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NUEVOS DOCUMENTOS DE "EL MOMOY"
2006 - 2007.



Aportes Teóricos al Debate Revolucionario en Venezuela

Círculo Bolivariano de Estudio “El Momoy”, Chiguará, Mérida.


Protocolos y Documentos de las sesiónes


**** Ciclo de conferencias introductorias en torno a la pregunta:
¿Qué es el socialismo?

Charla de Franz J. T. Lee: fundamentos teóricos del socialismo.
Protocolo por: Jutta Schmitt.

**** CARTA del Miembro del Círculo Bolivariano de Estudios de Chiguará


***** Adiós a la Democracia Norteamericana

Carl Schmitt, Leo Strauss y los Neoconservadores

*** Día del Trabajador 2007: El “Espectro” Chávez ... versus el “Diablo” Bush


**** La Perspectiva Científico-Filosófica del Pico Bolívar:

Una Aproximación al posible Hombre Nuevo del Tercer Milenio

Por Franz J. T. Lee

**** ¿Qué es el Socialismo Científico y Filosófico, el Marxismo?
(Parte I - II)


Por: Franz J. T. Lee

***** Agotamiento de la energía vital del sistema capitalista
-- Revolución, Éxodo y Emancipación (Parte II - III)

Por Franz J. T. Lee








Ciclo de conferencias introductorias en torno a la pregunta:
¿Qué es el socialismo?

Charla de Franz J. T. Lee: fundamentos teóricos del socialismo


Por: Jutta Schmitt

Círculo Bolivariano de Estudios, Chiguará

Universidad Socialista del Pueblo, Mérida (Venezuela).

Franz Lee comenzó su charla con la observación que la tarea de tener que explicar el socialismo es
un asunto sumamente difícil. Para empezar, hay que identificar el concepto socialismo, y la
identificación de cualquier concepto se lleva a cabo según un determinado método. Señaló, que
existen dos métodos: el método lógico-formal y el método de la lógica dialéctica. Si queremos ser
socialistas, tenemos que conocer la dialéctica, lo que implica entre otras cosas despejar nuestra
mente y liberarnos de un montón de cosas inútiles que tenemos en nuestro cerebro y que nos
impiden pensar dinámica y dialécticamente.

Nuestro punto de partida es lo que se llama un sistema cerrado, un uni-verso, cuya lógica es la lógica formal, equivalente a una cárcel mental. En este sistema cerrado no existe contradicción, no existe movimiento, no existe dialéctica, no se establecen relaciones entre las cosas. Todo se reduce a una sola cosa, a una verdad absoluta, a un sólo postulado si se quiere. Sin embargo, para penetrar la realidad hay que relacionar las cosas: El sujeto con el objeto, la sociedad con la naturaleza, la teoría con la práxis, el pensar con la acción.


1. Un sistema cerrado siempre separa los dos, lo que nos lleva precisamente a la unilateralidad, a un
mundo unidimensional.

Franz recordó, que el tí estí (=griego: ¿qué es?) socrático es la pregunta por la esencia de las cosas.
La esencia, a su vez, no es otra cosa que la relación del conjunto de apariencias de una cosa. Los
adjetivos “esenciales” que muy a menudos se utilizan para describir algo, son redundantes, como
por ejemplo: la luz brillante, el agua mojada, o el socialismo nuevo.

La lógica no es otra cosa que la manera cómo relacionamos las cosas, en otras palabras, el modo de pensar. Y lo menos que han hecho nuestras escuelas y universidades es enseñarnos cómo pensar, cómo tener un método de pensar, una lógica, una ciencia, una filosofía, una cosmovisión. Al
contrario, en todas las esferas, desde lo económico y político hasta lo social nos han enseñado
mentiras; y ésto es lo que se llama la ideología del sistema capitalista que impide que nos enteremos
de sus verdades crueles. La mentira y la manipulación, al igual como la corrupción, son elementos
inherentes al sistema capitalista en el que vivimos, y esto vale a lo largo de toda su historia, desde el
momento en que aparece la acumulación originaria del capital. Testimonio de ello es Platón, quién,
en su República, aconseja a las clases dominantes decir mentiras al pueblo para mantener a cada
quien en su lugar, esto es, cimentar y perpetuar las clases sociales.

Franz indicó que si bien se puede identificar algo de diferentes maneras, siempre existe una regla
básica para ello, que es la siguiente: Las cosas sencillas se explican de una manera sencilla, ya que
se trata de identificar algo simple. Las cosas complicadas se explican de una manera complicada, ya
que se trata de diferenciar algo compuesto. Las cosas nuevas, todavía opacas, que apenas entran en nuestro horizonte, se explican de una manera experimental, con conceptos nuevos que sólo se forman al entrar en la materia. Aquí se trata de movilizar todo el arsenal disponible, de identificar, diferenciar, contradecir y relacionar, en otras palabras, se trata del verdadero pensar. De esta manera contamos con un espectro metodológico que abarca niveles, grados y mensiones del conocimiento, de la teoría y de la sabiduría.

Franz señaló que el sistema en que vivimos suprime el pensar y fomenta el aprendizaje de memoria
y la repetición ciega de verdades absolutas y estáticas, todo en función de mantener el estatus quo de las cosas y mantener intacto el velo ideológico que esconde la realidad. Luego procedió a
explicar que lo específico de la identificación es que se trata de un acto artificial, en el que se cortan
los lazos y las relaciones dinámicas para poder congelar o separar algo de su contexto. Enfatizó, que si bien esto es el primer paso necesario para poder identificar algo, no se debe quedar en este punto sino avanzar hacia otro grado. En este sentido especificó, que después de haber establecido el “qué es” de algo, hay que establecer lo que no es, para obtener el lado opuesto y complementario a la vez de la cosa a la que se quiere identificar. Señaló, que ciertamente hemos perdido esta vital
facultad de pensar el no-es de una cosa. Explicó, que cualquier cosa tiene dos lados: lo que es, y lo
que no-es, y señaló que el motor de algo es precisamente su no-es, su opuesto, su negación.
Recordó, que el capitalismo se mueve a través de su negación, y si no la tuviera, tendría que
inventarla para emplearla como “espanto” para asustar a las masas, como ayer fue el caso del
fantasma del comunismo y hoy es el caso del terrorismo internacional.

Luego y después de haber asentado esta base mínima de comprensión metodológica, Franz procedió a identificar el socialismo como negación del capitalismo, como esta parte del “no” que siempre ha sido ausente en nuestra educación y a que no estamos acostumbrados. Señaló que fue el marxismo el que tenía la tarea histórica de explicarnos el “no” de las cosas, su negación. Según explicó Franz y acorde a la dialéctica, la debilidad del capitalismo consiste en que no puede destruir su negación, el socialismo, sin autodestruirse a sí mismo. Luego explicó, que cualquier proceso en la historia se caracteriza por diferentes etapas, que son: nacimiento, evolución, cima, involución y muerte. (En palabras del filósofo alemán y maestro de la dialéctica, Georg Wilhelm Friedrich Hegel: “Todo lo que nace, merece perecer”.)

El capitalismo como semilla nace con el comienzo de la acumulación originaria del capital en Grecia Antigua, y su negación, la parte “socialista”, se expresa en aquél entonces en las revueltas de los esclavos. Esto es nada más que el germen de un largo proceso, caracterizado en cada una de sus etapas por luchas de clases, y que evoluciona milenios hasta entrar en escena por medio de una revolución: la revolución democrático-burguesa con sus dos partes: La parte política, la Revolución francesa, y su parte correspondiente económica, la Revolución industrial inglesa. Aquí tenemos la fruta, la cima del proceso, la misma época que impactó, con su ideas y su dinamismo, en el pensamiento de nuestros próceres venezolanos y latinoamericanos.


Todo socialismo hasta esta misma época, anterior a la propia Revolución industrial, es un
socialismo pre-científico o utópico, a lo cual utopía significa “en ningún lugar” (viene del griego; u
= no, topos = lugar). En otras palabras, es un socialismo todavía no científico.

Franz resumió, que el socialismo nace entonces junto al capitalismo como la negación del mismo, e
igual como el capitalismo se manifiesta en formas “prematuras” hasta llegar a su plena madurez. El
socialismo constituye el motor dinámico del sistema y se basa en lo más avanzado de la
sobreestructura del capitalismo: Primero, la ciencia natural moderna- burguesa con su fundamento
filosófico, que fue el materialismo mecánico, dirigido en contra del viejo orden feudal-religioso y
que se colocaría después al servicio de la explotación industrial-económica. Segundo, la resistencia
política en contra de la explotación y opresión de las clases pobres, que se manifestó en su
expresión pre-científica como socialismo utópico. Tercero, la filosofía idealista clásica alemana en
sus representantes Kant, Fichte, Schelling y sobre todo Hegel, con su lógica dialéctica. Cuarto, la
economía nacional inglesa en sus representantes Adam Smith, David Ricardo y Thomas Malthus.
Es así como el socialismo se valió de lo mejor y más avanzado en lógica, ciencia y filosofía del
propio capitalismo, para poder negar a este último y constituirse en el materialismo científico,
histórico y dialéctico de Carlos Marx y Federico Engels, quienes fueron productos de su tiempo y
espacio histórico, esto es, del capitalismo industrial, liberal-competitivo. Franz llamó la atención
sobre el hecho de que Marx, por haber explicado el funcionamiento del sistema capitalista, puede
ser considerado como el economista más brillante del capitalismo, y es precisamente por esto
 que el propio sistema se valió de sus ideas para tratar de paliar las crisis y remediar las fallas.



2.  En la segunda parte de la charla, Franz abordó el problema del concepto revolución,
 señalando que etimológicamente hablado, el prefijo “re-” apunta hacia atrás, hacia el pasado,
 como lo expresa bien la palabra re-gresar. En este sentido advirtió, que no podemos salir del
sistema cerrado por medio de una re-volución. Tal cual como la burguesía en su lucha contra
el orden social feudal en aquél entonces y los socialistas en su lucha contra el capitalismo
liberal-competitivo, nosotros hoy
necesitamos una nueva lógica, una nueva ciencia y una nueva
 filosofía, superior al capitalismo
globalizado en su fase de involución. Visto de esta manera, extraña, que los
socialistas nos
valgamos del concepto revolución si este es el concepto por excelencia de la burguesía. La
revolución es propia del capitalismo, el primer modo de producción que se auto-revoluciona
constantemente, tal y como lo constataron Marx y Engels ya en 1848 en el Manifiesto Comunista.
Entonces, ¿por qué hemos adoptado el concepto revolución como el nuestro, con todos sus
postulados – libertad, fraternidad, igualdad – que no son otra cosa que mentiras en relación a los
oprimidos de la tierra, a la clase trabajadora? Si la libertad no es otra cosa que la libertad del capital
de moverse sin restricciónes alrededor del mundo; si la fraternidad no es otra cosa que la fraternidad
entre las clases dominantes en su defensa común contra las aspiraciones de las clases oprimidas;
si la igualdad no es otra cosa que la igualdad entre capitalistas de tener el derecho de explotar la
fuerza de trabajo de los trabajadores; ¿para qué nos sirve el concepto revolución? Si la democracia
no es otra cosa que la dictadura de los pocos (la clase burguesa) sobre los muchos (los proletarios,
 los explotados y oprimidos), ¿por qué querer democracia?


Franz llegó a la conclusión que estrictamente y considerando lo dicho, tendríamos que ser
“contrarrevolucionarios”, esto es, tomar posición en contra del concepto revolución y en pro del
concepto emancipación. Tanto más así si consideramos que detrás de la revolución y en última
instancia, siempre se esconde el reformismo y el respeto hacia el sistema establecido. Terminó con
la interrogante: ¿Qué es necesario, en este momento transhistórico, para que la Revolución
Bolivariana avance hacia la emancipación humana y no regrese a la continuidad del sistema
capitalista establecido? En respuesta a esta pregunta, Franz sugirió estudiar las revoluciones
 pasadas y aprender de sus lecciones. Hay que estudiar y aprender de Lenin en lo concerniente
al problema de la burocracia por ejemplo, o del partido de nuevo tipo. Hay que aprender de
Trotsky, con su planteamiento de la revolución permanente. No debemos tener tabúes, no
debemos tener miedo al marxismo. Debemos quitar los fantasmas del anti-comunismo y
anti-marxismo, que todavía se esconden en nuestros cerebros, productos de la manipulación
por medio de la ideología capitalista.


El marxismo es dinámico, puede aprender del bolivarianismo; hay que dinamizar el bolivarianismo
para que aprenda del marxismo. Finalmente, Franz terminó diciendo que tenemos que romper la
cárcel del sistema cerrado, que hay que salir con nuevas ideas, con nuevos conceptos, como por
ejemplo “transvolución” y “exvolución”, con un nuevo modo de pensar y actuar, para trascender
hacia la emancipación humana.

http://venezuela.indymedia.org/es/2007/04/435.shtml



29/04/07

CARTA del Miembro del Círculo Bolivariano de Estudios de Chiguará

*...
con cuanto placer y honor disfruto de tus comentarios sinceros y tu filosofía dando el verdadero significado del proceso revolucionario y por ende del Socialismo del Siglo XXI .... "


Profesor FRANZ J. T. LEE,

con cuanto placer y honor disfruto de tus comentarios sinceros y tu filosofía dando el verdadero significado del proceso revolucionario y por ende del Socialismo del Siglo XXI ; ahora bien , yo estoy en Caracas, doy clase en la especialización de ESTUDIOS JURÍDICOS en la Magnifica Universidad Bolivariana de Venezuela en la cual tengo a mi cargo las Unidades Curriculares de Pensamiento Político Latinoamericano , Antropología Jurídica y Teoría del Conocimiento, pero el caso es el siguiente, mucho me gustaría dar a conocer esos conocimientos excelentes el cual Ud.; y su equipo han plasmado en el novedoso ultimo libro publicado este año, por lo cual deseo obtener 13 ejemplares a fin de darlos a conocer a varios de los profesores de dicha Universidad en la materia especifica de TEORÍA DEL CONOCIMIENTO Y PENSAMIENTO POLÍTICO LATINOAMERICANO, por lo tanto espero me notifique por mi Tel:  04165244256, pues no tengo tu número telefónico y así poder ir mañana mismo a Mérida en búsqueda de dichos ejemplares. aparte q espero sean  en calidad de obsequio o por lo menos un precio bien económico para poder llevarlos este fin de semana, aparte que espero me sea obsequiado uno de dichos libros, de igual manera , le he comentado a un amigo que distribuye libros en los Alrededores del centro de Caracas a fin de poner este novedoso libro a la venta en dichos expendios, y ha mostrado sumo interés en tener un ejemplar para su revisión y así realizar el contacto con Ud, para la posible contratación  y así venderlos en la capital. EN VERDAD SERIA INTERESANTE Y MUY IMPORTANTE INCLUIR ESE MAGNIFICO LIBRO EN DICHO PENSUM DE ESTUDIOS ACADÉMICOS. a parte de darlos a conocer en la ciudad Capital .     

EN ESPERA DE SU POSITIVA RESPUESTA ;

Atentamente,

Dr. JOSE ESCALANTE ,  

         Abogado.

joseitem@hotmail.com
****

Estimado camarada José Escalante,

con mucha alegría he leído su carta llena de espíritu revolucionario y energía entusiasta por el conocimiento y análisis teórico y filosófico, su difusión y discusión.

De hecho, el libro forma parte de una 'trilogía emancipatoria'. El primer libro de la misma, titulado: Venezuela: De la Revolución Bolivariana a la Emancipación Humana,  fue publicado en diciembre de 2005, y el último, titulado
Venezuela: Revolución, Éxodo y Emancipación. Ensayos para la Práxis y Teoría Socialista, será
publicado próximamente (en mayo o junio del año en curso).**

Con la venta de los libros estamos primero reponiendo los costos de producción y una vez cubiertos, el resto del dinero obtenido por la venta va a un fondo para la financiación de la publicación de los próximos trabajos. Es así como el único beneficio que recibo de la venta de mis libros es poder darle continuidad a las publicaciones de mis trabajos por medio de dicho fondo.

El precio de venta al público en las librerías aquí en Mérida es Bs. 45.000 Bs por c/u, siendo el precio de adquisición sin embargo Bs. 25.000, lo que les da a las librerías un margen de ganancia del 40%, que es lo que generalmente exigen como mínimo.

Por lo tanto, lo que les podemos ofrecer a Uds es la adquisición de los libros por 25.000 Bolívares c/u, o sea los 13 libros por el precio de Bs. 325.000, más los costos de envío por MRW (cobro en destino) en caso que no puedan comprarlos directamente aquí en Mérida.

(La forma de pago fuera de la ciudad de Mérida sería el depósito a una cuenta de ahorros en cualquier agencia del Banco Mercantil  o Transferencia Bancaria vía Internet, y también se podría ofrecer el libro a unas librerías en Caracas
bajo esta forma de adquisición)

Por supuesto que Ud. recibiría un ejemplar gratis con dedicación.

En espera de su respuesta por correo y/o llamada telefónica me despido,

cordialmente,
con saludos emancipatorios de:
Franz y Jutta.

Nuestro número telefónico es Mérida, 0274 417 1378.

**Libros que conforman la trilogía:

* Venezuela: De la Revolución Bolivariana a la Emancipación Humana (2005), 390 pgs.
* Venezuela: La Revolución Bolivariana pasando el Rubicón (junto con Jutta Schmitt) (2006), 320 pgs.
* Venezuela: Revolución, Éxodo y Emancipación
Ensayos para la Práxis y Teoría socialista (2007). ca. 200 pgs.

*****


***** Adiós a la Democracia Norteamericana

Carl Schmitt, Leo Strauss y los Neoconservadores

 

Por: Jutta Schmitt*

 

Soberano es, quien decide sobre el estado de excepción.

    Carl Schmitt

 
Después de que dejaron, de facto, en cenizas el derecho internacional por sus guerras de agresión contra Afganistán e Irak, los EE.UU. acaban de completar, de jure, su salida definitiva del concierto de las “naciones civilizadas” con un golpe de gracia en contra de lo poco que ha quedado de su propia constitución. La Cámara de Representantes y el Senado han suscrito el adiós del gobierno y Estado estadounidense a los derechos humanos más rudimentarios, legalizando una serie de medidas que han sido declaradas inconstitucionales y violatorias de las Convenciones de Ginebra por el propio Tribunal Supremo de Justicia de este país. Un consejero de la Unión de Libertades Civiles de América resumió la nueva Ley de Comisiones Militares, diciendo que nada se alejaría más de la clásica noción de “lo americano” que un gobierno que recluye a ciudadanos en celdas de tortura clandestinas, los priva de sus protecciones legales en contra de abusos horríficos y crueles, les abre juicios basados en “evidencias” que no se les permite conocer, los sentencia a muerte basado en testimonios literalmente obtenidos a golpes y les niega el habeas corpus impidiéndoles impugnar su detención ilegal. “Sin embargo, esto es exactamente lo que el Congreso acaba de aprobar”.[1]  

 Bajo las miradas indiferentes de sus ignorantes ciudadanos, el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica ha adquirido un carácter cada vez más abiertamente fascista. A la fusión que ya existe entre el poder político y militar del Estado y el poder económico de las grandes corporaciones se suma la fusión entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, dando lugar a un orden social totalitario de corte fascista. Es así como ahora el presidente de los EE.UU. efectivamente tiene el poder de declarar a cualquier ciudadano un “combatiente enemigo ilegal”, lo que lo priva automáticamente de todos sus derechos humanos y por ende lo convierte en algo no-humano, en la negación de lo humano. Por ende, gracias a la decisión arbitraria del gobernante, un individuo, un grupo de personas, los miembros que conforman una determinada cultura o religión e inclusive países enteros que se oponen a los intereses del gobierno estadounidense, pueden ser declarados en cualquier momento un peligro para la “seguridad nacional”, esto es, enemigos del Estado norteamericano, a lo cual la misma definición justifica su eliminación física.

 A efectos de comprender la ideología subyacente a la política unilateral y autoritaria tanto interior como exterior del gobierno de los EE.UU. desde la instalación de George W. Bush en el poder, que se puede calificar de fascista y que requiere un alto grado de manipulación para ser aplicable sin mayor resistencia, es pertinente indagar en el pensamiento político de aquellos pensadores y filósofos que constituyen el soporte ideológico de los llamados "neoconservadores" que en este momento ocupan la Casa Blanca y que siguen las líneas trazadas por su Proyecto para un Nuevo Siglo Norteamericano, en perfecta concordancia con los intereses del complejo militar post-industrial y energético estadounidense. Las indagaciones son tanto más necesarias en cuanto que deberíamos analizar y medir si realmente estamos a la altura de los retos ideológicos, teóricos y filosóficos cuando desde Venezuela y otros países de América Latina estamos haciendo un llamado a “inventar” el Socialismo del Siglo XXI, llamado que hasta ahora ha cosechado toda una serie de ideas y propuestas bien intencionadas pero carecientes de claridad teórica y filosófica.

 Muchos analistas políticos, académicos e historiadores concuerdan con que las ideas del filósofo político y especialista en derecho público, el alemán Carl Schmitt, racista y notorio apologista del régimen nazi de Hitler, son determinantes en la cosmovisión de los llamados neoconservadores que hoy ocupan altos cargos en el gobierno de G. W. Bush. El pensamiento de Schmitt giraba en torno a la problemática del poder, de la violencia y del derecho. Schmitt acuñó términos característicos propios como “teología política” y “guardianes de la constitución”, además de enfatizar la utilidad de establecer distinciones claras entre “amigo y enemigo”, “legalidad y legitimidad” y “ley y medida”.

 En este orden de ideas resalta específicamente el concepto de “lo político” según Schmitt, quien desprende la diferenciación entre lo bueno y lo malo, entre amigo y enemigo del ámbito de lo privado y la sitúa precisamente en el ámbito de lo político, de la política entendida como res pública. Por ende, el concepto “enemigo” por ejemplo siempre denota el enemigo público, más no privado-individual. Para Schmitt “el soberano”, entendido como “voluntad general” condensada preferiblemente en una sola persona, tiene la obligación de establecer y conservar el orden político interno, y cuando éste peligra, puede y hasta debe recurrir a la figura del enemigo público o “enemigo absoluto” en función de asegurar la estabilidad y continuidad del mismo. Además, Schmitt considera que los medios justifican el fin cuando propone que es perfectamente legítimo de eliminar las barreras jurídicas que pudieran existir para poder proceder con la aniquilación total del enemigo público.

 En esta definición de “lo político” según Carl Schmitt yace la concepción o más bien técnica manipuladora de un enemigo público artificialmente construido, del chivo expiatorio el cual suele ser “invocado” por las clases dominantes en momentos críticos que amenazan su existencia para desviar la atención de las masas y asegurar la continuidad del orden social. Salta a la vista que el mismo mecanismo del chivo expiatorio como fue aplicado por los nazis en contra de la población judía y en contra de sus enemigos políticos, coincide con el mecanismo aplicado por la actual administración Bush en el marco de la guerra contra el “terrorismo internacional”, que pinta el enemigo público con cara árabe-musulmán.

 También llama poderosamente la atención el esquema según el cual se procede a construir un enemigo público y que siempre parte de un “evento catastrófico catalizador”: El incendio del Reichstag en el año 1933, perpetrado por los nazis y atribuido a los comunistas, dió la justificación necesaria para poder proclamar el estado de excepción en función de “proteger el pueblo y la nación” y anular las garantías constitucionales, lo que abrió el camino para la persecución y el encarcelamiento en masas de los adversarios políticos del partido de Hitler, paso previo a la consolidación de la dictadura nazi. De igual manera, el ataque perpetrado contra los edificios del World Trade Center y del Pentágono el 11 de Septiembre de 2001, orquestado desde las altas esferas políticas, militares y de inteligencia de la administración Bush y atribuido a “Al Quaeda” y Osama bin Laden, proporcionó la necesaria justificación para el atropello al derecho internacional mediante la doctrina de la guerra preventiva o Doctrina Bush y la demolición de los derechos civiles mediante el Acta Patriota I y II, y la reciente Ley de Comisiones Militares. Todo ello en función de proyectar y defender los intereses económicos, financieros y energéticos de la Norteamérica corporativa en todo el mundo.

 El famoso enunciado de George W. Bush de que “fumigaría” los terroristas “en cualquiera de los huecos” dondequiera se encuentren, y quien habló en su cualidad como presidente de los EE.UU., coincide plenamente con el “principio del Fuehrer” de Carl Schmitt quien considera que el “auténtico liderazgo político” da luz al “auténtico liderazgo judicial”. En otras palabras, el presidente o “Fuehrer político” es al mismo tiempo creador y administrador de la ley, esto es, legislador y juez. El principio del Fuehrer ha sido operante en la administración Bush desde un principio, escondiéndose elegantemente detrás de un término menos sospechoso como “ejecutivo unitario” o unitary executive. La noción del “ejecutivo unitario” comprende una posición extraordinariamente fuerte del presidente con igual o mayor potestad que la que tiene la Corte Suprema de Justicia en materia de interpretar la constitución. Descarta además cualquier “intromisión” de los poderes legislativo y judicial en el ámbito del poder ejecutivo y de los derechos y poderes presidenciales, con lo cual queda prácticamente anulado el sistema de los controles y balances (checks and balances) de la democracia formal estadounidense. 

 George W. Bush ha actuado desde el comienzo de su presidencia acorde al principio del Fuehrer según Carl Schmitt, ejerciendo su poder presidencial de manera unilateral y sin controles. Tanto es así, que desde el año 2002 ha autorizado repetidamente a la Agencia de Seguridad Nacional interceptar las comunicaciones de los ciudadanos norteamericanos sin orden judicial ninguna y en abierta violación de la ley.[2] En ocasión de firmar una ley que restringe el uso de la tortura durante la interrogación de un detenido, Bush acertó mediante un enunciado presidencial que el poder que su posición como Jefe en Comandante le confiere, le otorgara al mismo tiempo el derecho de obviar la misma ley que acababa de firmar.[3] Igualmente, Bush declaró que tenía la autoridad de obviar las Convenciones de Ginebra y de mandar a arrestar por tiempo indefinido y sin un debido proceso tanto a inmigrantes como a ciudadanos estadounidenses que hayan sido declarados por él y su administración como “combatientes enemigos”.[4] Así es como el presidente de los EE.UU., acorde a la noción del “ejecutivo unitario” y en constante recurso a la situación histórica excepcional que vive el país en el marco de la “guerra contra el terrorismo”, fusiona, en su persona, los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

 En este orden de ideas y regresando al pensamiento de Carl Schmitt, cabe mencionar un artículo escrito en 1934 titulado “El Fuehrer protege la ley”, una justificación del asesinato del liderazgo de la Sturmabteilung ordenado por Hitler, en la cual Schmitt hace un llamado a captar el inmenso contexto de la situación política en su totalidad, a comprender las exhortaciones y advertencias del Fuehrer, a armarse para la gran batalla espiritual y defender el legítimo derecho del pueblo alemán. Como es bien conocido, tal “legítimo derecho” fue entendido por los nazis como el derecho a la expansión territorial de Alemania en función de garantizarle a la “raza aria” y al capital alemán su adecuado “espacio vital” (Lebensraum). Hoy día y según la interpretación de la administración Bush, este “legítimo derecho” consiste en la sumisión del planeta entero bajo los intereses exclusivos de la Norteamérica corporativa. En cuanto a la “gigantesca batalla espiritual”, hoy se llama “guerra de ideas” (war of ideas), forma parte intrínseca de la doctrina de seguridad nacional estadounidense y se expresa, en el plano ideológico, en la proclama del “choque de civilizaciones” que tan nítidamente engrana con la noción Schmittiana del "enemigo total".  

 En el pensamiento de Schmitt influyeron, entre otros, filósofos como Thomas Hobbes con su noción de la concentración absoluta del poder en manos de un súper-estado o “Leviatán”, Niccoló Machiavelli con sus reflexiones sobre la lógica del poder y su empleo astuto por los gobernantes, y Vilfredo Pareto con su noción del eterno retorno de las élites.

 Ahora bien, otro pilar ideológico determinante en la cosmovisión de los llamados neoconservadores lo constituye el pensamiento de un adepto y protegido de Schmitt, el filósofo alemán-americano Leo Strauss (1899-1973), a su vez influido por Thomas Hobbes, Friedrich Nietzsche y Martin Heidegger, pero también por los “clásicos” como Platón y Aristóteles. El intrigante y revelador pensamiento político de Leo Strauss se caracteriza, de manera sintetizada, por su afirmación incondicional de un orden social totalitario, precedido por una especie de filósofos-gobernantes tipo Politeia de Platón o “guardianes” de la verdad, quienes la ocultan de las “masas ordinarias” mediante la diseminación de mitos políticos y religiosos, en función de mantener a las mismas en una sumisión ignorante.

 En este sentido, Leo Strauss considera que la filosofía en sí es una cosa sumamente peligrosa ya que suele cuestionar la moral reinante y sacudir los fundamentos del orden social existente. Así es como las consecuencias de un verdadero conocimiento filosófico siempre tendrán que ser asumidas con suma responsabilidad, por lo que la filosofía, según Strauss, no puede ser jamás un asunto de las masas, cuyas mentes mediocres y fácilmente confundibles no la pueden digerir. De ahí que Strauss ve la necesidad de introducir lo que será su concepto central, el denominado “texto straussiano”, un ensayo filosófico escrito de manera tal que el lector común y corriente no puede penetrar la superficie y capta a penas una mínima idea, mientras que su contenido y significado real lo entenderá sólo el lector ilustrado, en otras palabras, un pequeño grupo de “iniciados” a quienes está dirigido el texto de verdad. Por considerar que la filosofía tiende a sembrar el nihilismo en las mentes de las masas, Strauss aboga por no exponerlas a tal peligro y opta por la censura, e inclusive está de acuerdo con que se silencie a un filósofo, en referencia al famoso caso de Sócrates. 

 Strauss estaba convencido de que ya en el pasado los pensadores y filósofos habían redactado “textos straussianos”, es decir, textos redactados en códigos comprensibles sólo por las élites. El secreto y propósito de estos textos cifrados era conservar la división de la sociedad en clases opuestas, en propietarios y trabajadores, gobernantes y gobernados, creadores activos y receptores pasivos y resguardar la ilusión -sobre todo de los trabajadores, gobernados y recxeptores- de que el orden social existente era justo, bueno y “natural”. El gran e imperdonable crimen cometido por la filosofía política moderna es, para Strauss, el de haber querido abolir la rígida distinción entre clases en nombre de la libertad, lo que condujo a una igualación o “bolchevización” de la mente con consecuencias catastróficas: lo que Strauss llama el “nihilismo liberal” en el que se han perdido los valores basados en la religión y respetuosos de la sociedad de clase. Strauss considera que el punto nodal que marcó el inició de la degeneración de la filosofía clásica en filosofía política moderna, es Maquiavelo con su revelación abierta de la lógica del poder, anteriormente escondida detrás de los mitos diseminados por las clases dominantes.

 Llama la atención que Strauss, quien era ateísta y veía en la religión judaico-cristiana un fraude enorme, defendía a capa y espada la misma religión por considerarla una herramienta indispensable en las manos de las elites para entretener a la gente ordinaria y mantenerla lejos de la filosofía. Para Strauss era suficiente que se les enseñara a las masas lo justamente necesario para que pudieran cumplir con sus funciones en la sociedad de clases sin dudar del orden establecido o rebelarse en su contra, mientras que un grupo reducido de personas pertenecientes a la élite tuviera el conocimiento de la verdad.

 Conste en este contexto y en referencia a la actual administración Bush, que entre los discípulos y seguidores de Strauss figuran precisamente personas pertenecientes a la élite gobernante de los EE.UU., como el secretario de defensa Donald Rumsfeld, el ex subsecretario de defensa y actual presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz; el vicepresidente Dick Cheney; el ex Fiscal General John Ashcroft; Clarence Thomas, juez de la Corte Suprema; el editor del Weekly Standard y comentarista político del Fox News Channel, William Kristol; además de personajes como Gary Schmitt, co-fundador, presidente y director del Proyecto para un Nuevo Siglo Norteamericano; Irving Kristol, Michael Ledeen y Jeane Kirkpatrick del American Enterprise Institute (la última también ex-asesora de política exterior de Ronald Reagan y ex embajadora de los EE.UU. ante la ONU); los autores Francis Fukuyama y  Samuel Huntington, y el ex editor de la revista mensual “Comentario” del Comité de Judíos Americanos, Norman Podhoretz, entre otros.

 Hoy, la verdad de la lógica de un poder que camina sobre cadáveres para auto-sostenerse a sí mismo, fiel expresión de la lógica del capitalismo, permanece un secreto para la mayoría abrumadora de los ciudadanos estadounidenses, quienes gracias a la aplicación exitosa de las fórmulas de Carl Schmitt y Leo Strauss por su clase gobernante no tienen ni la más mínima idea del peligro fascista que los enfrenta a ellos y al mundo entero. La clase dominante de los EE.UU., los neoconservadores y “guardianes de la verdad” diseminan sus mitos y propagan sus mentiras mediante sus grandes medios de comunicación de masas, en conjunto con la industria del entretenimiento, en una sola orgía de embrutecimiento de las masas norteamericanas. Entonces y bajo las miradas indiferentes de sus ignorantes ciudadanos, los guardianes de la verdad están diciendo adiós a la democracia y bienvenido al fascismo. 

 

--- * Jutta Schmitt es politóloga, investigadora y asistente académico ad honorem en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad de Los Andes en Mérida, es co-autora del libro: "Venezuela: La Revolución Bolivariana pasando el Rubicón" (publicado junto con Franz J. T. Lee en dic. 2006) y es  colaboradora del Centro de Estudios de África, Asia, Diásporas Latinoamericanas y Caribeñas (CEAA) “José Manuel Briceño Monzillo” y del Centro de Estudios Políticos y Sociales de América Latina (CEPSAL). Ha participado como ponente en diversos congresos académicos auspiciados por la Universidad de Los Andes y sus diferentes instituciones, y se desempeña además como comentarista y columnista en varias publicaciones electrónicas en idiomas inglés y castellano.

 NOTAS:


[1] Christopher Anders, consejero legal de la American Civil Liberties Union (ACLU); http://www.aclu.org/safefree/detention/26947prs20060928.html; 02.10.06

[2] Vease Jennifer Van Bergen, The Unitary Executive: Is The Doctrine Behind the Bush Presidency Consistent with a Democratic State? Findlaw, 09-01-2006, http://writ.news.findlaw.com/commentary/20060109_bergen.html, revisado 03.10.06.

[3] Ibidem.

[4] Ibidem.

(
Originalmente publicado en: Revista Venezolana de Ciencia Política, Postgrado de Ciencias Políticas, CEPSAL, ULA, Mérida, número 30, julio a diciembre de 2006, páginas 101 - 111. )

jutta@aktionspotenzial.de)

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*** Día del Trabajador 2007: El “Espectro” Chávez ... versus el “Diablo” Bush

Mayo 1, 2007

“Levántense, los condenados de la Tierra,
Levántense, prisioneros del hambre,
Ya que la razón ruge en su cráter,
¡Es la erupción del final!
Descartemos el pasado” (La Internacional)

Todos los poderes oligárquicos en Venezuela y en el resto del mundo han conformado una santa alianza neoliberal para exorcizar al espectro ‘terrorista’ que está espantando al imperio mundial. Manuel Rosales y Pedro Estanga, Condoleezza Rice y Corina Machado, Leopoldo Castillo y Gustavo Cisneros, ‘El Grupo de Amigos de Venezuela’ y los enemigos del ‘Castro-Comunismo’.

Por: Franz J. T. Lee

¿Dónde está el ‘partido’ de la ‘oposición’, dónde el propietario privado de algún medio de comunicación internacional que no desprestigió al Presidente Hugo Chávez Frías llamándolo ‘dictador’ y ‘tirano’?

¿Dónde están las ‘tropas de asalto apocalípticas’ locales antigubernamentales que no han tratado de asesinar su carácter?

¿Dónde están los mercenarios, los escuadrones paramilitares de la muerte de la CIA que no está esperando para masacrarlo en el momento apropiado?

¿Cuándo aprenderemos qué significa la lucha de clases moderna y cuales son los intereses de la clase dominante global?

¿Cuándo entenderemos el carácter ideológico de la religión del catolicismo romano feudal? ¿Cuándo comprenderemos la diferencia entre la ‘propiedad’ de la fuerza de trabajo de un moderno esclavo asalariado y la propiedad privada corporativa global de los medios de producción, es decir, cuando vamos a comprender las relaciones amo-esclavo, la lucha global de clases?

¿Cuándo entenderemos que un argumento ad hominem, personal, contra Chávez no tiene nada que ver con un análisis científico de la amenaza de una invasión militar estadounidense a Venezuela y a América Latina a largo plazo?

De hecho, el espectro ‘terrorista’ llamado Chávez es una creación del “diablo”, del imperialismo norteamericano y del control mental ideológico. Cambiar el Presidente por Teodoro Petkoff o fulano, Mengano o zutano resolverá ningún problema en absoluto, no detendrá el planificado saqueo fascista yanqui del petróleo, gas, agua y biodiversidad venezolanos, tampoco detendrá la Segunda Conquista de Suramérica. Al contrario, acelerará todo el proceso totalitario orweliano y el genocidio de millones.

El verdadero ‘espectro’ emancipatorio llamado Chávez es una creación social, es un paradigma de los trabajadores, es un proceso histórico global incrustado en los siglos de luchas globales de los trabajadores por la liberación contra los colmillos del capitalismo.

De hecho, con toda la crítica dolorosa, cualquier emancipador moderno que posee una conciencia de clase sabe, que no tenemos alternativa. O apoyamos la Revolución Bolivariana con todas sus fallas o nos hundimos en la noche más oscura del nazismo norteamericano, con todas sus celdas de tortura y su brutalidad bélica. De verdad, es el Socialismo científico filosófico o la Barbarie religiosa e ideológica, es la Producción Esclavista o la Creación Humana.

  • El único éxodo real y verdadero para la Revolución Bolivariana es sobrepasar, es superar, es ser extraordinariamente revolucionaria, o sea, es transformarse a sí misma en ‘Exvolución Humana’, cualquier cosa menos que esto sería reformismo sistémico fascista. Los revolucionarios sólo podemos dar lo mejor de nosotros, más no es posible y menos nunca debería ser.

Podemos criticar al ‘bolivarianismo’, también su versión socialista al igual que su idea de un partido socialista, de hecho es nuestro deber sagrado hacerlo, es atacar el soborno, la burocracia, la corrupción o el robo dentro del proceso revolucionario, purificar el movimiento de todos los vicios capitalistas e imperialistas, pero por favor, de una manera científica, filosófica y lógica, en otras palabras, de una manera humanista y constructiva, y no entregarla en las irresponsables y corruptas manos de los belicosos carniceros nacionales e internacionales.

Para las masas en Venezuela la democracia de los trabajadores es Chávez mismo, ellos votaron por la democracia, por Chávez, durante más de ocho años, más que diez veces consecutivas. Es su democracia, su interpretación de la democracia participativa, la que sirve a sus intereses de clase inmediatos, en la que viven y mueren. Saben muy poco sobre la historia de la democracia, del dominio de pocos sobre muchos, de la dictadura de la minoría, de las clases dominantes. Pero perciben la necesidad de un socialismo snti-capitalista, anti-imperialista mundial y apoyan su construcción.

Trabajadores del mundo, Venezuela está demostrando práxicamente una alternativa viable y posible al salvajismo neoliberal en América Latina y en todas partes. Su amanecer, su ALBA sobre el horizonte carmesí nos recuerda que:

“No hay salvadores supremos, Ni Dios, ni César, ni tribuna. ¡Trabajadores, salvémonos nosotros mismos! Juntos promulguemos un decreto común Forzar al ladrón a que regrese su botín, ¡De manera que la mente se libere de la celda de la prisión! Aticemos nuestra caldera, ¡Templemos el hierro mientras todavía está caliente!” (La Internacional)

De este modo, volvemos a tocar nuestra ‘Diana’, enviemos nuestra clarinada alrededor del globo, templemos mientras el hierro emancipatorio todavía está caliente, mañana puede ser demasiado tarde.

No son los grandes dioses, hombres individuales, presidentes, dictadores o tiranos los que hacen la historia del trabajo, los que causan las guerras devastadoras, sino el avance de nuestro modo de destrucción, es la globalización del capitalismo, la capitalización del globo, actualmente es el imperialismo corporativo.

La Revolución Bolivariana nunca ha sido pacífica, ya tiene muchos héroes y víctimas humanas, y hay más por venir: ninguna revolución social dentro del capitalismo es pacífica, por lo tanto, trabajadores de Venezuela prepárense para luchar. Asimismo, los 40 millones de norteamericanos que languidecen en la pobreza extrema, ármense también para una muy violenta lucha de clases.

“Esta es la batalla final Reunámonos, y mañana La Internacional ¡Será la humanidad entera!” (La Internacional)

América del Norte, sólo recuerde las famosas palabras de su tercer Presidente Thomas Jefferson (1801-1809). Hoy en el siglo XXI ellas expresan lo totalmente alienadas que están las cosas, las tinieblas oscurantistas que han asaltado a Norteamérica. “Si un país espera ser ignorante y libre, espera lo que nunca fue y lo que nunca será... El Pueblo no puede sentirse seguro sin información. Cuando la prensa es libre, y cada hombre es capaz de leer, todo está asegurado.” Llamar tirano al Presidente Hugo Chávez Frías es como mirarse en su propio espejo, es mirar a lo que Thomas Jefferson tuvo que decir acerca de su actual guerra de la información, sus operaciones psicológicas y control mental de todo el pueblo norteamericano: “He jurado ante el altar de Dios hostilidad eterna contra toda forma de tiranía sobre la mente del hombre”. Esto es precisamente lo que el Presidente Chávez y la Revolución Bolivariana están haciendo con respecto a la propaganda venenosa del canal televisivo RCTV, y las agresivas mentiras tipo Goebbels que vienen del Norte. Luchamos contra “toda forma de tiranía sobre la mente del hombre”.

En este espíritu revolucionario de Thomas Jefferson, de Simón Bolívar, de Karl Marx, de Che Guevara, de Fidel Castro, trabajadores del mundo, especialmente los norteamericanos y los europeos, todos juntos cantémosle ahora el ‘Canto del Cisne’ a Bush:

“¡Paz entre nosotros, guerra a los tiranos!
Fomentemos las huelgas en los ejércitos,
¡Que ondeen sus armas y disuelvan sus tropas! Si insisten, esos caníbales,
En convertirnos en héroes,
Pronto conocerán que nuestras balas,
Son para nuestros propios generales.
Es la batalla final Reunámonos, y mañana La Internacional
¡Será la humanidad entera!” (La Internacional)

Franz J.T. Lee
franz@vheadline.com

http://web.onetel.com/~vheadline/00000928.htmWE A






La Perspectiva Científico-Filosófica del Pico Bolívar:

Una Aproximación al posible Hombre Nuevo del Tercer Milenio

Por Franz J. T. Lee


Pensar es sobrepasar.

Ernst Bloch.
La verdad es el todo.
Hegel.
La verdad es siempre concreta.
Lenín.
Pensar sanamente es la mayor de las perfecciones;
sabiduría es decir la verdad, actuar según
la naturaleza, escucharla.
Heráclito.

Niveles, Grados y Mensiones del Conocimiento Humano


Observando a través de la ventana, aquí en Mérida, allá afuera, al pie del Pico Bolívar, todo aun es cercano y claro, cálido, esencial e idéntico, simple y sencillo, llano y tangible, tan sólo un limitado panorama que llega a nuestra vista.  


Más arriba, las cosas ya se mueven hacia la distancia, se pueden percibir en otro contexto, más interrelacionadas, contradictorias y complejas; ellas sólo pueden reflejarse como tales en sus diferentes grados de existencia.  Explicarle este tema complejo y complicado a alguien que por siempre ha estado viviendo, actuando y pensando dentro de un mundo lógico-formal, plano, limitado, dentro de un ambiente binario, bicameral, es casi imposible. Para que él y ella entiendan conceptos como el trabajo, la ideología o la revolución, tendrán que hacer algún tipo de esfuerzo intelectual, deben activar capacidades teóricas dormidas, deben ascender al Pico Bolívar, por lo menos a la segunda estación del Teleférico, al vagón que está tendido en su parte media.

Quien alcanza la cima pasa por nuevas mensiones, obtiene una perspectiva trascendental general, observa cosas en la lejana distancia. Todo aparece vago, frío, nublado e intangible, mas uno puede percibir todo tipo de relaciones, contradicciones, conflictos y antagonismos. Uno logra una visión social global, una perspectiva transhistórica postcapitalista.

Debido a que ahora estamos socialmente conscientes de todos los niveles práxicos y grados teóricos, hemos alcanzado los fríos, solitarios, casi inaccesibles rocas trascendentales de la Minerva nevada, esta nueva mensión sublime, libre de todo fango ideológico, que ahora puede ser descubierta por nosotros, estudiantes y profesores conscientes y concienzudos, para una investigación precisa, incisiva y decisiva. Este conocimiento y perspectiva transhistórica recién adquiridos nos hace capaces de remontar otras majestuosas alturas y profundidades andinas emancipatorias, para alcanzar otras esferas micro, meso y macroscópicas desconocidas de la emancipación creativa, galáctica.

De esta forma, el Hombre Nuevo de Ernst Bloch y del Ché Guevara puede recuperar su trinidad humana perdida: el ser, existir y trascender humanos.

Sin una revolución radical, cultural y creativa, sin una "exvolución" transcendente hacia la emancipación humana, sin un éxodo "transvolucionario" (Ernst Bloch) que nos saque de la miseria capitalista imperialista, sin liberarnos de las "cadenas de la ilusión" religiosas e ideológicas (Erich Fromm), no puede ni podrá nacer una posible nueva especie de hombre para llevar a cabo un socialismo verdadero y comunismo real, de hecho, no habrá ni tránsito al purgatorio ni llave para abrir las puertas del paraíso terrenal o del cielo divino.

Esto es lo que debe tenerse en mente, en la educación, en la "exformación", en las escuelas y universidades, donde debería desarrollarse, estudiarse y aplicarse la práxis y teoría revolucionarias. Como explicamos arriba, ignorar los niveles, grados y mensiones de las cosas, de relaciones y procesos, de la realidad del trabajo, nos llevará directamente a la confusión ideológica, al fatalismo reaccionario, al derrotismo y al nihilismo.

En resumen, en nuestras escuelas, misiones, universidades y otras instituciones educacionales y de socialización, las cosas sencillas -como preservar el agua potable evitando goteras y “no cantar más de una canción bajo la ducha” (Chávez)- es decir, las realidades tangibles que son fácilmente comprensibles aún por una mente oprimida, manipulada y adoctrinada, pueden y deben expresarse de manera sencilla y directa, como niveles concretos, en términos simples, científicos y práxicos como actos humanos. Como tal, esto último se entiende y se entenderá con precisión por cualquier mente que todavía piense.

Cosas complejas como la práxis y la teoría -como la producción y la creación, como la ideología y la práctica, como la reforma y la revolución, como las explicaciones científicas y filosóficas de Ernst Bloch de las relaciones entre las corrientes frías y cálidas dentro del marxismo revolucionario- no pueden expresarse con simplicidad, no es su hábitat natural. Ellas presuponen niveles práxicos y grados teóricos y por ende requieren un esfuerzo intelectual, una reflexión social y una creatividad filosófica.

Cosas indefinidas como la emancipación, como la "exformación" (el opuesto de la información engañosa), como la "transvolución" (cruzando el Rubicón entre la producción capitalista y la creación socialista), -como los conceptos de los filósofos árabes Avicenna y Averroes, natura naturata y natura naturans, naturaleza creada y creadora- definitivamente sí incluyen asuntos simples y complejos, pero científica y filosóficamente sólo pueden comprenderse radical y racionalmente con un excelente razonamiento, con una excelencia trascendental, es decir, con sabiduría emancipatoria, creativa; más precisamente, con inmanencia trascendental y transcendencia inmanente (con el principio de esperanza de Ernst Bloch).

Lógicamente, los asuntos académicos e intelectuales y las preguntas que conciernen a la misma existencia y transcendencia, al quo vadis de la especie humana, no pueden enfocarse con tablas políticas de selección múltiple o por medio de colosales manuales, presentaciones audio-visuales y cuestionarios lógico-formales. Debemos aprender a entenderlos y explicarlos de una manera opaca, nubosa, transhistórica. De otro modo, si explicáramos de manera irresponsable la sabiduría transhistórica en términos simples y complejos, en imágenes de comiquitas del Ratón Mickey, en canciones populares de la lista de grandes éxitos, en catecismos obsoletos o con los eternos libros de texto para principiantes como si fuera una cosa sin vida o una verdad absoluta que debe ser aprendida de memoria, simplemente perderíamos nuestro esfuerzo en una labor educacional inútil o una aventura académica peligrosa.  

En el campus universitario la poca claridad teórica está en el orden del día e imposibilita cualquier plan progresista o esperanzador. De todas direcciones y tendencias vienen las ideas pocas veces ponderadas, confundiendo a los estudiantes y provocando desacuerdos entre profesores, desembocando en conspiraciones, intrigas, traiciones y sabotaje. En consecuencia, el alma mater democrática, el sapiente espíritu de Minerva corre el peligro de convertirse en una fábrica ideológica de las ideas dominantes de las clases dominantes, en un callejón-sin-salida reformista o en un abismo reaccionario para todo tipo de serpientes, lleno de vicios, engaños, traición y corrupción social.

En nuestra época actual, en donde la pesadilla orwelliana aplicada por Hitler se está convirtiendo en una realidad fascista a nivel global, donde se controla y manipula a pueblos enteros mediante el control de su educación, más que nunca debemos defender la práxis y teoría académica revolucionaria, debemos crear  la sabiduría humana, trascendental, emancipatoria. Ya que dialécticamente las verdades absolutas no existen en los ámbitos concretos de la ciencia y filosofía humana, porque no existe objetividad práxica sin subjetividad teórica y viceversa, debemos tomar el partido de la verdad, de la humanidad, de los billones de "condenados de la Tierra" para instruirnos a nosotros mismos y a nuestros estudiantes en la verdad fluyente cum ira et studio.

Amamos a nuestros profesores eruditos, amamos a nuestros estudiantes diligentes, pero la verdad la amamos aun más, amamos la verdad conocible y el conocimiento verdadero. Basándose en el conocimiento científico y filosófico del pasado, ¿cómo pueden los académicos e intelectuales a nivel nacional e internacional apoyar la práxis y teoría revolucionarias en el siglo XXI?  Concreticemos entonces la quintaesencia de nuestro quo vadis transhistórico.  ¿Podemos solamente trabajar? ¿Podemos solamente producir? O podemos también ser creativos, ¿podemos crear en vez de creer? ¿Hemos sido reducidos a meros trabajadores? Hemos sido reducidos a meros productores? ¿Hemos sido reducidos a meros seres explotados, dominados, discriminados y alienados? ¿Podemos escapar, podemos crear? ¿Quiénes somos?


Gnothi seauton: El Trabajo creó al Hombre

Para comprender nuestro actual estado de cosas revolucionario y nuestra futura tarea emancipatoria y en función de conocernos a nosotros mismos, tenemos que descifrar un código secreto: el "Código Darwin-Engels-Leakey".

Primero, ¿qué fue lo que reveló Charles Darwin en su "El Origen del Hombre", escrito en 1871? Descubrió, que este ilustre hombre que se llama a sí mismo homo sapiens sapiens o la "corona de la creación", en realidad es un miserable animal brutal, con descendencia directa de los simios, pasando del hombre-mono al mono-hombre. Mucho después, en nuestra época, la ciencia de la genética probaría la notable proximidad genética del hombre a los chimpancés y aun a los cerdos. ¡Qué descubrimiento, mis paisanos simios! ¡Qué caída más estrepitosa del reino de las fantasías religiosas a tierra firme de la realidad! Como dijera William Shakespeare, el hombre simplemente es modelo para los animales, es el hombre- lobo dominante.Thomas Hobbes lo tenía claro con su famosa noción del homo homini lupus. No sorprende el encanto con el que Carlos Marx y Federico Engels apreciaron a los escritos de Charles Darwin. Marx incluso estaba a punto de dedicarle a Darwin su segundo volumen de "El Capital", pero éste se asustó.

Segundo, como sabemos, Federico Engels en su Dialéctica de la Naturaleza de 1882, elevó al hombre a la categoría de "la flor más perfecta de la naturaleza"; dando con ello un paso filosófico-materialista hacia adelante, dejando atrás el ex nihil, nihil fit, la creación divina de todas las cosas desde la nada. Engels declaró categóricamente que el trabajo fue el verdadero creador terrenal del hombre, más ningún no Dios. Sin embargo, lo que nos interesa aquí es la fragmentada obra de Engels anexada a su Dialéctica de la Naturaleza, titulada El papel del Trabajo en la Transformación del Mono en Hombre.

En cuanto al ser humano, en términos simples, veamos qué es lo primero que Engels nos explica:

" El trabajo es la fuente de toda riqueza, afirman los especialistas en economía política. Lo es, en efecto, a la par de la naturaleza, proveedora de los materiales que éste convierte en riqueza. Pero el trabajo es muchísimo más que esto. Es la condición básica y fundamental de toda vida humana. Y lo es en tal grado que, hasta cierto punto, debemos decir que el trabajo ha creado al propio hombre."  

En realidad, Engels confirma que nuestro verdadero creador no es el "Padre Nuestro", no es ningún Dios, ni tampoco la Madre Naturaleza, sino el Trabajo, es decir, la Alienación misma. Según él, somos "hijos del trabajo"; para nuestro beneficio social el trabajo convierte el "material" de la naturaleza en "riqueza" de la clase dominante.

En la cita mencionada hay dos cosas importantes que hay que anotar. Primero, el principio según el cual "el trabajo es muchísimo más que esto", y segundo, que Engels habla de "toda vida humana", esto es, del ser y del existir, de la esencia humana y de la existencia humana. No habla sólo del “ser” humano. Claro está, que Engels escribió su artículo en concordancia con el nivel transhistórico de la ciencia natural de su época, lo que quiere decir que muchos ejemplos que el utilizó en su Dialéctica de la Naturaleza hoy se consideran obsoletos. Sin embargo, no estamos interesados en las simples formas aparentes o niveles originarios, es decir, en los aspectos fenomenológicos de sus teorías sociales. De mayor importancia aquí son los contenidos epistemológicos de largo alcance, los complejos grados filosóficos de sus teorías revolucionarias en relación al trabajo, al hombre, al proceso de producción, a la "historia".

Tercero, veamos entonces cómo el famoso científico burgués del imperio británico, Louis Leakey, quien probablemente nunca leyó el fragmento mencionado, coincide con el socialista y proletario alemán Federico Engels en asuntos humanos, evolucionarios y revolucionarios.

En cuanto al “Adán negro”, Homo Zinyantropus u Homo Habilis

Es de gran interés lo que el famoso antropólogo, arqueólogo y prehistoriador británico Dr. Louis Seymour Bazett Leakey tenía que decirnos acerca de sus descubrimientos en el Olduvai Gorge de la Tanzania de los tiempos actuales en África, especialmente acerca del primer hombre primitivo que utilizó herramientas y que él había identificado en 1959.

Para Leakey, la única forma de hallar al "eslabón perdido" entre el "hombre" y el "mono", entre el "homo kenyapitecus", "homo neanderthal" y el "homo habilis", "homo sapiens" u "homo sapiens sapiens", era descubrir cuál homo estuvo trabajando, estuvo laborando. Resultó ser el homo habilis u homo zinyantropus, que según la determinación de la fecha por medio del método de radio-carbono había evolucionado en África hace como 2 a 3 millones de años. Según descubrimientos de nuevos fósiles más recientes, en Chad y Etiopía, los ancestros africanos del homo habilis nacieron hace ya más de siete millones de años.
 
Si esto es cierto, entonces claro está, que el hombre moderno de nuestra actualidad -bien sea un ejemplar joven, bien sea un ejemplar viejo- ya es muy antiguo, muy viejo en su totalidad como especie y, por ende, “obsoleto”, moribundo. Quizás así nos podemos explicar mejor su actual inclinación fuerte hacia el impulso de la muerte, hacia el Thanatos; así podemos comprender mejor su auto-destrucción, su inexorable transvolución cósmica, óntica y nihilista. Según el filósofo alemán G. W. F. Hegel, “todo lo que nace, merece perecer”; entonces más que nunca en nuestra época debemos hacer un inmenso esfuerzo por estudiar y entender este nuestro actual "trilemma", nuestra despedida inminente, nuestra desaparición física con todo y modo de producción capitalista e imperialista, nuestro posible quo vadis fascista apocalíptico. La alternativa lógico-formal de Hamlet, “Ser o No-Ser”, ya no vale para nosotros. Necesario es trascender hacia otra esfera, hacia la emancipación humana, hacia el "Hombre Nuevo", el homo novus.

Sin embargo y enfrentado a una miríada de posibilidades, ¿cómo hizo Leakey para identificar al hombre original, al “Adán negro”? ¿Cómo Leakey reconoció a su ancestro, como se reconoció a sí mismo?

Junto a los fósiles de estos antiguos hombres-mono o monos-hombres se hallaron herramientas, pero sólo el homo zinyantropus alias sapiens alias lupus había desarrollado, reproducido o mejorado sus herramientas, en otras palabras, sólo él había evolucionado adquiriendo habilidades técnicas y tecnología productiva.  Entonces, el trabajo fue el elemento decisivo para que Leakey determinara cuándo exactamente nuestro "antepasado", el Adán africano, había evolucionado; de esta manera, el ideólogo burgués estuvo de acuerdo con el socialista científico Engels, en que el trabajo había producido al hombre, es decir, que el trabajador mismo se ha producido y reproducido a sí mismo, y que consiguientemente sólo él puede deshacer lo hecho y resolver sus problemas terrenales.

La única manera de que el hombre resuelva sus problemas y trascienda hacia algo verdaderamente nuevo es a través de una nueva lógica, una nueva ciencia, una nueva filosofía y una verdadera sabiduría, para convertirse en un creador, crear y re-crearse a sí mismo, emanciparse. Esto es lo nuevo y real, es lo realmente nuevo.

Naturalmente, para poder desarrollar herramientas no sólo es necesario el trabajo manual-físico; la conditio sine qua non es, más bien, la reflexión intelectual, la contradicción cognoscitiva, es decir, el pensar, el interrelacionar el mundo subjetivo con la realidad externa, y así es como se llega a comprender al pico de piedra, la herramienta, como una creación natural-social-humana. Así, el pensar se aproxima a la realidad objetiva y el mismo mundo exterior empuja hacia el pensar humano; ésta es la esencia revolucionaria de la práxis y de la teoría marxista.  

En su manuscrito, Engels explica los niveles simples del llegar-a-ser como sigue:

"Gracias a la cooperación de la mano, de los órganos de la lengua y del cerebro, no sólo en cada individuo sino también en la sociedad, los hombres aprendieron a ejecutar operaciones cada vez más complicadas, a plantearse y alcanzar objetivos cada vez más elevados. El trabajo mismo se diversificaba y se perfeccionaba de generación en generación, extendiéndose cada vez más hacia nuevas actividades.”   

El origen del proceso de trabajo, esto es, la dialéctica entre la naturaleza y la sociedad, la explicó en estas palabras:

"Así vemos, pues, que la mano no es sólo el órgano del trabajo; es también producto de el. Únicamente por el trabajo, por la adaptación a nuevas funciones, por la transmisión hereditaria del perfeccionamiento especial así adquirido por los músculos, los ligamentos y, en un período más largo, también por los huesos, y por la aplicación siempre renovada de estas habilidades heredadas a funciones nuevas y cada vez más complejas, es que la mano del hombre ha alcanzado ese grado de perfección que la ha hecho capaz de dar vida, como por arte de magia, a los cuadros de Rafael, a las estatuas de Thorwaldsen y a la música de Paganini."  

De una manera compleja, es decir, teóricamente, Engels nos ha explicado los orígenes del trabajo físico e intelectual y el papel central del lenguaje como herramienta para expresar nuestra conciencia, nuestro "poder de abstracción". En resumen: Engels explicó el origen planetario-terrenal de nuestro pensar, de nuestros pensamientos y grados intelectuales de reflexión, de comprensión y de entendimiento de nuestra realidad interior y exterior, de nuestras relaciones objetivas y subjetivas, de la práxis científica y teoría filosófica humanas.

Subrayó la lógica del pensar, la dialéctica entre la "mano" y el "cerebro", entre los dos lados del trabajo. Obviamente, ni Darwin ni Marx ni Engels ni Leakey cuestionaron la quintaesencia del Trabajo, del Hombre: la Alienación per se. Aquí y también en las obras de muchos otros autores, el Trabajo -que en realidad cada día muestra más expresamente su tendencia auto-destructiva, expresada en la brutal e inexorable "lucha por la sobrevivencia del más apto"- se convierte en la cosa más glorificada bajo el sol, en una vaca sagrada, en la cosa más sagrada de todas las cosas. Sin embargo, el trabajo no sólo ha causado la transmutación del mono al hombre, este salto dialéctico revolucionario, sino produce y todavía reproduce la relación social perversa hacia la naturaleza, hacia las demás especies que comparten el planeta con el homo sapiens, que corren, junto a éste, el peligro de la extinción.

El “Experimento Mundo”: A Nuestra Casa

Finalmente, hablando en términos blochianos, utópicos real-objetivos y real-subjetivos, nuestro quo vadis contemporáneo, visto desde la perspectiva científica y filosófica del Pico Bolívar, como hemos indicado al principio, urgentemente debe tomar la dirección hacia la creación de una nueva lógica, una nueva ciencia y una nueva filosofía. Nuestro experimentum mundi necesita un nuevo hombre si no quiere terminar en una conflagración atómica, en la entropía cósmica. Necesita más que un principio de esperanza, necesita un principio de certeza, repleto de polvo de estrellas galáctico, la “materia prima” de la cual se compone el homo emancipatoris.

Las reflexiones que hemos realizado en el transcurso de este breve escrito constituyen algunos de los prerequisitos fundamentales para que podamos dar a luz al homo emancipatoris, a la auténtica trinidad humana -la esencia, la existencia y la trascendencia humana-, que tiene que trascender todos los modos de trabajo y de producción, esto es, la historia misma, con el objetivo de crearse a sí mismo mediante un “acto trialógico”, como una todavía posible especie nueva. Para esta nueva especie, la realidad será totalmente diferente, su multiverso será "triferente"; su génesis no estará ni al principio ni al final, sino en cada momento, en cada espacio, en cada dimensión.

Trascendemos entonces con nuestras facultades creadoras hacia un horizonte desconocido en plena creación, a esta utopía real-emancipatoria que Ernst Bloch llamó “Heimat”.

--- Este escrito es una versión revisada y actualizada de la Introducción a la obra filosófica de Franz J. T. Lee, History of Wisdom (Historia de la Sabiduría), Libro Uno, Filosofía Griega Antigua: Materialismo vs Idealismo, (dedicada al finado filósofo marxista alemán Ernst Bloch, quien fuera su profesor en los años 60)  Publicaciones Electrónicas Pandemónium, Mérida (Venezuela), 2003.
Véase: http://www.franz-lee.org/files/praxistheory00001.html

(Traducción del inglés: Jesús Nery Barrios.
Originalmente publicado en: Revista Venezolana de Ciencia Política, Postgrado de Ciencias Políticas, CEPSAL, ULA, Mérida, número 30, julio a diciembre de 2006, páginas 89 - 100. )
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franz@aktionspotenzial.de

http://www.aporrea.org/ideologia/a33886.html




¿Qué es el Socialismo Científico y Filosófico,
el Marxismo? (Parte I)

Por: Franz J. T. Lee


1. Marx y el Marxismo

2. Materialismo histórico-dialéctico

3. La Dialéctica, el Método Dialéctico y la Lucha de Clases

4. La Interpretación Materialista de la Historia

5. Marx y la Práxis-Teoría

6. Sobre la Sociología de Marx

7. El Concepto de la Alienación en la Filosofía de Marx

8. Alienación religiosa

9. Superación de la Alienación

10. ¿Es la teoría de Marx una Teoría “economicista”?

11. Marxismo, Bolivarianismo y Socialismo del Siglo XXI


1. Marx y el Marxismo

"Los filósofos sólo han interpretado el mundo de
maneras distintas, el asunto es cambiarlo".
Karl Marx (Tesis once sobre Feuerbach).

“Lo único que sé es que no soy marxista”. Este famoso enunciado de Marx ilustra la relación entre su propio pensamiento auténtico y las interpretaciones “marxistas” del mismo efectuadas por sus contemporáneos. La afirmación la hizo Marx en París, a manera de respuesta a las concepciones “marxistas” de un partido social-demócrata francés, como una advertencia casi visionaria contra todo dogmatismo, toda personificación y representación absoluta de los procesos históricos objetivo‑reales, que existen independientemente del conocimiento y de la voluntad de los individuos sociales. Estamos conscientes de las diferencias fundamentales que existen entre el “socialismo”, el “marxismo”, el “marxismo-Leninismo”, el “socialismo del siglo XXI” y la propia contribución científica-filosófica de Carlos Marx a una nueva cosmovisión revolucionaria, esto es, el materialismo histórico-dialéctico, que revela el carácter efímero del capitalismo y la necesidad de realizar el socialismo y comunismo como formas superiores de producción y organización humana. Aún cuando los “-ismos” mencionados arriba comparten factores comunes y están concatenados e interrelacionados en sus procesos históricos reales, no son necesariamente idénticos, por supuesto. Unidad dialéctica no es equivalente a identidad lógico‑formal. Si detallamos, por ejemplo, su contenido filosófico, nos damos cuenta que el materialismo histórico-dialéctico, como proceso histórico-intelectual, tiene sus raíces genéticas en el antiguo concepto hindú- materialista de prakrti, en el cripto‑materialismo egipcio y en el antiguo hilozoísmo de la Grecia milésica.

Cualquier nuevo concepto expresa un todo “menos‑desarrollado” en permanente evolución y revolución hacia una totalidad “más‑desarrollada”, en otras palabras, una posibilidad en camino a su conversión en realidad, cuya relación esencia‑apariencia cambia constantemente, lo que significa, además, que su esencia o apariencia (también diríamos existencia), está en movimiento permanente. En este sentido podríamos calificar la Revolución Bolivariana en Venezuela como un todo “todavía menos desarrollado”, o como una posibilidad en proceso de realizarse, de trascenderse a sí misma como emancipación humana. Esto también vale para nosotros, los revolucionarios, que constituimos una posibilidad en camino de superarnos y transformarnos en una nueva realidad, esto es, en futuros emancipadores.

Tal como sucede con el materialismo histórico-dialéctico, también el socialismo tiene sus raíces históricas, científicas y filosóficas en la era del comunismo originario de hace casi un cuarto millón de años atrás, aún cuando su epigénesis teórica la encontramos mucho más tarde, en la filosofía tanto platónica como aristotélica, como también epicúrea y lucreciana. De ahí atraviesa, entre muchas corrientes y en un largo recorrido, el cristianismo originario, los heréticos de los monasterios medievales, los movimientos y corrientes campesinos “pre-revolucionarios” y casi “subterráneos” de la Edad Media, y luego conecta con el socialismo utópico del siglo XIX.
El marxismo, entendido como materialismo histórico-dialéctico, es algo muy complejo y presupone un estudio profundo y arduo de la historia de la filosofía occidental, de la economía política y del socialismo utópico, para llegar a comprenderlo como lo que fue en su tiempo y lo que todavía representa hoy: una nueva lógica dinámica (la dialéctica) y una ciencia y filosofía precisa e incisiva (la dialéctica aplicada a la naturaleza y sociedad, esto es, a la historia). Aquí en este breve ensayo sólo podemos indicar las huellas que el marxismo ha dejado en la historia, las aproximaciones fragmentarias de su esencia y existencia histórica y las chispas de su avance revolucionario y emancipatorio. Cabe señalar, que en otras obras del autor se encuentran ejemplos más precisos y puntuales de la aplicación práxica del socialismo científico en el mundo real. Este ensayo no es sino una compilación sintetizada de lo más importante de textos ya existentes del autor sobre la materia, y sólo pretende introducir a manera de “paso de vencedores” la magnitud de lo que implica querer ser un revolucionario socialista y un futuro emancipador humano en el siglo XXI.

 Si preguntamos por la contribución que hicieran Marx y Engels al concepto “socialismo”, podemos constatar que es muy sencilla: Lo sacaron del ámbito de los sueños diurnos y de la esperanza opaca por una vida mejor para elevarlo al rango de una ciencia y filosofía, con perspectivas y herramientas para su materialización en la realidad, esto es, aportando una práxis y teoría revolucionaria para cambiar el mundo y no permanecer en su eterna interpretación. Sin embargo, todo esto sólo pudo ocurrir cuando las condiciones objetivas y subjetivas estaban dadas para ello, esto es, a mitades del siglo XIX, más preciso a partir de las revoluciones de 1848. Por lo tanto, se trata de un proceso particular, de una síntesis específica, de un cambio dialéctico cualitativo dentro de lo que es el espacio‑tiempo histórico universal, esto es, el proceso histórico de trabajo en su etapa del modo de producción capitalista. De manera similar, la Revolución Bolivariana como proceso particular dentro del espacio-tiempo histórico universal, nació en circunstancias históricas muy especiales, como lo son la cima e involución del capitalismo globalizado con su subsiguiente auto-destrucción, la que se manifiesta en los actuales fenómenos del imperialismo mundial y del globofascismo.

En el mismo orden de ideas y en lo que concierne al “Leninismo”, por ejemplo, éste sólo pudo desarrollarse después del nacimiento y de la práxis-teoría del propio Lenin, por supuesto. En consecuencia e históricamente hablado, el “Leninismo” constituye una totalidad “más‑desarrollada” que el “Marxismo”. Es importante señalar también, que lo que constituye el "marxismo" dentro de la unidad y contradicción del llamado "Marxismo‑Leninismo", no es sólo la contribución de Marx y Engels, sino también su enriquecimiento práxico-teórico desde la muerte de los mismos. Es así como tenemos que comprender y analizar el conjunto del pensamiento que determina, hasta ahora, la llamada “ideología” de la Revolución Bolivariana cuyo contribuyente principal ha sido el propio Presidente venezolano, Hugo Chávez Frías.

Cuando constatamos de manera heraclitiana el hecho de que “todo fluye” (griego: panta rhei) y que todo está en constante movimiento, queremos indicar con ello que toda cosa o todo proceso contiene una contradicción, una afirmación y una negación, esto es, dos fuerzas opuestas que constituyen su energía vital dialéctica interna y que no son sino los dos lados de la misma cosa. Cabe señalar, que también pueden existir diferentes contradicciones dentro de una cosa o un proceso. En consecuencia, también dentro del marxismo existen contradicciones dialécticas y vemos como confluyen ahí el "Leninismo", el "Trotskismo", el "Estalinismo", el "Maoísmo" y hasta el "Burnhamismo", el "Senghorismo", el “Nkrumahismo”, el “Mariateguismo” y, por qué no, el "Bolivarianismo" del Presidente Hugo Chávez y de todas las fuerzas progresistas que lo apoyan.

Hacerle una crítica a cualquier cosa o proceso significa en primer lugar el reconocimiento de su existencia como una contradicción real, una determinada constelación de fuerzas  entre su afirmación y su negación, donde la primera apunta hacia la auto-conservación y el reposo, y la segunda hacia la auto-superación y el movimiento hacia lo cualitativamente superior. Es en este sentido que tenemos que realizar nuestra crítica y auto-crítica en relación a la Revolución Bolivariana, en función del avance revolucionario y la conscientización emancipatoria, tanto del pueblo, de las masas, como también de su vanguardia, de aquél partido político revolucionario único el que anhelamos construir. Si bien la Revolución Bolivariana no se ha declarado “marxista”, tampoco se ha declarado anti-marxista, anti-proletaria y anti-socialista. Sin embargo y dentro de su propia dialéctica, inevitablemente tendrá que estudiar el pasado marxista para construir el futuro bolivariano y estudiar el  pasado bolivariano para construir el futuro marxista. Así es como se debe “empujar el sol” para que el amanecer de la emancipación humana llegue a realizarse a escala planetaria.

2. Materialismo histórico-dialéctico

El materialismo filosófico no es un descubrimiento "marxista" o "socialista". El materialismo filosófico es aquella corriente de la filosofía occidental que parte de “la materia” como principio filosófico en un esfuerzo de explicar el mundo de, por y para sí mismo, sin mistificaciones ni supersticiones de ningún tipo. Como tal, el materialismo filosófico constituye la afirmación dentro de la filosofía occidental y llega a manifestarse por primera vez en el siglo VI antes de Cristo, en el llamado hilozoísmo milésico, aquella cosmovisión materialista temprana en el Mileto de la Grecia Antigua que postuló el principio de la “materia animada”, y que constituía la primera noción formidable de una unidad de contrarios, esto es, de la unidad de lo material y de lo espiritual, de lo inorgánico y lo orgánico, de lo tangible e inteligible, de lo concreto y lo abstracto.

 De manera similar podemos constatar, que el idealismo filosófico -la “madre” del materialismo histórico-dialéctico por cuanto fue el filósofo idealista alemán, G.W.F. Hegel, el que le dio la clave decisiva a Marx- no es un invento de Hegel o del Hegelianismo. El idealismo filosófico es aquella corriente de la filosofía occidental que parte de “la idea” o del “espíritu” como principio filosófico en un esfuerzo de explicar el mundo en base de un “agente externo”, bien sea “dios”, bien sea “el espíritu del mundo”. Como tal, el idealismo filosófico constituye la negación dentro de la filosofía occidental y llega a manifestarse por primera vez en el siglo IV antes de Cristo en la filosofía de Platón. Ahora bien y siendo la filosofía occidental un proceso “en y para sí”, esto es, el “reflejo” teórico de un proceso histórico-real con su afirmación y negación, la misma filosofía es histórica y dialéctica. Cabe señalar que lo "afirmativo"  y lo "negativo" aquí no son categorías morales, sino metodológicas, procesales. El materialismo (postulando la materia) y el idealismo (postulando el espíritu) dentro de la filosofía occidental están estrechamente relacionados el uno con el otro, más preciso, constituyen una contradicción. Por lo tanto, son ambas corrientes filosóficas que determinan (que es otro término para "relacionar" y "contradecir") el flujo, el movimiento, la dinámica de la filosofía, de la superestructura social en cada época.

Volviendo al materialismo científico y filosófico como lo fue pensado por Marx y Engels, éste ha sido un materialismo histórico‑dialéctico desde sus orígenes en la Grecia Antigua, como mencionamos arriba. Por cierto, Marx y Engels nunca se refirieron a su nueva cosmovisión en términos de un materialismo “histórico‑dialéctico”, sino hablaron del “nuevo materialismo”, en el sentido de una nueva ciencia y filosofía, una práxis y teoría cuyo protagonista serían los trabajadores del mundo unidos, el proletariado mundial. Como la sociedad europea de los siglos XIX y XX fue una sociedad de clases capitalista, el materialismo histórico-dialéctico, como afirmación revolucionaria, se convirtió en la herramienta filosófica para la revolución de la clase trabajadora en la sociedad moderna, democrático-burguesa. Esto es la contribución de Marx y Engels a la conciencia de clase y conciencia revolucionaria de los siglos XIX y XX, y como tal necesariamente tiene que ser tomada en cuenta por nosotros hoy en Venezuela, cuando convocamos a nuestra propia "Misión Conciencia", bolivariana y revolucionaria del siglo XXI.


Precisamente por ser viva y real, por ser práxica y teórica, la contribución de Marx nos enseña que nuestra propia cosmovisión y nuestras propias teorías lógicamente deben continuar pasando de lo concreto a lo abstracto y de lo abstracto nuevamente a lo concreto, si no quieren desprenderse de nuestra realidad actual. Es más, tenemos que alcanzar incluso un nivel y grado de aproximación práxico-teórica superior a el de Marx, ya que la misma realidad histórica ha cambiado desde que Marx y Engels proclamaron su nueva cosmovisión y ya que la problemática específica del colonialismo e imperialismo que han sufrido nuestras latitudes no ha entrado, de pleno, en las consideraciones de aquél momento. Así es como tenemos que incluir y contextualizar bien los actos y las ideas de nuestros próceres bolivarianos, junto a la práxis y teoría marxista contra la explotación capitalista, para poder trascender, con Bolívar y Marx, a Bolívar y Marx, hacia la emancipación humana global.

Además, tenemos que comprender que un proceso, al realizarse o materializarse, llega a su fin, muere, cambia cualitativamente y se transforma en otra cosa. La realización de la revolución es equiv