, hemos podido
constatar lo
siguiente:
1. La ideología, que garantiza la perpetuación del
orden social existente en las cabezas sobre todo de los
económicamente
explotados y humanamente condenados, parece tener mil y una ventajas
ante cualquier pensamiento crítico y nuevo, ya que es conformada
por
las ideas de las clases dominantes, que además de ser
dueños de los
medios de producción, también lo son de los grandes
medios de
comunicación de masas.
2. Las ideas dominantes de una epoca no sólo son las ideas de las clases dominantes, sino y como nos dice Marx en la Ideología Alemana, se constituyen como el reino de las ideas sobre la realidad material-objetiva; es decir, se crea la ilusión fatal, de que la realidad material-objetiva de una determinada epoca histórica es producto de las ideas de un gran "dios", un sublime espíritu, un "gran hombre" o hasta una "gran raza", cuando las ideas, al revés, siempre son productos de un determinado tiempo-espacio histórico en la producción y reproducción de la vida humana.
3. De tal manera, la ideología sugiere que los cambios que han tenido lugar en el proceso histórico han sido producto de "instancias superiores" y que el hombre pequeño y común, las masas, los explotados y oprimidos, nunca podrán ser portadores de las grandes ideas, y que mucho menos podrán conformarse como una fuerza material transformadora del presente y futuro.
4. Es en este mismo sentido que se libra la guerra de las ideas de nuestro presente; que es básicamente una guerra declarada contra cualquier concepción teórico-práxica que difiere del modelo único capitalista, el que hoy se extiende de manera cancerígena sobre el globo terráqueo entero. Esta guerra está siendo llevado a cabo mediante la sofocadora omni-presencia de los grandes medios de comunicación de masas con cobertura en cualquier espacio del planeta, dirigida en contra de las restantes mentes críticas e independientes.
5. El único antídoto contra el veneno
ideológico-práctico es la
teoría incisiva, reveladora y destructora de las ilusiones y
mentiras
ideológicas, que tiene y tendrá siempre su prueba de
fuego en la
crítica activa o actividad crítica, es decir, en la
práxis
revolucionaria.
II. Crítica a la Religión Cristiana
Recientemente,
hemos debatido la recomendación del Presidente Chávez, de
estudiar, en
el marco de la inmensa tarea de inventar el socialismo del siglo XXI,
no sólo las ideas originales de Marx y Engels, sino
también un posible
aporte de Jesu Cristo a este "nuevo socialismo", y hemos leído y
discutido un texto sobre "el socialismo cristiano", extraído del
libro
"Hugo Chávez y el Socialismo del Siglo XXI" del conocido y
apreciado
autor, Heinz Dieterich.
Aún cuando percibimos que se esta
haciendo un esfuerzo por separar la esfera de las "enseñanzas
bíblicas"
y de la "vida de Jesu Cristo" del dogma eclesiástico
romano-católico,
han surgido, de inmediato, una serie de observaciones e interrogantes
en torno al tema religioso-cristiano en general, que son las siguientes:
1.
Cuando hace 500 años atrás los colonizadores europeos se
daban a la
tarea de implantar en nuestro continente latinoamericano el
cristianismo, no había condiciones objetivas en absoluto para el
implante exitoso de esta religión, que era completamente ajena a
nuestras sociedades autóctonas-indígenas. Sólo
después del exterminio
sin misericordia, de la violencia más brutal y del genocidio
perpetrado
en contra de nuestros pueblos ancestrales indígenas, sólo
cuando los
colonizadores habían convertido a nuestras tierras en un valle
de
lágrimas, la religión cristiana ha podido echar
raíces y "cuajar" en
las poblaciones traumatizadas, desarraigadas, arrolladas y esclavizadas
por una cultura ajena.
2. Es decir, el cristianismo era la mano derecha de la colonización, militarización, deshumanización y aniquilación de nuestras civilizaciones antiguas o "precolombinas", hecho histórico violento y bárbaro, que no sólo se puede atribuir a un "mal uso" de esta religión o un "abuso" en nombre de su dios, sino que forma parte intrínseca de las mismas "enseñanzas bíblicas". Nos estamos refiriendo aquí al racismo, a la discriminación y a la exclusión social, intrínsecos a la noción bíblica del "pueblo escogido por dios" (cuyos miembros serían, de paso, los únicos que el día del juicio final irían a alcanzar "la salvación"), y desde donde existe una conexión directa a la noción fascista de la "raza superior", cuya "tarea noble y misionaria" es hacerles llegar las bondades de la "civilización" a los "pueblos bárbaros" (históricamente hablado, los pueblos que hoy conformamos el "Tercer Mundo"). ¡El cínico Rudyard Kipling, un novelista británico, llegó a llamar ésto "la carga del hombre blanco" (the white man´s burden)!
3. Si nuestra propia experiencia histórica nos ha enseñado que la deshumanización total y absoluta era la condicio sine qua non para poder implantar aquí el cristianismo, ¿qué es lo que nos impide concluir, que con la rehumanización de nuestros pueblos desaparece el fantasma del cristianismo y la necesidad psicológica de una "reivindicación divina" post-mortal por las miserias sufridas en esta única, verdadera y auténtica vida que tenemos?
4. Si estamos conscientes, de que el
cristianismo ha sido el
arma
más poderoso de control mental de las clases dominantes a lo
largo de
los siglos y hasta milenios para que los oprimidos aguanten su miseria
infinita en esta su única vida, ¿podemos realmente
"rescatar" aúnque
sean fragmentos del cristianismo para nuestro socialismo nuevo, o no
sería ésto más bien una irresponsabilidad de
proporciones históricas?
Después
de estas observaciones e interrogantes de carácter general,
hemos
procedido con la lectura del texto de Dieterich, en el cual el autor se
da a la tarea de explicar la "Aportación de Jesús al
socialismo del
siglo XXI", y aún cuando hemos constatado, que a primera vista
podríamos estar plenamente de acuerdo con la manera elegante
como
Dieterich resuelve esta tarea, hemos tenido que poner en duda la fuente
misma del análisis, que es, por supuesto, la biblia. Hemos
recordado en
este contexto, que la biblia no es, para nada, un texto íntegro,
y que
de ninguno de los libros que la constituyen se ha conservado el texto
original de los respectivos autores, por lo cual se ha tenido que
recorrer a su reconstrucción a partir de múltiples
fragmentos y
traducciones. Consecuentemente y antes de poder aproximarse a un
análisis del "aporte de Jesús", habría que
familiarizarse con la
crítica a la biblia, que comprende por lo menos dos pasos
fundamentales:
1.
Crítica del origen, de la canonización y de la
traducción de la biblia
mediante la crítica de las fuentes, la crítica de los
textos desde el
punto de vista filológico, y la crítica de la
hermeneutica bíblica, lo
que lleva inevitablemente a la comprensión de la biblia como una
especie de género literario, producto de seres humanos, y no
como
"palabra de dios".
(Resumen de las sesiones del 20 y 27 de marzo y del 03 de abril de 2005 del Círculo Bolivariano de Estudios "El Momoy", Chiguará).
<>En las sesiones del 27 de marzo y 03 de abril, nos han honrado con su visita una dirigente de una de las comunidades que conforman el municipio Chiguará y dirigente político del MVR, el actual Consejal del municipio Chiguará, y una delegación de tres representantes de la Caja Rural de Chiguará. Hemos intercambiado ideas sobre un posible Núcleo de Desarrollo Endógeno en Chiguará, y hemos coincidido en la tremenda necesidad de que las comunidades arranquen definitivamente con un proceso de conscientización política y social que vaya más allá de sus necesidades e intereses inmediatos. Quedó como propuesta en el tapete la creación de un "mini-semanario" en el cual recogeríamos ideas, realidades, necesidades y posibilidades de Chiguará, y que contenga también una dosis de debate teórico-político sobre la Revolución Bolivariana con sus avances, retrocesos y perspectivas.
|
Aportes al Debate Revolucionario del
Círculo Bolivariano "El Momoy"
Por: Jutta Schmitt
Publicado el Martes, 22/03/05 10:10am |
|
||||||||
